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Feriarte

26 Nov

Por séptimo  año consecutivo tuvo lugar, hace ya un mes,  Feriarteoviedo . Como su nombre sugiere, una feria de arte contemporáneo que patrocina la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. y que se vehicula a través de la participación de diecisiete consolidadas galerías regionales y un sólido centro de formación como es la Escuela de Arte de Oviedo.

La circunstancia antes señalada de su séptima edición da idea de la consistencia del proyecto, en el que este año realmente se vio un incremento en la calidad de la obra expuesta. Por otra parte, no se limita la feria a la mera exposición y venta (o al menos, intento de venta) de dicha obra, sino que se complementa con una serie de actividades que también van creciendo en número y variedad, a las que asisten significativos ponentes invitados.

La guinda de la Feria la pone la concesión de una medalla de honor denominada “En recuerdo de Kely. 1960-2013”, recuerdo que bien merecido tiene nuestra aclamada y añorada artista.

Este año tan interesante galardón recayó  en otro no menos interesante creador, Vicente Pastor, presentado por esa estupenda y entusiasta galería avilesa que es  Amaga, y con una obra reflejo de su personalidad de gran fuerza expresiva en la estética, tanto plástica como matérica. De este artista habíamos realizado una reseña en su día a la que remitimos al paciente lector. Otra referencia a su fuerza colórica la hacíamos recientemente. Es fácil, pues, observar que es un autor por el que tenemos una especial preferencia.

Pero no fue esa la única sorpresa agradable que esta galería nos presentó. Allí pudimos descubrir también a Encarnación Domingo

Artista de amplio y consolidado curriculum y obra, tanto expuesta como adjudicada , transita desde una figuración minimalista que va derivando hacia una abstracción con algunos  visos de geometricidad (sic), al tiempo que experimenta con texturas, relieves, buscando una cierta tridimensionalidad, y materiales, con los que busca contrastes lumínicos. Estoy seguro que este atrevimiento expresivo de la autora aún nos depara muy interesantes hallazgos. La seguiremos con interés.

 

Otro hallazgo, en este caso no nuevo para mí, fue Nuria Formentí , presentada por la Galería Arancha Osoro.  Su poética sensualidad nos sugiere referencias a lo acuático y a lo femenino como fuentes de vida. Su interpelación de formas, colores y textos le confieren una fuerza que confirma esa vitalidad.

A modo de curiosidad, compárese esta imagen, afortunada propiedad del autor de estas líneas, con la siguiente:

Esta es una secuencia de ADN que se encuentran en los genes que están involucrados en los modelos de desarrollo anatómico de los seres vivos, este en concreto de la Drosophila melanogaster

Podrían o no ser pintados por la misma mano?. Tienen o no relación con la razón última de la vida?.

Otro hallazgo fue sin duda la interpretación sinestésica de Andrés G. Torcida (lamento desconocer sus direcciones de las redes sociales, que supongo tendrá) y su Estructuras de la música, en el interesante stand de la Escuela de Arte de Oviedo.

Evidentemente otras muchas cosas se me quedan en el tintero, quizás tanto o más interesantes que las mencionadas, pero en esto del arte prima la subjetividad, y uno a estas alturas de su calendario no está dispuesto ya a renunciar a tal placer.

 

Un año más…

30 Ago

Bendita rutina.

Frases que cuando se emiten en sentido positivo van cargadas de alegrías y de buenos momentos que son un regalo del destino. Sé que desgraciadamente no siempre puede ser así, por eso son más de valorar y agradecer.

Pues bien, el caso es que un año más por estas fechas cumplo con mi rutina de visitar Gijón, y en concreto su Feria de Muestras.

La rutina incluye una comida previa y sosegada en el Parador Nacional “Molino Viejo”. Nunca me defraudan ni su cocina ni, sobre todo, la extraordinaria amabilidad de su personal, que sirve para realzar aún más sus calidades gastronómicas y el encanto del entorno. Mi gratitud para ello/as.

Tras el café, la acostumbrada visita a la siempre interesante exposición del stand de la Fundación Masaveu.

Este año el trayecto se ve agradablemente alterado. El Gobierno del Principado de Asturias también dedica su pabellón a las artes plásticas. Principado de Asturias, Principado de Arte es su título, y tiene por objetivo dar visibilidad a los cinco equipamientos que conforman el pentágono del arte en nuestra Comunidad, a saber el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Barjola, la Sala Borrón, la Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, y el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. De entre todos ellos acoge una selección de obras de veinte artistas asturianos y contemporáneos.

Foto del autor: Ricardo Monjardín.- “Te quiero (Árbol P)” (1987).

