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Pola Seca (II): Casa Ramón.

6 Jun

 

MAPA

 

El camino que me había indicado Carmina no era largo. De hecho, el edificio que después conocería como Casa Ramón estaba aparentemente bastante cerca. Además el trayecto era ancho, de buen andar y atravesaba  un amplio  robledal que proporcionaban una agradable sombra, lo que unida la leve brisa que se colaba entre sus hojas hacía el paseo de lo más placentero. El silencio, como siempre, presidía el ambiente, componiendo  la más relajante de las sinfonías.

La misma sensación indescriptible de bienestar que tuve cuando llegue a Pola Seca volvió a aparecer en mi cabeza, de modo que otra vez de forma mágica perdí la noción del tiempo y del espacio. Es más, como después me explicó Ramón, había tardado quince días en recorrer la distancia que nos separaba de la cercana casa de Carmina. Pero, bueno, esa es otra historia que ya abordaremos posteriormente.

 

ROBLEDAL

 

Como quiera que fuere, llegué ante un edificio de planta baja, piso y espacio superior abuhardillado con amplias cristaleras, todo de un color azul suave pálido, ya algo oscurecido por obra del tiempo. De estilo ecléctico, con aire a casa de indianos, y sobre la puerta, protegido por una airosa cornisa,  una clara grafía modernista enmarcada en un óvalo similar nos avisaba que aquello era Casa Ramón.

Con una bonita manilla recubierta de porcelana, que combinaba perfectamente con el resto del edificio, abrí la puerta con la mayor discreción de la que fui capaz. Un hombre de edad indeterminada, pero de aspecto jovial, levantó la vista del libro que estaba leyendo, apoyo sus gafas con esmerado cuidado sobre la mesa de madera y me miró con una mezcla de curiosidad y calidez.

– Buenas tarde – dije entre avergonzado y cansado.

– Buenes – me respondió – puedo ayudalu?.

– La verdad, espero que sí.

Y le relaté mi historia, como había llegado a Pola Seca confundido en un doble sentido del término, y como Carmina me mencionó que si alguien podría solucionar mi situación era él.

 

CASA RAMÓN

 

Así que conoció a Carmina, eh? – me comentó con cierta socarronería – Pues no sabe usté la suerte que tuvo. Y sí home sí, si quier puedo ayudalu. Pero antes, tome algo que veo que vien cansau. Que quier?. Vino?, cerveza?, un refrescu?, un cafetín?, agua fresca?.

– La verdad es que un vino lo tomaría de buena gana.

– Tinto, rosado o blanco?

– Tinto está bien, muchas gracias.

– Rioja, ribera, de Cangas?

– Ribera, por favor. Veo que está usted bien surtido.

– Pues sí señor. Aunque no lo paezca, nun nos falta de nada. Y ahora, venga, vamos a compartir un buen vino, con algo pa acompañalo, que ye lo mejor pa ver les coses más clares. Perdóneme un momento que enseguida- i preparo un pocu merienduca.

Se levantó y desapareció por una puerta que estaba tras de la barra, lo que me dio  un tiempo para permitirme contemplar aquella maravilla de establecimiento. Era un bar-tienda, de esos tan típicos en Asturias hace años, y que ahora son tan difíciles de encontrar, sobre todo tan surtidos, tan bien ordenados los productos, y con una decoración, simple pero armoniosa y acogedora.

La estancia estaba claramente dividida en dos espacios. Una parte de bar, formando una esquina, en uno de cuyos lados estaban tres mesas, una de ellas en la que se sentaba Ramón y ahora también yo, y en el otro lado de la esquina, un banco corrido con el respaldo artísticamente tallado. Completaban el espacio un mostrador, a modo de barra, de madera y porcelana, y ocupando toda la pared trasera, un precioso mueble aparador , en madera tallada, donde estaban perfectamente colocadas las diversas botellas. El suelo de este espacio era también de madera.

El otro espacio, la tienda, tenía el suelo embaldosado con una bonita cerámica de tonos tenues azules y dorados, en algunos puntos más desgastada por el paso del tiempo, y que ascendía por los laterales hasta media pared a modo de alicatado, donde se remataba con una cenefa, discretamente prominente, en similares tonos. El resto de las paredes estaban pintados del mismo azul pálido de la fachada. Había un mostrador de madera más clara que la del bar, en el frontal una cristalera que permitía contemplar los objetos contenidos. Sobre el mostrador, en uno de sus extremos, una báscula marca Ok, y en el otro extremo, una máquina de cortar fiambres. La pared posterior estaba también totalmente tapizada con otro aparador gemelo al del bar. En su centro, una preciosa caja registradora y un no menos atrayente molinillo de café, ambos de esos que un posmoderno (perdón) denominaría vintage (otra vez perdón).

 

CAJA REGISTRADORA

 

Por supuesto, en dicho espacio, entre el mostrador, el aparador y el techo, estaban ordenados de un modo increíble los artículos necesarios para la subsistencia cotidiana como alimentos, algunos objetos de ferretería y aperos de trabajo, e incluso algo de ropa e indumentaria elemental.

 

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No bien me había percatado de aquel prodigio de lógica y cotidianidad, apareció Ramón portando una botella de Pesquera tinto, reserva de 2016, por cierto un muy buen año para ese vino.

– Si tuviese aquí Esteban, a quien ya conocerá, tendríamos que ponelu en un decantador, pero yo creo que pa usté y pa mí valnos con que se aireé un poco mientras preparo algo pa acompañalo, pero si quier ir empezando usté, puede hacelo.

– De ninguna manera, Ramón, sería una descortesía impropia para la acogida que me está dispensando. Por cierto, excelente elección la suya.

– Muchas gracies, oh! – me replicó.

Y tras abrir la botella, que exhaló un aroma intenso a fruta, frutos secos y canela, y colocar las copas sobre la mesa, volvió a meterse por la puerta detrás de la barra, lo que me permitió fisgar el libro que estaba leyendo, Los Episodios Nacionales, de D. Benito Pérez Galdós.

Cuando volvió con los platos, cubiertos y una espléndida tabla de embutidos, le comenté:

– Perdone mi indiscreción, Ramón, pero veo que también hizo muy buena elección para la lectura.

– No hay nada que perdonar, oh, y ya sabe lo que dicen: un buen libro, un buen vino, un viejo roble en la chimenea, y sobre todo una buena charla con un amigo, o algo así, que non estoy muy seguro de recordarlo bien. Y ahora al lío. 

Me fue explicando que aquel excelente queso azul, que se dejaba untar fácilmente sobre el pan y se fundía en la boca como una espuma de consistente sabor, era de una localidad cercana, y que él lo consideraba el mejor queso del mundo.

– Qué franceses, ni qué franceses. Nun hay na como esti. 

También me explicó que los embutidos se los hacía servir siempre por los mismos proveedores, pacientemente seleccionados, el jamón desde Salamanca, y el chorizo desde León.

– Está todo exquisito, Ramón, es usted un perfecto y muy generoso anfitrión. Y el pan, también de primera calidad.

– Esi faigolu yo, y la verdad que sí, y no ye por echame faroles, pero salme bastante bien – replicó con un cierto orgullo contenido.

 

TABLA EMBUTIDOS

 

Mientras escuchaba con agrado sus amenas y documentadas indicaciones, y con el mismo agrado al menos, degustaba tan exquisitas viandas, una idea se abrió paso en mi cabeza, así que cuando Ramón descorchó una segunda botella del estupendo vino, y la conversación, al calor de todo ello, se hacía más fluida, me permití manifestársela.

– Perdone, Ramón, si le parezco un huésped poco agradecido, pero al oírle decir que tiene proveedores que le traen los pedidos, pensé que quizás con su ayuda, podría aprovechar para viajar con ellos de vuelta, y así solucionar mi extraña situación.

– Sí, home, sí. Ya-i dije, y repítoilo, primero, que nun hay na que perdonar, y segundo, que de una forma u otra, voy a ayudalu – y volvió a aparecer en su cara la sonrisa socarrona. Pero, mire, la tarde ya va de caída y se termina el día, ansina que hoy pocu podemos facer. Vamos disfrutar de la cena, usté de momento quedase a dormir hoy aquí, y mañana seguro que alcontramos alguna solución. Nun se preocupe, y confíe en mí.

No supe por qué, pero tuve la seguridad que podía y debía confiar en Ramón.

 

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(Continuará)

 

 

 

 

Plá(s)ticas (III): La recta y la curva.

1 Jun

La búsqueda de la belleza, lo mismo que de la verdad y  de la felicidad, siempre ha sido un desiderátum del ser humano desde que es humano, es decir, desde que tiene cognición. En los tiempos recientes la escuela pitagórico, Sócrates, Platón o Aristóteles, por citar los más tópicos, comenzaron a filosofar sobre ello.

Y siguiendo ese hilo podríamos llegar hasta nuestros días, viendo como los teóricos discuten hasta la saciedad, como las teorías se complementan o se contraponen, y como en muchísimas circunstancias, si no siempre, están condicionadas por el contexto histórico y social en que se desarrollan.

