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Maridaje (III): Asturianadas.

18 Jul

ENCICLOPEDIA

 

Dos cuestiones previas: Primera, siguiendo el sentido de las entradas anteriores de esta misma serie, corresponde comenzar con un escritor. Segunda, tras permanecen con las citadas entradas en el turbulento siglo XIX, ya va siendo hora de cambiar, por eso retrocederemos para situarnos en el también interesante siglo XVIII, que no fue menos agitado que su continuador. Comienza con la guerra de sucesión española (de aquellos polvos vienen algunos de los lodos actuales) y acaba con la revolución francesa y la subsiguiente época de terror, amenizado el entreacto con las guerras austro-turca, ruso-sueca, de sucesión austriaca o de independencia de los Estados Unidos de América.

Más como para que una moneda sea de curso legal ha de tener su cara y su cruz, también en medio de estas vicisitudes habrían de ocurrir cosas positivas muy dignas de mención, no en vano el siglo acabará denominándose de las luces o de la Ilustración. A caballo entre el final de la edad moderna y el comienzo de la contemporánea se dan una serie de circunstancias que efectivamente van a marcar un final de época. Las estructuras sociales,  fundadas en el feudalismo y apuntaladas por las monarquías absolutas, que daban lugar a lo que Piketty denomina sociedades trifuncionales, son puestas en cuestión por una ascendente y cada vez más poderosa burguesía.

Obviamente todo esto había de tener su reflejo en el mundo del pensamiento, de la ciencia, de la cultura y del arte, que verán un notable desarrollo de la mano de la Ilustración, un movimiento cultural caracterizado por la reafirmación del poder de la razón humana frente a la fe y la superstición.

Bien, va siendo hora de aterrizar. A la hora de escoger un escritor que representase al Siglo de las luces obviamente la nómina sería amplísima, tanto a nivel mundial como español, pero en Asturias, y más concretamente en Oviedo, decir Ilustración y escritura es decir Padre Feijoo, por supuesto sin obviar, ni muchísimo menos, a Jovellanos o a Campoamor.

 

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Grabado de Benito Jerónimo Feijoo, por Juan Bernabé Palomino. Obtenido de Wikipedia

 

Curiosamente Benito Jerónimo Feijoo no había nacido en Asturias, si no en la aldea orensana de Casdemiro, en 1676, pero eso poco importa porque, además de que ya se sabe que gallegos y asturianos, primos hermanos, nuestro monje benedictino, tras años de formación, se traslada a Oviedo en 1709, en concreto al colegio de San Vicente perteneciente a su orden, como Maestro de estudiantes. Aquí publicó la práctica totalidad de su obra y aquí murió en 1764, habiendo rechazado las llamadas de Madrid, a pesar de haber sido nombrado Consejero Real por Fernando VI, de quien gozaba de gran estima al punto que en junio de 1750 publica una Real Orden prohibiendo escribir contra él.

La catedrática de la Universidad de Oviedo Dña Inmaculada Urzainqui asegura que “..si hay un autor que merece ocupar un lugar de primer orden en la historia del pensamiento y la literatura del siglo XVIII es sin duda Benito Jerónimo Feijoo…” y lo califica de …”primer ensayista moderno…”, y Miguel Artolaen la introducción de su excelente libro Los afrancesados, llega a afirmar que “…nuestra última figura de valor universal sincrónico con el pensamiento europeo es Feijoo”.

Fue siempre la actitud de Feijoo, coincidiendo con el siglo, la lucha contra las supersticiones, que mantenían al pueblo en la ignorancia y facilitaban su subordinación (nos suena esto?). En este sentido, en una de sus obras principales, Teatro crítico universal, se sirve de una antigua acepción del término teatro, entendido como panorama o visión general de conjunto, y además le añade el subtítulo de “Discursos varios en todo género de materias para desengaño de errores comunes”. Si bien es cierto que se convierte una de las obras más representativas de la Primera Ilustración en la España del siglo XVIII, no es menos cierto que por ese mismo sentido crítico se ganó ser una de las más criticadas y atacadas por sus contemporáneos.

Analizar la totalidad de la vida y obra de Feijoo evidentemente excede los objetivos de estas torpes y escasas líneas, y abundante bibliografía hay que cumple con creces y mejores resultados dicha meta. Por tanto quisiera limitarme a señalar dos aspectos parciales que llaman mi atención: su cosmopolitismo intelectual (sic) a pesar de su apartada vida, y su interés por los aspectos médicos, que condujo a que figuras insignes de la medicina mostrasen también especial interés por su vida y su obra.

Al respecto del primer punto, es cierto que, además de los viajes a diversos establecimientos de su orden, obligados por su formación, previos a su definitivo establecimiento en Oviedo, Feijo también hizo viajes por lugares cercanos que le imponían sus obligaciones, lo que le permitió  conocer a fondo la realidad física y social de Galicia, la montaña de León y Asturias. Además, en varias ocasiones viajó a la Corte, para gestionar aspectos de la publicación de sus obras, o entrevistarse con el rey Felipe V o con el joven príncipe Carlos, futuro Carlos III. Pero no es menos cierto que Oviedo era en 1709, año de su llegada, una ciudad periférica de una región aislada, con solo unos 7.000 habitantes y muy escasa vida cultural, una Universidad pequeña, con una biblioteca pobremente dotada en aquellas fechas y sin estudios de Medicina.

 

 

A pesar de ello Feijoo gustó de interesarse por todos los aspectos posibles del pensamiento, medicina, ciencias naturales, historia, supersticiones y creencias populares, filosofía, política, literatura y teoría literaria, filología, música, derecho, demografía, urbanidad, estética, enseñanza pública, moral, etc., pues como dejó dicho “…yo escribo de todo y no hay asunto alguno forastero al intento de mi obra…”. Ello fue resultado de ser un  lector insaciable y enciclopédico, y al tanto de  las novedades que salían al mercado, lo mismo en los modernos Diccionarios (Moreri, Trevoux, P. Bayle, T. Corneille, Savérien, Ozanam, Calmet, Savary…) como en la prensa extranjera  y por la consulta directa de las más afamadas revistas del momento, como las Memoires de Trevoux, la más frecuentada, la Histoire de l’Académie Royal des Sciences, el Journal des Savants, las Nouvelles de la République des Lettres, la Histoire de l’Académie Royale des Inscriptions et Belles Lettres, de Sciences o la versión francesa del Spectator de Addison y Steele.

Además recibía infinidad de cartas de toda España, Portugal o América recabando su opinión o sugiriéndole que tratara sobre determinados asuntos (muchas de las Cartas eruditas tienen en ello su origen), por lo que acabó reuniendo un copiosísimo epistolario, que también fue una gran fuente de información de las tendencias contemporáneas. Lamentablemente, en palabras de la citada catedrática Urzainqui, “… todos sus papeles y materiales, que con su biblioteca se hallaban depositados en la abadía de Samos, se dispersaron con las medidas desamortizadoras, y los que, tras el regreso de los benedictinos en 1880, se recuperaron o todavía quedaban ardieron en su mayoría en el incendio de 1951 que asoló el monasterio…”

Cuentan sus contemporáneos que era  humano, amable y accesible . Ello le llevó a tener reuniones periódicas en su celda, lo que hoy consideraríamos una tertulia, que representaría también para él un importante foco de información, dados los eruditos personajes que por allí pasaban. Entre estos contertulios, con los que trabó una duradera y profunda amistad, destacan el ilustre médico Gaspar Casal («estimadísimo amigo») , y Juan D’Elgart («excelente anatómico francés que hoy vive en esta ciudad»), lo que pone de manifiesto el citado interés por los temas médicos. Precisamente este último realizó una disección del corazón de un carnero, convirtiendo dicha tertulia en el aula de la primera lección de Anatomía impartida en Asturias, que, como dijimos anteriormente , carecía por aquel entonces de estudios universitarios de medicina.