Creo que es obligado citarlos: Pablo Armesto / Juan Barjola / Carlos Coronas / Paco Fernández / Francisco Fresno / Ángel Guache / Ramón Isidoro / Kely / Eugenio López / Manuel Rey-Fueyo / Ricardo Monjardín / Hugo O’Donell / Vicente Pastor / María Peña / Guillermo Simón / Gabriel Truán / Javier Riera / Avelino Sala / María Castellanos y Alberto Valverde.

No están todos los que son, pero sí que son todos los que están. Tenemos la serena elegancia totémica de Ricardo  Monjardín, la fuerza colórica (sic) de Vicente Pastor, el atrevimiento tecnológico de Carlos Cadenas o la sutil delicadeza de Kely, por citar solo alguno de los ejemplos. Para verlos a todos, acudir a la página web de la exposición , de excelente factura, que además enlaza con algunas de las de los propios artistas.

No cabe duda de que el espectador tendrá materia de reflexión y de deleite, cada uno según sus gustos, en el ámbito del arte contemporáneo.

Foto del autor: Vicente Pastor: “Bañista” (1984)

Feliz iniciativa a la que deseamos continuidad en mayor o menor medida, y si pudiera ser, combinada con otros aspectos artísticos, no solo plásticos, de nuestra Comunidad (literatura, música, arquitectura, etc.).

Por poner algún “pero”, que parece que si no, uno no queda conforme, echamos de menos un “folletito” en soporte papel, como ahora se dice, un poco más amplio, con alguna mínima reseña sobre los autores y la obra.

Foto del autor: Kely: “Sin título” (2007)

Y a continuación a la que sí está felizmente consolidada, la de la Corporación Masaveu, en este caso ya en su vigésima edición, y esta sí que con un más que aceptable folleto, con dirección artística de Luis Antonio Suárez Fernández.

Lleva por título Nuestra gente, y según el contenido del citado folleto pretende ser …un reconocimiento a la aportación de miles de trabajadores que han pasado por la empresa desde hace 177 años creando valor y prestigio…, y que como dice otro párrafo del citado texto …ha(n) sabido estar a la altura de las circunstancias con total responsabilidad…

Me gustaría estar seguro de que este homenaje verbal, que se ve ilustrado por un buen número de fotografías y exposición de objetos laborales, siempre corrió paralelo a unas justas condiciones laborales y salariales. No soy quien ni tengo datos para analizar este aspecto.

En lo que a la exposición pictórica se refiere, y continuando con esa línea discursiva, la obras expuestas abordan el tema de las actividades laborales cotidianas desde el punto de vista del realismo social que parte de la segunda mitad del siglo XIX, y por artistas que si no los 6 son asturianos, sí tienen al menos una gran relación sentimental con Asturias. También no es menos cierto que 4 de ellos presentan una gran carga nostálgica, cuando no crítica en la obra expuesta.

En relación con lo anterior, señalar que en un folleto cuidado como este, y como son siempre todos los de las exposiciones de este pabellón, en este caso se cuela un gazapo. Juan Martínez Abades no nació, ni tan siquiera le nacieron en Madrid. Es asturiano de cuna, y de sentimiento, nacido en Gijón, ciudad en la que muy merecidamente tiene una calle en su recuerdo, por cierto no lejos del Recinto Ferial donde se realiza la exposición a la que nos estamos refiriendo, y al Parador “Molino Viejo”, lugar de mi solaz previo.

Tomado del catálogo de la exposición.

El cuadro presentado de este autor lleva por título Pescador apoyado en una barca, y es de 1902, mostrándonos esa mezcla de melancolía, tal vez tristeza ante los nuevos tiempos de industrialización que parece vislumbrarse al fondo, o simplemente descanso sosegado tras la faena, como el pescador del famoso cuento.

Adquirido, como nos relata el catálogo, en Sotheby’s en 1988, es la primera vez que se expone en público, ocasión por tanto importante de una obra cuyos datos son difíciles, al menos para mí, de rastrear, incluso en páginas muy completas a cerca del autor.

Otra obra de similar temática, los trabajos marineros, y que pudiera sugerir parecidas reflexiones, es Pescadores en el puerto de Bilbao, de Enrique Martínez-Cubells. Este autor, si bien de nacimiento madrileño, tuvo una importante vinculación con Asturias, tanto por amistades personales como por su obra (El viático en la aldea, Puerto de Cudillero)

Tomado del catálogo de la exposición

 

Otra temática asturiana, abordada con dos obras de gran importancia y de hondo calado psicológico y de análisis social, es la minería.