Pero no es nuestro objetivo entrar en esas disquisiciones, sino simplemente reivindicar que la experiencia sensorial perceptiva que nos produce  placer o un sentimiento de satisfacción la podemos obtener desde muy diferentes fuentes, algunas de ellas, aparentemente contrapuestas. Aquí, haciendo hincapié en el aspecto visual, quisiera en este caso considerar la forma desde las líneas rectas y desde las curvas.

Paseando hace 3 años por Feriarte Oviedo , en el stand de la siempre interesante Galería Amagaencontré la obra que os muestro a continuación.

 

ENCARNACION

Encarnación Domingo.- Composición (técnica mixta)

 

No conocía a su autor o autora, luego supe que era autora y se llamaba Encarnación DomingoLa obra llamó mi atención por su fuerza y su sinceridad.

Encarnación Domingo es una artista asturiana con un amplio curriculum, muy tenaz en su trabajo, al tiempo que con la valentía suficiente para aventurarse a quemar naves y experimentar nuevos territorios. Su amplio curriculum formativo pone de manifiesto  el horizonte de intereses (dibuja, pintura, grabado, composición, escultura, cerámica, fotografía,  así como conceptualización teórica). Esta tenacidad la ha llevado a participar en 41 exposiciones individuales y 139 colectivas en los últimos 20 años, así como estar presente en 8 ferias de arte. Todo ello, unido a la calidad de sus trabajos, la hizo merecedora de 95 premios, menciones o selecciones, y que su obra se encuentre en 41 colecciones institucionales, y múltiples privadas, entre las que afortunadamente me encuentro.

Artista multidisciplinar, en la actualidad trabaja con paisajes de aluminio, inspirados en los horizontes de su cercano entorno costero, y que se mueven entre lo figurativo y lo abstracto, entre el minimalismo y la geometría, siempre buscando la luz y la emoción de la contemplación de ese horizonte, incluso con ese material tan inerte y frío como puede ser el aluminio, tratado con ácidos y abrasivos y toques mínimos de pintura. Aunque este material está unido actualmente a su lenguaje personal, a nivel plástico también le gustan otros muchos tipos de técnicas, desde el óleo, el acrílico, el collage, la escultura o el grabado.

En su reciente obra sobre aluminio muestra tanto paisajes desoladores y nostálgicos, en tonalidades oscuras (blancos, negros, grises), reducidos a franjas geométricas de color que evocan perfectamente esa esencia pura del paisaje, parecen representar el silencio, con una llamativa ausencia total de la figura humana, como algunas piezas pictóricas, dónde se aprecia una gama cromática más clara y una cierta figuración.

 

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Encarnación Domingo.- Línea del horizonte. (Técnica mixta sobre aluminio)

 

A parte de esa búsqueda de sensaciones a través de la  luz que  consigue con las posibilidades que le da el aluminios, otra linea de sus intereses es, en sus propias palabras, “…todo lo que se relaciona con las desigualdades sociales (el sufrimiento de todas esas personas que simplemente por haber vivido por debajo del paralelo 36, no tienen los mismos derechos que los que vivimos en el mal entendido bienestar) y el medio ambiente, (que cada día se destruye sin tener en cuenta que el mundo es un lugar que se nos ha prestado y que sería obligado dejarlo como se nos había entregado)…”. (manifestaciones a Ana Vidal Mesonero).

Muy brevemente dos muestras obtenidas en esta pequeña búsqueda informática, y que pone de manifiesto la ya mencionada amplitud de intereses de Encarnación Domingo. La primera la escultura. En este caso mostrando una tendencia neodadá, que nos retrotrae a los años 60-70 del siglo pasado y que tanta influencia ejercieron en la autora, y donde también recurre a su material favorito.

 

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Escultura, (Engobe, aluminio y pintura industrial).

 

La segunda, la fotografía. de sus muchos ejemplos, conjugando este interés con el mencionado interés social, participa en un interesante proyecto titulado La ciudad desde mi ventana, comenzado a raíz del reciente confinamiento por el Covid-19. En este caso, dentro del dramatismo que tal acontecimiento encierra, la autora nos lo muestra desde una óptica esperanzadora, que ella explicita en la propia explicación de la fotografía: “Desde mi ventana en este confinamiento, lo que me regala la Naturaleza son flores, y, a través de los cristales, puedo percibir el  olor de la primavera”

 

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Volviendo a la obra que nos ocupa, pertenece a la serie Composición (desconozco su número) serie que gozó de amplia aceptación en sus múltiples exposiciones.

En esta obra destaca su serenidad, mostrando una abstracción geométrica de gran   armonía, y con un  cromatismo parco en cuanto a su  gama colórica. Lo mismo ocurre con las texturas de las superficies, muy planas, sin dibujo, que soluciona excelentemente con el juego de los volúmenes, que le proporciona un cierto assemblage . Esta sobriedad en los recursos técnicos encuentra su poético contrapunto en la centralidad, enmarcada por unos atrayentes blancos, que le otorga a su querido material, el aluminio, que aporta ese juego espacial de variabilidad con la luz y el punto de vista, y sus no menos queridas franjas estrechas y apaisadas, en rojo y blanco, sugiriendo esos horizontes que nos impulsan al más allá.

Para su maridaje musical, que autor nos puede ofrecer fuerza sin renunciar a delicadeza?. Armonía sin renunciar a búsqueda?. Por supuesto Beethoven. Con el gran genio es muy difícil escoger una sola obra entre todo su catálogo. Nos decantamos por su Sonata para piano nº 29, op. 106, en versión de  Grigori Sokolov.

Otro paseo sin rumbo (cuán importantes son las casualidades en la vida!) me lleva a pasar por delante de la Galería Arancha Osoro, y disfrutar una exposición de Nuria Formentí, artista a la que tampoco conocía (ah!, mi enciclopédica ignorancia), y con cuya obra también toparía en la misma Feriarte arriba mencionada en la que conocí a Encarnación Domingo (otra vez las casualidades).

A continuación os muestro la obra  de Nuria Formentí adquirida durante ese segundo paseo.

 

NURIA

Nuria Formentí (2017).- “Atrapada en tus dreams”

 

Nuria Formentí , también nacida en Asturias (concretamente en Gijón), aunque su corazón es caribeño, y más concretamente colombiano, es también una artista muy polifacética, e igual que Encarnación Domingo, con la valentía suficiente para quemar naves, en pos de la experimentación y la búsqueda sincera.

De siempre relacionada con toda forma de arte y de búsqueda de la belleza, por más que destaque como artista plástica, pero sin olvidar ni dejar nunca su relación con la escritura, fundamentalmente la poesía, que desarrolla en todo tipo de formatos, desde los video-proyectos hasta los más cortos comentarios en Twitter o Instagram, en la que se define como “Painter | Drawer | Reader | Based in Spain”, y siempre el papel, físico o virtual.

Tal vez su pasión artística de tan ancho horizonte formal le venga de una sabia conjunción del ambiente cultural vivido en su infancia y del cosmopolitismo de sus edades juvenil y adulta.

Su obra está presente en colecciones institucionales de importancia tanto nacionales como extranjeras: Museo de Arte Moderno de Cartagena de Indias (Colombia), en el CAC – Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (España), en la Fundación La Cueva de Barranquilla (Colombia), en la Embajada de Colombia en Madrid (España), en el Cabildo Insular de Fuerteventura (España), en la Fundación de Arte Benetton (Italia), en la colección de arte del Festival de Cine de Cartagena de Indias (Colombia), en el Ayuntamiento de Colunga (España), en la ONU – Organización de Naciones Unidas de Ginebra (Suiza), en la OMC – Organización Mundial del Comercio de Ginebra (Suiza). En el ámbito literario fue finalista de la Beca ACVF de Literatura en 2014.

La que conozco por aquella exposición citada, que llevaba por título “Lo que no me pertenece”, y de la que formaba parte la obra arriba mostrada que ahora nos ocupa, toda ella rezuma sensualidad, donde las lineas curvas de diversos anchos se enredan con corpúsculos de muy variados tamaños y formas, en un baile que arropan tenues gasas y poéticos pensamientos de la propia autora, todo ello remedando acuosos fondos marinos, donde nace la vida, y con un colorido de exuberancia tropical. Todo sobre el soporte de su querido papel de diversas texturas, y acuarela. Hasta los títulos son también micropoemas. Como dice la autora en alguna entrevista, su obra es un mundo complejo, porque abarca un todo (MG/World, 2018).

 

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Nuria Formentí (2017).- “Uniendo mis pecas, resolverás mi carta austral”.

 

Anteriormente otras temáticas y otros soportes expresivos fueron utilizadas por esta inquieta artista, conformando más caras de su poliédrica intimidad. Así, las mujeres y el feminismo, “Las mujeres que leen son peligrosas”, sus raíces, “Mundo Caribeño”, o su  trascendental relación con Gabriel García Márquez y su memoria, “Crónica de una obra anunciada”, hasta complementar con su obra la presentación de su biografía autorizada.

