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Recogiendo una sugerencia.

18 Abr

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Un usuario de Facebook, cuyo nombre no divulgaré por elemental respeto, al no contar con su permiso explícito, me sugiere que realice un post explicando la idea de Escaños en Blanco.

Dado el tono de su petición, exquisitamente educado y amable, y que el tema me es muy grato, trataré de darle satisfacción de forma breve y lo más clara que pueda.

Como todos sabemos, por las características de la actual Ley Electoral, aquellas personas que, realizando el esfuerzo democrático de acercarse a las urnas, votan en blanco o depositan un voto nulo, e incluso también aquellas personas que deciden ejercer su derecho de no votar, no solo no obtienen ninguna representación real de su decisión en los resultados, sino que su actuación va a reforzar los de los partidos mayoritarios.

Por eso yo a todos mis amigos les realizo el siguiente planteamiento, y es el mismo que les sugiero a ustedes, amables lectores de este post:

      “Tú tienes una opción personal decidida, en la que honradamente crees?. Si es así vótala, sin duda.”. 

      “No es así?. Vas a votar en blanco, nulo, o no vas a votar porque no te convence ninguna opción, o porque estás cabreado con todas ellas?. Entonces piensa que con tu actitud lo que vas a hacer es reforzar a aquellas opciones mayoritarias con las que estás cabreado, actitud que posiblemente sea todo lo contrario de lo que es tu intención.”

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Y, como podemos salir de esta trampa que nos tiende la Ley Electoral?. Pues precisamente votando una candidatura concreta, con su papeleta con su logo y su lista con nombres y apellidos, Escaños en Blanco, que se compromete a que aquellos escaños que consiga quedarán vacíos, impidiendo que sean ocupados por aquellos partidos con los que estamos cabreados, y a los que queremos castigar.

En concreto les estamos diciendo “Miren ustedes, estos escaños no les corresponden, y vamos a impedir que se los apropien por una simple argucia de la Ley Electoral”.

De rebote, al no ser ocupado, ese escaño no generará ningún gasto de representación, dietas, viajes, y demás etcéteras y prebendas que desgraciadamente se dan en la actualidad en los que se denominan nuestros representantes.

Este es el núcleo de la cuestión, y es el único punto del programa electoral del partido Escaños en Blanco. Sé que tal posicionamiento puede generar muy variadas opiniones y cuestiones para el debate. Como este blog es un foro abierto al intercambio de opiniones y pareceres, desde él me brindo a continuarlo si es ese el deseo del algún paciente y amable lector, al tiempo que les invito a releer otra entrada anterior del blog respecto al mismo tema, titulada Se acercan las elecciones  o también la página web del partido o seguir nuestro perfil de Facebook en Asturias.

Desde aquí, gracias al usuario de Facebook que me sugirió este post, y gracias a todos ustedes, pacientes lectores, por su comprensión.

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Es menester distinguir.

3 Feb

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El gran Stefan Zweig, en esa estupenda obra suya titulada Momentos estelares de la humanidad, y al relatarnos todo lo instructivo que se relaciona con la vida y muerte de Cicerón, nos refiere que …con acertado instinto, como hacen siempre los políticos que quieren el poder, en tanto no lo tienen aún, buscan el apoyo del hombre de espíritu, al que después apartarán a un lado con desdén.

La historia, esa materia que los eficientes conspiradores de la desculturización (sic) y deseducación (sic) social provocadas tratan intencionadamente de apartar de los planes de estudio para que una sociedad inculta sea más fácilmente manipulable, es sin embargo una vieja dama muy tozuda, y nos regala sus enseñanzas para quien quiera y pueda contemplarlas, y así lo señalado en el párrafo anterior se viene repitiendo una y otra vez desde los más antiguos tiempos de la humanidad hasta nuestros días.

Viene todo esto a cuento de que en nuestra maltrecha sociedad española estamos nuevamente ante una avalancha de acontecimientos electorales en los que los políticos profesionales, invocando una democracia que son los primeros en prostituir, tienen que revalidar el poder para así continuar con sus privilegios y los de sus respectivas estirpes (Dios me librará muy mucho de emplear el término casta, que ya bastantes me estigmatizarán sin necesidad de ello).

