Archivo | agosto, 2017

Un año más…

30 Ago

Bendita rutina.

Frases que cuando se emiten en sentido positivo van cargadas de alegrías y de buenos momentos que son un regalo del destino. Sé que desgraciadamente no siempre puede ser así, por eso son más de valorar y agradecer.

Pues bien, el caso es que un año más por estas fechas cumplo con mi rutina de visitar Gijón, y en concreto su Feria de Muestras.

La rutina incluye una comida previa y sosegada en el Parador Nacional “Molino Viejo”. Nunca me defraudan ni su cocina ni, sobre todo, la extraordinaria amabilidad de su personal, que sirve para realzar aún más sus calidades gastronómicas y el encanto del entorno. Mi gratitud para ello/as.

Tras el café, la acostumbrada visita a la siempre interesante exposición del stand de la Fundación Masaveu.

Este año el trayecto se ve agradablemente alterado. El Gobierno del Principado de Asturias también dedica su pabellón a las artes plásticas. Principado de Asturias, Principado de Arte es su título, y tiene por objetivo dar visibilidad a los cinco equipamientos que conforman el pentágono del arte en nuestra Comunidad, a saber el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Barjola, la Sala Borrón, la Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, y el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. De entre todos ellos acoge una selección de obras de veinte artistas asturianos y contemporáneos.

Foto del autor: Ricardo Monjardín.- “Te quiero (Árbol P)” (1987).

Creo que es obligado citarlos: Pablo Armesto / Juan Barjola / Carlos Coronas / Paco Fernández / Francisco Fresno / Ángel Guache / Ramón Isidoro / Kely / Eugenio López / Manuel Rey-Fueyo / Ricardo Monjardín / Hugo O’Donell / Vicente Pastor / María Peña / Guillermo Simón / Gabriel Truán / Javier Riera / Avelino Sala / María Castellanos y Alberto Valverde.

No están todos los que son, pero sí que son todos los que están. Tenemos la serena elegancia totémica de Ricardo  Monjardín, la fuerza colórica (sic) de Vicente Pastor, el atrevimiento tecnológico de Carlos Cadenas o la sutil delicadeza de Kely, por citar solo alguno de los ejemplos. Para verlos a todos, acudir a la página web de la exposición , de excelente factura, que además enlaza con algunas de las de los propios artistas.

No cabe duda de que el espectador tendrá materia de reflexión y de deleite, cada uno según sus gustos, en el ámbito del arte contemporáneo.

Foto del autor: Vicente Pastor: “Bañista” (1984)

Feliz iniciativa a la que deseamos continuidad en mayor o menor medida, y si pudiera ser, combinada con otros aspectos artísticos, no solo plásticos, de nuestra Comunidad (literatura, música, arquitectura, etc.).

Por poner algún “pero”, que parece que si no, uno no queda conforme, echamos de menos un “folletito” en soporte papel, como ahora se dice, un poco más amplio, con alguna mínima reseña sobre los autores y la obra.

Foto del autor: Kely: “Sin título” (2007)

Y a continuación a la que sí está felizmente consolidada, la de la Corporación Masaveu, en este caso ya en su vigésima edición, y esta sí que con un más que aceptable folleto, con dirección artística de Luis Antonio Suárez Fernández.

Lleva por título Nuestra gente, y según el contenido del citado folleto pretende ser …un reconocimiento a la aportación de miles de trabajadores que han pasado por la empresa desde hace 177 años creando valor y prestigio…, y que como dice otro párrafo del citado texto …ha(n) sabido estar a la altura de las circunstancias con total responsabilidad…

Me gustaría estar seguro de que este homenaje verbal, que se ve ilustrado por un buen número de fotografías y exposición de objetos laborales, siempre corrió paralelo a unas justas condiciones laborales y salariales. No soy quien ni tengo datos para analizar este aspecto.

En lo que a la exposición pictórica se refiere, y continuando con esa línea discursiva, la obras expuestas abordan el tema de las actividades laborales cotidianas desde el punto de vista del realismo social que parte de la segunda mitad del siglo XIX, y por artistas que si no los 6 son asturianos, sí tienen al menos una gran relación sentimental con Asturias. También no es menos cierto que 4 de ellos presentan una gran carga nostálgica, cuando no crítica en la obra expuesta.

En relación con lo anterior, señalar que en un folleto cuidado como este, y como son siempre todos los de las exposiciones de este pabellón, en este caso se cuela un gazapo. Juan Martínez Abades no nació, ni tan siquiera le nacieron en Madrid. Es asturiano de cuna, y de sentimiento, nacido en Gijón, ciudad en la que muy merecidamente tiene una calle en su recuerdo, por cierto no lejos del Recinto Ferial donde se realiza la exposición a la que nos estamos refiriendo, y al Parador “Molino Viejo”, lugar de mi solaz previo.

