Archivo | febrero, 2013

Alegro y andante (IV): Aclaración, o el discurso de Vasiliev.

20 Feb

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Un reciente post lo titulaba “Vasiliev, Glazunov y otras novedades”, y luego no hablaba nada ni de Vasiliev ni de Glazunov.

¿Exige esto alguna aclaración?.

Más, ¿por qué todas las cosas han de tener una lógica racionalista?. ¿Por qué no podemos dejarnos llevar del placer de la divagación?. Cada quien podrá aportar su punto de vista, o no aportar nada según le plazca, a estas cuestiones.

En cualquier caso, ¿qué a cerca de Vasiliev?.

Cuando uno lleva “unos ciertos años” como abonado a la O.S.P.A. (Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias), uno la siente como su propia familia, y a sus componentes como familiares nuestros de algún modo. Así uno se alegra cuando se alegran, y disfruta cuando ve que en el concierto ellas y ellos también están disfrutando, se intercambian sonrisas cómplices o al final del concierto se saludan y se felicitan con afecto. Uno también está pendiente de los cambios, de las ausencias o de las nuevas incorporaciones.

Pues bien, en este afable entorno, Alexander Vasiliev es el concertino de la orquesta, que es decir el hermano mayor de todos los profesores de la misma y de todos los abonados que, como decía antes, también nos sentimos parte de ella.

A través de los diversos medios de información, como pueden ser los catálogos de mano de la OSPA y/o incluso “san google”, sabemos que nació en Leningrado (hoy San Petersburgo). Estudió violín en la Escuela Especial de Música del Conservatorio de esa ciudad con Riabinkov,  concluyendo en 1973  con las máximas calificaciones.

Participó varias veces como artista invitado en el festival “Schlesswing-Golstein”. En 1975 ganó el Concurso-revista de la antigua Unión Soviética de la Juventud Creadora Teatral de Rusia.

Desde 1980 fue solista de la Orquesta del Teatro Kirov.  Curiosamente esta fecha aparece con dos versiones distintas en dos entradas distintas de la misma página web de la OSPA, con lo que puede que yo esté equivocado, pero escojo esta por parecerme la de mayor lógica cronológica.

En 1988 obtuvo el título de “Artista emérito de la República Federativa de Rusia”.

En 1989 fue invitado a Berlín para interpretar la Novena Sinfonía de Beethoven bajo la dirección de Leonard Bernstein. También fue invitado como solista bajo la batuta de B Haitink, G. Rozhdestvensky, E. Uravinsky, V. Guerguiev en Londres y Nueva York, interpretando obras de Bach, Paganini, Glazunov, Tchaikovsky, Sibelius, Prokofiev, Mozart entre otros.

Colaboró en numerosas ocasiones con Ursus Frantz en conciertos y en grabaciones de discos.

Desde octubre de 1991 es concertino de la OSPA, y con la misma a actuado como solista en numerosas ocasiones, entre ellas interpretando el Concierto para violín de Glazunov, del que hablábamos al principio, bajo la batuta de David Lockington, con gran éxito de crítica y público.

Concretamente la crítica de los diarios locales le dedicaban merecidas lindezas del siguiente tenor:

“…y salió Alexander Vasiliev. Hay que oírlo. El concierto tiene mucho del romanticismo estándar y al tiempo es muy distinto. Vasiliev logró de su instrumento unas sonoridades amplias, profundas y hermosas. Los registros graves impresionaron. Mostró gran virtuosismo en la cadencia. Gran ovación. El violinista salió a saludar tres veces. Una aficionada salió de las butacas del público y le entregó un ramo de flores…”

Mi admirado Pablo Siana, criterio que sigo como guía y del que me fío compartiendo la opinión de Fernando Zorita, escribía en su blog al respecto del concierto señalado:

es “el primero de la clase”, El Maestro, mucho más que el concertino o jefe, es la referencia de la orquesta desde su fundación como tal en 1991. La llegada a Asturias de Los Virtuosos de Moscú y todo su “entorno” supuso un punto de inflexión en la vida cultural asturiana, la semilla rusa se plantaría en nuestra tierra… desembarcó con la maleta cargada de ilusión y magisterio que ha ido transmitiendo a todos. Vasiliev es ya un asturiano con raíces que no olvida su tierra y mucho menos cuando se trata de la música. El Concierto para violín en Lam, Op. 82 (Glazunov) va unido a su biografía y ya lo interpretó hace años con sus compañeros. Esta vez, con un Lockington siempre elegante y excelente concertador y conocedor de la orquesta asturiana, demostró que los años pasan para bien: madurez, profundidad interpretativa, poso y la técnica asombrosa que “hace hablar” a la prolongación de sus extremidades superiores, su violín. Emoción antes, durante y después, flores merecidas de la familia de sangre (el primero su nieto asturiano) con toda la admiración y respeto de compañeros y público. Glazunov no será de los grandes pero este concierto ocupa su sitio en la historia, más en la interpretación de Alexander, al que espero darle personalmente la enhorabuena.