Esto entronca con el segundo punto que nos planteábamos: su interés por la medicina, y de la medicina por él. Dentro de su ánimo de desengaño de errores comunes, uno de los ámbitos para el desarrollo de tal actitud era el mundo de la medicina. En palabras de Sánchez Granjel  “…durante el siglo XVIII, la Medicina en España, como toda la cultura, vive una singular etapa de renovación…”,  lo que se plasmaba en un enconado debate cultural entre antiguos modernos, siempre en pos de la razón y la libertad crítica.

En 1722 Martín Martínez publica la primera edición de Medicina scéptica y cirugía moderna. Su actitud renovadora y crítica motivó varias polémicas importantes Y eso hace que en 1725 Feijoo, redacte ya desde Oviedo, la Aprobación apologética del Scepticismo médico, para la segunda edición de esa Medicina scéptica y cirugía moderna de Martín Martínez, en lo que podría ser uno de los primeros, sino el primero de sus escritos públicos, y en 1726, también la Carta gratulatoria de un médico de Sevilla al doctor Aquenza y la Respuesta a los doctores Martínez, Aquenza y Ribera. Además, ya en el primer párrafo de su Teatro crítico, nuestro autor afirma: “… buen ejemplo es del famoso Guillermo Harveo, contra quien, por el noble descubrimiento de la circulación de la sangre, declamaron furiosamente los médicos de su tiempo, y hoy le veneran todos los profesores de la Medicina como oráculo. Mientras vivió le llenaron de injurias, ya muerto, no les falta sino colocar su imagen en las aras…”, como muestra del citado interés por la materia, que continúa durante toda la obra.

Otro dato interesante de esta relación es el hecho de que Feijoo, hombre nada amigo de aceptar halagos o nombramientos, al punto de rechazar, como se comentó anteriormente, la invitación de la Corte para formar parte de ella, en 1727 admite ser nombrado miembro de la Regia Sociedad de Medicina y demás Ciencias de Sevilla  , la primera de Europa y primer centro de investigación científica instituido en España, cuyo origen se encuentra precisamente en la reivindicación de un pensamiento y acción ilustrados.

 

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Imagen obtenida de Wikipedia

 

En que términos fue propuesto y aceptó son datos que, llenándome de curiosidad, no pude encontrar pero a los que no renuncio.

Y cual es, como nos preguntábamos antes, el interés de la medicina por Feijoo?. Sin duda, amplísimo, comenzando por la destacada amistad con el Dr. Gaspar Casal ,  y las conocidas y citadas tertulias en su celda. A partir de ahí, es obligado seguir la documentadísima bibliografía al respecto aportada por la Dra. Urzainqui . De todos modos, por razones sentimentales permítaseme recomendar tres. En primer lugar, Telenti, Amalio.- Aspectos médicos en la obra del Maestro Fray B. Jerónimo Feijoo.- Oviedo, Instituto de Estudios Asturianos, 1969la obra de un gran internista y estupenda persona, que a sus saberes médicos unía un profundo humanismo, todo ello completado con una gran minuciosidad y un estupendo estilo literario. También es destacable en este mismo sentido “El saber ginecológico del Padre Feijoo” de Enrique Junceda Avello  . Pero quizá lo más llamativo sea la profunda admiración que por Feijoo tenía el egregio  D. Gregorio Marañón, al punto de que a parte de sus múltiples referencias, conferencias y participación en congresos sobre nuestro ilustre benedictino, lo convierte en el objeto de su discurso de ingreso en la Real Academia Española.

Y qué música escuchaba Feijoo?. Qué opinión tenía sobre ella?. Como fue la relación entre Ilustración y música?. Una vez más la bibliografía de la Dra. Urzainqui nos aporta las primeras luces para caminar por esos senderos.

El arte, como la vida de la que es expresión, no puede limitarse por una determinación cerrada de ordinales exactos. Por eso no se puede definir una música específica del XVIII, sino que hubo una evolución estilística, eso sí, muy importante, desde el barroco al clasicismo, que incluso convivieron, todo ello reflejó en gran medida, como no podía ser de otra manera, del cambio social al que venimos aludiendo.

El Setecientos representa un momento importante tanto por la excepcional personalidad de sus compositores, Vivaldi, Telemann, Bach, Handel, Hayden, Mozart, como por los cambios habidos en la instrumentación y la composición, o los desarrollos, naciendo formas como las sinfonías o los cuartetos.

Junto a estas aportaciones específicas, la música se convierte también en un potencial cultural conscientemente aceptado como  signo externo de educación desarrollada; su audición sale de la esfera privada del palacio, la iglesia, la casa noble, o del tiempo concreto de las fiestas populares para hacerse pública, doméstica.

Feijoo que, como se reseñó al principio, mostraba gran interés por todo tipo de materias, no podía dejar de mostrarlo también por la música. Antonio Martín Moreno lo estudia exhaustivamente en su obra Las ideas musicales del P. Feijoo (1676-1764) y la polémica que motivaron. Orígenes e influencias. Y se muestra en los múltiples escritos que dedica al tema. Por otra parte, entre los autores por él citados, para bien o para mal, encontramos a Sebastian DurónAntonio de Literes, Gaspar Sanz, Juan de Zumárraga o Enrique Manuel de Villaverde

Otros muchos nombres insignes pueden ser añadidos a la música en España en el siglo tratado, más por aquello de dejar de volar la imaginación, y de hacer un guiño al título de esta entrada, nos referiremos a continuación a un asturiano, Ramón de GarayNacido en Avilés en 1761, es por tanto seguro que Feijoo no conoció su música, puesto que murió en 1765.

 

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Plaza del Carbayo (Sabugo). Imagen obtenida de http://www.historiadelasinfonia.es

 

Ligado en un principio a la música religiosa (cantor de coro,  salmista de la capilla de la catedral de Oviedo, organista titular de la misma, o profesos de los niños seminaristas en el Monasterio de San Jerónimo), fue discípulo de José Lidón.   Posteriormente (1789) fue nombrado maestro de capilla de la Catedral de Jaén, lugar donde permaneció hasta su muerte. Como curiosidad decir que por exigencia de las condiciones para optar a dicho cargo, tuvo que ser ordenado sacerdote.

A parte de la música religiosa que debía componer por exigencias del cargo, también escribe música profana, y así en 1815 escribe una ópera de carácter patriótico titulada “Compendio sucinto de la revolución española” en forma de cantata escénica, cuyo motivo es la celebración de la recién terminada Guerra de la Independencia. La ópera no se volvió a representar en Madrid hasta el 8 de diciembre de 2008. También escribió una decena de sinfonías adoptando el estilo en cuatro movimientos típico de Haydn, que probablemente no fueron interpretadas ni publicadas en vida. Solo gracias a que sus manuscritos   quedaron depositadas en el cabildo de la catedral jienense han llegado hasta nuestros días, en que Pedro Jiménez Cavallé, autor también de un libro sobre su vida y obra, las editó. La grabación integral del ciclo de sus diez sinfonías ha sido realizada por el admirable José Luis Temes con la Orquesta de Córdoba, en el año 2011 para el sello Verso.

También más recientemente (2016) la Fundación María Cristina Masaveu Peterson propició  un proyecto de investigación  dirigido por el Dr. Paulino Capdepón Verdú, Catedrático de Universidad de la Facultad de Letras de Ciudad Real con el principal objetivo de  analizar y difundir  ese patrimonio musical.

