Archivo | mayo, 2022

Un mes, un libro (VI): Cuentos de amor, de Dña. Emilia Pardo Bazán

22 May

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Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas. No pensar por decreto.

Dña. Emilia Pardo Bazán

Avisado lector, sé que con frecuencia gustas de sumergirte en los clásicos cual piélago donde sedimentan nuestra cultura y nuestra civilización. Y ahí, como los buscadores de perlas, escoges relatos cortos que, al margen de su tamaño, encierren calidad y bellas formas.

Con estas dos agujas  puedes navegar por múltiples rutas desde la antigüedad hasta nuestros días: Las mil y una noches, Calila y Dimna, los cuentos del Conde Lucanor,  el Decamerón de Bocaccio, las Novelas ejemplares de Cervantes, los Cuentos de Kafka, de Julio Cortazar, Juan Rulfo,  Dostoievski, o Chejov. Pero yo te recomiendo que recales durante algún tiempo en el puerto de Dña. Emilia Pardo Bazán.

Mucha Dña. Emilia…dice mi amiga, y es muy cierto porque Pardo Bazán es persona y personaje. Tanto en lo íntimo como en lo ideológico o lo literario no conoce barreras, no tiene prejuicios, se salta victoriosamente todos aquellos convencionalismos que su época trataba de imponerle. Es la suya una imagen poliédrica, con muchas caras diferentes, con luces y sombras, en una autora que fue bastante ignorada y no solo en su tiempo. Anecdóticamente citaré que repasando los ya muy viejos libros de aquel mi lejano bachiller, en la Antología Literaria Española Contemporánea, firmada nada menos que por Lázaro Carreter y Correa Calderón en el año 1964, que comienza con Bécquer y termina con Celaya, no se la menciona.

En el plano ideológico gustaba de moverse con gran facilidad en la dicotomía, aspecto este que la autora nunca rehuía aunque le supusiera al menos tantas fobias como filias.

<<…con evidente perspicacia…establecía claramente las fronteras entre patria y tierra…>>

Ramón Villares.- Universidad de Santiago de Compostela

Lo mismo ocurre en cuanto a sus convicciones íntimas en las que distinguía entre razón y fe, ella que tan reiteradamente confesó su profesión de fe católica. Recuerda la actitud unamuniana, sin el carácter trágico de este, sino abordándolo con gran coraje, y en muchas ocasiones con humor. Aquí se ponen de manifiesto dos conceptos que podían ser transversales en la actitud intelectual de Pardo Bazán: su modernidad y su independencia, que ejercitados en terreno tan delicado nos dan como resultado otro de sus valores: la valentía. Dignos de mención en este sentido son sus análisis sobre el feminismo y la Iglesia.

Todo ello, no cabe duda, la hizo un personaje incómodo no solo durante su tiempo, recuérdese la polémica intelectual que se generó con su intento de acceso a la Real Academia, sino también tras su muerte, hasta el punto de estar oculta, como otros muchos intelectuales, por un régimen, el franquista, para quien estas ansias de cultura y libertad se hacían indigeribles. En el caso de Pardo Bazán con la trágica ironía de la usurpación de un lugar, las Torres de Meirás, que ella había construido como expresión y a medida de su personalidad.

En lo literario hay que señalar como una de sus características, amén de su calidad, la prolificidad. Además de veintiocho novelas, escribió seis libros de viaje, siete obras dramáticas, dos composiciones poéticas y numerosísimas colaboraciones periodísticas, así como cuatro biografías, dieciséis volúmenes críticos y veintidós de correspondencia personal, además de dos traducciones. Y por supuesto los Cuentos, entre los que en una primera aproximación pude localizar cuatrocientos diecinueve, muchos de ellos agrupados en series de diferentes temáticas (Cuentos escogidos, de Marineda, Cuentos nuevos, Cuentos de amor, sacro-profanos, dramáticos, de Navidad y Reyes, de la patria, antiguos, actuales, trágicos, de la tierra   o de Navidad y Año Nuevo, y otros sin agrupación específica)

Comprenderás fácilmente, avisado lector, que el análisis de esa ingente producción supera con mucho mis capacidades y la intención de este escrito, por lo que ciñéndome a mi recomendación inicial de los cuentos, te sugiero la serie de los cuarenta y cuatro Cuentos de amor.

