Archivo | abril, 2020

Aprendiendo en el balcón (II)

30 Abr
Se le está curando, aunque lentamente y con recaidas, el terror a la muerte,
trasformado en inquietud por lo estrecho del porvenir.
M. de Unamuno .- Paz en la guerra

 

Al vislumbrar, aunque sea muy en lejanía, la disminución o incluso la solución del drama sanitario, casi todos nos preguntamos por el tiempo que vendrá después. Saldremos de esta crisis mejorados?. Habremos aprendido de la experiencia?. Como siempre unos dicen que sí, otros que no y otros que lo que hayamos aprendido, se nos olvidará muy pronto.

Yo, por si acaso, voy apuntando todas las ocurrencias propias (pocas) y ajenas (muchas) que escucho desde mi balcón. Ya tengo varios folios, y procuro dejarlas por escrito para que al tiempo, como decía en una entrada anterior, que me sirvan para ordenar mis pocas ideas, pueda también repasarlas en el futuro, si es que llega y yo estoy para verlo.

Respecto de ese tiempo después del que hablábamos antes y del que me hablan inteligentes y ecuánimes amigos, parece que se nos aproxima una catástrofe económica (paro, disminución de la productividad y crecimiento, caída del PIB, etc) que pudiera hacer tambalearse nuestro estilo de vida, y lo que es mucho peor, dejar un sinnúmero de víctimas por el camino.

 

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Me da por observar a quienes, a pesar de todas las dificultades, están en estos momentos defendiendo que nuestro sistema siga funcionando. Por supuesto los sanitarios, en todas sus modalidades (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos, administrativos, farmacéuticos, cuidadoras de residencias de tercera edad), a los que diariamente salimos a aplaudir (aplauso que ahora ya se extiende a otras muchas profesiones y oficios). Pero curiosamente también una multitud de personas que en nuestro anterior día a día no visualizábamos, nos pasaban desapercibidas, porque no son los personajes socialmente relevantes que toman las grandes decisiones ni hacen los grandes descubrimientos científicos ni salen en los medios de comunicación. Me estoy refiriendo a la/os cajera/os o reponedora/es de los supermercado, al panadero o al frutero de la esquina, en sus pequeñas tiendecillas de barrio, al barrendero, al recogedor de la basura, al conductor del autobús, tren o ambulancias, al agricultor, al ganadero, al pescador, al pescadero, al carnicero, al inmigrante recogedor de frutas y verduras, los porteros de las incas urbanas, al…, y un largo etcétera. Pido perdón por los que me olvide.

El que estén ahí, a nuestra servicio nos parece tan normal (?) como que salga el agua cuando abrimos el grifo o se encienda la luz cuando pulsamos el interruptor. Sin embargo no son grifos ni interruptores, son personas, con nuestros mismos derechos y con nuestras mismas necesidades. Y cuando nos paramos a pensar, son precisamente los trabajadores que suelen tener el salario más bajo, muchas veces insuficiente para cubrir sus necesidades familiares básicas, y también los que suelen tener el trabajo más precario, los primeros que son víctimas de cualquier tipo de crisis. Incluso, como dice Pedro Luis Menéndez, “…los sueldos del personal sanitario y los del personal de limpieza son absolutamente disímiles…”

 

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Profesiones, trabajos de los que en el día a día no nos percatamos. Y no digamos nada de la inmensa cantidad de personas que no las vemos porque son invisibles, ya que en la realidad social no existen. Cuantos sectores de los que más fuertemente van a ser golpeados por la crisis, y me refiero a la hostelería, al pequeño comercio, están sustentados en el trabajo irregular de inmigrantes sin papeles. Estas PERSONAS al quedar en paro no tienen ningún derecho social, ningún reconocimiento ni optar a ninguna prestación. Oficialmente no existen. Muchos se preguntan que si sobreviven al virus podrán sobrevivir a la crisis. Cuando al final, si llega, los árboles nos dejen ver el bosque y podamos hacer recuerdo de lo que pasó, tal vez nos encontremos con las tragedia de que hayan muerto más personas por la crisis económica que por la sanitaria.