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Pues bien, acontece que ante todo esto, los poderes se acuerdan ahora de que necesitan a los ciudadanos, los mismos ciudadanos a los que en los tres años anteriores no les hicieron el más mínimo caso, y se les llena la boca vendiendo la idea de que fomentan y estimulan la participación ciudadana, con eslóganes tan estereotipados como vacíos, y así vocean “hagamos asambleas de barrio”, “tu voz es lo que importa”, “la ciudad decide”,  que por experiencia sabemos que pasadas las elecciones volverán a ignorar durante otros tres años hasta que se acerque el próximo circo electoral.

Así, en algunos sitios o circunstancias, se habilitan espacios físicos o virtuales, donde algunos aspectos se someten a la opinión de quien la quiera expresar, o se piden en encuestas o entrevistas, más o menos abiertas o cerradas, sugerencias sobre posibles actuaciones. Al respecto, la prensa local de cierta capital de provincia del norte publicaba como su alcalde  promociona a bombo y platillo que los ciudadanos votarán a través de una plataforma on-line (mire usted que moderno, hombre) sobre las actuaciones a realizar en determinados accesos de una autopista al casco urbano, presentándolo como el primer paso de un singular proceso de participación ciudadana.

Hace tiempo, no tanto desde el punto de vista cuantitativo pero sí mucho desde el punto de vista conceptual, que esto del tiempo es muy relativo, hubo un político serio y activo, que era el Profesor Tierno Galván, que siempre que había diferencias sobre algún concepto pronunciaba su famosa frase …es menester que nos pongamos de acuerdo en que entendemos por…, y si hoy en día estuviera con nosotros, y en el caso de que pudiera soportar los actuales debates políticos sin ser víctima de alguna apoplejía grave, demandaría distinguir entre opinar, participar y decidir.

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Al respecto, el DRAE define:

– Opinar: Formar o tener opinión. Expresarla de palabra o por escrito.

– Participar: Dicho de una persona: Tomar parte en algo. Maria Moliner añade: Ser de los que hacen, padecen o disfrutan cierta cosa que se expresa.

– Decidir: Mover a alguien la voluntad, a fin de que tome cierta determinación. Decisorio (ria): Que tiene virtud para decidir.  María Moliner: Acordar, una persona o entre varias, cierta conducta.

Opinar es algo que todos podemos hacer, y en cualquier momento. Hasta ahí podíamos llegar. No hace falta que nadie instaure plataformas on-line ni ninguna otra zarandaja moderniza. Además, a participación, por muy espontánea que sea, para ser efectiva ya exige una cierta organización, y por ende es evidente que cuenta con una serie de ventajas y beneficios, pero que entraña también riesgos.

Esa organización de la que hablamos puede ser manipulada, pues quien nombra a los participantes?, en base a que criterios?, que temas van a ser objeto de participación?, por qué esos sí y otros no?, cual va a ser el ritmo y cuales los plazos?, va a ser estable o circunstancial?, quien va a dinamizar y controlar el proceso?, como se elevarán a definitivas las conclusiones?.

Y sobre todo, estas últimas, las conclusiones, serán decisorias o se convertirán en una mera opinión a considerar por los operadores del proceso, volviendo al principio de la noria, para cuyo viaje no necesitábamos tanta alforja, por cibernética que ella sea?.

Por otra parte si los regidores  de los municipios en verdad creyeran tantísimo y con tan sincero interés en la participación de la ciudadanía, ya tuvieron tiempo desde que hace unos añitos se promulgase la Ley 57/2003, de grandes ciudades, o también pomposamente denominada de Medidas para la Modernización del Gobierno Local, en la que articula tal asunto, que mira que ya llovió desde entonces.

Así que, por favor, no insulten nuestra inteligencia.

76C

Hablamos de política?

11 Mar

Montesquieu

Habitualmente este blog no habla de política. No porque crea que no es importante o que es incorrecto. Es simplemente porque ya bastantes palabras vacías y altisonante, a modo de cortinas de humo, tenemos que soportar los ciudadanos diariamente de boca de los políticos profesionales,  amplificadas además por los tertulianos y los medios de comunicación al uso.