 

La espera

La espera.- Nuria Formentí

 

Para el maridaje musical había de buscar otra mujer colombiana (aunque también no nacida allá), joven, valiente y rompedora de fronteras. Y encontré a Jacqueline Nova, pionera de la música electroacústica en Colombia, y probablemente en toda América Latina. Les dejo una muestra en Cantos de la creación de la Tierra (1972), quizás su obra más paradigmática en ese campo. Y para quienes teman un poco estas fronteras y busquen algo más de acuerdo con el mundo de la tonalidad, Fantasía para piano.

En definitiva, serenidad geométrica y/o vitalidad exuberante en  búsqueda conjunta de ese desiderátum que citábamos al principio, desde una de las paredes de mi salón. Estoy seguro que disfrutarán de muchas y muy armoniosas plá(s)ticas.

 

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Pola Seca (I): La llegada.

18 May

En uno de mis paseos de desescalada (sic) iba pensando si no existiría alguna palabra más musical que la sustituyera, y era tal el ensimismamiento que me producían tales ideas que sin darme cuenta perdí la noción del tiempo y del espacio.

 

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De súbito, de un modo mágico me encontré en medio de un paisaje paradisíaco, rodeado de prados, con un horizonte de suaves montes, donde el silencio me pareció atronador y en donde no se divisaba persona alguna.

Repuesto de la sorpresa me percaté de que ese atronador silencio estaba matizado por el murmullo de un río no muy lejano, el sonido de algún pájaro y de la brisa entre las hojas de los árboles, y que un poco más allá se iniciaba un sendero que parecía conducir a un núcleo de cuatro o cinco casas, discretamente distanciada entre ellas.

Movido quizás por el embrujo del momento, quizás por la curiosidad, tal vez por la necesidad de aclarar donde estaba, pues evidentemente estaba perdido, decidí seguir el sendero, ya que entendía como probable que en aquellas casas hubiera algún habitante que podría ayudarme.

 

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Así fue. A los pocos cientos de metros divisé una casa de dos plantas, tras de la cual se adivinaba una poblada huerta , y en la parte delantera un amplio césped, con un pozo en el medio, y por el que correteaban media docena de gallinas. Los laterales del césped estaban rodeadas de abundantes hortensias y calas.

La casa tenia una agradable antojana en la que en un cómodo sofá estaba sentada una mujer como de unos ochenta años, de aspecto muy vital, pelo de media melena, absolutamente blanco pero perfectamente cuidado y peinado, y una sonrisa un punto irónico, pero que inspiraba franqueza. Estaba ensimismada en tareas manuales, con un precioso cesto de costura a sus pies.

 

CASA CARMINA

 

Con cuidado para no asustarla, pero haciendo desde unos metros antes el ruido justo para que se percatase de mi presencia, me aproximé a ella.

– Perdone que la moleste, señora. Creo que estoy perdido. Podría, por favor, indicarme donde estoy, y como podría volver a Vetusta?

– Buenes tardes, fiu, non me molestes pa na. Tas en pueblu que llamen Pola Seca, y a lo mejor en vez de perdete, atopástete, pero eso ye otra historia. Lo que nun te puedo decir ye como dir a Vetusta, fai tantos años que nun voy ni a Vetusta ni a ningún otru sitiu que olvidóseme como ye eso de viajar o como se fai.

 

HORTENSIAS

 

– Y no sabe usted si hay alguien que me pudiera ayudar en ese sentido?

– Mira, siguiendo esi otru camín, no muy lejos, ta el bar de Ramón, y esí sabe munches coses. Igual sabe eso tamién – me dijo sin dejar de regalarme su acogedora sonrisa.

Me despedí, expresándole mi gratitud, de tan amable señora y me dispuse a seguir sus indicaciones.

Así fue como conocí a quién más tarde me enteraría que llamaban Carmina, y unos minutos después conocí también a Ramón.

 

ALDEA

 

(continuará)

Maridaje (II): Bruch y otras hierbas.

13 May

Si el mundo musical, como todos los demás, no estuviera tan profundamente conmocionado por la tragedia que estamos atravesando, a estas horas estaría recordando que se cumple el duocentésimo quincuagésimo (madre mía, con lo fácil que es decir 250!)  aniversario de la muerte de Beethoven, y todo serían homenajes, ciclos de conciertos y edición de versiones de referencia.

 

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Retrato de Beethoven realizado en 1803 por Christian Hornemann

 

Pero en fin, la vida es aquello que sucede mientras uno hace planes (John Lennon dixit), y la triste realidad es la que es.

Más como la vida afortunadamente es tozuda, y sigue, volveremos al tema de las efemérides musicales.  En este sentido, en 2020 podemos celebrar más de diez, y para variar de la principal, expuesta al comienzo, centrémonos en otro compositor, por ejemplo, Max Bruch, el cual, por cierto, es (era) muy poco programado en las salas de conciertos, salvo por su archiconocido Concierto para violín nº 1.

Nacido en Colonia en 1838, y desde pequeño mostró grandes aptitudes tanto para la interpretación como para la composición. También muy joven debutó como director orquestal, actividad que continuó con éxito notable hasta que en los diez últimos años de su vida renunció a  sus muchos cargos y se dedicó por entero a la composición.

Siempre estuvo adscrito al romanticismo , teniendo como sus referentes a Mendelssohn,  Schumann o Bramhs. Y aunque en las épocas adultas y finales de su vida ya habían aparecido Wagner, Stravinsky, Mahler o Schoenberg, entre otros, introduciendo conceptos novedosos y hasta rompedores, Bruch siempre se mantuvo fiel a sus ideas, conservándose dentro de los más estrictos cánones de la totalidad y armonía, hasta el punto que François-René Tranchefort, en su libro Guía de la música sinfónica, llega a afirmar que “…sin llegar a liberarse de un academicismo que enmascara a los oídos contemporáneos la generosidad de su estilo y los acentos a veces postrománticos…”. No se olvide que llegó a ser el director de la Real Academia de Música de Berlín.

 

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Max Bruch

 

Por cierto que el mismo Tranchefort en su otro admirado libro, Guía de la música de cámara, ni lo menciona. No es menos cierto que sus dos cuartetos de cuerda, que constituyen sus Op. 9 y Op. 10 son también muy poco referenciados en otras publicaciones y no fueron grabados por primera vez hasta 1993. Y su último cuarteto en re menor es señalado como Op. Posth., habiendo sido hallado en 2013 en el Mozart-Stiftung de Frankfurt, y atribuido por posteriores investigaciones a un Bruch de 14 años. No obstante todo ello, creo que tales cuartetos encierran música más que digna de ser escuchada.

Algún otro crítico, como el musicólogo Jorge Luis Rozemblumencuadra a nuestro autor en lo que denomina El romanticismo exótico, por cuanto que, lo mismo que Liszt en sus Rapsodias húngaras Glinka, Lalo o Saint-Saëns, recurrieron a músicas de inspiración gitana o flamenca o popular española, Bruch en su Concierto para violín, nº 1 busca elementos cíngaros y populares. Interesante deriva de un estilo que en sus fase tardía llega a conocer el auge los nacionalismos musicales.  

Es de señalar que Bruch tuvo de alguna manera su contacto con lo español, por cuanto que su  Fantasia escocesa para violín y orquesta fue dedicada a nuestro Pablo Sarasatey él mismo le dirigió en Wiesbaden en noviembre de 1877, cuando el navarro interpretó su Concierto nº 2 en re menor.

En definitiva, un músico actualmente algo relegado, pero que conviene tener en cuenta y escuchar. A este respecto recomiendo los podcast del más que interesante programa Grandes Ciclosde Radio Clásica , que en la actualidad tan estupendamente dirige María del Ser.

Hasta aquí lo musical. Ahora retornemos a España para maridar a Bruch con un pintor y un literato.

Y en España decir romanticismo y pintura es, sin discusión, decir Francisco de Goya, sin duda una de nuestras mayores glorias artísticas. Pero por lo mismo que en el caso del músico preferimos escoger a alguien que no fuera el más renombrado, y por hacer una pequeña pirueta de dos pájaros al tiempo, me decantaré por Valeriano Bécquer , para después en lo literario entroncar con su hermano Gustavo Adolfo. Por cierto que ambos hermanos mantuvieron una gran afinidad, al punto que el pintor, tras su separación matrimonial y con dos hijos pequeños, se traslada a Madrid para vivir a la sombra y amparo económico de su hermano, relación afectiva que duró hasta su muerte.

Ambos eran hijos del también pintor José Domingo Bécquer , pintor costumbrista que participó en la ilustración de la obra España artística y monumental, que dirigió Pérez de Villaamil.  Huérfanos cuando Valeriano contaba 12 años de edad, fueron educados por sus tíos, entre ellos Joaquín Domínguez Bécquer, también pintor costumbrista, con quien nuestro protagonista aprendió el arte de la pintura.