 

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Siempre se habló de la economía sumergida, pues bien ellos son la humanidad sumergida. Y sin embargo, en medio de su hundimiento y su asfixia, sin ellos nuestro sistema (anterior?) no funcionaría. Pienso sinceramente que ellos son mis héroes, y les debo gratitud. Pero también son víctimas. Víctimas de la injusticia de la desigualdad, que los hace aún más frágiles y vulnerables. Nunca se les incluye entre los grupos de riesgo, y sin embargo como decía Peter Frank  : De populorum miseria: morborum genetrice. (“…la miseria del pueblo: madre de las enfermedades… “). Siempre que me viene a la mente esta cita recuerdo que lo dijo ya ¡en 1790!. El coronavirus no distingue de ideas políticas, religiosas o clases sociales en su ataque, pero sí de esta última en sus consecuencias. No debemos olvidar que la salud está más influenciada por el código postal que por el genético

¡Qué torpes somos la raza humana, que poco hemos avanzado en estos más de dos siglos, a pesar de toda nuestra tecnología!. En la crisis de 2008 no solo no fuimos capaces de corregir nuestro sistema social, sino que le permitimos que siguiese creando más desigualdad. Seremos esta vez capaces de enmendar nuestros errores?. Cuantas oportunidades más tendremos?.

 

P.D.: Es difícil poner banda sonora a esta situación. La tragedia me sugiere el Requiem Polaco, de Penderecki

 

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Fotografía propia.

 

 

Plá(s)ticas (II): De la tragedia al surrealismo.

21 Abr

¡¡¡Perplejos!!!. Así están, como todos nosotros en estos tiempos, estos dos cuadros, pla(s)ticando (sic) entre ellos en la quietud del salón de mi casa.

Tragedia, además de un género teatral donde el héroe, enfrentado a un destino fatal, irremisiblemente muere o enloquece, es también, en la acepción 5 del DRAE, “…situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas…”

surrealismo o superrealismo (del francés “surréalisme”) fue un «movimiento literario y artístico que buscaba trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional». En este mismo sentido lo aceptan el DRAE y María Moliner.

Tragedia

 

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Miguel Aguirre: La Plata, september 1976. Colección propia (2006)

 

Este primer cuadro, óleo sobre papel, titulado La Plata, Sept. 1976 (2007) , es obra del artista Miguel Aguirrey pertenece a una serie que el autor denomina Dramatización , compuesta por 71 obras.

En ella, según manifestaciones del propio autor, “..con la asunción de un posicionamiento singular, una toma de posición que intentaría subvertir -aunque asumiendo sus limitaciones sería una característica también intrínseca a ella- la dejadez crítica provocada por el consumo indiscriminado de imágenes presentes en los media…”, y además “… y, por otra, perseguir cierta disconformidad intelectual y/o espiritual en el espectador a partir del (re)conocimiento de un hecho trágico…”

Con un estilo pictórico hiperrealista, lo que incrementa aún más el mensaje del cuadro, y de la serie, nos introduce en una situación auténticamente trágica, la represión de la dictadura argentina, y en concreto en lo que se denominó “La noche de los lápices“, que también dio lugar a una película-denuncia de Héctor Olivera, con ese mismo título.

En 25 x 35 cms. de óleo sobre papel nos introduce en una situación absolutamente dramática, máxime si conocemos los antecedentes y sobre todo las consecuencias. La estructura geométrica del cuadro, totalmente clásica, acorde con la intención de  reivindicar la pintura histórica, y adaptarla a nuestros tiempos, enfatiza esta situación, y con la misma  intención juega con la luz sobre color blanco (cierta reminiscencia goyesca en los fusilamientos?), aunque esta vez es para remarcar el abatimiento físico y la sensación de derrota de los personajes. Del ángulo superior derecho y borde del mismo lado, de donde podría venir la luz, todo es negro, como el destino de los personajes.

 

MIGUEL AGUIRRE

MIGUEL AGUIRRE

Nuestro autor nace en 1973 en Lima (Perú) y en la actualidad vive y trabaja en esta misma ciudad, aunque con constantes viajes por todo el mundo. Entre 1990-96 estudia pintura en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, y posteriormente, entre 2004-06 realiza estudios de doctorado en la Facultat de Belles Arts de la Universitat de Barcelona.

Autor de 36 exposiciones individuales en su país de origen, España, Suiza, USA, Chile, Argentina o Brasil, participó también en 5 bipersonales e innumerables colectivas, fue distinguido con 24 premios y selecciones y tiene obra incorporada a  30 museos y colecciones particulares de América y Europa. Aparte de la pintura Miguel Aguirre practica con igual dedicación éxito la fotografía, tejidos y performances.