Muerto Garay en 1823, en el día de hoy el Conservatorio Profesional de Música de Jaén lleva su nombre, en reconocimiento intemporal a un asturiano considerado uno de los grandes compositores del clasicismo en España, y sin embargo poco conocido en nuestra tierra.

 

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Catedral de Jaén. Imagen obtenida de http://www.andaluciainformación.es

 

En lo que a la pintura se refiere, si hemos de buscar un autor que encarne los ideales de la Ilustración (bisagra o transición de Antiguo Régimen a Edad Moderna, transformación del pensamiento social, objetivo en la cotidianidad de todos los  seres humanos en su totalidad, pintura de género), surge una vez más el nombre inmenso de Goya.

Más como nuestra intención en este caso es señalar autores asturianos, la búsqueda se hace un poco más árida, pues como señala el Profesor Javier González Santos , “…no fue Asturias una tierra pródiga en pintores…”. A decir verdad dudé entre Luis Meléndezque aunque nacido en Nápoles, sus raíces familiares le entroncan con Asturias, o Francisco Reiter. Ambos tienen el encanto de los perdedores. El primero, hoy considerado unos de los mejores bodegonistas de la historia del arte y con obra colgada en el mismísimo Louvre, fracasó en vida, no fue admitido en la Corte y murió en la pobreza.

El segundo intentó infructuosamente ser aprobado como pintor en la Academia de San Fernando, aunque, como menciona el citado Prof. González Santos, en su momento fue afamado y popular en su ámbito, con su abundante producción de cuadros de devoción, de clara adscripción barroca.

También es el autor, en 1752, del primer plano que se conserva de la ciudad de Oviedo, así como las primeras descripciones sobre Santa Cristina de Lena.

 

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Entre sus relaciones institucionales debemos mencionar en primer lugar la que mantuvo con la Cofradía de La Balesquida , por ser su padre, Guillermo Reiter, sastre de origen alemán, Mayordomo de esa Cofradía. En la Capilla se encuentran varias obras, dos  sobre la vida de San Bernardo de Claraval, así como  un armario policromado, de dos cuerpos superpuestos y cuatro puertas, que se utilizaba para guardar tanto los documentos como las joyas y dineros de la Cofradía. También mantuvo relación con el Colegio de Abogados de Oviedo, por cuyo encargo con motivo de su constitución, pinto en 1776 a su patrona,  “Nuestra Señora de Covadonga”, obra que fue también estudiada por el Prof.  Javier González Santos. Para la Universidad de Oviedo pinta un retrato de D. Lorenzo Solís , fundador de su gran Biblioteca, que desgraciadamente desapareció junto a otros muchos bienes culturales, en el incalificable incendio del 13 de octubre de 1934.

 

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Nª Sra. de Covadonga Imagen obtenida adel diario La Nueva España

 

En su “debe” hay que incluir la autoría de la restauración de dudoso gusto, aunque ajustado a la época, del Apostolado asturiano de El Greco, el primero de los suyos.

 

P.D.: Además de las referencias señaladas en los enlaces, quien esté interesado en lo referente al siglo XVIII en Asturias, puede también leer:

  • https://elcuadernodigital.com/2017/11/27/el-legado-de-la-ilustracion-asturiana/
  • La hora de Asturias en el siglo XVIII, de Álvaro Ruiz de la Peña Solar, publicado en Oviedo en 2012, por el Real Instituto de Estudios Asturianos, y el Instituto Feijoo de Estudios del Siglo XVIII. Libro de obligada lectura por su contenido, lleno de erudición y rigor y hasta de humor asturiano, y escrito con la exquisita prosa de Álvaro Ruiz de la Peña.

 

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Soria. Paseo al lado del Duero. Foto propia

Con mi hija en el Campoamor (XIII): Pero…, que hecho yo para merecer esto?

14 Ene

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En 1892 Ruggero Leoncavallo estrena la ópera titulada Pagliacci (Payasos), uniéndose así a Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, estrenada dos años antes, y formando ambas la enseña principal de un nuevo capítulo de la historia de la ópera, el verismo. Tan unidas están ambas obras en el imaginario colectivo que en no pocas ocasiones se representan juntas, aprovechando además la menor duración de lo habitual de ambas.

Curiosa historia esta del verismo que no llega a alcanzar el éxito de otros estilos, al punto que algunos libros de referencia en el mundo de la ópera apenas lo citan, ni a los autores referidos, más que en un par de ocasiones y muy tangencialmente, sin entrar en ningún análisis ni contextualización histórica. (1)

Aunque con menor implantación artística que su correlativo literario, el naturalismo de Zola, Galdós o Dostoievski, el verismo aporta a la ópera dos factores, sin duda novedosos, que nos interesa considerar. En primer lugar una visión brutal de lo cotidiano, que se habría de transmitir a un realismo en decorados y vestuarios, que rompería con el romanticismo belcantista.

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Por otra parte, la aparición  de los cantantes-actores que además de una voz hermosa con la que interpretar melodías delicadas, eran también capaces de representar sus personajes expresando todos sus crudos matices. (2)

En el caso que nos ocupa, Pagliacci es una obra de altísimo voltaje dramático, acrecentado por el hecho de estar basada en un hecho real, o al menos eso cuenta la tradición, que si non e vero, e ven trovato. Pues bien, la reciente versión ofrecida en nuestra LXII temporada en el Teatro Campoamor, con la dirección escénica de Guy Joosten, en modo alguno alcanzó tan tensión dramática, al punto que en algunos momentos era difícil discernir si se trataba de uno de los iconos del verismo o de una ópera bufa.

Por otra parte el diseño del escenario no tuvo nada de original, por más que lo pareciese, pues la idea del teatro dentro del teatro figura ya de antiguo en alguno de los citados textos de referencia. (3)

La representación se salvó por la bella música de la obra, las voces de los cantantes (algunos, no actores), tal que si se cerraban los ojos permitían disfrutar, y el buen hacer de nuestra OSPA, y de su director musical en este caso, Will Hamburg.

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Pero, ay!, lo peor estaba por llegar. Aquellos que ingenuamente no hicimos caso de las advertencias de nuestros amigos, según los cuales sería mejor abandonar la sesión al descanso, hubimos de sufrir las consecuencias.

Alexander von Zemlinsky, autor de obra tan interesante como su biografía, actualmente en auge, nos ofrece sin embargo en esta ocasión Eine florentinische tragödie (Una tragedia florentina), que, a pesar de tener un libreto proveniente de la traducción literal de la obra de Oscar Wilde, se convierte en una historia plúmbea, tópica y previsible, con una música monótona hasta la saciedad.

Por otra parte, la puesta en escena reitera los errores de la obra anterior y profundiza en  su absoluta falta de originalidad.

En fin, bien está conocer de todo, incluso aquello que no nos gusta, pero también sería interesante conocer óperas de mayor actualidad, con historias menos tópicas. Respecto a las puestas en escena, aún admitiendo las grandes limitaciones en cuanto a escenario de nuestro primer coliseo lírico, no está demás que los directores escénicos recordasen las facilidades que la tecnología moderna aportan, como está temporada pudimos disfrutar con la representación de Rinaldo.

Por cierto, el  catálogo que en esta ocasión nos brinda la Fundación Ópera de Oviedo, como siempre excelentemente editado, nos brinda, además de las estupendas firmas que componen los diversos artículos del mismo, una muy amplia muestra de la obra pictórica de Edward Hopper, muy de agradecer.