El gran Evaristo Valle nos muestra Faena carbonera, de 1929, en la que unos seres despersonalizados y doblegados por las circunstancias, en un ambiente de colores oscuros y sin horizonte, tratan de arañar del fango unas migajas de carbón que puedan vender. Obra que Francisco Zapico,en un muy detallado análisis social de la vida y obra del autor, no duda en adjetivar como auténtica obra maestra…., estudiándola junto con Faena del carbónEncuentro en lo alto.

Tomado del catálogo de la exposición

Aún resuenan en mi memoria los ecos de contemplar como, en una aldea costera de la desembocadura del Nalón en la que pasaba los veranos de mi infancia, una muy humilde familia numerosa recogía, en un trabajo más que sacrificado y no exento de peligros, los restos de carbón arrastrados desde los lavaderos, río arriba, y devueltos a la playa por las mareas. Una vez separados de la arena eran vendidos, para así complementar el muy exiguo salario del cabeza de familia.

No menos impresionante, expresiva y psicológicamente es Minero asturiano (1964) del entrañable Mariano Moré Cors

Procedente del catálogo de la exposición

Por cierto, que otra de sus obras, con similar temática y mensaje, el excepcional Niño de la Cuenca será la Obra Invitada del Museo de Bellas Artes de Asturias, procedente de la Fundación Alvargonzález.

Tras los temas arriba señalados, no podía faltar la referencia a la industria y al proceso industrializador, aspecto que será abordado por dos artistas también asturianos, como son Magín Berenguer Alonso y Pelayo Ortega.

El primero, con su obra Trabajadores de la industria sobre esa dualidad, unas veces en convivencia, otras veces en confrontación, del trabajo artesanal, con reminiscencias campesinas, y de la plena industrialización, de las factorías y las máquinas. Tema este tan querido a otros literatos asturianos como Clarín (Adios, Cordera) o Palacio Valdés (La Aldea perdida).

Magín lo expresa plásticamente con un recurso compositivo geometrizante (sic),  como son dos planos distintos, a modo de franjas diferenciadas.

Procedente del catálogo de la exposición

 

Pelayo Ortega nos ofrece Fábrica de cementos de La Robla, de fecha tan cercana como 1988, profundizando también en el binomio tradición-modernidad, fórmula, la del diálogo binomial, que reitera entre figuración y abstracción, también dentro de una estética muy geométrica, y con una referencia al entorno y la naturaleza.

Tomado del catálogo de la exposición.

Por último, el malagueño Daniel Quintero nos ofrece Retrato de Don José Masaveu Masaveu, de 1995, retrato de una composición perfectamente estructurada, tanto en lo escenográfico, con el fondo de la fábrica, como en lo simbólico, , figura central del personaje, en presentación de primer plano, sillón y plano en la mano dcha, y con una aproximación psicológica a la figura, mirada penetrante, serenidad, determinación.

Tomado del catálogo de la exposición

En resumen, cumplimiento con una tradición personal, que en lo individual significa una vez más un canto agradecido a la vida, y en lo colectivo, una oportunidad para reflexionar a través del arte de nuestra realidad social.

 

Una excelente exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

10 Nov

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Una de las suertes de Oviedo es poder disfrutar de nuestro Museo de Bellas Artes, cuya entrada, además, es gratuita. Y que en esta ocasión nos regala una estupenda exposición sobre la Colección Cubista de Telefónica.

La Colección de Arte de Telefónica está formada a su vez por otras diferentes  que se componen de obra pictórica, escultórica, fotográfica y en papel de artistas tanto nacionales como internacionales. A saber:

  • La Colección de Arte Español Moderno y Contemporáneo,  con un total de 84 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, con autores entre los que destacan  Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Juan Gris, Luis Fernández o Pablo Picasso.
  • La Colección Telos, con 418 obras sobre papel de 43 artistas españoles contemporáneos como Antonio Saura, Eduardo Úrculo, Hernández Pijuan o Luis Feito, entre otros.
  • La Colección de Fotografía Contemporánea,  con 276 piezas de 48 autores de todas las procedencias, como Cindy Sherman, Andreas Gursky, Axel Hütte o Bleda y Rosa.
  • Archivo Histórico Fotográfico y Fílmico de Telefónica,  y por último, pero no por ello la menos importante,
  • La Colección de Arte Cubista,  con un total de 41 cuadros cubistas del periodo 1912-1933, pertenecientes a 19 autores como Albert Gleizes, André Lhote, María Blanchard, etc., agrupados en torno a un conjunto de 11 obras del pintor español Juan Gris.

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En la actualidad, la Colección de Arte Cubista está cedida durante 5 años al Museo Reina Sofia mediante un convenio de depósito renovable que se formalizará el próximo mes de abril.

