Archivo | enero, 2013

Reseña breve (VII): Darío de Regoyos. ¿Un pintor asturiano?

21 Ene

Reseña breve (VII): Darío de Regoyos. ¿Un pintor asturiano?.

Reseña breve (VII): Darío de Regoyos. ¿Un pintor asturiano?

21 Ene

image

En octubre de este 2013 se cumplirá el centenario del fallecimiento en Barcelona de Darío de Regoyos.

Este pintor, como tantos otros, poco reconocido en vida, había nacido en Ribadesella (Asturias) en 1857. O le habían nacido,  como declaraba otro prohombre de las artes asturianas, puesto que su familia no era de este origen, sino que llega a Ribadesella como consecuencia del traslado a la misma de su padre,  famoso arquitecto e ingeniero de origen vallisoletano, también Académico de Bellas Artes de San Fernado y artífice del barrio madrileño de Argüelles. Curiosa coincidencia esta por cuanto que el famoso político, El divino, había nacido también en Ribadesella, y aquí fue donde llegó Regoyos padre, como responsable del trazado en esta villa del ferrocarril de Langreo.

Poco tiempo pasa nuestro protagonista en Asturias, puesto que su infancia se desarrolla en Madrid, por mor de otro traslado de su padre. En la capital acude a las clases del pintor Carlos de Haes, famoso paisajista de origen belga, que, otra curiosa coincidencia, promovía viajes artísticos con sus alumnos a las asturianas tierras de los Picos de Europa, de los que se conservan en el Museo del Prado alguna espectacular muestra, como La canal de Pancorbo El Puerto Pajares.

image

Tras sus interesantes años de relación con Bruselas, a partir de 1883 comienza a visitar periódicamente el País Vasco, hasta acabar convirtiéndole en su residencia habitual. Quizás este, entre otros, sea el motivo por el que si uno visita el estupendísimo Museo de Bellas Artes de Bilbao, la bibliografía sobre nuestro personaje la encontremos colocados en la también estupenda sección de Pintores Vascos.

Como quiera que sea, y dado que el arte es universal y Regoyos un artista que ya goza del reconocimiento que se merece, poco nos importa el interrogante del título, que está puesto únicamente a modo de estímulo a la reflexión y sano debate.

El caso es que Asturias poco ha hecho en torno a su figura, y mucha es la deuda para con este personaje cuya memoria inevitablemente refiere a Ribadesella.

El Museo de Bellas Artes de Asturias posee, que yo sepa, de este autor un Autorretrato, curiosa tabla que en su reverso guarda otra de las obras, la denominada Valmaseda (y en algunos catálogos, Balmaseda), otra obra denominada Otoño vascongado,  el Retrato de Peregrina Regoyos (su esposa),  Danza lenta de Asturias, el impresionante Víctimas de la fiesta, cesión de Cajastur y uno de mis preferidos por su dramático verismo,  así como una colección de litografías denominada Album vasco.

image

Con motivo de la celebración del centenario de su muerte tendrá lugar una importante exposición homenaje itinerante en la que se expondrán no menos de 150 de sus obras. Dicha exposición comenzará en el mes de octubre en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, para después ir al Museo Thyssen-Bornesmiza de Madrid, y por último al Museo Carmen Thyssen de Málaga.

image

Parece que con tal motivo está próximo a aparecer el catálogo razonado de su obra, firmado por D. Juan San Nicolás, obra que los aficionados a Regoyos esperamos con interés. Mientras tanto nos conformamos con el de la exposición habida en la Fundación Mapfre Vida de Madrid de 2002, con las firmas de Valeriano Bozal, Inaki Moreno Ruiz de Eguino, y el propio Juans San Nicolas, comisario de la misma.

Por otra parte, es una lástima que tal acontecimiento antes mencionado no se pueda contemplar en Asturias, pero ciertamente bien valdrá la pena viajar a una de las otras sedes para poder contemplar en conjunto y en profundidad la obra de nuestro ilustre paisano.

image

¿Son tan imaginarios los meridianos?

