Archivo | mayo, 2014

Elogio de la amabilidad (I)

29 May

No por tópico es menos cierto que el mundo lleva una gran temporada muy crispado. Qué yo sepa desde el siglo XX, y lo que va del XXI, que no deja de ser una mera continuidad del anterior. A mayor abundamiento, como consecuencia de la actual gran crisis generada por los poderes económicos, los ciudadanos, víctimas inocentes de la misma, nos encontramos también muy entristecidos.

Es por ello que otra actitud es absolutamente necesaria, y cualquier signo de amabilidad, una sonrisa, una buena contestación, un tono de voz cariñoso, un pequeño gesto generoso, aunque sea tan simple como ceder el paso en una angostura de tráfico, me conmueven, y he decidido iniciar una campaña por el elogio de la amabilidad, de la que este post es el primer pequeño paso, y en la que trataré de ir relatando hechos que en el día a día me vayan sucediendo y en los que encuentre uno de estos gestos.

Serán pequeños detalles cotidianos, seguramente intrascendentes, de los algunas personas con mucha razón podrán decir que eso es lo normal, que lo normal es ser educado, amable y comportarse con corrección, por lo que no habría por qué darles un especial significado. Y es verdad e insisto que quien eso defienden tienen toda la razón. Pero, que quieren?. Uno ya está en una edad en que tiene una incrementada labilidad emocional, y uno de esos pequeños gestos mencionados al principio bastan para alegrarle el día, tanto como un cuarteto de Haydn, justificar que haya amanecido y agradecer todo eso, y mucho más, a la vida.

Comencemos. En Oviedo, entre varios excelentes establecimientos de pastelería, bollería, etc., tenemos en la calle Melquiades Álvarez, número 25, una panadería-dulcería denominada Enharina , donde me proveo de las magdalenas más exquisitas que hasta el día de hoy he experimentado, que harían la envidia del entrañable don Marcel, y de unos bizcochos de composición diversa también de muy primera calidad.

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Pues bien, en este noble establecimiento, y siguiendo las costumbres comerciales al uso de tratar de crear adherencia en la clientela, idearon la “tarjetina” que a continuación les muestro. En la misma, por cada comprar superior a seis euros al cliente le ponen un rústico “sellín”, y cuando se rellenan todas las cuadrículas le regalan una bolsa de media docena de las exquisitas magdalenas ya reseñadas.

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La última vez que este pobre escribidor visitó el establecimiento, y consecuencia de las circunstancias que acompañan a su provecta edad, olvidó la “tarjetina” en casa, y por supuesto no pensaba reclamar la tan amable concesión al no cumplir el requerimiento tácito. Fue la muy simpática persona que me atendió la que con una amable sonrisa me preguntó por tal documento, y al explicarle las causas de mi olvido me dijo: “No se preocupe, conserve el tique de compra en el que le señalo la fecha de hoy, y se lo valido en la próxima visita”.

Ya lo sé que todo esto es una tontería, ya lo sé que la cosa no va más allá, que el precio de la compra de media docena de magdalenas no se puede comparar con el de un brillante, pero como me gusta distinguir entre precio y valor, el valor de una sonrisa y de un detalle amable es para mí infinitamente superior, y lo suficiente, como decía antes, para alegrarme el día.

Por todo ello, a la amable dependienta, a todo/as lo/as que participan en la confección y venta de tan exquisitas magdalenas, y por supuesto a la vida, que me regala estas sensaciones, muchas gracias.

Spiaggia Grande.- Positano

Spiaggia Grande.- Positano

Se acercan las elecciones

24 May

Efectivamente el domingo próximo, día 25, hay elecciones para el Parlamento de la Unión Europea. Es posible que al ver el título o el tema de esta entrada muchos lectores se hayan desentendido sin tan siquiera comenzar a leerla, pensando “paso”, por el enfado y desencanto ante una situación de la que en absoluto tienen responsabilidad en su génesis, pero de la que son víctimas, mientras las clases dirigentes se limitan a mantener sus privilegios, y en muchos casos a cosas mucho peores , incluso delictivas, sin importarles lo más mínimo la situación ni la opinión de los ciudadanos.

