Archivo | diciembre, 2013

Efemérides

24 Dic

Por alguna razón los humanos gustamos de celebras las efemérides. Así durante este año 2013 los aficionados a la música celebramos los aniversarios de Wagner, Verdi o Britten. Los aficionados a la pintura nos preparamos para celebrar en 2014 el IV Centenario del fallecimiento del Greco, o los aficionados a la historia de las ideas esperamos poder recordar como se merece a Fray Benito Feijoo con la excusa del 250 aniversario de su muerte. Todo esto amén de los infinitos Dias Internacionales que con motivo diverso trufan todo el calendario anual.

No es pues extraño que llegadas estas fechas, algunas personas recordemos el nacimiento, supongamos que hace ahora dos mil y trece años, en Belén de Judea de un ser singular.

Ser singular porque, entre otras muchas cosas, vino a proponernos toda una revolución conceptual que iluminó el camino de muchas gentes: que nuestras ofensas serían perdonadas como nosotros perdonemos a los que nos ofenden, que los bienaventurados son los pobres y perseguidos por la justicia, es decir los marginados de la sociedad del triunfo, que las verdades importantes les son reveladas a los pequeños y no a los poderosos, y que es primero la persona que el templo.

Hay un antes y un después. Una historia antigua y una nueva historia, en la que debemos alinearnos al lado del débil y del excluido y en la que incluso, y esto es duro, debemos amar a nuestros enemigos. Una nueva historia en la que se realice el Reino de la justicia y la solidaridad y en la que todos tengamos el pan (y el trabajo y la vivienda) de cada día.

Con esa esperanza este blog también quiere desear la Navidad a sus lectores, con las palabras con que Él se dirigía a los que le invocaban: Qué la Paz sea con vosotros!.

Con mi hija en el Campoamor (VIII): Ainadamar.

15 Dic

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Existía una cierta expectación, o mejor diríamos un cierto morbo, ante esta función de nuestra temporada de ópera. Por una parte, una obra contemporánea, estrenada en 2003, y por otra parte abordando un aspecto siempre muy controvertido de las muchas tragedias ocurridas en nuestra guerra incivil de 1936 (si es que ella no fue una gran tragedia total en si misma), el asesinato del poeta Federico García Lorca, y por si fuera poco, escrita por un argentino, Osvaldo Golijov, y con libreto original en inglés de un estadounidense de origen asiático, David Henry Hwang, y un director de escena mexicano, Luis de Tavira.

Así pues se daban todos los ingredientes para que obtuviera un cierto rechazo por el presuntamente conservador público ovetense, amante fundamentalmente de la ópera italiana, y más concretamente de la belcantista.

A mayor abundamiento, las críticas más solventes iban desde la descalificación más absoluta hasta el desconcierto en su aspecto más benigno, concediendo únicamente elogios a aspectos tangenciales.

He de confesar que con todos estos condicionantes acudía a nuestro Teatro Campoamor con todas las reservas del mundo, y repitiéndome interiormente que debía contemplar el espectáculo con mente muy abierta, dispuesto a comprenderlo en todolo posible.

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Pero también he de confesar que ya desde el inicio, desde la primera secuencia proyectada en la pantalla de fondo, me dí cuenta que aquello era algo distinto a lo que mis prejuicios esperaban, y que el espectáculo iba a discurrir por derroteros mucho más interesantes a los previstos.  Si tuviera que resumir mi impresión diría que me encantó, que me gustó mucho, mucho, y si tuviera que calificarlo con parámetros referenciados a mi edad, le daría entre un  notable alto y un sobresaliente.

En algunos de esos prejuicios antes citados se ponía de manifiesto que esto no era ópera, que en todo caso podría aceptarse como un musical, que la amplificación no es ortodoxa, que…, que… ¿Es ópera o no es ópera?. Y que más da. ¿Es que en la época del whatsapp o la wikipedia vamos a comunicarnos igual que cuando se escribía en pergamino con pluma de ave, o los teatros estaban iluminados por velas de cera?. ¿Es que en su tiempo y a su manera el indubitado Wagner no perseguía el espectáculo total, empleando cuantos ingenios expresivos consideraba necesarios por más que fuesen heterodoxos para la época?.