17 Ene

 

image

Hace tiempo que vengo siguiendo las andanzas de Bevilacqua, sus amigos lo pueden llamar Vila y él atiende, y su compañera Chamorro. Topeme  con ellos, como ocurre tantas veces con cosas importantes de la vida, de forma casual. Fuimos presentados por una muy entrañable amiga, ya fallecida. Mujer muy erudita y de amplio bagaje intelectual, tanto personal como familiar, he de confesar que inicialmente me sentí sorprendido de que me recomendase una “novela policíaca”, pero como además de esos atributos, o por encima de ellos, la consideraba muy sensata, bondadosa, con un gran sentido común y que todo lo bueno quería para sus amigos, confié en ella, y vaya si acertó, y vaya si acerté.

El caso en que las tales andanzas de la pareja nos las viene contando Lorenzo Silva con un estilo muy limpio, con prosa de gran corrección literaria y de fácil lectura, sobre la que los ojos, la imaginación y el alma se deslizan con gran facilidad y gozo, arrastrados por un ritmo rápido pero sereno, y muy hábilmente estructurado, de modo que sea difícil desprenderse de su lectura, como es muy difícil desprenderse del fluir de la vida.

Ya pasaron unos cuantos años, en concreto diecisiete, desde que mi buena, en doble acepción del término, amiga me los presentase allá en El lejano país de los estanques. Desde entonces han pasado muchas cosas. Mi amiga me falta, y de los que por aquí aún andamos, muchos han madurado, yo no estoy muy seguro, y el país…que los voy a contar que ustedes no padezcan.

De entre los que han madurado, a mi modo de ver destacan los amigos Bevilacqua y Chamorro, que además han ascendido, y su leal cronista, Lorenzo Silva, que en el caso que nos ocupa la vida los traslada físicamente primero hasta la Rioja y posteriormente a Cataluña, y sentimentalmente a algún tiempo pasado de Vila, obligándole a tener que abrir algún cajón de su vida que él creía y quería definitivamente cerrado.

image

El estilo de Silva  sigue siendo limpio y fácil, pero creo que su pincelada es más amplía, más serena, más sutil y al tiempo más densa, con esa mirada en perspectiva que va dejando como poso el paso de los años. Con un cierto distanciamiento no exento de humor e ironía que da la sabiduría de quien se siente cada vez más libre.

Y con esa libertad, pero con mucho, mucho respeto a la de los demás, y como de pasada, y como quien no quiere la cosa, va abordando y perfilando todo lo que sucede en la realidad circundante, en su entorno social, en su y nuestro país, sin eludir ninguno de los temas espinosos o conflictivos del momento, pero siempre dejando tras de sus opiniones una serenidad velazqueña.

Al mismo tiempo, y como no podía ser de otra manera “Bevilacqua-Silva”, al ir haciéndose mayor e ir distinguiendo lo importante de lo accesorio, va profundizando en los sentimientos de sus compañeros personajes de relato, va penetrando en su alma humana, y va induciéndonos a penetrar en los nuestros, componiendo así una profundísima coral de vida.

En definitiva, una elegante novela, una apasionante y muy entretenida novela de intriga y un libro de lectura mucho más allá de una novela.

Por todo ello, muy merecido premio Planeta, y por todo ello, gracias Bevilacqua, gracias Chamorro, gracias Silva, y siempre, gracias recordada amiga.

Con mi hija en el Campoamor (III): Agrippina

2 Ene

image

El mismo Händel que asombra y emociona  al mundo con su Mesías o con la música Para los Reales Fuegos de Artificio o la Acuática, también nos regaló óperas como Orlando, Ariodante, Alcina o Serse, entre otras.

En el caso que nos ocupa la Asociación de Amigos de la Ópera de Óviedo tuvo el acierto y buen gusto de programar esta versión de Agrippina, con puesta en escena actualizada, y complementada, otro acierto a añadir en su haber que se convirtió en habitual en esta temporada, con una muy interesante exposición de Helena Toraño.