Todo ello nos de la idea de un artista extremadamente tenaz y trabajador. Por otra parte, la contemplación de su obra muestra un total y continuo compromiso con su tiempo, evidenciando la mayoría de las veces el lado más amargo o duro del mismo, como actitud de denuncia e invitación a la reflexión por parte del espectador.

Qué banda sonora podríamos poner a esta obra?. Sin duda alguna de las maravillosas pertenecientes a las películas que son referente de muchas de sus obras, incluida la citada La noche de los lápices, pero a mí desde el primer momento que la conocí me sugirió sin dudarlo a Cuarteto para fin de los tiempos  (1940-41), de Olivier Messiaen.

 

Surrealismo

 

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José Luis Naya: Sin título (2004). Colección propia.

 

Por si una vez más, y van…!, lo habíamos olvidado, con las presentes circunstancias la vida se empeña en recordarnos que, amén de injusta (y no lo digo en absoluto por mí), es poliédrica e irregular, y que además de aquello que se puede algoritmizar (sic) con big data existen otros planos, otras dimensiones de dicha vida. Y algunas de esas dimensiones se encuentran en el ámbito de lo imaginativo o irracional que es surrealismo nos propone. Una estratagema de nuestro subconsciente para tener una vía de liberación?. Una búsqueda de reflexión para ver las cosas de otro modo?. Todo?. Nada de eso?. Qué más da.

Estos ámbitos me sugieren el presente óleo sobre tabla, Sin título (2004), obra de José Luis Naya.

Ninguna información, ni en los canales clásicos ni en las redes sociales, se puede encontrar sobre el autor en lo que refiere al ámbito artístico, a pesar de la abundante, y de alta calidad, obra que posee. La explicación está en que Naya pinta únicamente por su propio placer y solo para sí mismo, sin que se sepa que haya participado en ninguna exposición ni grupo ni cenáculo artístico, y que tampoco nunca haya tenido intención de vender un cuadro. Nacido en Huesca en 1950, realizó la Licenciatura de Medicina en la Universidad de Zaragoza, y tras unos años de ejercicio en la Atención Primaria en esa provincia, se trasladó a Oviedo, donde en el Hospital General de Asturias realizó la especialidad en Cirugía Cardiaca, ámbito al que dedicó su vida en la sanidad pública con total entrega y profesionalidad.

Y esos rasgos de su personalidad y actitud se ven también en el contenido de su obra. Es una persona libre y libertaria que pretende hacer una pintura sincera y directa, sin aceptar más influencias que las de su propia imaginación, y sin adscribirse a ninguna escuela ni estilo. Eso sí, manteniendo su compromiso con la actualidad y la sociedad en la que vivimos, posicionamiento que comparte con el otro autor de esta plá(s)tica. Si a alguno nos recuerdan sus personajes a los del gijonés Aurelio Suárez es por coincidir en una actitud onírica y de creación de un universo propio y único.

En la presente obra, sobre un fondo relativamente plano, salvo una lejana linea de horizonte, nos presenta una variedad de personajes antropomorfos, y algunos con cierta evolución zoomorfa, con gran diversidad en el color, y con un eje central señalado por un esqueleto, al lado del cual tres sombras negras bailan en un horizonte incierto y lejano. Salvando las diferencias estilística esta obra también refiere a El Bosco  por cuanto cada uno de los personajes puede y debe ser contemplado y analizado en su individualidad y simbolismo.

Ensoñación de la diversidad?. Denuncia o burla por unos personajes con evolución inconexa y rictus de desesperanza casi todos ellos, que se agolpan sin encontrar una salida evidente?.

En cualquier caso, más allá de la dura realidad de cada día, como decíamos en un párrafo anterior, la imaginación puede indicarnos un cierto camino de liberación, o convertirse en un motivo más de ansiedad.

Respecto a la banda sonora, el término surrealismo aparece por primera vez en mayo de 1917, utilizado por Guillaume Apollinaire en las notas al programa de Parade , espectáculo de Diaghilev, con música de Eric Satie, y escenografía y figurines de Picasso. Para una mayor y más detallada información de las complejas relaciones del surrealismo y la música, pueden consultarse en el presente enlace las, como siempre interesantísimas, conferencias de la Funcación Juan March en 2013.

