Con su permiso.

12 Ago

Como otros años por estas fechas, y van…, cumplo con la gozosa tradición de mi visita a Gijón, de la que el objetivo principal es la mini-exposición que la Fundación Masaveu  hace de alguna pequeña parte de su extraordinaria colección artística, en el pabellón de la Feria Internacional de Muestras.

Mas como no solo de arte vive el hombre, la gozosa tradición comienza en ese otro entrañable establecimiento que es el Parador Nacional Molino Viejo , y más concretamente en su comedor. Media ración de jamón, un lomo de merluza y una copa de vino, en una mesa junto a sus amplios ventanales que permiten el sosiego del parque de Maria Luisa y la compañía de los pavos reales,  cumplen con las más estrictas indicaciones de la dieta mediterránea, y aportan fuerza y alegría añadidas a lo que ha de venir después.

Llegados ya al pabellón de la Fundación Masaveu, podemos disfrutar, como temática central y entre otros objetos, de 10 óleos de pintor asturiano del XVIII Dionisio Fierros, y otro retrato también al óleo de D. Pedro Masaveu Rovira, fundador de la dinastía, y realizado por el catalán Jose María Marqués García.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Como bien explica el excelente catálogo que, como habitualmente, la Fundación publica con motivo de la exposición, Dionisio Fierros nace en Ballota (Cudillero) en 1827, manifestando ya de muy joven su afición por la pintura, que continúa desarrollando en Madrid a donde se había trasladado con el noble afán de ganarse la vida trabajando honradamente.

Al conocer sus habilidades artísticas, son sus patrones, los marqueses de San Adrián los que le protegen hasta el punto de facilitarle su ingreso en el taller de José de Madrazo, dentro del propio Museo del Prado, del que este era director. Posteriormente será el primer asturiano que acude a las clases de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En 1858 obtiene un clamoroso éxito en una exposición celebrada en la Sociedad Económica de Amigos del País, en Galicia, a la que había concurrido animado por su amigo Jenaro Pérez Villamil, y esto le estimula para concurrir a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860, donde fue la revelación del certamen y obtuvo una medalla de primera clase.

Posteriormente su trayectoria estuvo siempre jalonada por los éxitos artísticos, y sus triunfos sociales, que le permitieron llevar en todo momento una vida desahogada.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Fierros coincide con Pedro Masaveu Rovira en sus peripecias biográficas, su impulso para la emigración, su valentía al tomar decisiones difíciles, su tenacidad y su triunfo final. Por todo ello, también coinciden en esta exposición.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Del resto de objetos de la exposición, medallas, muebles, documentos, etc., me parecen destacables los que muestran la extraordinaria afición por la música, y también un bronce de Auguste Rodin de Los burgueses de Calais.

Y después de esta maravillosa experiencia, que más se podía pedir?. Pues rematarla con un atardecer musical. Y que mejor oportunidad que gozar de una de las actividades del Festival de Verano. Oviedo 2015 en el extraordinario marco del Claustro de Museo Arqueológico.

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Pues allí dirigí mis pasos, y a fe que el Duo Extremis (Andrés Fernández, oboe, y Omar Majbour, piano) no me defraudaron. Desde la plenitud romántica de Schumann hasta la estimulante contemporaneidad de Gilles Silvestrini, pasando por la inquietante aparente serenidad de Tchaikovsky, y sobre todo por la emocionante creatividad del propio Omar Majbour, la música amplificaba nuestras ensoñaciones, que junto a las nubes volaban a través de los arcos del maravilloso Claustro, por encima de la torre de esa Catedral que es ancla de la historia y cultura de la ciudad, sabe Dios hasta donde.

Para más precisos y provechosos detalles del concierto, aconsejo a mis pacientes lectores que estén atentos al siempre enjundioso blog de mi amigo y maestro Pablo Siana, y donde a buen seguro no tardará en aparecer la referencia al día de hoy.

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 Al salir me encontré con Fray Benito, meditabundo. Más de 300 años lleva en la ciudad, para nuestro ejemplo y estímulo. Le pregunté por sus cuitas. Seguro que me contestó en detalle, aunque yo no supiera escucharlo. Quizás reflexionaba sobre lo vivido, quizás se preparaba para lo por vivir. Habré de meditarlo en sus obras. De todos modos le di las gracias por su constante compañía, y allí lo dejé, cuidando de nuestra psicología.

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2 respuestas hasta “Con su permiso.”

  1. ana espina agosto 13, 2015 a 9:47 am #

    No es por molestar pero el parque donde esta el Parador no se llama María Luisa sino Isabela Católica. Un saludin

    • libreoyente agosto 13, 2015 a 10:40 am #

      Usted nunca molesta, querida prima. Lo único es que entre mis muchas ignorancias, destaca el conocimiento de Gijón y su nomenclatura. Pero bueno, siempre es obra de caridad enseñar al que no sabe, y además yo estoy siempre presto a aprender. Un abrazo, y gracias por tu comentario.

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