 

LA GIRALDA

La Giralda desde la calle Placentines. José Domínguez Bécquer (1830 Museo Carmen Thyssen Málaga

 

El romanticismo, como estilo artístico se desarrolló en Europa y América durante el siglo XIX. Sus características más generales son: subjetivismo, exaltación de la personalidad individual, oposición a las normas clásicas, valoración de la Edad Media y de las tradiciones nacionales. En este tiempo Europa sufrió importantes cambios políticos; el romanticismo en América estuvo ligado a los procesos independentistas.

En concreto en España este periodo es tardío y breve ya que el posterior realismo tuvo mayor fuerza y predominó desde mediados del siglo XIX.  Así que podríamos considerar que  se desarrolla desde en la primera mitad del siglo XIX y el posromanticismo llega hasta la década de los 70 del siglo XIX . En lo social y político fue un siglo muy convulso. Pasamos por periodos absolutistas, liberales, revolucionarios y de Restauración hasta llegar al desastre de 1898; con momentos importantes como la Constitución de 1812 o la instauración de la Primera República en 1873, entre otros.

En lo pictórico el romanticismo promueve el corazón, la pasión, lo irracional, lo imaginario, el desorden, la exaltación, el sentimentalismo, el misticismo, la expresión de los sueños, el color, la pincelada y el culto a la Edad Media y a las mitologías de la Europa del Norte, así como a las culturas mediterráneas , orientales y árabes.

Valeriano Bécquer en 1864, tras una estancia en el monasterio de Viruela pinta temas fantásticos que compagina con la pintura de costumbres populares tomadas in situ. Este costumbrismo  continuó desarrollándolo cuando pensionado en  por el Ministerio de Fomento recorre las tierras de Soria, Aragón, Navarra y el País Vasco, y estudia los tipos, trajes y costumbres españolas, de aldea en aldea, lo que acabará constituyendo la parte más importante de su producción. Como consecuencia de las turbulencias socio-políticas antes mencionadas, sus últimos tiempos fueron de grandes dificultades económicas, subsistiendo gracias a colaboraciones como dibujante en diversos periódicos, facilitadas por su hermano.

De su extensa obra es archiconocido el retrato que en 1862 realizó de su hermano Gustavo Adolfo, y que ahora se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.  Todos los de mi generación pudimos conocerlo en nuestros textos del bachillerato y además ilustró los billetes de 100 pesetas de la última mitad del siglo pasado. Por ello, como ilustración y ejemplo de su pintura mostraremos otra obra conservada en el Museo del Prado, la titulada  Retrato de niña. Esta obra formó parte de la interesantísima exposición temporal titulada La infancia descubierta que tuvo lugar en dicho Museo en octubre de 2016, y en la que según Javier Barón, comisario de dicha exposición “…se observa la influencia  de la tradición de Murillo y sus atmósferas doradas, sobre las que podían destacar las calidades de los rostros y manos infantiles, y el retrato británico y su predilección por las actitudes graciosas y fondos naturales…”

 

La niña

Retrato de niña (1852) Valeriano Bécquer Museo del Prado

 

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1878), fue hombre de múltiples contradicciones, que se esforzó en su literatura por encontrar la síntesis de un universo dividido entre el sueño y la razón.

Sus antecedentes familiares le facilitaron estar en contacto permanente con el mundo de la pintura, incluso el mismo en Sevilla llegó a formar parte del taller de pintura de Antonio Cabral Bejarano en 1850. Además fue un gran conocedor de la música. Todo ello le lleva a concebir todas las bellas artes como manifestaciones de un único sentimiento entusiasta, todo lo que evidentemente acabaría reflejándose en su obra. Destacó además como periodista, vinculado al El Museo Universal El Contemporáneo, pero por lo que es más conocido es como narrador de leyendas y por ser el precursor de nuestra mejor poesía contemporánea.

En definitiva, un hombre complejo tanto en su producción artística, que merece ser abordada en profundidad y en todas su manifestaciones, como en lo personal e ideológico, pues viene a concentrar todas la convulsiones y contradicciones de un periodo histórico tan trascendente para nuestra patria como fue el siglo XIX.

 

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Aprendiendo en el balcón (II)

30 Abr
Se le está curando, aunque lentamente y con recaidas, el terror a la muerte,
trasformado en inquietud por lo estrecho del porvenir.
M. de Unamuno .- Paz en la guerra

 

Al vislumbrar, aunque sea muy en lejanía, la disminución o incluso la solución del drama sanitario, casi todos nos preguntamos por el tiempo que vendrá después. Saldremos de esta crisis mejorados?. Habremos aprendido de la experiencia?. Como siempre unos dicen que sí, otros que no y otros que lo que hayamos aprendido, se nos olvidará muy pronto.

Yo, por si acaso, voy apuntando todas las ocurrencias propias (pocas) y ajenas (muchas) que escucho desde mi balcón. Ya tengo varios folios, y procuro dejarlas por escrito para que al tiempo, como decía en una entrada anterior, que me sirvan para ordenar mis pocas ideas, pueda también repasarlas en el futuro, si es que llega y yo estoy para verlo.

Respecto de ese tiempo después del que hablábamos antes y del que me hablan inteligentes y ecuánimes amigos, parece que se nos aproxima una catástrofe económica (paro, disminución de la productividad y crecimiento, caída del PIB, etc) que pudiera hacer tambalearse nuestro estilo de vida, y lo que es mucho peor, dejar un sinnúmero de víctimas por el camino.

 

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Me da por observar a quienes, a pesar de todas las dificultades, están en estos momentos defendiendo que nuestro sistema siga funcionando. Por supuesto los sanitarios, en todas sus modalidades (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos, administrativos, farmacéuticos, cuidadoras de residencias de tercera edad), a los que diariamente salimos a aplaudir (aplauso que ahora ya se extiende a otras muchas profesiones y oficios). Pero curiosamente también una multitud de personas que en nuestro anterior día a día no visualizábamos, nos pasaban desapercibidas, porque no son los personajes socialmente relevantes que toman las grandes decisiones ni hacen los grandes descubrimientos científicos ni salen en los medios de comunicación. Me estoy refiriendo a la/os cajera/os o reponedora/es de los supermercado, al panadero o al frutero de la esquina, en sus pequeñas tiendecillas de barrio, al barrendero, al recogedor de la basura, al conductor del autobús, tren o ambulancias, al agricultor, al ganadero, al pescador, al pescadero, al carnicero, al inmigrante recogedor de frutas y verduras, los porteros de las incas urbanas, al…, y un largo etcétera. Pido perdón por los que me olvide.

El que estén ahí, a nuestra servicio nos parece tan normal (?) como que salga el agua cuando abrimos el grifo o se encienda la luz cuando pulsamos el interruptor. Sin embargo no son grifos ni interruptores, son personas, con nuestros mismos derechos y con nuestras mismas necesidades. Y cuando nos paramos a pensar, son precisamente los trabajadores que suelen tener el salario más bajo, muchas veces insuficiente para cubrir sus necesidades familiares básicas, y también los que suelen tener el trabajo más precario, los primeros que son víctimas de cualquier tipo de crisis. Incluso, como dice Pedro Luis Menéndez, “…los sueldos del personal sanitario y los del personal de limpieza son absolutamente disímiles…”

 

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Profesiones, trabajos de los que en el día a día no nos percatamos. Y no digamos nada de la inmensa cantidad de personas que no las vemos porque son invisibles, ya que en la realidad social no existen. Cuantos sectores de los que más fuertemente van a ser golpeados por la crisis, y me refiero a la hostelería, al pequeño comercio, están sustentados en el trabajo irregular de inmigrantes sin papeles. Estas PERSONAS al quedar en paro no tienen ningún derecho social, ningún reconocimiento ni optar a ninguna prestación. Oficialmente no existen. Muchos se preguntan que si sobreviven al virus podrán sobrevivir a la crisis. Cuando al final, si llega, los árboles nos dejen ver el bosque y podamos hacer recuerdo de lo que pasó, tal vez nos encontremos con las tragedia de que hayan muerto más personas por la crisis económica que por la sanitaria.

 

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Siempre se habló de la economía sumergida, pues bien ellos son la humanidad sumergida. Y sin embargo, en medio de su hundimiento y su asfixia, sin ellos nuestro sistema (anterior?) no funcionaría. Pienso sinceramente que ellos son mis héroes, y les debo gratitud. Pero también son víctimas. Víctimas de la injusticia de la desigualdad, que los hace aún más frágiles y vulnerables. Nunca se les incluye entre los grupos de riesgo, y sin embargo como decía Peter Frank  : De populorum miseria: morborum genetrice. (“…la miseria del pueblo: madre de las enfermedades… “). Siempre que me viene a la mente esta cita recuerdo que lo dijo ya ¡en 1790!. El coronavirus no distingue de ideas políticas, religiosas o clases sociales en su ataque, pero sí de esta última en sus consecuencias. No debemos olvidar que la salud está más influenciada por el código postal que por el genético

¡Qué torpes somos la raza humana, que poco hemos avanzado en estos más de dos siglos, a pesar de toda nuestra tecnología!. En la crisis de 2008 no solo no fuimos capaces de corregir nuestro sistema social, sino que le permitimos que siguiese creando más desigualdad. Seremos esta vez capaces de enmendar nuestros errores?. Cuantas oportunidades más tendremos?.