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(1) Daniel Snowman.- La ópera. Una historia social. Col. El Ojo del Tiempo. Ed. Siruela, Madrid (2012)

(2) Laia Falcón.- La ópera. Voz, emoción y personaje. Col. Alianza Música. Alianza Editorial, Madrid (2014)

(3) Roger Alier.- Guía universal de la ópera. Ma non trompo. Ed. Robinbook.  Barcelona (2000)

Una vez más

16 Ago

En una entrada anterior (creo que fue hace dos años) daba gracias a la bendita rutina que me permitía hacer mi anual excursión a Gijón para visitar en la Feria Internacional de Muestras de Asturias el stand de la Corporación Masaveu, que año tras año nos regala con la exhibición de una minúscula, pero siempre significativa, muestra de su extraordinaria colección artística. También aprovecho la ocasión para visitar algún otro stand, siempre en pequeño número y muy concretos.

En la presente ocasión, y por razones  que no viene al caso reiterar, mi agradecimiento era mayor.

Este año el leiv motiv de la muestra pictórica fueron las naturalezas muertasbodegones. Es este un género pictórico que no es santo de mi devoción, aunque no por ello dejo de reconocer su gran mérito técnico, su valor estético y hasta su interés discursivo.

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Bodegón de caza, hortalizas y frutas, firmado «Ju. Sanchez cotan f./1602», óleo sobre lienzo, 69 x 89 cm, Madrid, Museo del Prado.

Los cuadros expuestos en esta ocasión eran Bodegón con objetos de orfebrería (1624), de Juan Bautista de Espinosa, Bodegón con cesto de frutas y jarra (1643-49), de Juan de Zurbarán, Bodegón con flores y dulces (1660), de Pedro de Camprobín, Florero con insectos (1654)  y Naturaleza muerte con flores y frutas (1668), ambos de Juan de Arellano,   Jarrón con rosas, claveles y tulipán (1670-80), de Gabriel de la Corte, Bodegón con perdices (1773) y Naturaleza muerta con frutas y cacharros (1770), ambos de Luis Meléndez.

La muestra se complementa, entre otros aspectos, con un catálogo sencillo pero elegantemente editado, en la que D. Ángel Aterido hace un comentario sobre el género bodegón, a modo de encuadre general, y posteriormente un análisis más detallado de los cuadros arriba mencionados.

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Naturaleza muerta con objetos de orfebrería, 1624, óleo sobre lienzo. Colección Masaveu.

Como antes quedó expresado, no es este género santo de mi devoción, por lo que en esta ocasión no entro en más consideraciones sobre los sentimientos que me inspiró la muestra, y remito a mis pacientes lectores a la amplísima bibliografía que de fácil acceso (y cual hoy no lo es?) se puede disponer, tanto a nivel de simple aficionado (como un servidor) como de más iniciado, y a la que evidentemente no iba a aportar nada nuevo.

En esta ocasión, la sorpresa, y emocionante por cierto, me esperaba en el stand del Banco Sabadell Herrero, con una exposición titulada Asturias, tradición minera, que nos recibe con el eslogan de Asturias, verde de montes y negra de minerales, enfatizando el poema de Pedro Garfias, musicado por Victor Manuel.

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La citada exposición mostraba, con gran solidez y coherencia en el hilo discursivo, un detallado análisis de la relación de Asturias con la minería, no solo la del carbón sino también con la de otros minerales, entre los que destaca el oro.

Y lo hace minuciosamente desde una visión muy poliédrica en la que no se olvida el análisis histórico, laboral, medio ambiental y social. A este respecto es de mencionar la repercusión de las reivindicaciones de sus trabajadores en el entorno del resto de la ciudadanía de la región y del estado, destacando, y esto para mí fue lo más emocionante, la lucha  de las mujeres, que, desde un papel secundario, ignoradas e incluso despreciadas (hasta por los reivindicativos sindicatos), lucharon por igualarse al hombre, incluso en este difícil trabajo, con una tenacidad ejemplar y digna de admiración, hasta conseguir vencer todo tipo de trabas y dificultades, y demostrar una vez más algo que solo los inseguros o incapaces se niegan a admitir: la igualdad en libertad.

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Y esta exposición, plena de contenido, es también muy grata desde un punto estético, con una disposición fácil para el espectador, utilizando todos los recursos que la actualidad audio-visual aporta (paneles, objetos, documentos, proyecciones de video, y hasta zona lúdica), poniendo al alcance del visitante una visión ilustrativa y profunda de esta realidad que todos los asturianos llevamos en nuestra seña de identidad.

Solo cabe felicitar muy sinceramente a los organizadores de la misma por su estupenda realización, y si no es mucho pedir y fuese posible técnicamente, rogar al Banco Sabadell Herrero que permita a la exposición itinerar por otros espacios, para un mayor conocimiento de la misma y revisión por los que quedamos entusiasmados con ella.

Querrán los cielos generosos permitirme también el año que viene me sorprenda con otra exposición de esta categoría?. Y será mucho soñar si me topo con algo similar respecto a otra seña de identidad asturiana como es la actividad pesquera?

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P.D. aclaratoria: Las dos primeras imágenes son obtenidas en Wikipedia, y las tres siguiente son de un servidor, obtenidas en la citada exposición de la minería. Perdónese la mala calidad de estas, solo atribuible a este insensato aficionado a todo, conocedor de nada.

Roma, aperta… o tostón?

10 Feb

Como no quiero parecer conspiranoico (sic) no preguntaré qué hay detrás de, si no simplemente por qué este súbito y masivo ensalzamiento de la reciente película mejicana titulada Roma, hasta el punto de ganar el León de Oro del último festival de Venecia, mejor película para la Asociation New York Film Critics On Line y estar nominada por la Academia de Hollywood a diez categorías, incluida la de mejor película.

A mí es una de las películas que menos me gustó de las que ví en mucho tiempo. Ahora bien, si un plantel de sesudos expertos cinéfilos, así como una gran mayoría de las personas que hasta ahora la vieron, aseguran que es una buena película debe ser probable que el equivocado sea yo.

Más, lo anterior no es razón suficiente para que mi gusto cambie, aunque estoy dispuesto a aceptar razones en contra del mismo, por lo que trataré de justificarlo.

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Independientemente del derecho que el Sr. Cuarón crea tener para contarnos sus recuerdos, y de las explicaciones psicoanalíticas que justifiquen el avión cruzando el cielo lejano en la primera y en la última secuencia de la película, y todo lo cool que hoy pueda ser la estética del blanco y negro, el resultado cinematográfico me parece anticuado, obsoleto, previsible, ñoño y de una lentitud que conduce directamente al aburrimiento.

Las películas rodadas en exteriores, con toma directa de escenas de la calle y en blanco y negro son más antiguas que la pana, hoy en día no presentan ninguna novedad técnica ni estilística cinematográfica. La citada no se acerca ni de lejos a la otra Roma, la de la città aperta, ni mucho menos, por ejemplo, a Million Dolar Baby (genialidad de iluminación) o a tantas y tantas otras que se podían citar con similar estilo narrativo.

El neorrealismo surgió en varios países de Europa, sobre todo Italia, e inclusive en España, aunque aquí mucho menos por las causas de todos conocidas, ya a partir de las Segunda Guerra Mundial, es decir, a comienzos de la segunda mitad del siglo pasado.