Pero por encima de su evidente valía musical, y como siempre en todo ser humano, está la persona. No tengo el honor, y bien que me gustaría, de conocer a Alexander Vasiliev, pero algunas cosas se pueden deducir sobre él. Defienden los psicólogos que en el día a día de toda persona juega un papel clave la comunicación no verbal, llegando a asegurar algunos que constituyen el 90 % de nuestro mensaje personal.

Claro que en este ámbito los músicos tienen la ventaja de que se expresan también con su música, pero en el caso de Vasiliev su actitud sobre el escenario nos muestra a un hombre sereno, tranquilo, correcto, educado hasta el afecto con sus compañeros y directores, respetuoso con el público, discreto en el gesto y en la indumentaria, emocionado cuando las circunstancias lo conllevan, y con una concentración que enseña su reverencial adoración por la música.

Ese discurso, pleno de contenido, no se puede fingir, y quien lo tiene, tiene que ser un buen hombre.

¡Cuantas horas de placer y de éxtasis, cuantos momentos de enjugar sinsabores cotidianos en esas maravillosas tardes de viernes debemos a este excelente músico, y estoy seguro que mejor persona, y a sus compañeros de la OSPA!. Vaya para él y para todos ellos mi infinita gratitud.

Reseña breve (VIII): Recordando a Martínez Torner.

17 Feb
Tomada de "Música Asturiana", de Fidela Uría Líbano

Tomada de “Música Asturiana”, de Fidela Uría Líbano

El diario La Nueva España, en su edición de hoy, y en un pequeño recuadro dentro de su sección de contraportada titulada Efemérides, nos recuerda que en esta fecha,  pero de 1955, fallecía en Londres el músico ovetense Eduardo Martínez Torner.

TOLIVAR

En el que para mí es el mejor libro sobre la historia de Oviedo, Nombres y Cosas de las Calles de Oviedo, José Ramón Tolivar Faes nos cuenta, con su habitual rigor y concisión, su biografía, sus trabajos como musicólogo, así como sus composiciones y sus tarea como concertista.

Nos recuerda también Tolivar que el motivo de su muerte en Londres (donde en vida colaboró asíduamente en la BBC con programas sobre folklore español) se debe a su obligado exilio tras la guerra civil española. También señala Tolivar que su intención era regresar a su patria, sueño que desgraciadamente no pudo ver cumplido.

No obstante su ciudad natal le tributó homenajes entre los que destaca el del I.D.E.A., un concurso convocado por el Ateneo y Radio Nacional, la reedición de su Cancionero de la lírica popular asturiana y la colocación de una lápida en la calle de Regla recordando la casa donde nació.

FIDELA

Otra buena fuente de noticias sobre nuestro autor es la excelente obra “Música asturiana entre 1860 y 1934”, de Fidela Uría Líbano, que con todo merecimiento la hizo acreedora del premio Juan Uría Ríu en 1995, y de la que extraemos la fotografía del músico que inicia esta breve reseña.

Pues bien, en el capítulo I de su obra, y bajo el epígrafe Principales compositores, repasa Fidela Uría de modo exhaustivo y y bibliograficamente muy fundamentado toda su obra compositiva y musicológica.

Sirvan estas breves lineas para honrar la memoria de uno de los personajes que hicieron grande nuestra ciudad, y dieron a conocer su nombre por el mundo. Con su honra fortalecemos nuestra sociedad, que buena falta le hace.

Vicente Pastor: Naturaleza y color.

7 Feb

Como en tantas ocasiones de la vida, una casualidad, cuya descripción ahora no viene al caso, me permitió conocer a este extraordinario artista y llenar así otro vacío de mi enciclopédica ignorancia

De Vicente Pastor, Luarca (1956), dice Ángel Antonio Pastor, en excelente obra El color del siglo XX. Cien años de pintura en Asturias,: “…en su pintura entran en juego distintos soportes dominados por el lirismo…”

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En el capítulo titulado Los Ochenta, donde por cierto lo une cronológicamente a otro autor del que hablamos recientemente, Ricardo Mojardín, aunque de estética muy distinta, añade: “En la tabla utiliza materiales de desecho y pintura del medio natural. Sin evolución en etapas ni metodología rigurosa, su característica es la espontaneidad. Pintura pura, de amplitud cromática. No renuncia a ningún media, investigando nuevas tecnologías”.