Así que, tras leer con detalle el comentario de mi admirado Pablo Siana, lo que para mí constituye la más exacta carta de navegación en estos placenteros  piélagos de la música, me dirigí al Teatro Campoamor con el ánimo, como siempre, dispuesto al goce, y en compañía de mi hija,  que también multiplica por mucho tal disposición.

 La música de Agrippina, muy händeliana como obviamente no podía ser de otra manera, aporta esa contundencia, rigor y solidez del barroco sajón que nos conduce a los umbrales de la contemplación abstracta de la belleza, y lo que para algunos es repetición, para mí es continuidad en lo absoluto.

image

“Nuestra” orquesta, en término del admirado Pablo, que suscribo totalmente, estuvo como siempre pletórica, con algunos añadidos queridos, como Cristina Gestido en una de las violas. Y gobernando esa columna fundamental del barroco que es el continuo, uno de los lujos que tenemos en Asturias, que son los hermanos Zapico, alma mater y pater de Forma Antiqua.

El director, el australiano Benjamín Bayl, nos ofreció una versión exuberante de dicha música, subrayando con un entusiasmo adecuado tanto los pasajes dramáticos como los irónico-burlescos, que con tanta intención aportó con su interesante libreto el cardenal Vincenzo Grimani.

De las voces, había tenido la fortuna de conocer recientemente la de Anna Bonitatibus, y una vez más me encantó. Lo mismo me ocurrió Elena Tsallagova, en su papel de Poppea. Ambas, además. bordaron su papel con una estupenda representación. El resto del elenco también muy apropiado, gustándome especialmente Joao Fernandes y Flavio Ferri-Benetti, puede que por lo lucido teatralmente de sus papeles.

image

¿Y la puesta en escena?. ¡Ay, amiguín, ahí está la madre del cordero!. Oviedo es una “plaza” muy clásica que acepta muy dificilmente la innovaciones si no son muy justificadas y medidas. Por otra parte, el libreto del cardenal Grimani no es una lección de historia (no lo tenía por qué ser) sino un pretexto para satirizar sobre las aberraciones que conlleva el ansia de poder y las corrupciones que permite el cinismo de los grupos sociales que lo sustentan, y eso, paciente lector, desgraciadamente es intemporal.

Bien está, pues, que se nos sacudan un poco los sentimientos, no solo por la belleza de la música y del canto, y recordemos que eso también forma parte de nuestras vidas.

Pero quería referirme al sentido de la medida en el relato, y al respecto hay dos cosas de Mariame Clément que a mí personalmente no me gustan, y que ya vienen repitiéndose desde aquel Viaje a Reims. Una, esos guiños, algunas veces innecesarios, a un sexo que a fuer de indeciso, queda en casposo, y otra, esa obsesión por, en ocasiones, llenar la escena de figurantes que no paran de moverse alocadamente, y que me ponen nervioso y con ganas de gritar ¡…pero paren ustedes de una vez, hombre!.

Por cierto, que puestos a provocar, yo, en vez de en despachos de teleseries yanquis, habría ambientado la acción en algunos ministerios, presidencias de autonomías, secretarías de partidos o similares.

Pero en fin, no hagamos categoría de la anécdota, y no les demos a estos divos de la novísima dirección escénica el mismo gusto que a esos taberneros que creen que con denominarse restauradores,  usurpando el término a otros mucho más dignos trabajadores del mundo del arte, y cobrando exageradas minutas por sus decostrucciones ya se aseguran un sitio en el Parnaso.

image

Por último, pero no lo menos, reiterar mi alegría y felicitación por el tema de las exposiciones, y en este caso en concreto por el acierto en seleccionar a Helena Toraño, cuyas obras ilustran, creo que muy acertadamente, el catálogo de la obra, y también este post.

Helena Toraño es una joven y ya consolidada artista que desde una estética muy actual, muy pop, con colores muy vivos, collages y acrílico, contempla y enseña de modo poético y reflexivo lo que pasa, acción y sentimientos, en nuestro aquí y ahora, con contenidos de siempre. De ahí su comunión con esta Agrippina. Un motivo más de placer y reflexión.