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En ellos está recogida toda la esencia de la literatura de Pardo Bazán: prosa elegante, léxico riquísimo, relatos bien armados, con ritmo que mantiene in crescendo el interés del lector para llegar a unos finales habitualmente sorpresivos, y todo ello acompañado de humor, ironía y en ocasiones una muy sutil crítica social.

A su vez, en lo temático destaca la variación, pues contempla el amor como algo polifacético que puede ser abordado con muy diversos puntos de vista. En ocasiones parece una fantasía delirante, otras veces predomina el desamor y el desengaño, y por supuesto, el engaño.

También aparece, ¿cómo no?, el monstruo de los celos, y en casi todas las ocasiones la ternura. Todo ello mostrando las múltiples caras de algo que por ser pasión no puede quedar encerrado en una fría clasificación, que una cosa es admirar la belleza de las mariposas y otra muy distinta el estudio de la entomología.

Me preguntas que cuáles te recomiendo, que por donde empezar. La respuesta, aunque sé que te defraudará, es sencilla: léetelos todos, y el orden no importa. Al ser relatos cortos permiten una lectura cotidiana para la que es fácil encontrar tiempo. Un ritmo de dos por día es posible y una dosis que no te saturará, que hasta el mejor vino en exceso abotarga los sentido y elimina el disfrute . Así en menos de un mes te habrás regalado una terapia completa de belleza que tu espíritu agradecerá para siempre. Pero eso sí, léelos con tranquilidad y sosiego, centrándote en cada uno de ellos, paladeando cada palabra, cada construcción de la frase y aprovechando el conocimiento de los términos hoy inusuales, esa riqueza léxica a la que antes hacía alusión.

Una advertencia quiero hacerte: ponte en el espíritu de la época, tercio final del siglo XIX, donde el estilo literario era muy diferente e incluso también los conceptos sociales. Pero no olvides que en cualquier etapa de la historia del arte, en todas sus variantes, nos podemos encontrar con la belleza.

Estoy seguro de que al terminar me agradecerás la sugerencia.

P.D.: Por si todo esto fuera poco, a los cuentos de Pardo Bazán puedes acceder gratuitamente en la página web cuyo enlace te dejo aquí.

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Mirando al bosque: real(e)dades.

20 May

-¿En qué piensas? -me preguntó mi acompañante al observarme ensimismado y aún más, al punto que ni prestaba atención a la copa de exquisito vino blanco que había pedido.

-Pues mira -respondí -por más que lo intento no puedo quitarme de la cabeza la repulsa que me produce la actitud de ese personaje que denominan emérito, y que a mi modo de ver de meritorio no tiene nada, y su desfachatez presentándose aquí como se presenta.

-¿Y por qué ese enojo? Por mal que te pese el personaje es un ciudadano español y no tiene ninguna cuenta pendiente con la justicia, así que está en su derecho a venir y pasear libremente por el país.

-Bueno, bueno…abría mucho que matizar. Que es ciudadano español, legalmente, sí. Pero los derechos y los deberes tendrían que ir siempre de la mano, y en este caso por los cargos que ocupa y las prebendas que ellos le aportan debería estar obligado cívicamente a guardar una serie de actitudes ejemplarizantes que están muy lejanas a las que practica.

>>No solo así él mismo lo reivindicaba en muchos de sus mensajes navideños en los que incluso se permitía dar lecciones de moralidad (ahí están las hemerotecas) sino que incluso por alguna de ellas llegó a pedir perdón y asegurar públicamente que no volvería a suceder. Pero volvió a suceder, y con hechos incluso más escandalosos.

>>En cuanto a las cuentas con la justicia, desgraciadamente todos bien sabemos que el derecho procesal obra milagros al no juzgar el fondo de las cuestiones sino la adecuación de las formas. En cualquier caso además de los juicios que se ventilan en los tribunales, en las sociedades democráticas deberían darse los enjuiciamientos cívicos y políticos.