Tomado del catálogo de la exposición.

El cuadro presentado de este autor lleva por título Pescador apoyado en una barca, y es de 1902, mostrándonos esa mezcla de melancolía, tal vez tristeza ante los nuevos tiempos de industrialización que parece vislumbrarse al fondo, o simplemente descanso sosegado tras la faena, como el pescador del famoso cuento.

Adquirido, como nos relata el catálogo, en Sotheby’s en 1988, es la primera vez que se expone en público, ocasión por tanto importante de una obra cuyos datos son difíciles, al menos para mí, de rastrear, incluso en páginas muy completas a cerca del autor.

Otra obra de similar temática, los trabajos marineros, y que pudiera sugerir parecidas reflexiones, es Pescadores en el puerto de Bilbao, de Enrique Martínez-Cubells. Este autor, si bien de nacimiento madrileño, tuvo una importante vinculación con Asturias, tanto por amistades personales como por su obra (El viático en la aldea, Puerto de Cudillero)

Tomado del catálogo de la exposición

 

Otra temática asturiana, abordada con dos obras de gran importancia y de hondo calado psicológico y de análisis social, es la minería.

El gran Evaristo Valle nos muestra Faena carbonera, de 1929, en la que unos seres despersonalizados y doblegados por las circunstancias, en un ambiente de colores oscuros y sin horizonte, tratan de arañar del fango unas migajas de carbón que puedan vender. Obra que Francisco Zapico,en un muy detallado análisis social de la vida y obra del autor, no duda en adjetivar como auténtica obra maestra…., estudiándola junto con Faena del carbónEncuentro en lo alto.

Tomado del catálogo de la exposición

Aún resuenan en mi memoria los ecos de contemplar como, en una aldea costera de la desembocadura del Nalón en la que pasaba los veranos de mi infancia, una muy humilde familia numerosa recogía, en un trabajo más que sacrificado y no exento de peligros, los restos de carbón arrastrados desde los lavaderos, río arriba, y devueltos a la playa por las mareas. Una vez separados de la arena eran vendidos, para así complementar el muy exiguo salario del cabeza de familia.

No menos impresionante, expresiva y psicológicamente es Minero asturiano (1964) del entrañable Mariano Moré Cors

Procedente del catálogo de la exposición

Por cierto, que otra de sus obras, con similar temática y mensaje, el excepcional Niño de la Cuenca será la Obra Invitada del Museo de Bellas Artes de Asturias, procedente de la Fundación Alvargonzález.

Tras los temas arriba señalados, no podía faltar la referencia a la industria y al proceso industrializador, aspecto que será abordado por dos artistas también asturianos, como son Magín Berenguer Alonso y Pelayo Ortega.

El primero, con su obra Trabajadores de la industria sobre esa dualidad, unas veces en convivencia, otras veces en confrontación, del trabajo artesanal, con reminiscencias campesinas, y de la plena industrialización, de las factorías y las máquinas. Tema este tan querido a otros literatos asturianos como Clarín (Adios, Cordera) o Palacio Valdés (La Aldea perdida).

Magín lo expresa plásticamente con un recurso compositivo geometrizante (sic),  como son dos planos distintos, a modo de franjas diferenciadas.

Procedente del catálogo de la exposición

 

Pelayo Ortega nos ofrece Fábrica de cementos de La Robla, de fecha tan cercana como 1988, profundizando también en el binomio tradición-modernidad, fórmula, la del diálogo binomial, que reitera entre figuración y abstracción, también dentro de una estética muy geométrica, y con una referencia al entorno y la naturaleza.

Tomado del catálogo de la exposición.

Por último, el malagueño Daniel Quintero nos ofrece Retrato de Don José Masaveu Masaveu, de 1995, retrato de una composición perfectamente estructurada, tanto en lo escenográfico, con el fondo de la fábrica, como en lo simbólico, , figura central del personaje, en presentación de primer plano, sillón y plano en la mano dcha, y con una aproximación psicológica a la figura, mirada penetrante, serenidad, determinación.

Tomado del catálogo de la exposición

En resumen, cumplimiento con una tradición personal, que en lo individual significa una vez más un canto agradecido a la vida, y en lo colectivo, una oportunidad para reflexionar a través del arte de nuestra realidad social.

 

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A la orilla

17 Ago

…porque la cultura es la patria común de las personas civilizadas (Álvaro Ruiz de la Peña).

La orilla es un buen lugar.

Si es a la orilla del camino, no entorpeces al caminante, al tiempo que estás al tanto de quien pasa, y de las historias que relata.