Curiosamente esta valiosa colección no dispone de ningún Picasso, que sí está representado en la de Arte Español Moderno y contemporáneo, ni tampoco de ningún Braque, otro de los fundadores del movimiento. Como se comenta en el programa de mano de la exposición que citamos, esta colección surgió con la intención de cubrir un vacío en las colecciones españolas sobre este movimiento detonante de las vanguardias. Formada en torno a Juan Gris, propone una visión complementaria a la de la historiografía tradicional.

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El considerado tercer gran nombre del movimiento se incorpora a él, algo tardíamente, llevado por su admiración por Picasso. Pero por contra continuará trabajando en el mismo más tiempo, cuando tanto Braque, por motivos de la Gran Guerra, como Picasso por adoptar nuevas tendencias, iban abandonando ya el cubismo. Su estilo entonces es más colorista, lo que quizás añadiese una nueva etapa a las clásicas analítica y sintética.

La exposición, con diez piezas de Gris, se complementa con las de otros artistas parisinos contemporáneos, así como con la expansión alcanzada a artistas españoles y latinoamericanos, además de algunos libros y cartas, también de interés para comprender las influencias del movimiento.

De visita más que recomendable, estará abierta hasta el próximo 8 de enero.

Otras referencias:

  • Exposición “Cubismo y guerra. El cristal en la llama”. Museo Picasso, Barcelona. http://www.museupicasso.bcn.cat/ca/exposicions/temporals/cubisme-i-guerra/es
  • Cubismo en el campo de batalla. Po Manuel Antón. Revista Descubrir el Arte. Noviembre, 2016. Pag. 44
  • George Braque. Catálogo de exposición en Guggenheim Bilbao (2014)
  • Juan Gris. Pinturas y dibujos 1910 – 1927. Catálogo (2 vol.) de exposición en Museo Nacional “Centro de Arte Reina Sofía” (2005)

 

Con su permiso.

12 Ago

Como otros años por estas fechas, y van…, cumplo con la gozosa tradición de mi visita a Gijón, de la que el objetivo principal es la mini-exposición que la Fundación Masaveu  hace de alguna pequeña parte de su extraordinaria colección artística, en el pabellón de la Feria Internacional de Muestras.

Mas como no solo de arte vive el hombre, la gozosa tradición comienza en ese otro entrañable establecimiento que es el Parador Nacional Molino Viejo , y más concretamente en su comedor. Media ración de jamón, un lomo de merluza y una copa de vino, en una mesa junto a sus amplios ventanales que permiten el sosiego del parque de Maria Luisa y la compañía de los pavos reales,  cumplen con las más estrictas indicaciones de la dieta mediterránea, y aportan fuerza y alegría añadidas a lo que ha de venir después.

Llegados ya al pabellón de la Fundación Masaveu, podemos disfrutar, como temática central y entre otros objetos, de 10 óleos de pintor asturiano del XVIII Dionisio Fierros, y otro retrato también al óleo de D. Pedro Masaveu Rovira, fundador de la dinastía, y realizado por el catalán Jose María Marqués García.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Como bien explica el excelente catálogo que, como habitualmente, la Fundación publica con motivo de la exposición, Dionisio Fierros nace en Ballota (Cudillero) en 1827, manifestando ya de muy joven su afición por la pintura, que continúa desarrollando en Madrid a donde se había trasladado con el noble afán de ganarse la vida trabajando honradamente.

Al conocer sus habilidades artísticas, son sus patrones, los marqueses de San Adrián los que le protegen hasta el punto de facilitarle su ingreso en el taller de José de Madrazo, dentro del propio Museo del Prado, del que este era director. Posteriormente será el primer asturiano que acude a las clases de la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En 1858 obtiene un clamoroso éxito en una exposición celebrada en la Sociedad Económica de Amigos del País, en Galicia, a la que había concurrido animado por su amigo Jenaro Pérez Villamil, y esto le estimula para concurrir a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860, donde fue la revelación del certamen y obtuvo una medalla de primera clase.

Posteriormente su trayectoria estuvo siempre jalonada por los éxitos artísticos, y sus triunfos sociales, que le permitieron llevar en todo momento una vida desahogada.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Fierros coincide con Pedro Masaveu Rovira en sus peripecias biográficas, su impulso para la emigración, su valentía al tomar decisiones difíciles, su tenacidad y su triunfo final. Por todo ello, también coinciden en esta exposición.

Tomada del catálogo de la exposición

Tomada del catálogo de la exposición

Del resto de objetos de la exposición, medallas, muebles, documentos, etc., me parecen destacables los que muestran la extraordinaria afición por la música, y también un bronce de Auguste Rodin de Los burgueses de Calais.