También en Iberoamérica, como afirma Alberto García Ferrer en su más que interesante artículo El cine iberoamericano: El gesto y el acentoEn su nacimiento iberoamericano se produjo cine, en gran medida en exteriores y con un notable impulso regional, que no necesitó de las capitales, mientras que la sonoridad de la palabra permaneció ausente. La llegada del sonido significó un doble viaje: hacia el interior de los grandes estudios y hacia el corazón de las metrópolis. Treinta años después, con los formatos ligeros (el 16 mm, el súper 16 y el súper 8 mm), el cine iberoamericano conformó un segundo giro en el orden de sus esferas, acompañando la emergencia de los cines nacionales. Sólo dos décadas des- pués fue el vídeo el que incorporó nuevos actores, instaló miradas distintas, multiplicó escenarios, atravesó fronteras estéticas, cuestionó y quebrantó normas y recuperó parcelas ignoradas de la realidad para nuestra cultura.

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Es decir, nada nuevo técnicamente tampoco para Iberoamérica.

Pero bueno, si no la forma, tal vez podríamos salvar el contenido?. Pues a mi modo de ver, tampoco. El Sr. Cuarón es muy libre de bucear en su memoria y exponer sus recuerdos por las razones que estime más convenientes, pero que no piense que la película cumple alguna finalidad social o pretende visibilizar el papel de la mujer iberoamericana, en una sociedad machista y desigual, ni que en este sentido aporta ninguna novedad o lo consigue. Esto último ya está muy trabajado por muchos artistas desde hace años, y con superior impacto.

El acomodado barrio, la acomodada familia, y la tragedia de la violencia institucional que vemos de refilón, como expresión de la injusticia, la desigualdad y el machismo, al final de la película quedan exactamente igual, y sin que se cuestione ninguno de sus argumentos. Los señores siguen siendo los señores, y los criados siguen siendo los criados, por mucho que aparentemente se les integre a través de los espontáneos e inocentes sentimientos infantiles.

Si todos los acontecer que les van sucediendo a la familia y a la doncella protagonistas son previsibles desde el primer plano de las secuencias, el final conjuga, de forma reiterativa, lenta y prolongada, dicha previsibilidad con la ñoñería más absoluta.

El Sr. Cuarón está en su derecho, faltaría más, de rendir su más sentido homenaje en la forma que estime más oportuno a Liboria Libo Rodríguez, pero eso en modo alguno se transforma en una película de calidad, ni actual ni reivindicativa.

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No obstante, es muy probable que cuando algunos de mis pacientes lectores tengan la generosidad de leer estas lineas, tal producto haya recibido la bendición de la maquinaria hollywoodiense (sic) con el premio a la mejor película, y a varias categorías más.

Me alegro, que lo disfruten, …y sus razones tendrán, pero a mí que no me esperen para la próxima.

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Feriarte

26 Nov

Por séptimo  año consecutivo tuvo lugar, hace ya un mes,  Feriarteoviedo . Como su nombre sugiere, una feria de arte contemporáneo que patrocina la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. y que se vehicula a través de la participación de diecisiete consolidadas galerías regionales y un sólido centro de formación como es la Escuela de Arte de Oviedo.

La circunstancia antes señalada de su séptima edición da idea de la consistencia del proyecto, en el que este año realmente se vio un incremento en la calidad de la obra expuesta. Por otra parte, no se limita la feria a la mera exposición y venta (o al menos, intento de venta) de dicha obra, sino que se complementa con una serie de actividades que también van creciendo en número y variedad, a las que asisten significativos ponentes invitados.

La guinda de la Feria la pone la concesión de una medalla de honor denominada “En recuerdo de Kely. 1960-2013”, recuerdo que bien merecido tiene nuestra aclamada y añorada artista.

Este año tan interesante galardón recayó  en otro no menos interesante creador, Vicente Pastor, presentado por esa estupenda y entusiasta galería avilesa que es  Amaga, y con una obra reflejo de su personalidad de gran fuerza expresiva en la estética, tanto plástica como matérica. De este artista habíamos realizado una reseña en su día a la que remitimos al paciente lector. Otra referencia a su fuerza colórica la hacíamos recientemente. Es fácil, pues, observar que es un autor por el que tenemos una especial preferencia.

Pero no fue esa la única sorpresa agradable que esta galería nos presentó. Allí pudimos descubrir también a Encarnación Domingo

Artista de amplio y consolidado curriculum y obra, tanto expuesta como adjudicada , transita desde una figuración minimalista que va derivando hacia una abstracción con algunos  visos de geometricidad (sic), al tiempo que experimenta con texturas, relieves, buscando una cierta tridimensionalidad, y materiales, con los que busca contrastes lumínicos. Estoy seguro que este atrevimiento expresivo de la autora aún nos depara muy interesantes hallazgos. La seguiremos con interés.

 

Otro hallazgo, en este caso no nuevo para mí, fue Nuria Formentí , presentada por la Galería Arancha Osoro.  Su poética sensualidad nos sugiere referencias a lo acuático y a lo femenino como fuentes de vida. Su interpelación de formas, colores y textos le confieren una fuerza que confirma esa vitalidad.

A modo de curiosidad, compárese esta imagen, afortunada propiedad del autor de estas líneas, con la siguiente:

Esta es una secuencia de ADN que se encuentran en los genes que están involucrados en los modelos de desarrollo anatómico de los seres vivos, este en concreto de la Drosophila melanogaster

Podrían o no ser pintados por la misma mano?. Tienen o no relación con la razón última de la vida?.

Otro hallazgo fue sin duda la interpretación sinestésica de Andrés G. Torcida (lamento desconocer sus direcciones de las redes sociales, que supongo tendrá) y su Estructuras de la música, en el interesante stand de la Escuela de Arte de Oviedo.

Evidentemente otras muchas cosas se me quedan en el tintero, quizás tanto o más interesantes que las mencionadas, pero en esto del arte prima la subjetividad, y uno a estas alturas de su calendario no está dispuesto ya a renunciar a tal placer.

 

Un año más…

30 Ago

Bendita rutina.

Frases que cuando se emiten en sentido positivo van cargadas de alegrías y de buenos momentos que son un regalo del destino. Sé que desgraciadamente no siempre puede ser así, por eso son más de valorar y agradecer.

Pues bien, el caso es que un año más por estas fechas cumplo con mi rutina de visitar Gijón, y en concreto su Feria de Muestras.

La rutina incluye una comida previa y sosegada en el Parador Nacional “Molino Viejo”. Nunca me defraudan ni su cocina ni, sobre todo, la extraordinaria amabilidad de su personal, que sirve para realzar aún más sus calidades gastronómicas y el encanto del entorno. Mi gratitud para ello/as.

Tras el café, la acostumbrada visita a la siempre interesante exposición del stand de la Fundación Masaveu.

Este año el trayecto se ve agradablemente alterado. El Gobierno del Principado de Asturias también dedica su pabellón a las artes plásticas. Principado de Asturias, Principado de Arte es su título, y tiene por objetivo dar visibilidad a los cinco equipamientos que conforman el pentágono del arte en nuestra Comunidad, a saber el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Barjola, la Sala Borrón, la Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, y el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. De entre todos ellos acoge una selección de obras de veinte artistas asturianos y contemporáneos.

Foto del autor: Ricardo Monjardín.- “Te quiero (Árbol P)” (1987).

Creo que es obligado citarlos: Pablo Armesto / Juan Barjola / Carlos Coronas / Paco Fernández / Francisco Fresno / Ángel Guache / Ramón Isidoro / Kely / Eugenio López / Manuel Rey-Fueyo / Ricardo Monjardín / Hugo O’Donell / Vicente Pastor / María Peña / Guillermo Simón / Gabriel Truán / Javier Riera / Avelino Sala / María Castellanos y Alberto Valverde.

No están todos los que son, pero sí que son todos los que están. Tenemos la serena elegancia totémica de Ricardo  Monjardín, la fuerza colórica (sic) de Vicente Pastor, el atrevimiento tecnológico de Carlos Cadenas o la sutil delicadeza de Kely, por citar solo alguno de los ejemplos. Para verlos a todos, acudir a la página web de la exposición , de excelente factura, que además enlaza con algunas de las de los propios artistas.