 

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Francisco Velasco. Litomorfologías. Almas negras (III). Museo de Bellas Artes de Asturias (2019)

Aprendiendo en el balcón (I)

13 Abr
El peligro aunó familias, hizo del pueblo todo una sola piña frente a la suerte dura
Paz en la guerra (Unamuno, 1897)

 

No quería escribir sobre esto, pero al propio tiempo sabía que si no lo hacía cometía una traición ante mi mismo, así que adelante.

Previamente debo decir que con las consecuencias de todo tipo, sobre todo sociales, que la cuestión tiene y tendrá, hay opiniones para todos los gustos y tonos. Quisiera que mi escrito fuera simplemente eso, una opinión más, en tono sosegado y respetuoso, y sin dar ni quitar la razón a ninguna otra, simplemente para que me ayude a poner en orden mis propios pensamientos.

El caso es que de repente, súbitamente, inesperadamente, todo quebró. Esta civilización nuestra, tan poderosa, tan moderna, tan tecnologizada, tan globalizada, quebró. Y no lo hizo porque Prometeo ni ningún otro titán olímpico le haya metido un enorme palo entre sus ruedas. No, sino que un virus, el ser vivo más pequeño, y quizás más antiguo, de los conocidos, que ni con microscopio óptico puede ser visto, tuvo el capricho biológico de disfrazarse de tal forma que ninguna de las herramientas de nuestro inmenso arsenal terapéutico pudo frenarlo.

 

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Prometeo lleva el fuego a la humanidad (Heinrich Friedrich Füger, 1817)

 

Quizás en nuestra actitud altanera y soberbia se nos olvidó considerar que no somos todopoderosos, que hay muchas, muchas cosas que, aunque no las consideremos, no podemos controlar y nos hacen muy vulnerables.

Recuerdo la anécdota, y hace ya bastantes años de esto, de una paciente que cuando le explicaba que la sintomatología molesta del síndrome que la acompañaba no tenía solución, se mostraba estupefacta, y al insistirme, le pregunté por qué pensaba que debería existir dicha solución, a lo que muy convencida me replicó: Doctor, pero si hoy en día, con los medios que tenemos, todo tiene solución!. Desde ese momento pensé que el diálogo iba a ser muy difícil, y que algo estaba fallando en nuestra civilización.

Hasta algún sesudo intelectual comenzaba a dar por segura la hipótesis de que probablemente seamos una de las  últimas generaciones de Homo sapiens puesto que en un futuro no muy lejano iba a surgir otra civilización de seres, los cyborgs, cuya religión sería el dataísmo y que apoyados en el big data, con la ayuda de la genética y la nanotecnología serían capaces de vencer cualquier enfermedad y por tanto conseguir la inmortalidad, convirtiéndonos así en Homo deus. El libro en el que su autor desarrollaba tal tesis fue un best-seller, acogido con entusiasmo en todas las tribunas críticas, alguna de las cuales denominaba al autor como “… posiblemente el antropólogo más influyente de este siglo…”, recomendado incluso por Bill Gates, Barack Obama,  o  Mark Zuckerberg.

Comentaba al principio que al respecto hay opiniones para todos los gustos y, en ese sentido, para otra  visión de este asunto recomiendo la lectura de El cisne negrodel pensador libanés Nassim Nicholas Taleb. Aquí el autor nos relata como ante  un suceso improbable, sus consecuencias pueden ser importantes, ante lo cual nos empeñamos en buscar explicaciones que no tienen en cuenta el azar y sólo queremos encajar lo imprevisible en un modelo perfecto;  nos empeñamos en investigar las cosas ya sabidas, olvidándonos de lo que desconocemos.  Y todo esto nos lleva a una situación de vulnerabilidad, en la que se nos había olvidado (o no queríamos) pensar. He ahí el precio de nuestra soberbia y altanería, antes aludidas.

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Soberbia (El Bosco, 1485)

Como quiera que sea, henos aquí y ahora. Y las preguntas que se me ocurren, a las que quisiera darme respuesta son: Y como salimos de esta?. Qué habremos aprendido para el mañana?.

Sinceramente creo que deberíamos repensar algunas características (valores?, virtudes?) que existían en un pasado no muy lejano, y que quizás ahora tengamos olvidadas, o gocen de poca consideración.

Pienso en la paciencia. Porque no saldremos de esta de hoy para mañana, las consecuencias se prolongarán mucho en el tiempo, y muchos observadores coinciden en señalar que este suceso va a representar un antes y un después en nuestras vidas y en las de nuestros hijos y nietos.