Y después de esta maravillosa experiencia, que más se podía pedir?. Pues rematarla con un atardecer musical. Y que mejor oportunidad que gozar de una de las actividades del Festival de Verano. Oviedo 2015 en el extraordinario marco del Claustro de Museo Arqueológico.

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Pues allí dirigí mis pasos, y a fe que el Duo Extremis (Andrés Fernández, oboe, y Omar Majbour, piano) no me defraudaron. Desde la plenitud romántica de Schumann hasta la estimulante contemporaneidad de Gilles Silvestrini, pasando por la inquietante aparente serenidad de Tchaikovsky, y sobre todo por la emocionante creatividad del propio Omar Majbour, la música amplificaba nuestras ensoñaciones, que junto a las nubes volaban a través de los arcos del maravilloso Claustro, por encima de la torre de esa Catedral que es ancla de la historia y cultura de la ciudad, sabe Dios hasta donde.

Para más precisos y provechosos detalles del concierto, aconsejo a mis pacientes lectores que estén atentos al siempre enjundioso blog de mi amigo y maestro Pablo Siana, y donde a buen seguro no tardará en aparecer la referencia al día de hoy.

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 Al salir me encontré con Fray Benito, meditabundo. Más de 300 años lleva en la ciudad, para nuestro ejemplo y estímulo. Le pregunté por sus cuitas. Seguro que me contestó en detalle, aunque yo no supiera escucharlo. Quizás reflexionaba sobre lo vivido, quizás se preparaba para lo por vivir. Habré de meditarlo en sus obras. De todos modos le di las gracias por su constante compañía, y allí lo dejé, cuidando de nuestra psicología.

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Reflexiones breves (XIV): Equipo Crónica: Arte y compromiso

30 Mar
El intruso (1969)

El intruso (1969)

Ese excelente museo que es el Bellas Artes de Bilbao presenta una interesantísima exposición retrospectiva sobre el Equipo Crónica. Comisariada por Tomás y Boye Llorens, hace un extenso análisis de ese discurso tan irónico como lúcido que durante prácticamente dos décadas (1964-1981) de gran importancia para la historia contemporánea de nuestro país supieron realizar Rafael Solbes y Manuel Valdés (Joan Antoni Toledo, en principio también miembro fundador del grupo, abandonaría el Equipo al muy poco tiempo de su creación).

La exposición nos recibe con la obra mostrada arriba, titulada El Intruso, que a mi modo de ver (y nunca mejor empleada la frase) compendia, si esto fuera posible, muchos de los aspectos estéticos y discursivos del Equipo Crónica. Entre los primeros están el acrílico sobre lienzo, así como los colores fríos y planos, y combinando lo estético y lo discursivo, la utilización del cómic, así como todo lo simbólico y referencial, utilizando a los considerados clásicos pero reinterpretándolos, e incluso lo compositivo.

Pertenece dicha obra a una de sus primeras series, la titulada Guernica 69. El trabajo en series es una de las características del Equipo, y así lo explicitan de forma temprana en el Cartel-manifiesto de 1965, en la época en que aún compatibilizarian su obra con la participación en el grupo Estampa Popular de Valencia. Más tarde, en el catálogo para la exposición en la Biblioteca Nacional de 1981, ellos mismos describirían las características de las series. Este método de trabajo les permite …unir lo particular con el desarrollo dinámico y dialéctico de lo general…, así como utilizar referencias a iconos clásicos que…son “manejadas” (no criticadas) en la medida en que arrastran una carga cultural, social y política concreta…, además, y a través de ello, …el procedimiento de parábolas pretende satirizar y desmitificar aspectos de nuestra historia contemporánea…

No cabe duda que una de las características más importantes de Equipo Crónica es el fuerte compromiso con la realidad social en la que estaban inmersos, una de las primeras circunstancias por la que nos interpelan en el momento presente.

En ese sentido de referencia irónica “manejada” hasta conseguir un amplio contenido discursivo crítico, y dentro también de la misma serie ya citada, Guernica 69, encontramos la obra que mostramos a continuación, titulada La visita.

La visita (1969)

La visita (1969)

 Al respecto de toda la polémica suscitada con motivo del traslado del Guernica de Picasso a España, nos plantea otro de los temas de reflexión constante del Equipo: Qué sucede con la carga conceptual de una obra icónica cuando esta es asimilada por el sistema?.

Y dando un paso más en la reflexión abordan un tema debatido en esos años, y que también actualmente está de plena vigencia: Cuál es la incidencia del mercado en la condición y recepción de la obra de arte?. El objeto artístico es una mercancía, y esta condición no es neutral, sino que influye sobre su significado. Esa discusión se aborda en otra serie, La recuperación.