 

P.D.: Es difícil poner banda sonora a esta situación. La tragedia me sugiere el Requiem Polaco, de Penderecki

 

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Fotografía propia.

 

 

Plá(s)ticas (II): De la tragedia al surrealismo.

21 Abr

¡¡¡Perplejos!!!. Así están, como todos nosotros en estos tiempos, estos dos cuadros, pla(s)ticando (sic) entre ellos en la quietud del salón de mi casa.

Tragedia, además de un género teatral donde el héroe, enfrentado a un destino fatal, irremisiblemente muere o enloquece, es también, en la acepción 5 del DRAE, “…situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas…”

surrealismo o superrealismo (del francés “surréalisme”) fue un «movimiento literario y artístico que buscaba trascender lo real a partir del impulso psíquico de lo imaginario y lo irracional». En este mismo sentido lo aceptan el DRAE y María Moliner.

Tragedia

 

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Miguel Aguirre: La Plata, september 1976. Colección propia (2006)

 

Este primer cuadro, óleo sobre papel, titulado La Plata, Sept. 1976 (2007) , es obra del artista Miguel Aguirrey pertenece a una serie que el autor denomina Dramatización , compuesta por 71 obras.

En ella, según manifestaciones del propio autor, “..con la asunción de un posicionamiento singular, una toma de posición que intentaría subvertir -aunque asumiendo sus limitaciones sería una característica también intrínseca a ella- la dejadez crítica provocada por el consumo indiscriminado de imágenes presentes en los media…”, y además “… y, por otra, perseguir cierta disconformidad intelectual y/o espiritual en el espectador a partir del (re)conocimiento de un hecho trágico…”

Con un estilo pictórico hiperrealista, lo que incrementa aún más el mensaje del cuadro, y de la serie, nos introduce en una situación auténticamente trágica, la represión de la dictadura argentina, y en concreto en lo que se denominó “La noche de los lápices“, que también dio lugar a una película-denuncia de Héctor Olivera, con ese mismo título.

En 25 x 35 cms. de óleo sobre papel nos introduce en una situación absolutamente dramática, máxime si conocemos los antecedentes y sobre todo las consecuencias. La estructura geométrica del cuadro, totalmente clásica, acorde con la intención de  reivindicar la pintura histórica, y adaptarla a nuestros tiempos, enfatiza esta situación, y con la misma  intención juega con la luz sobre color blanco (cierta reminiscencia goyesca en los fusilamientos?), aunque esta vez es para remarcar el abatimiento físico y la sensación de derrota de los personajes. Del ángulo superior derecho y borde del mismo lado, de donde podría venir la luz, todo es negro, como el destino de los personajes.

 

MIGUEL AGUIRRE

MIGUEL AGUIRRE

Nuestro autor nace en 1973 en Lima (Perú) y en la actualidad vive y trabaja en esta misma ciudad, aunque con constantes viajes por todo el mundo. Entre 1990-96 estudia pintura en la Facultad de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, y posteriormente, entre 2004-06 realiza estudios de doctorado en la Facultat de Belles Arts de la Universitat de Barcelona.

Autor de 36 exposiciones individuales en su país de origen, España, Suiza, USA, Chile, Argentina o Brasil, participó también en 5 bipersonales e innumerables colectivas, fue distinguido con 24 premios y selecciones y tiene obra incorporada a  30 museos y colecciones particulares de América y Europa. Aparte de la pintura Miguel Aguirre practica con igual dedicación éxito la fotografía, tejidos y performances.

Todo ello nos de la idea de un artista extremadamente tenaz y trabajador. Por otra parte, la contemplación de su obra muestra un total y continuo compromiso con su tiempo, evidenciando la mayoría de las veces el lado más amargo o duro del mismo, como actitud de denuncia e invitación a la reflexión por parte del espectador.

Qué banda sonora podríamos poner a esta obra?. Sin duda alguna de las maravillosas pertenecientes a las películas que son referente de muchas de sus obras, incluida la citada La noche de los lápices, pero a mí desde el primer momento que la conocí me sugirió sin dudarlo a Cuarteto para fin de los tiempos  (1940-41), de Olivier Messiaen.

 

Surrealismo

 

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José Luis Naya: Sin título (2004). Colección propia.

 

Por si una vez más, y van…!, lo habíamos olvidado, con las presentes circunstancias la vida se empeña en recordarnos que, amén de injusta (y no lo digo en absoluto por mí), es poliédrica e irregular, y que además de aquello que se puede algoritmizar (sic) con big data existen otros planos, otras dimensiones de dicha vida. Y algunas de esas dimensiones se encuentran en el ámbito de lo imaginativo o irracional que es surrealismo nos propone. Una estratagema de nuestro subconsciente para tener una vía de liberación?. Una búsqueda de reflexión para ver las cosas de otro modo?. Todo?. Nada de eso?. Qué más da.

Estos ámbitos me sugieren el presente óleo sobre tabla, Sin título (2004), obra de José Luis Naya.

Ninguna información, ni en los canales clásicos ni en las redes sociales, se puede encontrar sobre el autor en lo que refiere al ámbito artístico, a pesar de la abundante, y de alta calidad, obra que posee. La explicación está en que Naya pinta únicamente por su propio placer y solo para sí mismo, sin que se sepa que haya participado en ninguna exposición ni grupo ni cenáculo artístico, y que tampoco nunca haya tenido intención de vender un cuadro. Nacido en Huesca en 1950, realizó la Licenciatura de Medicina en la Universidad de Zaragoza, y tras unos años de ejercicio en la Atención Primaria en esa provincia, se trasladó a Oviedo, donde en el Hospital General de Asturias realizó la especialidad en Cirugía Cardiaca, ámbito al que dedicó su vida en la sanidad pública con total entrega y profesionalidad.

Y esos rasgos de su personalidad y actitud se ven también en el contenido de su obra. Es una persona libre y libertaria que pretende hacer una pintura sincera y directa, sin aceptar más influencias que las de su propia imaginación, y sin adscribirse a ninguna escuela ni estilo. Eso sí, manteniendo su compromiso con la actualidad y la sociedad en la que vivimos, posicionamiento que comparte con el otro autor de esta plá(s)tica. Si a alguno nos recuerdan sus personajes a los del gijonés Aurelio Suárez es por coincidir en una actitud onírica y de creación de un universo propio y único.

En la presente obra, sobre un fondo relativamente plano, salvo una lejana linea de horizonte, nos presenta una variedad de personajes antropomorfos, y algunos con cierta evolución zoomorfa, con gran diversidad en el color, y con un eje central señalado por un esqueleto, al lado del cual tres sombras negras bailan en un horizonte incierto y lejano. Salvando las diferencias estilística esta obra también refiere a El Bosco  por cuanto cada uno de los personajes puede y debe ser contemplado y analizado en su individualidad y simbolismo.

Ensoñación de la diversidad?. Denuncia o burla por unos personajes con evolución inconexa y rictus de desesperanza casi todos ellos, que se agolpan sin encontrar una salida evidente?.

En cualquier caso, más allá de la dura realidad de cada día, como decíamos en un párrafo anterior, la imaginación puede indicarnos un cierto camino de liberación, o convertirse en un motivo más de ansiedad.

Respecto a la banda sonora, el término surrealismo aparece por primera vez en mayo de 1917, utilizado por Guillaume Apollinaire en las notas al programa de Parade , espectáculo de Diaghilev, con música de Eric Satie, y escenografía y figurines de Picasso. Para una mayor y más detallada información de las complejas relaciones del surrealismo y la música, pueden consultarse en el presente enlace las, como siempre interesantísimas, conferencias de la Funcación Juan March en 2013.

 

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Francisco Velasco. Litomorfologías. Almas negras (III). Museo de Bellas Artes de Asturias (2019)

Aprendiendo en el balcón (I)

13 Abr
El peligro aunó familias, hizo del pueblo todo una sola piña frente a la suerte dura
Paz en la guerra (Unamuno, 1897)

 

No quería escribir sobre esto, pero al propio tiempo sabía que si no lo hacía cometía una traición ante mi mismo, así que adelante.

Previamente debo decir que con las consecuencias de todo tipo, sobre todo sociales, que la cuestión tiene y tendrá, hay opiniones para todos los gustos y tonos. Quisiera que mi escrito fuera simplemente eso, una opinión más, en tono sosegado y respetuoso, y sin dar ni quitar la razón a ninguna otra, simplemente para que me ayude a poner en orden mis propios pensamientos.

El caso es que de repente, súbitamente, inesperadamente, todo quebró. Esta civilización nuestra, tan poderosa, tan moderna, tan tecnologizada, tan globalizada, quebró. Y no lo hizo porque Prometeo ni ningún otro titán olímpico le haya metido un enorme palo entre sus ruedas. No, sino que un virus, el ser vivo más pequeño, y quizás más antiguo, de los conocidos, que ni con microscopio óptico puede ser visto, tuvo el capricho biológico de disfrazarse de tal forma que ninguna de las herramientas de nuestro inmenso arsenal terapéutico pudo frenarlo.