>>Al respecto, en el caso que nos ocupa hasta la Fiscalía General en su informe de archivo de la causa admite la existencia de sólidos indicios de delito, pero que son difíciles de juzgar por la prescripción de los mismos y por la inviolabilidad del sujeto implicado. Es decir, que no se puede asegurar que no haya cometido delitos sino que se escapa por las rendijas del procedimiento. Y no olvidemos que aún tiene alguno abierto en el Reino Unido donde la inviolabilidad no le serviría.

>>En todo caso, el que un sujeto que vive a cuerpo de rey (lo de la esencia y el merecimiento de ello es otra historia) a expensas en gran parte de dinero público venga a un país donde existen altos niveles de necesidad y pobreza (y no me llames demagogo, es una realidad verificable, y también sé que la responsabilidad no es únicamente de él sino de otras muchas personas e instituciones), te decía, venga en medio de un operativo ostentoso y carísimo a reunirse con sus amigotes para charlas de barcos y regatas, me parece simplemente repulsivo y un insulto intolerable a los millones de conciudadanos que están buscando trabajo (no era un derecho constitucional?) o levantándose muy temprano todas la mañanas para encontrarlo en formas miserables. Todo ello me retrotrae a dieciochescos pasajes fernandinos y aquello de vivan las caenas.

Mi acompañante callaba, no sé si porque asentía o por no discutir. En todo caso yo, que ya estaba embalado, continué:

-Y por cierto, todos los padres también se equivocan a veces, y los de la Patria tienen el mismo derecho, y creo que lo hicieron cuando allá en Gredos redactaron el artículo 56.3, entre otros muchos, y con él sentaron el obsoleto y ridículamente anacrónico concepto de la inviolabilidad del rey. Por eso creo que cuando nuestra desorientada clase política se decidan a repensar sus ideología, la posmodernidad y las consecuencias de la sociedad líquida, si es que les da tiempo antes de caer definitivamente en las garras de los populismos que en estos tiempos son, harían bien en corregir esta anomalía, junto con otras muchas.

>>En fin, aún recuerdo aquel panfletario discurso navideño de 2011 cuando el personaje que nos ocupa, con engolada grandilocuencia, aseguraba que la justicia es igual para todos. Una vez más se cumple el sabio adagio popular que dice que unos son más iguales que otros.

Y dicho esto, con sensación de satisfacción me centré en el antes citado exquisito vino blanco, cuyos aromas y sabores aumentaron aún mucho más esa satisfacción.

Un mes, un libro (V): Obra maestra.

11 May

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Título: Obra maestra

Autor. Juan Tallón

Editorial: Anagrama

Querido amigo A:

A medida que iba leyendo el libro que te adjunto me imaginaba lo mucho que habrías de disfrutar con el mismo. Ahora bien si me preguntas a qué genero deberíamos adscribirlo, francamente no sabría decirte. ¿Es relato novelado de unos hechos reales? ¿Es reportaje periodístico con añadidos novelescos? ¿Es novela negra? ¿Es simplemente la edición de una astracanada, no por ello menos trágica? Júzgalo tu mismo y luego me iluminarás con tu siempre ponderado juicio.

Para ir sacándote de la intriga (¿o quizás para introducirte más en ella?) intento situarte. El origen de lo relatado tiene lugar allá por el año de 1986, en aquella España en plena efervescencia democrática, necesitada de revalidarse en modernidad ante los países de nuestro entorno, como gustaban de decir la clase política y periodística. Para ello, entre otras cosas, se decide hacer, de prisa y corriendo y un poco a la trágala como habitualmente en nuestro país, un museo de arte contemporáneo, el actual Reina Sofía, e inaugurarlo con un ceremonial que asombrase (¡y vaya si asombró!) a ese antes citado entorno presuntamente validador.

Con este motivo se decide solicitar obra para una magna exposición a lo más granado de la modernidad pictórica y escultórica, tanto nacional como internacional. Así se hizo con nombres como Georg Baselitz, que por cierto el día antes de la inauguración se marchó de Madrid indignado por lo que él consideraba un trato inadecuado, Eduardo Chillida, Twombly, Antonio Saura, Antoni Tápies o Richard Serra, todos ellos artistas a los que conoces sobradamente.