Las estructuras cambian, las esencias permanecen (1968)

Las estructuras cambian, las esencias permanecen (1968)

Además esta serie y otras como puede ser Autopsia de un oficio son utilizadas para denunciar, como siempre con una gran carga irónica, la manipulación de la historia por parte del régimen franquista como un sistema de legitimación, al adueñarse de la herencia de los Austria como pasado imperial.

El moroso de Olivares (1970)

El moroso de Olivares (1970)

Con estos planteamientos, como expresa Valeriano Bozal en el excelente catálogo de la exposición…cuando la pintura del Equipo Crónica confrontaba historia ideológica y represión con economía de consumo, llamaba irónicamente la atención sobre esa contradicción política, cultural y moral... No podríamos seguir diciendo esto mismo ante muchos de los acontecimientos que suceden hoy en día?

La evolución estilística y dialéctica del Equipo fue constante, generando series como Policía y culturaSerie negraRetratos, bodegones y paisajes, Oficios y oficiantesLa subversión de los signosLos fusilamientosVer y hacer pinturaEspectador de espectadoresEl cartelLa Trama, El billar, A modo de parábolaPaisajes urbanos, Los viajes, Crónica de la transiciónLo público y lo privado, todas ellas igual de sugerentes e interesante, pero no quisiera concluir estas líneas sin referirme a la impactante serie titulada El paredón, que aborda con valentía uno de los más vergonzantes momentos (y mira que hubo muchísimos) del régimen franquista, el que se refiere a los fusilamientos de septiembre de 1975, ya en plena agonía del régimen.

Como consecuencia de tan incalificable acontecimiento, los organizadores de la Bienal de Venecia habían decidido expulsar al gobierno español, por lo que su pabellón permanecía cerrado, pero el Consejo Directivo de la Mostra decidió invitar a título personal a Alberto Corazón, al Equipo Crónica y a Tomás Llorens a presentar un proyecto alternativo. Tras el nombramiento de una comisión al respecto, y comisariados por Valeriano Bozal y Tomás Llorens, el Equipo presentó la serie a la que aludíamos, compuesta por diez telas de 140 x 140 cms, de las que en la exposición se muestran cinco, una de las cuales reproducimos a continuación.

Paredón III (1975)

Paredón III (1975)

De una fuerza impactante, ante la que uno no se puede quedar indiferente a la tragedia denunciada, ni a la propia denuncia, las diez telas muestran un esquema repetitivo, como es característico en las series, a saber, un muro, una figura con los ojos tapados por un rectángulo negro, una hoja de calendario con la fecha de tan aciago acontecimiento, una paleta quebrada, siempre en los mismos cinco trozos, pues cinco fueron las personas asesinadas en el acto, y una franja negra a modo de crespón en el ángulo superior izquierdo.Factores variables como muros y figuras estaban elegidas entre la iconografía del arte de vanguardia.

Según Valeriano Bozal, en esta serie el Equipo alcanza su mayor grado de racionalización y distancia, y según los propios autores,…pretendían describir los acontecimientos citados desde una óptica que descartase tanto la “neutralidad aséptica” como la retórica sentimental…

Así pues la exposición constituye un excelente repaso a la obra de unos autores, Equipo Crónica, que en circunstancias sociales  muy adversas supieron construir un discurso conceptual sólido, una investigación estética permanente y un coherente compromiso con su sociedad y su momento, planteando interpelaciones radicales que llegan hasta nuestros días y cobran plena vigencia en la actualidad. Es pues de visita inexcusable para los que creemos que el arte es manifestación de los anhelos de los seres humanos y que solo adquiere su auténtico significado cuando está al servicio de estos, de sus aspiraciones y de sus necesidades. Por todo ello, una vez más nuestra enhorabuena al Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La rendición de Torrejón. Serie Autopsias de un oficio  (1970-71)

La rendición de Torrejón. Serie Autopsias de un oficio (1970-71)

Reseñas breves (X): Javier del Rio

6 Mar

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El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias organiza una exposición con obra de Javier del Río, uno de los más interesantes artistas plásticos asturianos contemporáneos, lamentablemente fallecido.

La exposición lleva por título “Javier y la arquitectura” y muestra obra gráfica, pinturas y esculturas que en su mayor parte tienen que ver con espacios físicos construidos y habitables.