No cabe duda de que el espectador tendrá materia de reflexión y de deleite, cada uno según sus gustos, en el ámbito del arte contemporáneo.

Foto del autor: Vicente Pastor: “Bañista” (1984)

Feliz iniciativa a la que deseamos continuidad en mayor o menor medida, y si pudiera ser, combinada con otros aspectos artísticos, no solo plásticos, de nuestra Comunidad (literatura, música, arquitectura, etc.).

Por poner algún “pero”, que parece que si no, uno no queda conforme, echamos de menos un “folletito” en soporte papel, como ahora se dice, un poco más amplio, con alguna mínima reseña sobre los autores y la obra.

Foto del autor: Kely: “Sin título” (2007)

Y a continuación a la que sí está felizmente consolidada, la de la Corporación Masaveu, en este caso ya en su vigésima edición, y esta sí que con un más que aceptable folleto, con dirección artística de Luis Antonio Suárez Fernández.

Lleva por título Nuestra gente, y según el contenido del citado folleto pretende ser …un reconocimiento a la aportación de miles de trabajadores que han pasado por la empresa desde hace 177 años creando valor y prestigio…, y que como dice otro párrafo del citado texto …ha(n) sabido estar a la altura de las circunstancias con total responsabilidad…

Me gustaría estar seguro de que este homenaje verbal, que se ve ilustrado por un buen número de fotografías y exposición de objetos laborales, siempre corrió paralelo a unas justas condiciones laborales y salariales. No soy quien ni tengo datos para analizar este aspecto.

En lo que a la exposición pictórica se refiere, y continuando con esa línea discursiva, la obras expuestas abordan el tema de las actividades laborales cotidianas desde el punto de vista del realismo social que parte de la segunda mitad del siglo XIX, y por artistas que si no los 6 son asturianos, sí tienen al menos una gran relación sentimental con Asturias. También no es menos cierto que 4 de ellos presentan una gran carga nostálgica, cuando no crítica en la obra expuesta.

En relación con lo anterior, señalar que en un folleto cuidado como este, y como son siempre todos los de las exposiciones de este pabellón, en este caso se cuela un gazapo. Juan Martínez Abades no nació, ni tan siquiera le nacieron en Madrid. Es asturiano de cuna, y de sentimiento, nacido en Gijón, ciudad en la que muy merecidamente tiene una calle en su recuerdo, por cierto no lejos del Recinto Ferial donde se realiza la exposición a la que nos estamos refiriendo, y al Parador “Molino Viejo”, lugar de mi solaz previo.

Tomado del catálogo de la exposición.

El cuadro presentado de este autor lleva por título Pescador apoyado en una barca, y es de 1902, mostrándonos esa mezcla de melancolía, tal vez tristeza ante los nuevos tiempos de industrialización que parece vislumbrarse al fondo, o simplemente descanso sosegado tras la faena, como el pescador del famoso cuento.

Adquirido, como nos relata el catálogo, en Sotheby’s en 1988, es la primera vez que se expone en público, ocasión por tanto importante de una obra cuyos datos son difíciles, al menos para mí, de rastrear, incluso en páginas muy completas a cerca del autor.

Otra obra de similar temática, los trabajos marineros, y que pudiera sugerir parecidas reflexiones, es Pescadores en el puerto de Bilbao, de Enrique Martínez-Cubells. Este autor, si bien de nacimiento madrileño, tuvo una importante vinculación con Asturias, tanto por amistades personales como por su obra (El viático en la aldea, Puerto de Cudillero)

Tomado del catálogo de la exposición

 

Otra temática asturiana, abordada con dos obras de gran importancia y de hondo calado psicológico y de análisis social, es la minería.

El gran Evaristo Valle nos muestra Faena carbonera, de 1929, en la que unos seres despersonalizados y doblegados por las circunstancias, en un ambiente de colores oscuros y sin horizonte, tratan de arañar del fango unas migajas de carbón que puedan vender. Obra que Francisco Zapico,en un muy detallado análisis social de la vida y obra del autor, no duda en adjetivar como auténtica obra maestra…., estudiándola junto con Faena del carbónEncuentro en lo alto.

Tomado del catálogo de la exposición

Aún resuenan en mi memoria los ecos de contemplar como, en una aldea costera de la desembocadura del Nalón en la que pasaba los veranos de mi infancia, una muy humilde familia numerosa recogía, en un trabajo más que sacrificado y no exento de peligros, los restos de carbón arrastrados desde los lavaderos, río arriba, y devueltos a la playa por las mareas. Una vez separados de la arena eran vendidos, para así complementar el muy exiguo salario del cabeza de familia.

No menos impresionante, expresiva y psicológicamente es Minero asturiano (1964) del entrañable Mariano Moré Cors

Procedente del catálogo de la exposición

Por cierto, que otra de sus obras, con similar temática y mensaje, el excepcional Niño de la Cuenca será la Obra Invitada del Museo de Bellas Artes de Asturias, procedente de la Fundación Alvargonzález.

Tras los temas arriba señalados, no podía faltar la referencia a la industria y al proceso industrializador, aspecto que será abordado por dos artistas también asturianos, como son Magín Berenguer Alonso y Pelayo Ortega.

El primero, con su obra Trabajadores de la industria sobre esa dualidad, unas veces en convivencia, otras veces en confrontación, del trabajo artesanal, con reminiscencias campesinas, y de la plena industrialización, de las factorías y las máquinas. Tema este tan querido a otros literatos asturianos como Clarín (Adios, Cordera) o Palacio Valdés (La Aldea perdida).

Magín lo expresa plásticamente con un recurso compositivo geometrizante (sic),  como son dos planos distintos, a modo de franjas diferenciadas.

Procedente del catálogo de la exposición

 

Pelayo Ortega nos ofrece Fábrica de cementos de La Robla, de fecha tan cercana como 1988, profundizando también en el binomio tradición-modernidad, fórmula, la del diálogo binomial, que reitera entre figuración y abstracción, también dentro de una estética muy geométrica, y con una referencia al entorno y la naturaleza.

Tomado del catálogo de la exposición.

Por último, el malagueño Daniel Quintero nos ofrece Retrato de Don José Masaveu Masaveu, de 1995, retrato de una composición perfectamente estructurada, tanto en lo escenográfico, con el fondo de la fábrica, como en lo simbólico, , figura central del personaje, en presentación de primer plano, sillón y plano en la mano dcha, y con una aproximación psicológica a la figura, mirada penetrante, serenidad, determinación.

Tomado del catálogo de la exposición

En resumen, cumplimiento con una tradición personal, que en lo individual significa una vez más un canto agradecido a la vida, y en lo colectivo, una oportunidad para reflexionar a través del arte de nuestra realidad social.

 

La selección del mes.

29 Nov

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Aclaremos rápidamente el asunto para no crear equívocos. No se trata de que este disco se haya publicado recientemente como novedad. Se trata de un disco que, como se puede deducir de la portada, es ya bastante añejo, pero  que durante este mes he escuchado con mayor asiduidad.

Aclarado este asunto digamos que contiene dos conciertos para piano de Beethoven. En primer lugar el nº 5, en mi bemol mayor, op. 73, el famoso “Emperador”, y a continuación el nº 2, en si bemol mayor, op. 19, y que, como sabemos, realmente es el primero que escribió el genio de Bonn.