Ahora vivimos en un mundo trepidante, los ritmos son altísimos, y queremos que todo tenga  solución instantánea. Siempre me llamó la atención escuchar a algunas personas la frase “…pero que lento es este ordenador…”. Sin embargo la naturaleza, y no olvidemos que somos un elemento más de la naturaleza, tiene sus propios ritmos que no podemos alterar. Las cosechas tardan en dar fruto el tiempo necesario, y como diría el maestro Sabina “…el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno…”.

Quizás este intento de acelerar artificialmente los ritmos haya tenido algún papel en la creación de un gran desequilibrio ecológico que haya facilitado el desarrollo del virus causante de la tragedia-pandemia, quizás. Sea como quiera que sea, el caso es que el confinamiento, en mayor o menor grado, es la única medida que las autoridades sanitarias han encontrado como efectiva para luchar contra el virus. Y no nos queda más remedio que llevarlo con paciencia, que volver a vivir la paciencia. En fin, no olvidemos  aquel proverbio persa que nos recordaba que «La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces».

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La paciencia (Georges Braque, 1942)

Pienso en la memoria. Característica (valor?, virtud?) esta muy desprestigiada. Se nos dice que no es necesaria, que para qué recordar datos si están todos en internet. Que estudiar de memoria es una pérdida de tiempo y un esfuerzo innecesario, que la Historia es una materia que no precisa de tantas horas en los proyectos educativos y se pueden recortar. Que no hay que desenterrar el pasado, y mil tópicos más al respecto. Y así algunas de nuestras generaciones llegaron al adanismo ya augurado por Ortega y Gasset.

Pero la memoria nos muestra que a través de nuestra historia situaciones similares a la actual han sucedido en múltiples ocasiones. Por qué no vamos a poder sacar enseñanzas de las mismas?. No olvidemos aquella frase atribuida a Confucio, y tantas veces repetidas por muchos pensadores hasta convertirse en un dicho popular, de que “…el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla…”. Y no olvidemos tampoco que cuando por desgracia somos pasto de una de esas trágicas enfermedades que nos hacen perder la memoria, los médicos nos atribuyen el terrible diagnóstico de demencia. Les pasará lo mismo a  nuestras sociedades?.

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La persistencia de la memoria (S. Dalí, 1931)

Pero pienso sobre todo en la solidaridad (fraternidad, amor al prójimo, según los pensamientos íntimos de cada uno). Ahora vemos de modo trágicamente palpable que por nosotros solos no podemos sobrevivir, que dependemos de una multitud de personas de las que  no nos percatábamos en nuestra cotidianidad, pero que están ahí y son absolutamente necesarias para que el sistema funcione. Vemos que hay vecinos, con los que coincidimos en las ventanas a las 20 horas, a la hora del aplauso simbólico, a quienes no conocíamos pero que existen.

En las catástrofes surge lo mejor y lo peor de los individuos. Afortunadamente todos los días tenemos muchos testimonios emotivos de lo primero. Tantas que incluso un diario de tan gran influencia con es La Vanguardia dedica una sesión especial cada día a visibilizar y agradecer tales hechos.

Esta solidaridad interpersonal está muy bien, es necesaria y esperanzadora, pero no debemos olvidar, y creo que también lo habíamos olvidado con excesiva frecuencia, que los individuos nos expresamos en comunidad, y por tanto también la solidaridad ha de llegar a estos niveles.

Además de hechos solidarios coyunturales, necesitamos solidaridad comunitaria, medidas estructurales. Necesitamos que la sociedad a través de sus canales de organización, las administraciones, a todos los niveles también expresen dicha solidaridad, poniendo de manifiesto lo que nos une, tratando de evitar lo que nos separa, en una tarea de salvaguarda del bien común. Y sin olvidar, además, que la trágica realidad se empeña en testimoniar que este es un desastre que afecta a todo el planeta, por lo que también la tan necesaria solidaridad ha de llegar a ese nivel.

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El abrazo (J. Genovés, 1976)

Muchas más cuestiones me quedan por aceptar, muchas más lecciones me quedan por aprender. Espero tener tiempo para ello, y para compartir con todos mis generosos lectores, y todo prójimo, una nueva era más sensata, más humana, en la que podamos hacer que otro mundo mejor sea posible.