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En mayo de 2012 Vicente Pastor expuso en la sala Octógono de Avilés una muestra del trabajo durante una estancia en Portugal. Con ese motivo, M. S. Marqués, en el diario La Nueva España del 21 de mayo de 2012, afirma que “…presenta una pintura muy expresiva, de colores vivos surgidos del uso de pigmentos naturales en polvo. La novedad la pone el blanco, para el que utiliza el aparejo de paredes, en ocasiones extendido con la llana, esa especie de paleta que se utiliza en albañilería para alisar el material de las paredes”

“Es un cambio de en la forma de trabajar que viene dado por las circunstancias”, afirma el autor al hilo de la entrevista, que recomendamos vivamente si se quiere comprender el pensamiento expresivo de Vicente Pastor.

También es sumamente recomendable bucear en el blog que compartió para esta experiencia con César Bruno. En el mismo van relatando de forma gráfica el día a día de la evolución de su trabajo. Su dirección: http://masalladelotrooceano.blogspot.com.es/

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Recientemente Vicente Pastor realizó una excelente exposición en la sede del Colegio Oficial de Abogados de Oviedo, con obra numerosa en diferentes formatos. Una vez más M. S. Marqués nos da cuenta de ella en el diario La Nueva España (7/11/12), y nos cuenta que “…empezó a pintar bajo el influjo de la Luna de agosto, lo que se aprecia en los cuadros de tonalidades nocturnas, azules, negros, grises, pero poco a poco fue acercándose a la luz”.

Que yo sepa, de esta no tenemos blog, pero sí podemos visitar algunos suyos muy interesantes, como pueden ser: http://vicentepastor.blogspot.com.es/ , http://www.materiaviva.net/ , o http://terrenovivo.blogspot.com.es/ .

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Alguien tan ecuánime y exacto en el análisis del hecho plástico como es Alfonso Palacio, en el catálogo de una exposición de nuestro pintor en la Galería Altamira de Gijón, comenta: “…un continuo y fecundo diálogo dentro-fuera, espíritu-materia, hombre-naturaleza. Ahora bien, ese diálogo no debe entenderse nunca en sentido binario, como sucede con tantos otros artistas, ni trata tampoco de desembocar en una superación de contrarios con la que finalizar algún proceso o estabilizar categorías en tensión. Al contrario, …”.

Y más adelante aclara: “…El artista, por esa capacidad que tiene para coordinar estos elementos, se convierte así en una especie de médium, idea ésta muy del gusto de Vicente Pastor, entre el ser humano y ese entorno que lo rodea. De éste, el creador absorbería una corriente de energía que, sabiamente canalizada y condensada a través de su trabajo, debe ser capaz de hacerla llegar al espectador…”

En definitiva, naturaleza, fuerza, materia, color, luz,…vida. Vida vivida.

Se lo recomiendo vivamente.

Con mi hija en el Campoamor (IV): Don Carlo

6 Feb

imageDon Carlo. Uno de los mejores títulos de Verdi, que es decir uno de los mejores repertorios de la historia de la ópera.

Pertrechado por las enseñanzas del maestro Pablo Siana, en dos recientes posts de su excelente blog, y por lo visto en una versión del Metropolitan del año 1983, con Plácido Domingo y Mirella Freni y The Metropolitan Orchestra and Chorus, dirigidos por James Levine, que por cierto contiene las escenas iniciales en los jardines de Fontainebleau que dan mucho sentido al resto de la historia, me dirigí al Teatro Campoamor, en esta cuarta sesión de cierre de temporada, como siempre dispuesto a disfrutar.