Javier del Rio nació en Gijón en 1952. Su inquieto e independiente recorrido por el mundo del arte estuvo constantemente por el estímulo de la búsqueda, lo que le hizo cultivar todo tipo de lenguajes y de géneros, así como experimentar en estilos muy diversos. Viajero impenitente, supo absorber todos los estímulos y recrearlos con personalidad propia. Con tenacidad y esfuerzo se hace un brillante curriculum en un gran número exposiciones tanto colectivas como individuales. Tras una exposición en la Sala Cornión de Gijón, con gran éxito de crítica, fallece inesperada y súbitamente en 2004, truncándose así una de las trayectorias más importantes de su generación.

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Afortunadamente desde entonces hasta ahora su obra sigue siendo motivo de interés en exposiciones múltiples y en 2012 la Fundación Maria Cristina Masaveu Paterson tuvo el acierto de publicar el Catálogo razonado de su obra, que nos permite, como no podía ser de otra manera, una aproximación comprensiva y detallada a la totalidad de su compleja obra. Todo ello bajo la Dirección científica de Dña. María Soledad Álvarez Martínez, y la documentación de campo elaborada por Dña. Laura Mier Valerón, las fotografías de D. Alejandro Braña, prólogo de D. Ángel Antonio Rodríguez y semblanza humana de Dña. Guadalupe Rodríguez.

En el acto que ahora nos ocupa, en un tríptico que se puede encontrar en la página web, puesto que extrañamente en la propia exposición no se puede obtener ni el mínimo material de apoyo (suponemos que son cosas de la crisis), D. Alberto Martínez Villa, Historiador del Arte, nos guía por las obras expuestas, siempre relacionadas con paisaje, diversas formas de arquitectura y volumetrías, y como decíamos al principio, utilizando todos los materiales a su alcance, aguafuertes, óleos, hierro, piedra, y se lamenta el autor de esas líneas que algunas de estas obras, de las que afirma representan el mejor Javier del Río, no se encuentren aún en los museos.

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En cualquier caso, una exposición inexcusable sobre un muy interesante autor que aunque ya no esté físicamente entre nosotros, sabe transmitirnos que a través del arte su pintura, su alma y su visión están siempre vivas.

La pintura victoriana, la Colección Pérez Simón y el coleccionismo.

16 Sep

Hasta el próximo 12 de octubre podemos disfrutar en el Museo Thyssen-Bornemizza de Madrid de una estupenda exposición que lleva por título Alma-Tadema y la pintura victoriana en la Colección Pérez Simón. Comisariada por Véronique Gerard-Powell, profesora honoraria de la Universidad de la Sorbona de París, y procedente de París y Roma, para a continuación viajar a Londres, muestra 50 cuadros de una más extensa y rica colección.

Si bien la pintura victoriana estuvo durante bastante tiempo poco considerada hasta el punto de desaparecer prácticamente entre 1895 y 1900 , y desde una cierta óptica contemporánea pudiera  verse como excesivamente remilgada, vuelve a gozar hoy en día de una nueva revalorización, no solo por cuestiones estéticas sino incluso por cuestiones conceptuales y hasta sociales. No cabe duda que su búsqueda de la belleza representaba una actitud de escape crítico a la fealdad industrial imperante, e incluso se acercaba a los problemas que le eran contemporáneos desde ciertas convicciones socialistas, como fue el caso de Willian Morris, del que por cierto no figuran obras en esta exposición.

Como comenta María Cóndor en su brillante artículo titulado El Olimpo victoriano, en el número 186 de la revista Descubrir el arte, el posromanticismo de la época y su indagación estética es una respuesta crítica a la rigidez académica anterior, y busca adoptar un papel didáctico, así como de oposición a la moral de  puritanismo hipócrita de la época a través del impulso del desnudo y del nuevo papel de la imagen de la mujer. El desnudo femenino es contemplado como categoría académica, y en el caso de la Andrómeda, de Edward John Poynter, está considerado el desnudo más bello de la pintura británica, y además es el primero en su historia que aparece con sombreado púbico.

Andrómeda Edward John Poynter (1869) Colección Pérez Simón

Andrómeda
Edward John Poynter (1869)
Colección Pérez Simón

Algunas de las obras presentadas en la exposición se califican de auténticos iconos de la pintura británica, y la escuela señalada es totalmente diferente de lo que en esos momentos se realiza en el continente, y constituye un espacio temporal, fundamentalmente la década de los 60, auténticamente revolucionario dentro de la historia de dicha pintura. En su conjunto se caracterizan por su eclecticismo y libertad en los asuntos y su tratamiento, destacando no obstante dos ejes fundamentales: el culto a la belleza formal, encarnada en el ya antes señalado papel de la mujer, y la pasión por la cultura greco-romana, sus leyendas y sus mitos, tratadas además con un riguroso abordaje de las fuentes literarias.