Este último respondió con una de sus habituales obras monumentales que tituló Equal–Parallel: Guernica–Bengasi. Fíjate si sería monumental que pesaba ¡treinta y ocho toneladas! (sí, lees bien), y para introducirla en el museo hubo que derribar parte de su recién rehabilitada fachada. Acabada la exposición la obra fue almacenada, y como no era posible hacerlo en el propio museo se encargó el asunto a empresas externas especializadas, acorde con lo que a posteriori se instauraría como tendencia de externalización de los trabajos de la administración. Cuando años después se la quiso volver a exponer, la pieza había desaparecido, y en 2006, es decir transcurridos veinte años, este hecho tuvo que ser admitido públicamente por el museo.

¡Veinte años después! se reconoce que no se tenía ni idea de qué había pasado con una pieza de, te recuerdo, treinta y ocho toneladas, lo que hace que no sea fácil que pase desapercibida, y por la que se habían pagado, y creo que este dato también es significativo, treinta y seis millones de las antiguas pesetas de dinero público.

Hasta aquí los hechos, con alguna cuestión más que va saliendo a lo largo del relato.

¿Qué hay acerca de la obra literaria que origina esos hechos, y de la que estamos hablando?

Como te decía no es fácil adscribirla a un género concreto pues transciende los cánones habituales creando una estructura muy original. Obra coral en cuanto que multitud de personajes implicados van apareciendo en sus páginas relatando la visión de su participación en la historia. El autor organiza estas apariciones de forma muy abierta, asimétrica, con desigual duración de los epígrafes, lo que hace a la obra muy dinámica y con gran agilidad, proporcionando un continuo interés en su lectura.

Además está escrita con una prosa muy elegante que va concediendo a cada uno de esos personajes un tono muy adecuado a su personalidad y estatus social. Así por ejemplo Philip Glass , que define a si mismo como compositor contemporáneo que basa su música en estructuras repetitivas, en su discurso reitera la conjunción «y» de un modo notable, confiriéndole un ritmo muy musical y acorde con su estilo. Con todo ello el autor acaba recreando un magnífico retablo de una sociedad que, en muchas ocasiones, genera negativo asombro, al punto de que raya también el género de la novela picaresca, eso sí, en la posmodernidad.

Llegados a la última página  de la obra no sabemos como fue la verdadera historia de la desaparición y cuanto hay de cierto o de inventado en ella, pero ¿eso importa?.

Al fin y al cabo, cada persona narra una historia de una manera, y esa historia debe ser cautivadora y espontánea. Si no es cautivadora y convincente, entonces no tiene valor (Radu Lupu)

¿Y qué hay del autor? He de confesar que, en mi enciclopédica ignorancia, lo desconocía totalmente, por lo que, a día de hoy, aparte de reconocerlo como un magnífico autor en cuya obra creo que merece profundizarse, lo único que sé de él es lo que cualquier persona con un mínimo interés puede obtener en la solapa de la publicación y en Wikipedia o similares.

Licenciado en Filosofía, trabaja en el campo del periodismo y la comunicación. Fue corresponsal del periódico La Región y después jefe de prensa de la Secretaría General de Emigración hasta 2008. Trabajó en la Cadena SER, en la revista Jot Down, y en El Progreso.

Participante en diferentes publicaciones colectivas, obtuvo con su primera novela el VI Premio Nicomedes Pastor Díaz. Sus libros abundan en la metaliteratura y en la derrota. Desde 2020 es miembro de la sección de Pensamiento del Consejo de la Cultura Gallega. En 2013 publica El váter de Onetti en castellano, al no encontrar editores que quisieran publicarlo en gallego, idioma en el que estaba escrito originalmente. En 2018 publica su primera gran novela, Salvaje Oeste, que ficciona el poder en la España del Siglo XXI. En 2020 Rewind, a pesar de las dudas de sus editores con respecto al título. Otros de sus títulos son Libros peligrosos o Mientras haya bares.

