Archivo | marzo, 2020

In memoriam: Laly González

8 Mar
LALY

Fotografía tomada del diario La Nueva España

Desgraciadamente cada vez con más frecuencia de la deseada me pongo frente al ordenador para escribir una necrología. Es ley de vida, …pero dura lex. En este pasado enero, usto cuando se cumplía un año de la desaparición de Ana Llavona tuvimos que lamentar la de Laly González. Ambas,  compañeras  de los mismos compromisos cívicos en múltiples  ocasiones, fueron de esas personas que su amigo Armado Miranda, parafraseando a Brecht, califica de imprescindibles.

Lamento no haber conocido a Laly hace más años, pero desde que tuve la fortuna de hacerlo, además de los datos que se pueden obtener de su biografía, se convirtió en un testimonio y un ejemplo a intentar seguir de coherencia, firmeza, honradez, ética y fraternidad.

Siempre en primera línea del compromiso social, entendido como búsqueda de la igualdad en dignidad para todo/as, nunca rehuyó el esfuerzo y el sacrificio por encima de sus intereses personales. Portadora de ideas muy elaboradas y profundas, las expresaba con firmeza, al tiempo que con exquisita elegancia, y las reforzaba con el testimonio de la coherencia de su vida personal. Eso le llevó a participar de forma muy activa en múltiples movimientos y reivindicaciones vecinales y sociales.

Convencida de que la cultura es el camino que nos lleva al diálogo respetuoso con los demás y por tanto a un mayor entendimiento y también a un mayor acceso a la justicia, esta fue también una de sus trincheras de militancia. Es conocido su trascendental papel en la fundación de Tribuna Ciudadana.

VILLABONA

Centro Penitenciario de Asturias. Fotografía tomada del diario El Comercio.

La fortuna quiso que la conociese con motivo de una de sus actividades a las que dedicaba, como a todas las demás, todo su esfuerzo y cariño: la asociación Prisión y Sociedad. Ella, junto con otras muy queridas personas, me enseñó dos grandes verdades de difícil asimilación en general: primera, que los internos reclusos en una prisión son, antes que nada, personas a las que debemos el respeto a la dignidad de tal, y segundo, que es absurda la actitud de segregación o desprecio con que con frecuencia la sociedad bien pensante los estigmatiza, pues todos nosotros, por circunstancias que ni se nos pasan por la cabeza, podemos vernos cualquier día en esa circunstancia.

Así las cosas, hace ya muchos años, un grupo de muy valientes mujeres decidieron apostar por compartir tiempo y conocimiento con lo/as internos/as recluso/as de la prisión provincial con el pretexto de talleres de las más diversas actividades (trabajos manuales, informática, música, elaboración de revistas, biblioteca, salud, etc) lo que significa, en palabras de las propias internas reclusas, un soplo de aire fresco que las mantenía aún en relación con una sociedad de la que estaban excluidas.

Dentro de su inmenso corazón, tan grande que al final le falló por no caberle más carga, un hueco de honor fue para la UTE (Unidad Terapéutica y Educativa) donde se trataban de instaurar módulos libres de drogas, en una experiencia que sería modelo para toda España. En dicho módulo compartía con los internos un taller de “Literatura y Debate”, desde el que trataba de colaborar con lo que era su anhelo de reeducación y reinserción, en coincidencia con la valiente Concepción Arenal, cuando decía aquello de abrid más escuelas y se cerrarán más cárceles.

Su actitud «adorablemente franca, directa, clara y contundente», en palabras de Eva González, le llevó a participar, incluso en sus últimos tiempos y ya enferma, en encuentros y acciones, que permitieron revertir el desmantelamiento que había sufrido la Unidad. Todos los que la conocíamos sabíamos que allí era feliz.

Durante unos años su querida Asociación Prisión y Sociedad Ramón de Sagra, fundada en 1983, publicó un Boletín, una de cuyas portadas reproduzco a continuación.

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Precisamente en este número en este número firmaba un artículo titulado Mi experiencia en el llamado Taller Literario de la UTE 1. Y fiel a su amor, en la misma publicación, en diciembre de 2014, escribía otro artículo titulado Las UTE que yo añoro. Lamento mucho no poder transcribirlos enteros, por la humanidad y hondura que contienen pero prometo que si alguien está especialmente interesado/a, le haré llegar copia en .pdf.

El mismo Boletín en el XXV aniversario de la Asociación publicaba un número monográfico resumen de las actividades durante ese tiempo, y entre otras muchas cosas interesantes anunciaban el nacimiento de otro nuevo Boletín, en este caso el titulado El Golpe Informativo, nacido en el Taller de Periodismo del Módulo 10 de Mujeres, elaborado por las propias internas reclusas. Reproduzco una de sus portadas pues en la misma aparece una fotografía de esas heroínas fundadoras a las que aludía al principio.

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Otra actividad impulsada por Laly, a través de su Prisión y Sociedad, fue La Bola. En 1985 se propusieron crear un programa radiofónico con ese nombre, que sirviera de intermediario  entre las familias y amigos de lo/as interno/as. Con esa idea peregrinaron por muy diversas emisoras, hasta que Radio Qkarachagenerosamente les cedió un espacio todos los miércoles, entre las 21:30 y las 11:30 horas. El programa, a tenor del número de cartas y llamadas en antena  recibidas, tuvo un gran éxito. Lamentablemente no sé decir hasta cuando duró y por qué finalizó.

Estas breves pinceladas tratan de expresar la admiración, en un día como hoy, 8 de marzo, a la entrega incansable de Laly, de las otras mujeres que la acompañaron en sus andaduras, y de todas las mujeres del mundo que luchan porque están firmemente convencidas que otro mundo mejor es posible.

No estarán fisicamente con nosotros, pero su recuerdo perdurará en nuestro corazón, y, dándonos fuerzas para intentar imitarlas, aunque sea muy torpemente, alimentará nuestra esperanza.

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