Lo que yo vi ayer fue algo que tenía belleza formal, contenido expresivo y que en muchos momentos alcanzaba altas cotas de tensión emocional. Eso, para mí es arte y por tanto es vida, que en definitiva es lo que me interesa.

Volviendo a los eternos debates sin respuesta (ni falta que hace), y asumiendo como hipótesis de trabajo que Ainadamar es ópera, dado que está incluida en una temporada de ópera, ¿música teatralizada, o teatro musicado?.

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La música, tal vez difícil si la escuchamos aislada en un CD, tenía muchos momentos de gran intensidad y de lirismo, así como de belleza formal, y la mixtura o fusión, tan de nuestros días, con el flamenco, tanto en el cante como en el baile, le daba no solo el dramatismo que en ocasiones la función demandaba, sino también una modernidad y una frescura que no otros muchos espectáculos operísticos soportan, por más que con mil artimañas se les quiera actualizar.

Al respecto, nuestra OSPA no defraudó, tanto a nivel de conjunto como en sus individualidades, cuando eran necesarias. El director en este caso, Corrado Rovaris, ya bien conocido en Oviedo, supo conducirla contenidamente por ese tempo tan peculiar de la obra, que contribuía a darle el tono de surrealismo  y distorsionar la temporalidad que tanto le convenía, por expresividad y por modo de reflexión.

El texto, imaginativo, muy interesante, sereno, sin cargas las tintas innecesariamente, muy objetivo en un tema ciertamente espinoso, y sabiendo que así es como se ven estos hechos no desde el subjetivismo con que podemos verlos los españoles, sino desde el distanciamiento con que se ven, y nos ven, en otros lares. ¿Qué, junto con algunos aspectos de la puesta en escena, podrían tener menor carga simbólico-interpretativa?. Pues quizás estemos en eso de acuerdo, pero es que entonces el notable alto se convertía sin duda en un sobresaliente alto.

En la parte vocal, a mi modo de ver, sin duda el mejor Alfredo Tejada, en su papel de Ruiz Alonso. Espeluznante, empleado el término en sentido elogioso, como expresividad emocional, tanto en lo vocal como en lo corporal. Los papeles de María Hinojosa, Marina Pardo y Elena Sancho-Pereg entrañaban dificultades añadidas por las tesituras, el tempo ya señalado y los condicionantes físicos externos de la amplificación, pero creo que los solventaron con más que dignidad, y con una admirable expresividad corporal.

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A mi entender, otro punto y a parte merece el cuerpo de baile de la Compañía Antonio Gades, así como de su coreógrafa Stella Arauzo y de las diseñadoras de su vestuario, Tolita y María Figueroa.

Y dejo para el final, y no por ser último en méritos sino por muy principal, la puesta en escena. Simplemente me encantó. Moderna e integral, ágil, dinámica, bella en lo plástico y expresiva, aprovechando todos los recurso audio-visuales que hoy en día las TICs ponen a nuestra disposición. Insisto, ¿que podía tener algo menos de carga interpretativo freudiana?. Bueno, quizás sí, pero eso no le quita el resto de méritos.

En definitiva, excelente espectáculo que no tendré reparo en ver más veces. Lástima que por las razones que sean, quiero pensar que solo por su novedad, aún entre su discografía no tenemos versiones en dvd. Habrá que bucear por youtube, que para eso existe.

Por otra parte, al final, la acogida a la obra, al menos en mi sesión, la cuarta, fue mucho mejor de lo que los prejuicios expuestos al principio podrían hacer pensar. Afortunadamente los tiempos van cambiando y las nuevas generaciones, no me extraña que sean a quien más lesllegue, van añadiendo más colores a la paleta de los gustos.