 

P.D.: Qué banda sonora le podríamos poner a esto?. Tal día como hoy, pero de 1742, Handel presentaba en Dublín su inconmensurable Mesías

 

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Amanecer en Alicante

Maridaje (I): Sorolla y la Generación del 98

5 Abr

Sorolla fue un pintor muy prolífico (más de 2.200 obras catalogadas), que alcanzó popularidad y éxito en vida, algo que no siempre sucede con los artistas. No obstante, su relación con las élites sociales y su alejamiento de las vanguardias emergentes hicieron que quedase relegado durante mucho tiempo, hasta que una generación después goza de un redescubrimiento y plena admiración, siendo en la actualidad uno de los artistas más apreciados por el público español.

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Nacido en Valencia en 1863, fue, por tanto, contemporáneo de las citadas vanguardias parisinas. En esta ciudad  vivió, aprendió, fue admirado y triunfó, obteniendo una Medalla de Oro en la Exposición Universal de 1900. También fue contemporáneo de la Generación del 98, aunque como a continuación veremos, no perteneció a ninguna de ambas corrientes.

Respecto al impresionismo, si bien, como decíamos, vivió en un periodo en que este movimiento era el imperante, y generador de las posteriores vanguardias, su trabajo se desarrolla al margen del mismo. No obstante su impronta se manifiesta en su lenguaje pictórico, que algunos denominan luminista. Comparte con los impresionistas el esfuerzo por captar la luz, con especial fascinación por la mediterránea, la práctica de la pintura al aire libre y la pincelada visible y espontánea.

Siendo muy tradicional en el planteamiento de sus cuadros, su éxito pictórico se asienta en tres temas: la pintura de género, en la que Sorolla brilló muy especialmente, el retrato, y las grandes pinturas murales para instituciones.

Respecto de la generación del 98, este es el nombre con el que se ha reunido tradicionalmente a un grupo de intelectuales españoles  afectados por la crisis moral, política y social desencadenada en España por la derrota militar en la guerra hispano-estadounidense y la definitiva pérdida de las últimas colonias.  Todos los  englobados en esta generación nacen entre 1864 y 1876.

Si bien la generación del 98 está compuesta fundamentalmente por escritores (poetas, novelistas, filósofos), me preguntaba si otras artes (pintura, música) también formarían parte de la misma, y en ese caso que puntos de divergencia o contacto tendría Sorolla.

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Antonio Machado (1917)

Hay que convenir que tanto el concepto como la nómina de la misma fueron y son objeto de mucha discusión teórica. Yo, para los intereses de esta entrada, no solo no la negaré sino que añadiré alguna opinión que sustenta que artistas de otras disciplinas pueden también considerarse dentro de esta estética, como por ejemplo los pintores Ignacio Zuloaga y Ricardo Baroja, y  músicos como Isaac Albéniz y Enrique Granados.

Así pues, en que aspectos teóricos se sustenta el concepto (discutido, lo he admitido) de Generación del 98?.

Sus componentes, partiendo quizás de una amistad personal, comparte un posicionamiento socio-político de oposición a la Restauración borbónica de 1874, distinguiendo entre una España real miserable y otra España oficial falsa y aparente, lo que les lleva a un continuo debate y preocupación sobre la identidad de lo español y el ser de España, que continuaría aún en las siguientes generaciones.

Intentan aclimatar en España las corrientes filosóficas del irracionalismo europeo, al  propio tiempo que el pesimismo, junto con la crítica y el descontento es su actitud habitual. Además, ideológicamente comparten las tesis del regeneracionismo, en particular de Joaquín Costa.

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Joaquín Costa, por José Villegas Cordero (1913)

En lo estético sienten un gran interés y amor por la Castilla de los pueblos abandonados y polvorientos, paisaje, tradiciones, y lenguaje castizo. Renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos. Rechazan la estética del realismo, concediéndole una gran importancia a la subjetividad.

Es pues evidente que el citado luminismo de Sorolla no comparte esos presupuestos citados,  oscuros y pesimistas , aunque no es menos cierto que también Sorolla se asoma en algún momento a la crítica social, aunque evidentemente desde otra estética. Recordemos cuadros como Trata de blancas (1894), arriba expuesto, Otra Margarita (1892), o el archiconocido Y aún dicen que el pescado es caro! (1894).