 

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Prometeo lleva el fuego a la humanidad (Heinrich Friedrich Füger, 1817)

 

Quizás en nuestra actitud altanera y soberbia se nos olvidó considerar que no somos todopoderosos, que hay muchas, muchas cosas que, aunque no las consideremos, no podemos controlar y nos hacen muy vulnerables.

Recuerdo la anécdota, y hace ya bastantes años de esto, de una paciente que cuando le explicaba que la sintomatología molesta del síndrome que la acompañaba no tenía solución, se mostraba estupefacta, y al insistirme, le pregunté por qué pensaba que debería existir dicha solución, a lo que muy convencida me replicó: Doctor, pero si hoy en día, con los medios que tenemos, todo tiene solución!. Desde ese momento pensé que el diálogo iba a ser muy difícil, y que algo estaba fallando en nuestra civilización.

Hasta algún sesudo intelectual comenzaba a dar por segura la hipótesis de que probablemente seamos una de las  últimas generaciones de Homo sapiens puesto que en un futuro no muy lejano iba a surgir otra civilización de seres, los cyborgs, cuya religión sería el dataísmo y que apoyados en el big data, con la ayuda de la genética y la nanotecnología serían capaces de vencer cualquier enfermedad y por tanto conseguir la inmortalidad, convirtiéndonos así en Homo deus. El libro en el que su autor desarrollaba tal tesis fue un best-seller, acogido con entusiasmo en todas las tribunas críticas, alguna de las cuales denominaba al autor como “… posiblemente el antropólogo más influyente de este siglo…”, recomendado incluso por Bill Gates, Barack Obama,  o  Mark Zuckerberg.

Comentaba al principio que al respecto hay opiniones para todos los gustos y, en ese sentido, para otra  visión de este asunto recomiendo la lectura de El cisne negrodel pensador libanés Nassim Nicholas Taleb. Aquí el autor nos relata como ante  un suceso improbable, sus consecuencias pueden ser importantes, ante lo cual nos empeñamos en buscar explicaciones que no tienen en cuenta el azar y sólo queremos encajar lo imprevisible en un modelo perfecto;  nos empeñamos en investigar las cosas ya sabidas, olvidándonos de lo que desconocemos.  Y todo esto nos lleva a una situación de vulnerabilidad, en la que se nos había olvidado (o no queríamos) pensar. He ahí el precio de nuestra soberbia y altanería, antes aludidas.

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Soberbia (El Bosco, 1485)

Como quiera que sea, henos aquí y ahora. Y las preguntas que se me ocurren, a las que quisiera darme respuesta son: Y como salimos de esta?. Qué habremos aprendido para el mañana?.

Sinceramente creo que deberíamos repensar algunas características (valores?, virtudes?) que existían en un pasado no muy lejano, y que quizás ahora tengamos olvidadas, o gocen de poca consideración.

Pienso en la paciencia. Porque no saldremos de esta de hoy para mañana, las consecuencias se prolongarán mucho en el tiempo, y muchos observadores coinciden en señalar que este suceso va a representar un antes y un después en nuestras vidas y en las de nuestros hijos y nietos.

Ahora vivimos en un mundo trepidante, los ritmos son altísimos, y queremos que todo tenga  solución instantánea. Siempre me llamó la atención escuchar a algunas personas la frase “…pero que lento es este ordenador…”. Sin embargo la naturaleza, y no olvidemos que somos un elemento más de la naturaleza, tiene sus propios ritmos que no podemos alterar. Las cosechas tardan en dar fruto el tiempo necesario, y como diría el maestro Sabina “…el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno…”.

Quizás este intento de acelerar artificialmente los ritmos haya tenido algún papel en la creación de un gran desequilibrio ecológico que haya facilitado el desarrollo del virus causante de la tragedia-pandemia, quizás. Sea como quiera que sea, el caso es que el confinamiento, en mayor o menor grado, es la única medida que las autoridades sanitarias han encontrado como efectiva para luchar contra el virus. Y no nos queda más remedio que llevarlo con paciencia, que volver a vivir la paciencia. En fin, no olvidemos  aquel proverbio persa que nos recordaba que «La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces».

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La paciencia (Georges Braque, 1942)

Pienso en la memoria. Característica (valor?, virtud?) esta muy desprestigiada. Se nos dice que no es necesaria, que para qué recordar datos si están todos en internet. Que estudiar de memoria es una pérdida de tiempo y un esfuerzo innecesario, que la Historia es una materia que no precisa de tantas horas en los proyectos educativos y se pueden recortar. Que no hay que desenterrar el pasado, y mil tópicos más al respecto. Y así algunas de nuestras generaciones llegaron al adanismo ya augurado por Ortega y Gasset.

Pero la memoria nos muestra que a través de nuestra historia situaciones similares a la actual han sucedido en múltiples ocasiones. Por qué no vamos a poder sacar enseñanzas de las mismas?. No olvidemos aquella frase atribuida a Confucio, y tantas veces repetidas por muchos pensadores hasta convertirse en un dicho popular, de que “…el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla…”. Y no olvidemos tampoco que cuando por desgracia somos pasto de una de esas trágicas enfermedades que nos hacen perder la memoria, los médicos nos atribuyen el terrible diagnóstico de demencia. Les pasará lo mismo a  nuestras sociedades?.

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La persistencia de la memoria (S. Dalí, 1931)

Pero pienso sobre todo en la solidaridad (fraternidad, amor al prójimo, según los pensamientos íntimos de cada uno). Ahora vemos de modo trágicamente palpable que por nosotros solos no podemos sobrevivir, que dependemos de una multitud de personas de las que  no nos percatábamos en nuestra cotidianidad, pero que están ahí y son absolutamente necesarias para que el sistema funcione. Vemos que hay vecinos, con los que coincidimos en las ventanas a las 20 horas, a la hora del aplauso simbólico, a quienes no conocíamos pero que existen.

En las catástrofes surge lo mejor y lo peor de los individuos. Afortunadamente todos los días tenemos muchos testimonios emotivos de lo primero. Tantas que incluso un diario de tan gran influencia con es La Vanguardia dedica una sesión especial cada día a visibilizar y agradecer tales hechos.

Esta solidaridad interpersonal está muy bien, es necesaria y esperanzadora, pero no debemos olvidar, y creo que también lo habíamos olvidado con excesiva frecuencia, que los individuos nos expresamos en comunidad, y por tanto también la solidaridad ha de llegar a estos niveles.

Además de hechos solidarios coyunturales, necesitamos solidaridad comunitaria, medidas estructurales. Necesitamos que la sociedad a través de sus canales de organización, las administraciones, a todos los niveles también expresen dicha solidaridad, poniendo de manifiesto lo que nos une, tratando de evitar lo que nos separa, en una tarea de salvaguarda del bien común. Y sin olvidar, además, que la trágica realidad se empeña en testimoniar que este es un desastre que afecta a todo el planeta, por lo que también la tan necesaria solidaridad ha de llegar a ese nivel.

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El abrazo (J. Genovés, 1976)

Muchas más cuestiones me quedan por aceptar, muchas más lecciones me quedan por aprender. Espero tener tiempo para ello, y para compartir con todos mis generosos lectores, y todo prójimo, una nueva era más sensata, más humana, en la que podamos hacer que otro mundo mejor sea posible.

 

P.D.: Qué banda sonora le podríamos poner a esto?. Tal día como hoy, pero de 1742, Handel presentaba en Dublín su inconmensurable Mesías

 

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Amanecer en Alicante

Maridaje (I): Sorolla y la Generación del 98

5 Abr

Sorolla fue un pintor muy prolífico (más de 2.200 obras catalogadas), que alcanzó popularidad y éxito en vida, algo que no siempre sucede con los artistas. No obstante, su relación con las élites sociales y su alejamiento de las vanguardias emergentes hicieron que quedase relegado durante mucho tiempo, hasta que una generación después goza de un redescubrimiento y plena admiración, siendo en la actualidad uno de los artistas más apreciados por el público español.

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Nacido en Valencia en 1863, fue, por tanto, contemporáneo de las citadas vanguardias parisinas. En esta ciudad  vivió, aprendió, fue admirado y triunfó, obteniendo una Medalla de Oro en la Exposición Universal de 1900. También fue contemporáneo de la Generación del 98, aunque como a continuación veremos, no perteneció a ninguna de ambas corrientes.

Respecto al impresionismo, si bien, como decíamos, vivió en un periodo en que este movimiento era el imperante, y generador de las posteriores vanguardias, su trabajo se desarrolla al margen del mismo. No obstante su impronta se manifiesta en su lenguaje pictórico, que algunos denominan luminista. Comparte con los impresionistas el esfuerzo por captar la luz, con especial fascinación por la mediterránea, la práctica de la pintura al aire libre y la pincelada visible y espontánea.

Siendo muy tradicional en el planteamiento de sus cuadros, su éxito pictórico se asienta en tres temas: la pintura de género, en la que Sorolla brilló muy especialmente, el retrato, y las grandes pinturas murales para instituciones.