Podríamos calificarlo de un disco valiente, fundamentalmente por su estructura. Somete a la consideración del oyente sendos conciertos de dos épocas distintas de Beethoven; uno, el nº 2, de la primera, iniciado en 1794 e interpretado por primera vez en marzo de 1795, cuando predominaba el Beethoven intérprete, que pretendía llegar a la cumbre de los pianistas, sobrepasando a la pléyade de ellos que en aquellos días poblaban Viena, y otro, el nº 5, de su segunda época, compuesto en 1809 y estrenado en noviembre de 1811, cuando ya el genial compositor estaba en todo su apogeo. Incluso, del primero el propio autor llegó a hablar con un cierto desprecio, manifestando que no se trataba de una de sus mejores obras, mientras que del segundo se sentía orgulloso, hasta el punto de no permitir que su editor lo denominase con otro nombre que no fuera “Gran Concierto”.

Y, sin embargo, así las cosas, los intérpretes los colocan juntos, con el riesgo de la comparación, y yendo aún más allá, colocan en primer lugar al Emperador, y luego al que fue minusvalorado por su propio autor. Pero claro, eso pueden hacerlo tres genios como son Ashkenazy, Sir Solti y la Sinfónica de Chicago. En una interpretación que si en el Emperador se pone de manifiesto toda la grandiosidad, magnificencia y belleza conceptual, la “arquitectura beethoveniana”, que todo el mundo le admira, al nº 2, lo convierten en una obra primorosa, de una belleza estética admirable, con un segundo tiempo que es un gozo de sutileza, intimismo y romanticismo.

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

En ambos casos Ashkenazy alcanza un asombroso dominio de las dinámicas, consiguiendo en ocasiones momentos de gran introspección y lirismo, con pianísimos cristalinos y con un punto dulces, para posteriormente derrocharse en esa magnificencia ya comentada, en un torrente de sentimientos puramente románticos. Sir Solti conduce esa máquina perfecta que siempre fue la Sinfónica de Chicago, consiguiendo una concertación milimétrica con el solista en ese continuo carrusel sentimental.

Este diálogo de los dos conciertos, que van desde las reminiscencias del clasicismo del nº 2 al pleno romanticismo del nº 5 nos permite contemplar al artista genial que quiso romper la rigidez de las formas y abrir ventanas a inmensos horizontes de libertad. Fue persona que vivió etapas convulsas, de finales del s. XVIII y principios del s. XIX (Revolución, auge y caída de Napoleón, Congreso de Viena, ascensión de la burguesía, irrupción de la ideología liberal, revolución industrial), y que siempre desde su arte supo responder a un compromiso social, apostando por la transformación radical de los fundamentos estéticos, y buscando el discurso en el colorido tímbrico que reflejase sus estados de ánimo, como anteriormente reseñábamos, con un piano, su instrumento favorito, que bucea en su intimidad y una orquesta que prolonga la expresión de sus aspiraciones monumentales.

Este artista genial y comprometido, que en 1792 se instala definitivamente en Viena, realiza estudios universitarios, con especial querencia por la filosofía, y entra en contacto con ideales revolucionarios y republicanos que siempre defendió, es también hijo de su pasado, de unas ideas que tienen sus antecedentes en décadas anteriores, donde los artistas se esfuerzan en romper moldes y convenciones.

Esta época del XVIII en la que  la burguesía ilustrada en auge se esfuerza en la búsqueda del progreso y de un mundo más racional, cuestionándose ideas y estéticas, podría ofrecernos multitud de textos y autores para maridar con nuestro disco. Por no ser menor entre todos ellos, y por proximidad, se me viene a la mente nuestro paisano D. Gaspar Melchor de Jovellanos, nacido en Gijón en 1744. Y de su muy fecunda producción literaria, su Elogio de las Bellas Artes, discurso pronunciado en Real Academia de San Fernando en 1781. Contaba por entonces Beethoven 11 años. Ya había realizado su primera actuación en público, y publicado su primera composición. Al año siguiente dejará la escuela, y 2 más tarde obtendría su primer empleo en la orquesta de la corte del príncipe de Colonia, Maximiliano Francisco.

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D. Gaspar Melchor, hombre de visión enciclopédica en las dos acepciones que el DRAE concede al término, fue no solo un teórico, porque no le dejaron ser práctico, de la reforma (Informe sobre la Ley Agraria, Informe sobre espectáculos, Exposición al Príncipe de la Paz como respuesta a once puntos sobre instrucción pública en España, Informe sobre la reforma de cárceles, etc., etc.sino también un literato, con composiciones teatrales y poéticas de mayor o menor fortuna y libros de viajes, además de sus múltiples escritos e informes de orden pedagógico, económico, etnográfico, jurídico o político.

Y sintió una especial preocupación por el arte, de la que el librito que comentamos, pequeño en tamaño pero muy grande en contenido, es una muestra, y que, como citamos anteriormente, fue encargado por la Academia de San Fernando, de la cual era miembro de número, lo mismo que de las de Historia y de la Lengua.

En el prólogo de dicha obra, D. Javier Portús Pérez la considera un texto fundamental para la historiografía del arte español, puesto que, en sus palabras, es la primera vez que se superan esquemas estrictamente biográficos, y se pone la pintura en relación con fenómenos de órdenes sociales diversos que configuran la experiencia histórica, dando lugar al nacimiento del concepto moderno del arte en España.

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Y a quien asignamos el maridaje pictórico?. Instintivamente, máxime escribiendo estas líneas desde Zaragoza, pienso en Goya. Con ambos genios anteriormente citados comparte su sentido ilustrado y su profundo compromiso social. Con Jovellanos comparte el hecho de haberlo retratado en más de una ocasión, así como lo que hoy en día Facebook denominaría amigos comunes; y con el músico genial anecdóticamente compartiría la sordera, lo que sin duda a ambos condicionaría sus caracteres y ese punto hosco y de difícil sociabilidad.

Dicho esto, que cuadro escogeríamos de Goya?. Difícil tarea tanto por la gran calidad de toda su, además, cuantiosa producción como porque son infinidad los que cumplen los requisitos antes señalados. pero como me veo obligado a señalar uno, me quedo con El perro semihundido.

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Cuadro que forma parte de sus Pinturas negras procedentes de las paredes de la Quinta del Sordo; siempre resulta misterioso para cualquier observador.

Aquel joven que se sabía artista, y que quería alcanzar la fama, se lanzó a la aventura, y sin apenas recursos se fue a Italia a empaparse del arte de sus predecesores. Allí ya alcanza una mención especial del jurado en un concurso de Parma con el cuadro Anibal contempla por primera vez Italia desde los Alpes, que, por cierto en la actualidad está en el museo asturiano de la Fundación Seldas-Fagalde, en El Pito (Cudillero).

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A su vuelta a Zaragoza se dedica a la pintura religiosa, lo que le proporciona importantes beneficios económicos y un sólido prestigio profesional. Por eso y por la influencia de su cuñado Bayeu es llamado a la corte, y en Madrid alcanza las máximas cotas de éxito artístico, a lo que no es ajena por cierto, entre otros factores, su amistad con Jovellanos.

Pintor de gran perspicacia psicológica en sus retratos, es también un mordaz notario de su  sociedad con las series de grabados y un decidido y valiente denunciante de los desastres de la guerra, tanto con la serie de grabados del mismo nombre como con los cuadros referentes a los sucesos de mayo de 1808.

No ajeno a dificultades socio-políticas y económicas en el periodo de la Restauración, tanto por sus pensamientos como por los círculos de amistades en los que se movía, quizás alcance su cumbre artística en el Trienio Liberal con las Pinturas negras, que, como decíamos, decoraban su Quinta del Sordo y de las que El perro semihundido, era una de ellas, y en la que desde el punto de vista estético se acerca incluso a la abstracción, y desde el punto de vista de su contenido nos sumerge en todo un posible proceso interpretativo psicoanalítico.