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Y aún dicen que el pescado es caro (1894).- Museo del Prado

Aunque no es solo este, y la circunstancia cronológica, los hechos tangenciales que une a Sorrolla con la Generación del 98. Mantuvo una estrecha relación con la Institución Libre de Enseñanza, al punto que formó  parte del patronato de la Junta de Ampliación de Estudios, donde coincidió, entre otras personalidades, con Joaquín Costa, y de cuya relación salieron los retratos de Pío Baroja (1914), Gumersindo de Azcárate (1915),  o Antonio Machado (1917), entre otros.

Admitidas las dudas, sembradas más arriba, de la comunión estética de Sorolla con la Generación del 98 (dicha comunión correspondería sin duda a Zuloaga), pero admitiendo la licencia poética de esta entrada, en lo literario, con quien maridaríamos a nuestro pintor?.

También expusimos anteriormente las muchísimas polémicas teóricas que los expertos mantienen sobre la conveniencia del concepto de Generación del 98. Más, habiendo transcendido dicho concepto al haber general y coloquial, hasta el punto de figurar en el DRAE (entrada 5) o del mismísimo Maria Moliner, si preguntamos al común de la ciudadanía sobre una figura que encarne dicha Generación, estoy seguro que una inmensa mayoría apuntaría a D. Miguel de Unamuno.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos: Tenían amistad o al menos relación Sorolla y Unamuno?. Sorolla realizó un retrato, por cierto muy austero, de D. Miguel, en 1912, cuando este tenía 55 años, y ambos conocían sus respectivas obras. Sin embargo, parece que Unamuno prefería a Zuloaga, a quien lo enfrentaba críticamente: “…Zuloaga  no nos ha dado el ligero engaño de un espejismo levantino…Zuloaga nos ha dado en sus cuadros llenos de hombres fuera del tiempo y de la historia, un espejo del alma de la patria…”. Otro dato más para el debate.

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Retrato de Unamuno (1914).- Museo de Bellas Artes de Bilbao

No menos prolífico que Sorolla era D. Miguel. Ríos de tinta se han escrito sobre él, ensalzando, criticando, analizando. En cualquier caso por expertos y eruditos más autorizados que yo, por lo que no entraré en ese tema, sino simplemente mostraré mis preferencias.

Novela, ensayo, teatro,  poesía, libros de viaje, epistolario, todos fueron géneros abordados por él, y todos con gran acierto y aceptación. Respecto de la novela, incluso se le considera creador de un género de la misma, la famosa nívolacon motivo de su estupenda novela Niebla, en la que el personaje se aparece al autor, lo interpela y hasta se enfrenta a él.

Otras novelas de enjundia son La Tía Tula, Abel Sánchez, San Manuel Bueno, mártir, por no citar todo su extenso e interesante catálogo. Y que decir de la filosofía, con su Sentimiento trágico de la vida, En torno al casticismo, Vida de Don Quijote y Sancho, o   La agonía del cristianismo, que tanto influyeron en todo el pensamiento español posterior?. Otro tanto podíamos analizar de su poesía o teatro, más quede todo ello para mejores ocasiones.

Pero si he de quedarme con un único título (habrá insensatez mayor!!!) lo haré con otra obra, discutida, considerada menor, en la que D. Miguel vuelve a crear concepto, el de intrahistoria (por cierto, también en el María Moliner). Si señor, ya habrán adivinado los perspicaces lectores que se trata de Paz en la guerra

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Esta novelita (¡!) primeriza fue publicada en 1897. Tenía  Unamuno a la sazón 32 años. Una vez agotada la primera edición, veintiseis años más tarde (abril de 1923), ya en Salamanca decide D. Miguel publicar una segunda edición, con un breve y muy sustancioso prólogo. En el mismo nos cuenta como no ha querido retocarla ni cambiar su estilo, quizás para contrastarlo con las escritas en esas fechas y ya citadas más arriba.

En ella nos relata el asedio de Bilbao por los carlistas en 1874. Son, pues, los recuerdos de su infancia y su evolución a la madurez, y al mismo tiempo, como él mismo nos cuenta en el citado prólogo, los relatos novelados con estricta exactitud de los hechos acaecidos en su Bilbao en el último tercio del siglo XIX. Más, si bien conserva todo el rigor exigible, no es un libro de historia ni de sociología en el sentido estricto de los términos. Es un relato desde dentro. Desde dentro de la población y desde dentro de los corazones de los protagonistas, deteniéndose detalladamente en sus sentimientos. De ahí lo de intrahistoria.