He de comenzar diciendo que en esta ocasión lo que más me gustó fueron las voces. Juan Jesús Rodríguez, auténtico triunfador de la noche, hace un Rodrigo espectacular. Una voz bellísima y potente a la que imprime un gran sentimiento, apoyado también por una buena representación escénica. Además, su porte contribuye a que nos ofrezca un convincente papel de “Grande de España”. Saben mis pacientes lectores que soy muy novato en esto de la ópera, y que no tengo una gran experiencia que me permita hacer comparaciones, pero me atrevo a señalar que no eché nada de menos al Louis Quilico del DVD arriba reseñado. ¿Es mucho decir?. ¿Una osadía por mi parte?. Así lo siento, y así lo digo.

imageStefano Secco, Don Carlo, también tiene, para mi gusto, una bonita y potente voz, que, como bien señalaba el maestro Siana, va ganando con el paso de la representación, y se muestra sumamente expresivo a medida que va aumentando el dramatismo. Al principio su manifestación escénica está algo atropellada o sobreactuada, y esto también madura con el paso de la representación.

Muy bien , tanto en lo vocal como en lo escénico expresivo, Felipe Bou en su Felipe, con gran dramatismo y un comedimiento muy de agradecer, y Luiz-Ottavia Farías, en su Gran Inquisidor, papel, por otra parte, teatralmente muy agradecido y que realizó con un excelente equilibrio entre la teatralidad (¿”pelín” excesiva en la caracterización?) y el comedimiento, que le añade muchos matices al personaje que sin duda Verdi quiso dibujar.

imagePara las voces femeninas, solo elogios. No es ningún descubrimiento Ainhoa Arteta, que con su elegancia tanto vocal como personal construyó una Isabel de Valois que en su contención dramática expresaba la lucha de sentimientos que tenía lugar en su interior.

Alex Penda, debutante en el Teatro Campoamor, unía a la belleza de su voz una expresividad dramática muy adecuada a su personaje,  e Itziar de Unda ponía una bella nota de alegría muy de agradecer como  contrapunto a la intensidad de tragedia.

imageNuestra OSPA brilló a la altura a la que nos tiene acostumbrados bajo la experta mano de Corrado Rovaris, aunque en algunas contadas ocasiones adquirió una intensidad “desconcertante”.

La historia, sobradamente conocida y que no tiene por qué ser rigurosamente historicista, la cual por otra parte está extremadamente oscura, sino pretexto expresivo de los sentimientos de un artista, Verdi, siempre preocupado por el tema de la libertad y del sometimiento del ser humano, sea pueblo o noble, por el poder mundano, sea el trono o el altar, la historia, digo, es muy potente, por lo que exige unos instrumentos o recursos expresivos también potentes.

En este sentido creo que la “carpintería teatral” empleada es sumamente adecuada a la expresividad buscada.Lamento que alguien pueda sentirse “herido en su sensibilidad” y prefiriese que le relatasen las cosas de forma más edulcorada o más adecuada a lo que quería oír, pero creo que ni las personas ni los pueblos podemos ni debemos renunciar a nuestro pasado. Bueno sería que lo que algunos denominan errores lo consideraremos motivos de aprendizaje. En todo caso las cosas fueron como fueron, y las monarquías absolutas gobernaban como gobernaban, insisto, tanto los tronos como las iglesias jerárquicas, los altares. La Inquisición tampoco se regía por la Declaración Universal de Derechos Humanos, a la que aún le faltaban algunos siglos y mucha sangre para poder declararse. Qué desde entonces sea más o menos eficaz esa ya es otra historia para “otro Verdi”. Por tanto, por mí parte, un notable alto para el trabajo de Giancarlo del Mónaco y su equipo.

imagePara finalizar, e igual de importante, dentro de la búsqueda de arte total que muchos le atribuyen a la ópera, ese acierto de nuestra querida Asociación de combinarla con una exposición de un artista plástico asturiano y contemporáneo, triple acierto pues, al que se le solicita obra ad hoc. Ricardo Mojardín, Boal (1956), figura por méritos propios en las más adecuadas publicaciones especializadas al respecto.

Artista polifacético que gusta de plantear preguntas con actitud crítica, utiliza la figuración, el romanticismo y el simbolismo, sin renunciar a la mordacidad.

imageEn esta ocasión, con un relato  que nos recuerda a su Dual II, nos va retratando la psicología de los personajes en un doble plano en el que se combinan ese romanticismo y esa mordacidad antes citadas, desde una belleza plástica indudable.

En definitiva, extraordinario complemento. Lástima que las ideas tengan un precio, y alto. Prosaicos 2300 euros por cada uno (sorry, gentlemen never talk about money), lejos del alcance de recortadas economías de modestos funcionarios.

En esta ocasión, imponderables del destino impidieron a mi hija acompañarme. ¡La eché de menos!. Estoy deseando ya que llegue la próxima temporada, por el arte y por mi hija (¿o es lo mismo?).