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Tres inteligentes personas que comprometieron su vida en la búsqueda de su verdad y de la belleza, y que con ello contribuyeron a facilitarnos que sea un poco más fácil habitar este duro mundo. Gratitud y honra para su memoria.

Otras referencias:

http://www.beckmesser.com/entrevista-con-solti-recuperada/

https://www.youtube.com/watch?v=VJ2uv6RhN3Q

https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/metapintura-un-viaje-a-la-idea-del-arte/1d0500f9-5f3c-4ad0-a345-5626e65fa702

http://www.temasdepsicoanalisis.org/perro-semihundido/

Una excelente exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

10 Nov

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Una de las suertes de Oviedo es poder disfrutar de nuestro Museo de Bellas Artes, cuya entrada, además, es gratuita. Y que en esta ocasión nos regala una estupenda exposición sobre la Colección Cubista de Telefónica.

La Colección de Arte de Telefónica está formada a su vez por otras diferentes  que se componen de obra pictórica, escultórica, fotográfica y en papel de artistas tanto nacionales como internacionales. A saber:

  • La Colección de Arte Español Moderno y Contemporáneo,  con un total de 84 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, con autores entre los que destacan  Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Juan Gris, Luis Fernández o Pablo Picasso.
  • La Colección Telos, con 418 obras sobre papel de 43 artistas españoles contemporáneos como Antonio Saura, Eduardo Úrculo, Hernández Pijuan o Luis Feito, entre otros.
  • La Colección de Fotografía Contemporánea,  con 276 piezas de 48 autores de todas las procedencias, como Cindy Sherman, Andreas Gursky, Axel Hütte o Bleda y Rosa.
  • Archivo Histórico Fotográfico y Fílmico de Telefónica,  y por último, pero no por ello la menos importante,
  • La Colección de Arte Cubista,  con un total de 41 cuadros cubistas del periodo 1912-1933, pertenecientes a 19 autores como Albert Gleizes, André Lhote, María Blanchard, etc., agrupados en torno a un conjunto de 11 obras del pintor español Juan Gris.

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En la actualidad, la Colección de Arte Cubista está cedida durante 5 años al Museo Reina Sofia mediante un convenio de depósito renovable que se formalizará el próximo mes de abril.

Curiosamente esta valiosa colección no dispone de ningún Picasso, que sí está representado en la de Arte Español Moderno y contemporáneo, ni tampoco de ningún Braque, otro de los fundadores del movimiento. Como se comenta en el programa de mano de la exposición que citamos, esta colección surgió con la intención de cubrir un vacío en las colecciones españolas sobre este movimiento detonante de las vanguardias. Formada en torno a Juan Gris, propone una visión complementaria a la de la historiografía tradicional.

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El considerado tercer gran nombre del movimiento se incorpora a él, algo tardíamente, llevado por su admiración por Picasso. Pero por contra continuará trabajando en el mismo más tiempo, cuando tanto Braque, por motivos de la Gran Guerra, como Picasso por adoptar nuevas tendencias, iban abandonando ya el cubismo. Su estilo entonces es más colorista, lo que quizás añadiese una nueva etapa a las clásicas analítica y sintética.

La exposición, con diez piezas de Gris, se complementa con las de otros artistas parisinos contemporáneos, así como con la expansión alcanzada a artistas españoles y latinoamericanos, además de algunos libros y cartas, también de interés para comprender las influencias del movimiento.

De visita más que recomendable, estará abierta hasta el próximo 8 de enero.

Otras referencias:

  • Exposición “Cubismo y guerra. El cristal en la llama”. Museo Picasso, Barcelona. http://www.museupicasso.bcn.cat/ca/exposicions/temporals/cubisme-i-guerra/es
  • Cubismo en el campo de batalla. Po Manuel Antón. Revista Descubrir el Arte. Noviembre, 2016. Pag. 44
  • George Braque. Catálogo de exposición en Guggenheim Bilbao (2014)
  • Juan Gris. Pinturas y dibujos 1910 – 1927. Catálogo (2 vol.) de exposición en Museo Nacional “Centro de Arte Reina Sofía” (2005)

 

La manta

20 Jul

Allá, en algunos lugares de Iberoamérica, denominan manta a una amplia tela, habitualmente de algodón, que entre otras muchas utilidades también puede servir como pancarta. En tales casos la manta suele encabezar las manifestaciones. Así, presenta, reivindica, iguala, hace equipo, y hasta protege, al menos psicológicamente.

En esas ocasiones la manta suele ser elaborada por mujeres, que van añadiendo retal a retal, cada una a su manera y en su turno, el producto de su imaginación, y por tanto de sus sentimientos, con los materiales que tienen más a la mano, formando un conglomerado heterogéneo, de estética diversa, pero que expresa una emoción común.

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Pues bien, esto es lo que Laura Restrepo nos presenta en este libro. Personajes que a retazos,  desde estéticas muy diversas, van conformando una realidad que en alguna medida la construyen y en otra medida mayor los construye a ellos. Y ahí, la autora va profundizando en las circunstancias que van determinando la vida de los personajes. Lo hace desde un detalle y una sensibilidad admirables, al tiempo que mantiene una elegancia lingüística y un ritmo que sin apenas darnos cuenta nos va arrastrando, implicando y, lo que es más importante, emocionando.

Novela de las denominadas corales en la que múltiples voces van relatando su visión de una trama más o menos policiaca, al tiempo que se nos van mostrando realidades que muchas veces nuestra sociedad prefiere no ver, como el mundo intracarcelario o el de los espaldas mojadas, todas ellas agravadas en su padecimiento por el hecho de ser mujer.

Buena literatura que nos entretiene al tiempo que nos instruye y nos da que pensar. En definitiva, más que recomendable.

Pie de página (I): Qué tozuda es la historia!

17 Sep

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Ediciones Universidad de Salamanca publicó en 2013 en su colección Acta Salmanticensia. Estudios Históricos & Geográficos el muy interesante libro de Luis R. Menéndez Bueyes titulado Medicina, Enfermedad y Muerte en la España Tardoantigua. En el mismo, en su capítulo 2.2.4. Asistencia sanitaria. Hospitales, nos relata textualmente que

“…estas instituciones son consecuencia de los cambios producidos por la aparición de una nueva sociedad enmarcada por los valores cristianos de pobreza y caridad. Por este motivo están presentes en muchas ciudades, especialmente en la zona oriental del Imperio. De esta forma, dando amparo a los viandantes pobres, mediante estos establecimientos se daba una nueva importancia a una clase de inmigrantes hasta ahora invisibles en la sociedad y que ahora cobrará protagonismo…”

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Más adelante relata que

“..la Vida de ls Santos Padres de Mérida nos informan sobre la construcción por parte del Obispo Masona de un xenodochia en Mérida…y dio orden que los médicos recorriendo sin cesar los alrededores de toda la ciudad, llevarán en brazos al hospital a cualquiera que, siervo o libre, cristiano o judío, encontraran enfermo…y que, con atenta solicitud, se preocuparan de recoger la mitad de todos los bienes del patrimonio de la Iglesia, traídos al palacio por todos los tesoreros , a fin de entregárselos a los mismos enfermos…”

Tal hospital estaría en Mérida en el monasterio anexo a la basílica de Santa Eulalia, que con el tiempo sería patrona de Oviedo.

Ocurría esto a finales del siglo V, y la Historia se empeña en testimoniarlo. Seremos capaces de escucharla y reflexionar?.

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