Archivo | septiembre, 2014

La pintura victoriana, la Colección Pérez Simón y el coleccionismo.

16 Sep

Hasta el próximo 12 de octubre podemos disfrutar en el Museo Thyssen-Bornemizza de Madrid de una estupenda exposición que lleva por título Alma-Tadema y la pintura victoriana en la Colección Pérez Simón. Comisariada por Véronique Gerard-Powell, profesora honoraria de la Universidad de la Sorbona de París, y procedente de París y Roma, para a continuación viajar a Londres, muestra 50 cuadros de una más extensa y rica colección.

Si bien la pintura victoriana estuvo durante bastante tiempo poco considerada hasta el punto de desaparecer prácticamente entre 1895 y 1900 , y desde una cierta óptica contemporánea pudiera  verse como excesivamente remilgada, vuelve a gozar hoy en día de una nueva revalorización, no solo por cuestiones estéticas sino incluso por cuestiones conceptuales y hasta sociales. No cabe duda que su búsqueda de la belleza representaba una actitud de escape crítico a la fealdad industrial imperante, e incluso se acercaba a los problemas que le eran contemporáneos desde ciertas convicciones socialistas, como fue el caso de Willian Morris, del que por cierto no figuran obras en esta exposición.

Como comenta María Cóndor en su brillante artículo titulado El Olimpo victoriano, en el número 186 de la revista Descubrir el arte, el posromanticismo de la época y su indagación estética es una respuesta crítica a la rigidez académica anterior, y busca adoptar un papel didáctico, así como de oposición a la moral de  puritanismo hipócrita de la época a través del impulso del desnudo y del nuevo papel de la imagen de la mujer. El desnudo femenino es contemplado como categoría académica, y en el caso de la Andrómeda, de Edward John Poynter, está considerado el desnudo más bello de la pintura británica, y además es el primero en su historia que aparece con sombreado púbico.

Andrómeda Edward John Poynter (1869) Colección Pérez Simón

Andrómeda
Edward John Poynter (1869)
Colección Pérez Simón

Algunas de las obras presentadas en la exposición se califican de auténticos iconos de la pintura británica, y la escuela señalada es totalmente diferente de lo que en esos momentos se realiza en el continente, y constituye un espacio temporal, fundamentalmente la década de los 60, auténticamente revolucionario dentro de la historia de dicha pintura. En su conjunto se caracterizan por su eclecticismo y libertad en los asuntos y su tratamiento, destacando no obstante dos ejes fundamentales: el culto a la belleza formal, encarnada en el ya antes señalado papel de la mujer, y la pasión por la cultura greco-romana, sus leyendas y sus mitos, tratadas además con un riguroso abordaje de las fuentes literarias.

Destaca en este sentido la visión de John William Waterhouse, por cierto el único autor que perduró a la práctica desaparición antes comentada, quizás por algunos elementos de modernidad que se pueden considerar como una mirada de apertura a los movimientos contemporáneos que habrían de aparecer en el horizonte estilístico. A tener en cuenta  a este respecto su obra titulada El canto de la primavera, y fechada en 1913.

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913) Colección Pérez Simón

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913)
Colección Pérez Simón

Respecto de esa visión personal de Watehouse también es de considerar el interés del autor por la mujer fatal o por la hechicera. Sirva de ejemplo presente en la exposición El filtro de amor que mostramos a continuación.

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907) Colección Pérez Simón

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907)
Colección Pérez Simón

El núcleo de la exposición, como ya deja entrever su título, lo constituye la sala Alma-Tadema, autor del que el Sr. Pérez Simón es uno de los principales coleccionistas. De las obras mostradas, destaquemos Las rosas de Heliogábalo, óleo sobre tabla de importantes proporciones (132,7 – 214,4 cms), realizada en 1888, fecha en que el pintor se encontraba en el culmen de su fama artística y social.

Las rosas de Heliogábalo Laurence Alma-Tadema (1888) Colección Pérez-Simón

Las rosas de Heliogábalo
Laurence Alma-Tadema (1888)
Colección Pérez Simón

 

La obra tiene, por supuesto, múltiples lecturas, pues a la meramente estética se puede añadir la moral al contraponer la aparente belleza con la real crueldad de la historia en la que por sádico placer el perverso emperador romano Heliogábalo da muerte a sus invitados mediante asfixia por lluvia de rosas.

Se haría interminable esta entrada si nos dejásemos llevar por la extasiante belleza de todos y cada uno de los detalles de la exposición, pero no quiero dejar de señalar El cuarteto. Tributo del autor al arte de la música, de Albert Joseph Moore, precisamente por cuanto tiene de referencia a ese maravilloso mundo, así como ese guiño de la insólita presencia de instrumentos musicales modernos en una escena que parece sacada de la Antigüedad clásica (cita del catálogo), y por el apasionante juego de líneas de su composición.

El cuarteto Albert Joseph Moore (1868) Colección Pérez-Simón

El cuarteto
Albert Joseph Moore (1868)
Colección Pérez Simón

O la Venus Verticordia de Dante Gabriel Rossetti, nacido en Londres en 1828 contra lo que su nombre podría sugerirnos, por la dulce sensualidad que evoca. Pastel sobre papel, y simplificación de otra versión anterior al óleo con el mismo tema.

Venus Verticordia Dante Gabriel Rossetti (1868) Colección Pérez-Simón

Venus Verticordia
Dante Gabriel Rossetti (1868)
Colección Pérez Simón

La colección  del astur-mexicano Pérez Simón está considerada como una de las más importantes, sino la más, de pintura victoriana, y de pintura británica en general, de la que ahora podemos disfrutar gracias a su generosidad, señalada no solo por los firmantes en el catálogo de la exposición, sino, y sobre todo, por los datos aportados en el mismo, que ponen de manifiesto el gran número de veces y de lugares en el mundo, y, por tanto, la facilidad con que sus obras pueden ser disfrutadas por el público.

Como el propio Pérez Simón manifestaba recientemente, las colecciones privadas juegan un importante papel en la recuperación, conservación, fomento y difusión del arte, sobre todo cuando se prestan a la exhibición pública de modo tan fácil y generoso como en este caso, añadimos nosotros. La historia del coleccionismo y consecuentemente la evolución del papel del coleccionista son magistralmente estudiados por María Dolores Jiménez-Blanco en su obra El coleccionismo del arte en España. Una aproximación desde su historia y su contextopublicación muy fácil de obtener a través de la red, de forma libre, y cuya lectura les recomiendo encarecidamente. En este contexto el Sr. Pérez Simón es un coleccionista impulsado únicamente, y ya es bastante, por la audacia y la pasión por la belleza, sin que en ningún momento le hayan guiado los intereses especulatorios o de cotización de mercado. Por ello, lejos de posesión egoísta camina hacia el disfrute compartido.

Por similares razones su muy extensa e importante colección, eso sí desde su óptica personal, y aquí radica también su faceta creativa ya que sus obras lo definen, sigue una planificación, que él califica de enciclopedista, al margen de modas o cotizaciones, y un rigor exquisito en el estudio y autenticación de las piezas. Es de admirar este tipo de coleccionistas y su actitud y deseamos seguir disfrutando de la belleza y el arte que comparten en próximas exposiciones.