Respecto de la generación del 98, este es el nombre con el que se ha reunido tradicionalmente a un grupo de intelectuales españoles  afectados por la crisis moral, política y social desencadenada en España por la derrota militar en la guerra hispano-estadounidense y la definitiva pérdida de las últimas colonias.  Todos los  englobados en esta generación nacen entre 1864 y 1876.

Si bien la generación del 98 está compuesta fundamentalmente por escritores (poetas, novelistas, filósofos), me preguntaba si otras artes (pintura, música) también formarían parte de la misma, y en ese caso que puntos de divergencia o contacto tendría Sorolla.

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Antonio Machado (1917)

Hay que convenir que tanto el concepto como la nómina de la misma fueron y son objeto de mucha discusión teórica. Yo, para los intereses de esta entrada, no solo no la negaré sino que añadiré alguna opinión que sustenta que artistas de otras disciplinas pueden también considerarse dentro de esta estética, como por ejemplo los pintores Ignacio Zuloaga y Ricardo Baroja, y  músicos como Isaac Albéniz y Enrique Granados.

Así pues, en que aspectos teóricos se sustenta el concepto (discutido, lo he admitido) de Generación del 98?.

Sus componentes, partiendo quizás de una amistad personal, comparte un posicionamiento socio-político de oposición a la Restauración borbónica de 1874, distinguiendo entre una España real miserable y otra España oficial falsa y aparente, lo que les lleva a un continuo debate y preocupación sobre la identidad de lo español y el ser de España, que continuaría aún en las siguientes generaciones.

Intentan aclimatar en España las corrientes filosóficas del irracionalismo europeo, al  propio tiempo que el pesimismo, junto con la crítica y el descontento es su actitud habitual. Además, ideológicamente comparten las tesis del regeneracionismo, en particular de Joaquín Costa.

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Joaquín Costa, por José Villegas Cordero (1913)

En lo estético sienten un gran interés y amor por la Castilla de los pueblos abandonados y polvorientos, paisaje, tradiciones, y lenguaje castizo. Renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos. Rechazan la estética del realismo, concediéndole una gran importancia a la subjetividad.

Es pues evidente que el citado luminismo de Sorolla no comparte esos presupuestos citados,  oscuros y pesimistas , aunque no es menos cierto que también Sorolla se asoma en algún momento a la crítica social, aunque evidentemente desde otra estética. Recordemos cuadros como Trata de blancas (1894), arriba expuesto, Otra Margarita (1892), o el archiconocido Y aún dicen que el pescado es caro! (1894).

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Y aún dicen que el pescado es caro (1894).- Museo del Prado

Aunque no es solo este, y la circunstancia cronológica, los hechos tangenciales que une a Sorrolla con la Generación del 98. Mantuvo una estrecha relación con la Institución Libre de Enseñanza, al punto que formó  parte del patronato de la Junta de Ampliación de Estudios, donde coincidió, entre otras personalidades, con Joaquín Costa, y de cuya relación salieron los retratos de Pío Baroja (1914), Gumersindo de Azcárate (1915),  o Antonio Machado (1917), entre otros.

Admitidas las dudas, sembradas más arriba, de la comunión estética de Sorolla con la Generación del 98 (dicha comunión correspondería sin duda a Zuloaga), pero admitiendo la licencia poética de esta entrada, en lo literario, con quien maridaríamos a nuestro pintor?.

También expusimos anteriormente las muchísimas polémicas teóricas que los expertos mantienen sobre la conveniencia del concepto de Generación del 98. Más, habiendo transcendido dicho concepto al haber general y coloquial, hasta el punto de figurar en el DRAE (entrada 5) o del mismísimo Maria Moliner, si preguntamos al común de la ciudadanía sobre una figura que encarne dicha Generación, estoy seguro que una inmensa mayoría apuntaría a D. Miguel de Unamuno.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos: Tenían amistad o al menos relación Sorolla y Unamuno?. Sorolla realizó un retrato, por cierto muy austero, de D. Miguel, en 1912, cuando este tenía 55 años, y ambos conocían sus respectivas obras. Sin embargo, parece que Unamuno prefería a Zuloaga, a quien lo enfrentaba críticamente: “…Zuloaga  no nos ha dado el ligero engaño de un espejismo levantino…Zuloaga nos ha dado en sus cuadros llenos de hombres fuera del tiempo y de la historia, un espejo del alma de la patria…”. Otro dato más para el debate.

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Retrato de Unamuno (1914).- Museo de Bellas Artes de Bilbao

No menos prolífico que Sorolla era D. Miguel. Ríos de tinta se han escrito sobre él, ensalzando, criticando, analizando. En cualquier caso por expertos y eruditos más autorizados que yo, por lo que no entraré en ese tema, sino simplemente mostraré mis preferencias.

Novela, ensayo, teatro,  poesía, libros de viaje, epistolario, todos fueron géneros abordados por él, y todos con gran acierto y aceptación. Respecto de la novela, incluso se le considera creador de un género de la misma, la famosa nívolacon motivo de su estupenda novela Niebla, en la que el personaje se aparece al autor, lo interpela y hasta se enfrenta a él.

Otras novelas de enjundia son La Tía Tula, Abel Sánchez, San Manuel Bueno, mártir, por no citar todo su extenso e interesante catálogo. Y que decir de la filosofía, con su Sentimiento trágico de la vida, En torno al casticismo, Vida de Don Quijote y Sancho, o   La agonía del cristianismo, que tanto influyeron en todo el pensamiento español posterior?. Otro tanto podíamos analizar de su poesía o teatro, más quede todo ello para mejores ocasiones.

Pero si he de quedarme con un único título (habrá insensatez mayor!!!) lo haré con otra obra, discutida, considerada menor, en la que D. Miguel vuelve a crear concepto, el de intrahistoria (por cierto, también en el María Moliner). Si señor, ya habrán adivinado los perspicaces lectores que se trata de Paz en la guerra

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Esta novelita (¡!) primeriza fue publicada en 1897. Tenía  Unamuno a la sazón 32 años. Una vez agotada la primera edición, veintiseis años más tarde (abril de 1923), ya en Salamanca decide D. Miguel publicar una segunda edición, con un breve y muy sustancioso prólogo. En el mismo nos cuenta como no ha querido retocarla ni cambiar su estilo, quizás para contrastarlo con las escritas en esas fechas y ya citadas más arriba.

En ella nos relata el asedio de Bilbao por los carlistas en 1874. Son, pues, los recuerdos de su infancia y su evolución a la madurez, y al mismo tiempo, como él mismo nos cuenta en el citado prólogo, los relatos novelados con estricta exactitud de los hechos acaecidos en su Bilbao en el último tercio del siglo XIX. Más, si bien conserva todo el rigor exigible, no es un libro de historia ni de sociología en el sentido estricto de los términos. Es un relato desde dentro. Desde dentro de la población y desde dentro de los corazones de los protagonistas, deteniéndose detalladamente en sus sentimientos. De ahí lo de intrahistoria.

Por otra parte, su pulcro estilo literario (eso sí, al modo de la época) y lo ameno en lo costumbrista hace al texto de muy fácil y gustosa lectura. Así pues, altamente recomendable como novela en sí misma, y para conocer ángulos no muy habituales del autor.

Y de música?. Hace ahora 22 años, con motivo del centenario del 98, la Fundación Juan March, en su siempre extraordinaria programación, organizaba un ciclo de conciertos y conferencias con el sugerente título de La Generación del 98 y la música. Ya en el programa de mano advertían que …al igual que ocurrió más tarde con la llamada Generación de 1914, nadie ha defendido la existencia de una Generación musical de 1898…sin embargo es obvio que hubo una producción musical durante los años anteriores y posteriores al conflicto, y estos ciclos desean mostrarla para su comparación de las ideas de los “noventayochistas”…

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Piano de Albéniz (1905).- Museo de la música de Barcelona.

En el ciclo de conferencias, José-Carlos Mainer, Catedrático de Literatura Española, dictó dos de ellas, en las cuales, además de poner de manifiesto una vez más lo discutido y confuso que puede ser el concepto de Generación del 98, manifiesta que …un repaso de las ideas de los escritores de fin de siglo sobre la música es un recorrido por el desierto…, y muestra algunos ejemplos que pudieran señalar un cierto desapego a ella por parte de Unamuno o de Machado, y del que solo parece salvar a Baroja.

Sin embargo, otro de los conferenciantes, Francesc Bonastre, Catedrático de Musicología, y Premio Nacional de la misma en 1976, examina la importantísima figura de Pedrell, y manifiesta como conecta con muchas de las ideas regeneracionistas, y en el medio musical las convirtió en símbolo de la recuperación cultural del país, coincidiendo con muchas de las ideas que expondría Joaquín Costa.

Discípulos destacados de Pedrell de primera hora fueron Albéniz y Granados. Del primero destaca como nexo de unión entre ambos el lenguaje de su ópera Merlín, y las páginas de Iberia, una de las cumbres musicales españolas y universales. (La maravilla del piano, ocupa quizá el más alto puesto entre las más brillantes muestras del instrumento rey por excelencia.- Olivier Messiaen)

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Isaac Albéniz y su hija Laura.