Destaca en este sentido la visión de John William Waterhouse, por cierto el único autor que perduró a la práctica desaparición antes comentada, quizás por algunos elementos de modernidad que se pueden considerar como una mirada de apertura a los movimientos contemporáneos que habrían de aparecer en el horizonte estilístico. A tener en cuenta  a este respecto su obra titulada El canto de la primavera, y fechada en 1913.

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913) Colección Pérez Simón

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913)
Colección Pérez Simón

Respecto de esa visión personal de Watehouse también es de considerar el interés del autor por la mujer fatal o por la hechicera. Sirva de ejemplo presente en la exposición El filtro de amor que mostramos a continuación.

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907) Colección Pérez Simón

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907)
Colección Pérez Simón

El núcleo de la exposición, como ya deja entrever su título, lo constituye la sala Alma-Tadema, autor del que el Sr. Pérez Simón es uno de los principales coleccionistas. De las obras mostradas, destaquemos Las rosas de Heliogábalo, óleo sobre tabla de importantes proporciones (132,7 – 214,4 cms), realizada en 1888, fecha en que el pintor se encontraba en el culmen de su fama artística y social.

Las rosas de Heliogábalo Laurence Alma-Tadema (1888) Colección Pérez-Simón

Las rosas de Heliogábalo
Laurence Alma-Tadema (1888)
Colección Pérez Simón

 

La obra tiene, por supuesto, múltiples lecturas, pues a la meramente estética se puede añadir la moral al contraponer la aparente belleza con la real crueldad de la historia en la que por sádico placer el perverso emperador romano Heliogábalo da muerte a sus invitados mediante asfixia por lluvia de rosas.

Se haría interminable esta entrada si nos dejásemos llevar por la extasiante belleza de todos y cada uno de los detalles de la exposición, pero no quiero dejar de señalar El cuarteto. Tributo del autor al arte de la música, de Albert Joseph Moore, precisamente por cuanto tiene de referencia a ese maravilloso mundo, así como ese guiño de la insólita presencia de instrumentos musicales modernos en una escena que parece sacada de la Antigüedad clásica (cita del catálogo), y por el apasionante juego de líneas de su composición.

El cuarteto Albert Joseph Moore (1868) Colección Pérez-Simón

El cuarteto
Albert Joseph Moore (1868)
Colección Pérez Simón

O la Venus Verticordia de Dante Gabriel Rossetti, nacido en Londres en 1828 contra lo que su nombre podría sugerirnos, por la dulce sensualidad que evoca. Pastel sobre papel, y simplificación de otra versión anterior al óleo con el mismo tema.

Venus Verticordia Dante Gabriel Rossetti (1868) Colección Pérez-Simón

Venus Verticordia
Dante Gabriel Rossetti (1868)
Colección Pérez Simón

La colección  del astur-mexicano Pérez Simón está considerada como una de las más importantes, sino la más, de pintura victoriana, y de pintura británica en general, de la que ahora podemos disfrutar gracias a su generosidad, señalada no solo por los firmantes en el catálogo de la exposición, sino, y sobre todo, por los datos aportados en el mismo, que ponen de manifiesto el gran número de veces y de lugares en el mundo, y, por tanto, la facilidad con que sus obras pueden ser disfrutadas por el público.

Como el propio Pérez Simón manifestaba recientemente, las colecciones privadas juegan un importante papel en la recuperación, conservación, fomento y difusión del arte, sobre todo cuando se prestan a la exhibición pública de modo tan fácil y generoso como en este caso, añadimos nosotros. La historia del coleccionismo y consecuentemente la evolución del papel del coleccionista son magistralmente estudiados por María Dolores Jiménez-Blanco en su obra El coleccionismo del arte en España. Una aproximación desde su historia y su contextopublicación muy fácil de obtener a través de la red, de forma libre, y cuya lectura les recomiendo encarecidamente. En este contexto el Sr. Pérez Simón es un coleccionista impulsado únicamente, y ya es bastante, por la audacia y la pasión por la belleza, sin que en ningún momento le hayan guiado los intereses especulatorios o de cotización de mercado. Por ello, lejos de posesión egoísta camina hacia el disfrute compartido.

Por similares razones su muy extensa e importante colección, eso sí desde su óptica personal, y aquí radica también su faceta creativa ya que sus obras lo definen, sigue una planificación, que él califica de enciclopedista, al margen de modas o cotizaciones, y un rigor exquisito en el estudio y autenticación de las piezas. Es de admirar este tipo de coleccionistas y su actitud y deseamos seguir disfrutando de la belleza y el arte que comparten en próximas exposiciones.