Entre los principales debe de la noche hay que incluir que una inoportuna gripe, propia de la estación, me impidió disfrutar de la estupenda compañía de mi habitual pareja en estas ocasiones, es decir mi hija, que estoy seguro que también le hubiese gustado, así como de la cenita de después. Espero que haya más ocasiones y que mi invitada en esta ocasión también haya disfrutado.

Y hasta la próxima, que en esa ocasión será un clásico, pero de los de alto standing, Don Giovanni. Seguro que también saldré entusiasmado, y reconciliado con la vida.

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Medicina y amistad

10 Dic

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Recientemente se dio la circunstancia gozosa del noventa cumpleaños de un querido amigo. Doblemente gozosa por cuanto que llega a tan respetable edad en unas estupendas condiciones de salud, tanto física como mental. Con dicho motivo su familia tuvo la gentileza de invitarme a participar  en alguna parte del emotivo y simpático homenaje que le organizaron, mediante la dedicatoria de unas palabras que aproveché, además de testimoniarle a mi amigo el cariño que sinceramente siento por él, para esbozar unas mínimas reflexiones sobre ese maravilloso, aunque difícil, espacio en que en ocasiones se encuentran la medicina y la amistad.

Eliminando, como es obvio, las referencias estrictamente personales, y con algún otro añadido posterior, reproduzco a continuación algunas de esas reflexiones:

Muchas alegrías da el hecho de ser médico. Algunas pocas veces la de poder curar, algunas más la de poder aliviar, y siempre, siempre, la de intentar consolar. Esas entré otras muchas.

Cierto es que en ocasiones hay que convivir con tristezas, desvelos y hasta amarguras, que para que la moneda de la vida sea de curso legal ha de tener su cara y su cruz. Pero ese no es el tema del momento, así que ciñámonos a las primeras. Y de todas esas alegrías, a mi modesta forma de ver, una de las más, si no la de más importancia, es el trato con las personas.

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En ocasiones esta alegría se extiende, y el trato afecta a todo el entorno familiar. En algunos afortunados casos lo continuo del trato y otros intangibles factores que determinan la aparición de simpatía mutua, lo elevan al nivel de la excelencia, y aparece la amistad. Auténtica amistad personal, que va incluso más allá de esa “philia”a la que aluden, por ejemplo, el Profesor Laín Entralgo, con su habitual maestría, en su artículo “La amistad entre el médico y el enfermo en la medicina hipocrática”(Real Academia de Medicina.- 1962), o el Profesor James F. Drane en su libro “Medicina humana. Una bioética católica liberal”

Es cierto que en esos casos el médico debe hacer un esfuerzo adicional, que le exige un cierto desdoblamiento de su papel, el de médico y el de amigo, sin que desaparezcan ninguna de las características de ambas condiciones. El deseo de todo lo mejor para el amigo no debe permitir la aparición de una subjetividad que enturbie su comportamiento de objetividad profesional, tratando de ahorrarle diagnósticos o pronósticos que, por molestos o incluso dolorosos que fueran, pudieran redundar en un beneficio final.

En lenguaje coloquial, el médico no debe permitir la aparición del denominado “síndrome del recomendado”, que lo único que consigue es que nos saltemos los procedimientos, casi siempre con funestas consecuencias.

En cualquier caso, todo esto es con creces compensado por ese bien supremo que es la amistad.

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Dicen que como más aprendemos los médicos es de nuestros pacientes.  Muy cierto. No solo en la observación del desarrollo fisiopatológico de la enfermedad, o en ocasiones por tener el privilegio de observar actitudes de entereza y grandeza de ánimo ejemplares. Cuando esa relación de amistad aparece, el conocimiento de la persona puede ser aún mayor, con lo que podemos profundizar y aprender valores personales que son auténticas lecciones sobre el arte de la vida. En el caso que me ocupa tuve la fortuna de haber podido aprender de mi amigo, bonhomía, sentido desinteresado de la amistad, convicciones profundas y auténticas, coherencia con las mismas en el actuar y sinceridad en su expresión.