En un disco-libro de música de Albéniz, publicado en 2004 por El Pais,  interpretada por Esteban Sánchez, cuya versión de Iberia es a todas luces la más recomendable, al abrir el libro, lo primero que se ve, curiosa coincidencia, es una reproducción del archifamoso cuadro de Sorolla Niños en la playa.

Chicos_en_la_playa,_por_Joaquín_Sorolla

Niños en la playa (1909).- Museo del Prado

Dice Justo Romero de Albéniz: “… compositor nacionalista creador de brillantes y gustosas piezas para piano…un músico completo autor de ambiciosas óperas de filiación anglo-germánica y canciones que pueden parangonarse con lo mejor del género…” . Personaje, además, de vida tan extravagante como generosa.

Niño prodigio nacido en 1860 en Campodrón (Gerona), de padre vasco y madre catalana, se le considera uno de los máximos representantes del nacionalismo musical español, con etapas que a criterio de Domingo J. Sánchez…están dentro de lo que denominamos «alhambrismo» , que se  caracteriza por ritmos populares, elementos del cante jondo, escalas frigias, andaluzas e hispano-árabes, y ornamentaciones propias de la guitarra…”. Curioso, verdad?

Esa obra maestra, Iberiaadmirada por Messiaen y Debussy, entraña una dificultad que representa todo un desafío para  los más insignes pianistas. Sus cuatro libros con doce piezas, la última acabada tres meses antes de la muerte del compositor, toman a Andalucía como referente (pues de las doce piezas, solo una, Lavapies, no lo es), interpretada desde una visión delicada, luminosa, impresionista, unas veces manifestando toda su jondura y otras veces con toda su vitalista algarabía, siempre con inmenso entronque popular.

Música que nunca nos cansamos de escuchar, música que hunde sus raíces en el nacionalismo para con sus ramas tratar de alcanzar un impresionismo (modernismo en Cataluña) que integre a España en las vanguardias europeas. Eso compartió con Pedrell, y eso compartió con el regeneracionismo noventayochista.

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Bailarinas (Degas, 1881).- Museo Ny Carlsberg Glyptotek (Copenhague)

 

In memoriam: Laly González

8 Mar
LALY

Fotografía tomada del diario La Nueva España

Desgraciadamente cada vez con más frecuencia de la deseada me pongo frente al ordenador para escribir una necrología. Es ley de vida, …pero dura lex. En este pasado enero, usto cuando se cumplía un año de la desaparición de Ana Llavona tuvimos que lamentar la de Laly González. Ambas,  compañeras  de los mismos compromisos cívicos en múltiples  ocasiones, fueron de esas personas que su amigo Armado Miranda, parafraseando a Brecht, califica de imprescindibles.

Lamento no haber conocido a Laly hace más años, pero desde que tuve la fortuna de hacerlo, además de los datos que se pueden obtener de su biografía, se convirtió en un testimonio y un ejemplo a intentar seguir de coherencia, firmeza, honradez, ética y fraternidad.

Siempre en primera línea del compromiso social, entendido como búsqueda de la igualdad en dignidad para todo/as, nunca rehuyó el esfuerzo y el sacrificio por encima de sus intereses personales. Portadora de ideas muy elaboradas y profundas, las expresaba con firmeza, al tiempo que con exquisita elegancia, y las reforzaba con el testimonio de la coherencia de su vida personal. Eso le llevó a participar de forma muy activa en múltiples movimientos y reivindicaciones vecinales y sociales.

Convencida de que la cultura es el camino que nos lleva al diálogo respetuoso con los demás y por tanto a un mayor entendimiento y también a un mayor acceso a la justicia, esta fue también una de sus trincheras de militancia. Es conocido su trascendental papel en la fundación de Tribuna Ciudadana.

VILLABONA

Centro Penitenciario de Asturias. Fotografía tomada del diario El Comercio.

La fortuna quiso que la conociese con motivo de una de sus actividades a las que dedicaba, como a todas las demás, todo su esfuerzo y cariño: la asociación Prisión y Sociedad. Ella, junto con otras muy queridas personas, me enseñó dos grandes verdades de difícil asimilación en general: primera, que los internos reclusos en una prisión son, antes que nada, personas a las que debemos el respeto a la dignidad de tal, y segundo, que es absurda la actitud de segregación o desprecio con que con frecuencia la sociedad bien pensante los estigmatiza, pues todos nosotros, por circunstancias que ni se nos pasan por la cabeza, podemos vernos cualquier día en esa circunstancia.

Así las cosas, hace ya muchos años, un grupo de muy valientes mujeres decidieron apostar por compartir tiempo y conocimiento con lo/as internos/as recluso/as de la prisión provincial con el pretexto de talleres de las más diversas actividades (trabajos manuales, informática, música, elaboración de revistas, biblioteca, salud, etc) lo que significa, en palabras de las propias internas reclusas, un soplo de aire fresco que las mantenía aún en relación con una sociedad de la que estaban excluidas.

Dentro de su inmenso corazón, tan grande que al final le falló por no caberle más carga, un hueco de honor fue para la UTE (Unidad Terapéutica y Educativa) donde se trataban de instaurar módulos libres de drogas, en una experiencia que sería modelo para toda España. En dicho módulo compartía con los internos un taller de “Literatura y Debate”, desde el que trataba de colaborar con lo que era su anhelo de reeducación y reinserción, en coincidencia con la valiente Concepción Arenal, cuando decía aquello de abrid más escuelas y se cerrarán más cárceles.

Su actitud «adorablemente franca, directa, clara y contundente», en palabras de Eva González, le llevó a participar, incluso en sus últimos tiempos y ya enferma, en encuentros y acciones, que permitieron revertir el desmantelamiento que había sufrido la Unidad. Todos los que la conocíamos sabíamos que allí era feliz.

Durante unos años su querida Asociación Prisión y Sociedad Ramón de Sagra, fundada en 1983, publicó un Boletín, una de cuyas portadas reproduzco a continuación.

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Precisamente en este número en este número firmaba un artículo titulado Mi experiencia en el llamado Taller Literario de la UTE 1. Y fiel a su amor, en la misma publicación, en diciembre de 2014, escribía otro artículo titulado Las UTE que yo añoro. Lamento mucho no poder transcribirlos enteros, por la humanidad y hondura que contienen pero prometo que si alguien está especialmente interesado/a, le haré llegar copia en .pdf.

El mismo Boletín en el XXV aniversario de la Asociación publicaba un número monográfico resumen de las actividades durante ese tiempo, y entre otras muchas cosas interesantes anunciaban el nacimiento de otro nuevo Boletín, en este caso el titulado El Golpe Informativo, nacido en el Taller de Periodismo del Módulo 10 de Mujeres, elaborado por las propias internas reclusas. Reproduzco una de sus portadas pues en la misma aparece una fotografía de esas heroínas fundadoras a las que aludía al principio.

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Otra actividad impulsada por Laly, a través de su Prisión y Sociedad, fue La Bola. En 1985 se propusieron crear un programa radiofónico con ese nombre, que sirviera de intermediario  entre las familias y amigos de lo/as interno/as. Con esa idea peregrinaron por muy diversas emisoras, hasta que Radio Qkarachagenerosamente les cedió un espacio todos los miércoles, entre las 21:30 y las 11:30 horas. El programa, a tenor del número de cartas y llamadas en antena  recibidas, tuvo un gran éxito. Lamentablemente no sé decir hasta cuando duró y por qué finalizó.

Estas breves pinceladas tratan de expresar la admiración, en un día como hoy, 8 de marzo, a la entrega incansable de Laly, de las otras mujeres que la acompañaron en sus andaduras, y de todas las mujeres del mundo que luchan porque están firmemente convencidas que otro mundo mejor es posible.

No estarán fisicamente con nosotros, pero su recuerdo perdurará en nuestro corazón, y, dándonos fuerzas para intentar imitarlas, aunque sea muy torpemente, alimentará nuestra esperanza.

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Hay mucha gente buena por el mundo!!!

18 Feb

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La vida actual, son su ritmo vertiginoso, los llamados medios de comunicación, muchas veces más preocupados por la polémica y el escándalo que por la verdad, las redes sociales que permiten el exabrupto anónimo e irreflexivo, la insolidaridad y la crispación que se extiende como una mancha de aceite, son árboles que parecen mostrarnos un bosque de inhumanidad y hasta de maldad, sin que haya más realidad que esa tan terrible.

Sin embargo, afortunadamente no es así.

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Cuando una persona pasa por un trance complicado, la vida le regala seres humanos con mayúsculas que saben ver a su prójimo, y no solo poner a su disposición toda su profesionalidad sin límites y gratuitamente, sino que añade un plus de cariño, calor afectivo e incluso simpatía que reconforta.

Es entonces cuando te das cuenta que la esperanza se encarna en ellas, y que esas son las imprescindibles.

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