Lo entiendo, lo respeto, y además lo comparto, pero si usted paciente lector/a ha llegado hasta aquí, le ruego que siga siendo generoso en su paciencia y considere las dos cuestiones que a continuación le voy a proponer:

Primera cuestión: ¿Merece la pena votar?:

Les ruego que analicen el gráfico que les muestro a continuación. Son los resultados de las anteriores elecciones similares a estas, las de 2009:

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¿Qué podemos leer en este gráfico?. Entre otros varios datos, a mí me llama la atención que la suma de abstención, voto en blanco y voto nulo alcanzó la escandalosa cifra del 56 % de los votantes, es decir, solo votamos el 44 % del cuerpo electoral, es decir menos de la mitad.

Llamativo, ¿verdad?. Y esto, ¿hizo que a los políticos se les cayera la cara de vergüenza, o al menos se sonrojasen, y buscasen acercarse más a los ciudadanos?. ¿O resultaron perjudicados de algún modo?. Ni mucho menos, ellos a lo suyo. Se repartieron la totalidad de los escaños, como muestra el otro gráfico, y mantuvieron todos sus privilegios (sueldos millonarios, dietas, viajes en bussiness, demás prebendas) y si te ví, no me acuerdo, y hasta las próximas elecciones.

Así el partido ganador, con un 18,79 % de representatividad real (¿es eso representatividad?) se reparte el 44,44 % de los escaños, y el segundo partido, con un 17,30 % de representatividad se reparte el 42,59 % de los escaños. ¿Es esto proporcionalidad?. ¿Es esto interpretación real del sentir de la ciudadanía?. Pienso que no, pero ellos tranquilos, hoy por tí, mañana por mí, los perdedores saben que ya llegará su momento de llegar al poder y sus prebendas, y mientras tanto lo importante es apuntalar el sistema bipartidista (¿se acuerdan de lo pronto que se pusieron de acuerdo cuando se quisieron limitar las prebendas de sus viajes?).

Así pues, insisto en la pregunta: ¿A quién beneficia la abstención?. Sin duda, y en primer lugar, al sistema bipartidista, a los grandes, que les importa un pito el número de votos, y cuantos menos mejor, porque así por las características de la ley electoral, más facilmente eliminan a los pequeños, y más trozo de pastel queda para repartir entre ellos.

Y en segundo lugar, a todos aquellos que no desean una Europa fuerte y unida que pueda presentar frente a sus especulaciones. Es decir, a las potencias económicas que son las verdaderas causantes de la génesis del actual desastre económico-social.

No olvidemos que estas elecciones presenta un cuerpo potencial de 400 millones de electores, el segundo más grande del mundo después del de la India. En definitiva, una Europa fuerte es menos manipulable por los poderes económicos, por eso les conviene la vieja pero eficaz táctica de divide y vencerás, y para ello nada mejor que una ciudadanía que se desentienda de sus intereses y derechos.

Segunda cuestión: ¿Pero…, a quien votar?

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Bueno, pero aún contemplando todas las consideraciones anteriores, si yo parto de la experiencia, y por lo que escucho en mis entornos son muchas las personas que pensamos así, si mi experiencia me dice que me han defraudado los azules y los rojos, si considero que a la hora del actuar en la práctica todos tienen modos muy similares, y que todos me han defraudado porque todos se han desentendido de nuestros derechos, ¿a quién votar?, ¿como deshacer ese nudo gordiano que me plantea el citado bipartidismo, en que ambos partidos son cabezas del mismo sistema?

Es evidente que no voy a votar a ninguno de ellos, pero si no voto, sí voto en blanco o si emito algún voto nulo, ellos, con un desprecio total y absoluto con la opinión de los disconformes, se repartirán igualmente la tarta de la totalidad de los escaños, con lo que mi actitud en vez de ser de protesta, les refuerza en sus pretensiones, consiguiendo precisamente lo contrario de lo que eran mis deseos.

Por tanto, si quiero que mi protesta se visualice de un modo eficaz, y al propio tiempo que los candidatos del bipartidismo no se aprovechen de ella, tengo que conseguir que no ocupen el escaño, y eso, mientras el voto en blanco no sea computable sólo lo puedo conseguir votando a la opción denominada ESCAÑOS EN BLANCO.