Conocí a mi amigo con motivo de las visitas que, por indicación de otro colega, hacía a un miembro de su familia. Después, merced a la generosidad concedida por todos ellos, traté a tres generaciones familiares, siempre distinguido por una sincera amistad y confianza que  me honraron. Conocí también trances dolorosos, afrontados con una entereza y coherencia en las convicciones que representaron todo un testimonio inolvidable.

Con el paso del tiempo, además de nuestras consultas habituales, mi amigo, por motivos diversos, fue visto por otros varios médicos y especialistas, y en prestigiosos hospitales, siempre a cargo de primeros espadas de la medicina española. Pues bien, tras cada una de estas consultas o revisiones mi amigo me llama para poner en mi conocimiento las indicaciones recibidas, contrastar pareceres y pedir consejo sobre la conveniencia de seguirlas, mostrándome así un nivel de sincera confianza que no puede por menos de emocionarme.

Como dato entrañable relataré que estas y otras consultas, cuando no requieren exploraciones complementarias o instrumentales, solemos hacerlas alrededor de una taza de café, que si bien pudiera en principio parecer un poco heterodoxo, le dan a nuestras entrevistas un plus de humanidad en el trato. Por supuesto, acabada la consulta médica, reflexionamos también sobre todo lo humano, y en ocasiones algo de lo divino. Eso sí, sin tratar de solucionar el mundo, pues ya ambos vamos entrando en esa edad en la que se llega al convencimiento de que eso pertenece a otra dimensión.

Afortunadamente como el amigo al que me refiero por su cumpleaños, tengo otros muchos con los que mantengo similar relación. Por todo ello darle gracias a la vida por haber conocido a ese amigo, y a esos otros muchos, y por ser distinguido por su amistad y se partícipe de sus testimonios. Les deseo de todo corazón que la vida les sea tan pródiga como lo es conmigo a través de su amistad.

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La nevera de madera: Ya es mañana en Brasil, …¿y aquí?

3 Dic

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Una entrañable cuñada tuvo la idea de regalarme una bonita caja de madera, cuidadosamente elaborada y decorada por ella misma con imágenes que recordando mi pasado y personas muy queridas en mi vida, parecían congelar el tiempo.

Es por ello que decidí utilizarla para almacenar páginas de periódico que incluían alguna noticia que, por una u otra razón, llamaban mi atención, y dejar pasar el tiempo para ver con que perspectiva las contemplaba después.

Utilizaba, pues, este querido regalo a modo de nevera, de ahí la primera parte del título.

Pasado un tiempo que consideré prudencial, pensé llegado el momento de empezar a sacar los citados recortes periodísticos, comenzando obviamente por los que ocupaban el fondo de la caja.

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Y así es como extraje una página del diario El País, de fecha 19 de junio de 2008 (si pasó poco o mucho tiempo júzguelo el paciente lector), en la que un tal Michael Reid, editor, al menos entonces, de la sección de Las Américas de The Economist, firmaba un artículo titulado “Ya es mañana en Brasil”.

Por aquellas fechas los españoles comenzábamos a padecer los aspectos más amargos de esta maldita crisis provocada por la ambición de los especuladores sin escrúpulos y otros paniagüados cómplices.

Los dos diarios de mayor tirada anunciaban en sus portadas: La trama corrupta de Estepona daba dinero de una caja b al Psoe local;Zapatero promete que no hará reformas laborales sin consenso, en un caso, y Rajoy elige a De Cospedal nueva secretaria general del PP; El precio del suelo en España desciende un 7,7 % en los doce últimos meses.