Si es a la orilla del mar, la vista se ensancha en el horizonte, el rumor de las olas te regala su melodía, y habitualmente la brisa  te acaricia.

En cualquier caso, un buen libro es la perfecta compañía.

Y esto es lo que nos regala Álvaro Ruiz de la Peña, o por mejor decir nos lo regalan Elena de Lorenzo, Ramón D’Andrés y Xulio Viejo, coordinadores del volumen titulado Estudios Escogidos. Homenaje al Profesor Álvaro Ruiz de la Peña Solar, que con motivo de su jubilación decidieron realizar en Ediciones de la Universidad de Oviedo.

Los citados coordinadores esbillaron de entre la amplia bibliografía del Dr. Ruiz de la Peña veintinueve excelentes artículos, agrupados en tres epígrafes que reflejan las predilecciones intelectuales del justamente homenajeado. A saber, el Siglo XVIII, la Lengua y literatura asturianas, y la Literatura española, siglos XIX y XX, precedidos de un prólogo que titulan Palabras Preliminares, preñado de sentimiento y amistad, a la par que ingenio y concisión, en el que dibujan perfectamente su personalidad, dibujo que suscribo totalmente desde el honor de su amistad: …proverbial talante reflexivo e independencia intelectual…concepto inclusivo…profunda imbricación en su realidad social y cultural…

Con un excelente retrato fotográfico del homenajeado al comienzo, retrato de hondo calado psicológico,  y la citada Bibliografía completa al final se acaba de dar forma a un volumen de muy cuidada edición y estética.

Dice un buen amigo común que Álvaro de todo lo que escribe, escribe bien, incluidas aquellas añoradas columnas periodísticas, que, por cierto, por qué se acabaron?, cuando volverán?.

Además en sus escritos vemos (pag. 283) como, al hablar de lo que denomina realismo sucio o dirty realismo, nos muestra que nada de lo humano le es ajeno (cine, música, pintura,..), contemplándolo todo con una visión integradora, como no podía ser de otra manera en un auténtico humanista. Visión integradora que alcanza su máxima expresión cuando analiza siempre la evolución y expansión de las lenguas y literaturas españolas no castellanas desde la perspectiva de la evolución social de sus respectivas comunidades.

Poco sé de Álvaro y su obra como escritor, y por tanto desconozco si ha escrito mucha, poca o ninguna poesía. Y aunque lo supiera poco importaría, pues no tengo las capacidades necesarias para hacer su crítica, pero sí puedo saber como lector que en muchas ocasiones (Un recorrido por la poesía de Celso Amieva, o La prosa desterrada de Aurora de Albornoz), su prosa, incluso en la crítica, alcanza altas cotas poéticas.

Por otra parte, no se limita Álvaro a realizar un investigación descarnadamente erudita sino que reflexiona sobre los paralelismos de las épocas históricas (La concordia amenazada: El Aristarco, un periódico ovetense del Trienio) mostrando con tales paralelismos su interés por el presente y su compromiso ético.

Ese humanista interés integral antes señalado adquiere un especial significado en el mundo musical. A lo largo de muchos de los artículos hay detalles y menciones que lo atestiguan, pero es en Las impresiones y diarios de viaje de Isaac Albéniz. Diarios, dietarios y anotarios donde adquiere singular magnitud. Su personalísima relación con el piano queda patente en todo el artículo, en el que muestra sus altísimos conocimientos musicales, y así como la gran admiración que manifiesta por Albéniz, dejando entrever una cierta semejanza en ideología y gustos estéticos.

Otro aspecto ejemplar del Prof. Ruiz de la Peña es su continua reivindicación y testimonio de los valores cívicos. Y entre los muchos a los que podíamos aludir, nos parece interesante destacar la honestidad intelectual (ya señalábamos más arriba que su prologuistas destacaban la independencia intelectual como uno de los rasgos definitorios de su retrato psicológico y ético), y consecuentemente con lo anterior, su sentido de la autocrítica.

En ese entrañable artículo titulado Aquellos hispanistas, estos amigos (una memoria personal) en la que el autor esponja sus emociones, nos relata sus trabajos frustrados, incluida su tesis doctoral, interpretados, más que como errores, como motivos de aprendizaje. Solo un alma noble, que busca la verdad desinteresada, más allá de oropeles vanos, es capaz de tal generosidad. Y siempre, lo reiteramos una vez más, con esa su visión inclusiva, que lee la historia en clave de visión social de conjunto y de evolución.

Así pues, lectura más que recomendable, yo diría que obligatoria, para todas aquellas personas que crean, creamos, que los goces del espíritu pueden contribuir a hacer nuestra vida un poco mejor y este mundo un lugar un poco más habitable, y muy especialmente para los que sigan, sigamos, teniendo fe en la razón y amando nuestras raíces.