Entre sus distinciones cabe destacar: Ganador del VI Certamen de relatos Francisco Fernández del Riego, del III concurso de Narrativa Erótica La Máquina de Vapor, del IV Premio Pastor Díaz de Novela, por La autopsia de la novela, del Premio Modesto R. Figueiredo en el 2009, por Era él, finalista del Premio de novela corta Manuel Lueiro Rey en el 2010, por La pregunta perfecta, ganador del Premio Lueiro Rey en el 2012, por Fin de poema, o del Certamen Manuel Murguía en el 2013, por Consanguíneo.

De sus muchos artículos periodísticos en los más sonados medios nacionales destaco por divertido uno muy reciente cuyo enlace dejo aquí.

Por último, por si fuera poco el interés que despierta la historia en sí misma y la alta calidad de esta obra, denominémosla por fin como lo hace su editorial como novela no ficción, a partir de la segunda parte introduce otros niveles más allá del relato de las vicisitudes de la escultura. Uno más que interesante es la sempiterna controvesia sobre la naturaleza y aledaños del arte contemporáneo. Incluso algún artista consagrado, como José Manuel Bouzas llega a calificar la obra Serra como cachivache.

También, y a mayor abundamiento, tanto las seis intervenciones de Richard Serra como la de otros muchos artistas, críticos, gestores de arte, o de otras personas que de un modo u otro trabajaron con el norteamericano en la génesis de su obra, acaban convirtiendo el libro en algo que podría remedar un catálogo razonado del escultor.

Bien sabes, amigo A., que cuando una obra me gusta, y en mi poco entender la considero de calidad, hago de su consejo un acto de amistad. Pues bien, esta es una de ellas. Estoy seguro que la disfrutarás.

P.D.: Como sé que eres amigo de los maridajes y las sinestesias, en este caso la obra tiene que acompañarse con música de Philip Glass. Aquí te dejo un enlace. El vino, obviamente de California, ¿un Opus One, del Valle de Napa?

Nuestros vecinos invisibles

8 May

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Con mayor frecuencia de la deseada caminamos por la vida con las orejeras emocionales colocadas. Absortos en nuestras cuestiones a las que concedemos una importancia absoluta y que en ocasiones no pasan de nimiedades intrascendentes, no nos queda tiempo para considerar a nuestros semejantes.

Los medios de comunicación, con motivaciones muy diversas, nos recuerdan la existencia de la guerra, la muerte, el hambre o la crueldad, pero nosotros seguimos tomando el café o comiendo frente al televisor mientras nos autojustificamos pensando que vaya por Dios, que todo eso es triste, pero que ahí nosotros nada podemos hacer, y que lo que ciertamente es grave es nuestro asunto.

En definitiva acabamos ignorando a quienes nos rodean, como si no existiesen o como si fueran invisibles.

Por eso es muy importante que algo o alguien nos recuerde que hay otros seres humanos que pasan por situaciones de necesidad y/o de dolor, que la vida los convirtió en desafortunados sin que ellos hicieran nada por merecerlo, sin ser en lo esencial y en su dignidad distintos a nosotros.

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Es también es importante que algo o alguien nos recuerde que sí se puede hacer, pues hay pruebas evidentes de que alguien sí lo hizo, lanzándose a aventuras que parecían locuras sin futuro, por las que muchos los llamaron insensatos, pero con generosidad y constancia alcanzaron la meta de poder poner un pequeño grano de esperanza, de ilusión y de amor en aquellos que carecían de ello y parecían invisibles en su sufrimiento.

Pues esa necesidad de que algo o alguien nos lo recuerde la colma la Fundación Alimerka en una brillante exposición fotográfica que titula precisamente así: Nuestros Vecinos Invisibles. Gracias al arte de cuatro excelentes fotógrafos y de una Comisaria de la exposición nos muestra la tarea y las historia de los componentes de cuarenta y cuatro entidades que vuelcan toda su ilusión, su imaginación y su fuerza en mejorar la vida de sus asociados, restaurándoles su visibilidad y su dignidad.

Todo todo un ejemplo y un estímulo para pensar que otro mundo mejor es posible, que se pueden hacer muchas cosas para seguir ese camino si no perdemos tiempo y fuerzas en egoísmos estériles.

Gracias por ello a todos los que participan en tan grande tarea.

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