ESCAÑOS EN BLANCO es un partido político legítimamente constituido, que se presenta a estas elecciones, y por lo que sus papeletas con nombres y apellidos estarán en todos los colegios electorales, pero que, a diferencia de todos los restantes partidos, se compromete a que los escaños que consiga los dejarán vacíos, es decir que no tomarán posesión de ellos, con lo que se consigue un doble objetivo, por una parte se evita que ese escaño sea ocupado por uno de los candidatos de los de siempre, que se tendrá que ir para su casa, y por otra parte ese escaño no tendrá coste ninguno para el ciudadano ni en sueldos ni en dietas.

Además ESCAÑOS EN BLANCO se niega a dar su cuenta al Ministerio correspondiente, por lo que de hecho se niega a recibir ningún tipo de subvención. Un ahorro más para el ciudadano. Y todos sus modestos gastos son sufragados únicamente por el bolsillo de sus militantes.

Es pues ESCAÑOS EN BLANCO la única opción que visualiza el descontento y el hastío del ciudadano de un modo eficaz, al tiempo que es la única que de verdad cuestiona y erosiona el bipartidismo.

Así pues, sinceramente creo que bien merece la confianza de todos los que queremos expresar nuestra protesta por la actual situación denigratoria de la vida política, tal como está en estos momentos.

Qué pena!

11 May
La balsa de la Medusa. Théodore Géricault (1818). Museo del Louvre

La balsa de la Medusa. Théodore Géricault (1818). Museo del Louvre

Hace unas cuantas fechas en la sección de Cartas al Director de uno de los diarios regionales un ciudadano protestaba por las partidas presupuestarias que nuestro gobierno regional dedica a la cooperación internacional. Desgraciadamente un sindicato profesional publicitaba un escrito similar, incluso con intenciones de ironías de dudoso gusto y lo que, si cabe, es más triste y lamentable  es que este sindicato pretende pertenecer a la profesión médica, y por tanto parece que tendría que defender la vida y la salud de cualquier ser humano sin distinción.

Vistas  las difíciles circunstancias en las que nos desenvolvemos podría se entendible la preocupación y hasta el enfado por las mismas, pero creo que opiniones o actitudes como las descritas no solo niegan aspectos de la compasión humana, sino que demuestran una visión excesivamente alicorta de la situación en la que se mueve el mundo actualmente.

A toda persona con un mínimo de información o con el interés por tenerla, ya no digamos si esa persona pertenece a un colectivo por el que se le supone una básica formación universitaria, le es indiscutible que el ser humano es por esencia un ser cooperativo, o no es. Ningún ser humano puede vivir aislado, y aunque en ocasiones los impulsos exclusivamente egocéntricos sean muy tentadores, inevitablemente necesita de los demás para su supervivencia .Y no digamos nada,  en este mundo inevitablemente global en el que vivimos, de la dependencia de otros países o sociedades.

Las cuatro esquinas del mundo. Pablo Picasso, en la capilla de Vallauris (1952)

Las cuatro esquinas del mundo. Pablo Picasso, en la capilla de Vallauris (1952)

Me uno a los que, expresándolo mucho mejor que yo, piensan que: Ninguna época podrá borrar la unidad social de los hombres, puesto que consta de individuos que poseen con igual derecho una misma dignidad natural> por esta causa, será siempre necesario, por imperativos e la misma naturaleza, atender debidamente al bien universal, es decir, al que afecta a toda la familia humana.

Cooperar con los demás, por muy lejos que nos parezca que están, no solo nos produce bienestar psicológico sino que es indispensable para nuestra subsistencia a medio y largo plazo. Altruismo recíproco denomina algún psicólogo a esta actitud, y Aristóteles, supongo que nada sospechoso de revolucionario marxista, si es que de esto queda alguien, calificaba a la generosidad como egoismo inteligente. 

Así que, por favor señores firmantes de los escritos reseñados y otros similares, si no quieren participar en cooperación internacional por humanidad (cualidad de humano, según la segunda  acepción del María Moliner), al menos no estorben, por mera eficiencia biológica.

El Salvador (2009)

El Salvador (2009)