Por otra parte, su pulcro estilo literario (eso sí, al modo de la época) y lo ameno en lo costumbrista hace al texto de muy fácil y gustosa lectura. Así pues, altamente recomendable como novela en sí misma, y para conocer ángulos no muy habituales del autor.

Y de música?. Hace ahora 22 años, con motivo del centenario del 98, la Fundación Juan March, en su siempre extraordinaria programación, organizaba un ciclo de conciertos y conferencias con el sugerente título de La Generación del 98 y la música. Ya en el programa de mano advertían que …al igual que ocurrió más tarde con la llamada Generación de 1914, nadie ha defendido la existencia de una Generación musical de 1898…sin embargo es obvio que hubo una producción musical durante los años anteriores y posteriores al conflicto, y estos ciclos desean mostrarla para su comparación de las ideas de los “noventayochistas”…

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Piano de Albéniz (1905).- Museo de la música de Barcelona.

En el ciclo de conferencias, José-Carlos Mainer, Catedrático de Literatura Española, dictó dos de ellas, en las cuales, además de poner de manifiesto una vez más lo discutido y confuso que puede ser el concepto de Generación del 98, manifiesta que …un repaso de las ideas de los escritores de fin de siglo sobre la música es un recorrido por el desierto…, y muestra algunos ejemplos que pudieran señalar un cierto desapego a ella por parte de Unamuno o de Machado, y del que solo parece salvar a Baroja.

Sin embargo, otro de los conferenciantes, Francesc Bonastre, Catedrático de Musicología, y Premio Nacional de la misma en 1976, examina la importantísima figura de Pedrell, y manifiesta como conecta con muchas de las ideas regeneracionistas, y en el medio musical las convirtió en símbolo de la recuperación cultural del país, coincidiendo con muchas de las ideas que expondría Joaquín Costa.

Discípulos destacados de Pedrell de primera hora fueron Albéniz y Granados. Del primero destaca como nexo de unión entre ambos el lenguaje de su ópera Merlín, y las páginas de Iberia, una de las cumbres musicales españolas y universales. (La maravilla del piano, ocupa quizá el más alto puesto entre las más brillantes muestras del instrumento rey por excelencia.- Olivier Messiaen)

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Isaac Albéniz y su hija Laura.

En un disco-libro de música de Albéniz, publicado en 2004 por El Pais,  interpretada por Esteban Sánchez, cuya versión de Iberia es a todas luces la más recomendable, al abrir el libro, lo primero que se ve, curiosa coincidencia, es una reproducción del archifamoso cuadro de Sorolla Niños en la playa.

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Niños en la playa (1909).- Museo del Prado

Dice Justo Romero de Albéniz: “… compositor nacionalista creador de brillantes y gustosas piezas para piano…un músico completo autor de ambiciosas óperas de filiación anglo-germánica y canciones que pueden parangonarse con lo mejor del género…” . Personaje, además, de vida tan extravagante como generosa.

Niño prodigio nacido en 1860 en Campodrón (Gerona), de padre vasco y madre catalana, se le considera uno de los máximos representantes del nacionalismo musical español, con etapas que a criterio de Domingo J. Sánchez…están dentro de lo que denominamos «alhambrismo» , que se  caracteriza por ritmos populares, elementos del cante jondo, escalas frigias, andaluzas e hispano-árabes, y ornamentaciones propias de la guitarra…”. Curioso, verdad?

Esa obra maestra, Iberiaadmirada por Messiaen y Debussy, entraña una dificultad que representa todo un desafío para  los más insignes pianistas. Sus cuatro libros con doce piezas, la última acabada tres meses antes de la muerte del compositor, toman a Andalucía como referente (pues de las doce piezas, solo una, Lavapies, no lo es), interpretada desde una visión delicada, luminosa, impresionista, unas veces manifestando toda su jondura y otras veces con toda su vitalista algarabía, siempre con inmenso entronque popular.

Música que nunca nos cansamos de escuchar, música que hunde sus raíces en el nacionalismo para con sus ramas tratar de alcanzar un impresionismo (modernismo en Cataluña) que integre a España en las vanguardias europeas. Eso compartió con Pedrell, y eso compartió con el regeneracionismo noventayochista.

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Bailarinas (Degas, 1881).- Museo Ny Carlsberg Glyptotek (Copenhague)