Sin embargo sinceramente creo que hay momentos en que, además del compromiso cívico y la actuación posible de cada día, desde nuestro mayor o menor espacio personal, es necesario reflexionar sobre el discurso político, y esos momentos son fundamentalmente las citas electorales, como la que se nos anuncia para el próximo mes de mayo, el las que debemos plantearnos nuestra actitud ante las urnas.

Teniendo el oído atento a lo que sucede en mi entorno, es frecuente que escuche muchas voces de desencanto, cuando no de indignación, de pensar que los políticos prometen y luego no cumplen, de que ponen sus intereses y los de sus partidos por delante del bien común de la ciudadanía, que este no les interesa, e incluso de que todos ellos son iguales en sus actitudes. Y generalmente, tras estas quejas, esas voces desencantadas o indignadas confiesan su decisión de no votar o votar en blanco.

Es a estas personas a las que va dirigida esta entrada. A las otras, las que por afinidad ideológica, por raciocinio o por cualquier otra razón, ya tienen clara una opción, solo me atrevo a pedirles que la voten, sea esta la que sea, pues si tal decisión se creó desde el convencimiento y la sinceridad, nada puede objetarse ni reprochárseles.

Sin embargo, a los que, como antes decía, por desencanto o enfado quieren castigar a los políticos y a los partidos, y piensan hacerlo no votando o votando en blanco, quisiera rogarles que reflexionasen unos minutos sobre las consecuencias de su acción, a la vista del siguiente gráfico:

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Como ven, incluso con cifras exageradamente altas de abstención, o de voto en blanco o nulo, por esas especiales características de nuestra Ley Electoral, los únicos que salen beneficiados son los partidos, y más en concreto los mayoritarios. En definitiva, que nuestra actuación que pretendíamos que fuese un voto de castigo, paradójicamente se convierte en un voto de refuerzo del que se aprovechan para su beneficio precisamente aquellos a los que queríamos castigar.

Como podemos, pues, salir de esta encerrona que nos tiende nuestra ley electoral?. Hay una alternativa que nos da solución a este dilema, y es votar a una opción titulada Escaños en Blanco.

Escaños en Blanco es un partido político con todas las de la ley, y nunca mejor empleada la frase, que se presenta a las elecciones con su lista electoral con nombres y apellidos, es decir que su papeleta va a estar en todas la mesas electorales, pero, y esto es lo importante, que su programa tiene un único punto, los escaños que consiga quedarán vacíos, no se tomará posesión de ellos, con lo que se desplaza de los mismos a presuntos políticos de otros partidos, que quedan sin sitio, y deben irse a su casa. Además Escaños en Blanco se niega a recibir ni un solo euro de las subvenciones públicas, al no dar en número de su cuenta al Ministerio correspondiente, por lo que es el único partido que no cuesta un solo céntimo a la ciudadanía.

Si en el ejemplo que mostrábamos en el gráfico anterior, los votos en blanco, nulos o de abstención hubiesen ido a la opción Escaños en Blanco, la distribución hubiese sido la que se muestra a continuación:

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Es decir que nos habríamos ahorrado, solo entre los del PP y el PSOE, aproximadamente unos 90 políticos. Buen castigo, no?. Y nos ahorraríamos también todo el gasto que esos 90 generarían, que no es poco.

Esta opción no es utópica. Ya en la provincia de Barcelona hay dos ayuntamientos que tienen tres de sus concejalías vacías por este sistema.

Si alguien de ustedes considerase interesante tal solución, recuerden que no consiste en votar en blanco o abstenerse, sino en votar a una opción cuya papeleta se titula Escaños en Blanco, y que por supuesto como no tiene el más mínimo interés de medro político, los nombres de tal candidatura se deshacen  en el mismo instante en que se acaba el acto electoral.

Por último, un ruego. Dado que este hecho es bastante desconocido, pues el resto de partidos y los medios de comunicación al uso no tienen interés en su difusión, si lo consideran interesante, explíquenselo a sus amistades. Si queremos castigar a los malos políticos, esta es la vía que más les duele, y además es posible. Ya verán ustedes como, si esto se extiende, los partidos, y permítanme el coloquialismo, se ponen las pilas y comienzan a tener más cuidado a la hora del cumplimiento de los programas y de la confección de las listas.

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