Todavía faltaba un mes para que Zapatero pronunciase por primera vez la palabra crisis,  e incluso todavía un año después la vice-presidenta Salgado auguraba para la semana siguiente la aparición de los primeros brotes verdes. Ojo clínico, llamarían algunos a esta visión. Por cierto en la actualidad la tal señora es consejera de una empresa eléctrica filial de Endesa, mira tú por donde.

Pues bien, cuando todas estas calamidades se establecían sobre los sufridos españoles, y aún no nos han abandonado, por más que los actuales mandatarios empleen una retórica similar para reivindicar nuevamente los famosos brotes verdes, un país como Brasil estaba ya desarrollando un futuro que, al decir de los analistas internacionales, parece que les llevará a ser junto con Rusia, China y la India, uno de los países que dominarán la economía internacional en 2030.

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¿Podremos aprender algo provechoso de su ejemplo?. ¿O nos limitaremos, como siempre a lo largo de la historia, a creernos un país escogido, superior, portador de valores eternos y que inventen ellos, y a copiar únicamente los errores?.

¿Y qué pasa con la aludida visión en perspectiva?. Pues que cinco años después nosotros continuamos instaurados en la crisis, con un paro que no cesa, con una brecha de desigualdad que va en aumento, y bajo la expectante mirada de Bruselas que parece dispuesta a exigir más reformas, mientras que Brasil, aún teniendo que bregar con la situación internacional, continúa en una discreta senda de crecimiento.

¿Tendrá esto algo que ver con que el modelo que se persigue implantar?. ¿Será que el modelo neoliberal de la ganancia por la ganancia, despreciando a las personas, fue precisamente el que generó la crisis, demostrando por tanto estar agotado, y que cifrar el objetivo en una más equilibrada redistribución de las circunstancias sociales parece una salida más estimulante?

¿Influirá también la actitud de los dirigentes?. Cuando en el verano del 2013 el pueblo se lanza a la calle a protestar por las subidas de los precios de los transportes públicos, Dilma Rousseff rápidamente se reúne a dialogar directamente con los representantes de los movimientos populares, y se desactivan las movilizaciones. En nuestro país, por el contrario, ante el continuo descontento que se proyecta en las calles, nadie dialoga, los dirigentes se encastillan en sus posiciones y aprueban un anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que claramente nos trae un evidente tufo represor que creíamos felizmente olvidado, pretendiendo amordazar todo intento de expresión disidente.

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Por otra parte, no es necesario leer muy entre líneas para comprobar que quienes realmente mueven los hilos de la situación, como nos recuerda aquella inolvidable película titulada Desde el jardín, ya han puesto a trabajara a sus lobbies y a  funcionar la máquina de (de)formar opinión, siguiendo aquel retorcido principio goebbeliano de que una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad.

Así, un día tras otro nos repiten que se empiezan a vislumbrar signos que hacen presagiar la mejoría. ¿Para donde miran?. ¿Para las macrocifras?. No olvidemos que la mejoría de estas no necesariamente entraña la mejoría de las personas. En un determinado momento reciente dos potencias emergentes como India y Brasil coincidían en crecimientos de su PIB que generaban la envidia del resto de países, alcanzando niveles entre el 7 y el 8 %, y sin embargo mientras que en Brasil se observaba una tendencia a la disminución de los índices de desigualdad, en la India estos índices seguían aumentando.

Y es que es evidente que no necesariamente coinciden el aumento absoluto de las riquezas con el bienestar de las personas. ¿Recuerdan algunos de mis más provectos y pacientes lectores que antaño había un concepto denominado justa redistribución, hoy completamente en desuso?.

En todo caso, si ha cifras se remiten los goebbelistos antes citados, no olvidemos que España es el país con mayor índice de desigualdad de la eurozona (aquí la fuente: http://epp.eurostat.ec.europa.eu), y lo malo es que la tendencia del índice es de crecimiento.

No sé si en Brasil hoy ya será mañana, pero lo que es evidente que aquí es ayer, y parece que algunos incluso están empeñados en que sea antes de ayer.

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