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Los libros (también) son para el verano.

17 Ago

Llegadas estas fechas solemos pensar que es el momento de recuperar esas lecturas que van quedando pendientes a lo largo del año y que además servirán para proporcionarnos momentos de relajo en el ajetreado calendario de playa, piscina, chiringuitos, etc. Para ello los periódicos nos regalan listas con la indicación de los títulos más adecuados a nuestros gustos y características.

Quiero echar un cuarto a espadas en la cuestión, pero desde un punto de vista totalmente subjetivo, y sin la más mínima intención ni clasificatoria ni calificadora. Señalar previamente dos cuestiones: primero, soy lector de todo el año, por lo que en verano lo único que hago es continuar con los libros que tenga entre manos de atrás, y segundo, dado mi consustancial desorden en todos los aspectos de mi vida, no podía escaparse a él el hábito libresco, por lo que compaginar varios de ellos al mismo tiempo es lo habitual, sin ningún orden ni concierto ni por qué.

Qué manejo, pues, en estos momentos que me ayuden a soportar los rigores de la temperatura de esta bella ciudad de la costa levantina?.

Comentaba semanas atrás que llevado de mi admiración por los escritos de Rafael Narbona había llegado a una publicación de José Jiménez Lozano, El Mudejarillo, al que me atrevía a calificar como uno de los textos más bellos que últimamente había leído, y que además despertó mi interés por la vida de San Juan de la Cruz, al punto de hacerme realizar un viaje a Fontiveros, su cuna. Pero también lo señalaba como una biografía poetizada, por lo que me quedó el regusto de buscar alguna más históricamente canónica. Así llegué a otra estación que tampoco era exactamente la buscada, pero que por sus características compensaba detenerse en la misma.

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La noche enamorada es un texto de un autor, Pedro Miguel Lamet, prolífico y que aborda muy diversos géneros y formatos, lo que se traduce en el dominio de una prosa ágil, elegantemente elaborada y muy documentada, por todo ello de fácil y gratificante lectura.

En este caso la obra citada es una novela histórica referida a la biografía de San Juan de la Cruz. Podríamos decir que es más histórica que novela por cuanto la percha narrativa (así denominada por el autor) es muy liviana y un mero pretexto para asentar muy sólidamente las andanzas de San Juan así como los detalles de los diferentes medios sociales en los que transcurre su vida, y que constituye en definitiva el fuerte del libro. La historicidad y fuentes señaladas por el autor en su Apéndice al libro lo corroboran, y de ellas destaca el autor este otro librito titulado Vida de S. Juan de la Cruz, del Padre Crisógono de Jesús, de la Orden de Carmelitas Descalzos, que si pequeño en formato concentra muy acertadamente los datos objetivos conocidos con una bella prosa, ilustraciones de Francisco Zucchi, de 1748, y citas muy adecuadas.

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Para concluir, señalar que la asimetría señalada en nada menoscaba el interés y el disfrute que proporciona su lectura y los muchos motivos de reflexión que aporta.

En cuanto a complementos musicales, decir San Juan de la Cruz es decir Mompou y la Música callada que los une. La versión que más me gusta es la de Javier Perianes, que acierta perfectamente con la sensible delicadeza y hondura de ambos personajes.

En lo que a artes plásticas se refiere múltiples retratos se pueden encontrar, e incluso se puede invocar al famoso Cristo de Salvador Dalí, pero creo que nada representa mejor todo el significado y la personalidad de San Juan que ese pequeño dibujo realizado por él mismo, que aún se conserva en el convento de la Encarnación de Ávila, y que el Santo había regalado a la hermana Ana Mª de Jesús.

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Otro de los senderos veraniegos explorados fue el de los cuentos, e inexorablemente en este camino había de toparme con la magna obra de Dña. Emilia Pardo Bazán, y la inmensa fortuna de que se puede acceder a la totalidad de su excelente producción cuentista  completa en esta web.

Pero la cosa no quedó ahí. La generosa diosa Fortuna quiso que camino de esta bella ciudad de la costa levantina hiciese escala, como siempre que tengo la más mínima oportunidad, en Madrid, donde con motivo de la efeméride de su fallecimiento la Biblioteca Nacional celebra una excelente exposición que se glosa su vida, su personalidad y su obra, entre otros varios aspectos.

La citada exposición está magníficamente comisariada por Isabel Burdiel, Catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia, y que en 2019 publicó una biografía sobre Pardo Bazán que al decir de la crítica es la referencia obligada para el conocimiento de nuestra autora.

Pues bien, el catálogo de tal exposición, cuya portada es la imagen que figura más arriba, está también introducido por Isabel Burdiel, y junto a otros nueve especialista en diversas facetas, nos muestra una imagen poliédrica, con muchas caras desconocidas, luces y sombras, de una autora que fue bastante ignorada. Anecdóticamente citaré que repasando los ya muy viejos libros de aquel mi lejano bachiller, en la Antología Literaria Española Contemporánea, firmada nada menos que por Lázaro Carreter y Correa Calderón en el año 1964, que comienza con Bécquer y termina con Celaya, no se la menciona.

La exposición y el catálogo citado se suman al actual interés creciente por tan interesante autora, y nos la muestran, así se menciona en más de una ocasión, como una figura poliédrica, que se mueve con gran facilidad en la dicotomía, aspecto este que la autora nunca rehuía. En este sentido Ramón Villares, de la Universidad de Santiago de Compostela, como …con evidente perspicacia…establecía claramente las fronteras entre patria y tierra…lo que la llevaba a reflexionar como debía ser tratada España y que remedios se le podían aplicar en aquellos decisivos tiempos.

Otra de sus dicotomías, en la que hubo de navegar con gran complejidad y detalle de circunstancias, fue entre razón y fe, ella que tan reiteradamente confesó su profesión de fe católica. Recuerda la actitud unamuniana, pero sin el carácter trágico de este, sino abordándolo con gran coraje, y en muchas ocasiones hasta con humor. Este aspecto, en unos tiempos de una religiosidad basada en la ortodoxia, es abordado con gran detalle, y pienso que también con gran acierto, por María Cruz Romero Mateo, de la Universidad de Valencia. También aquí se ponen de manifiesto dos conceptos que podían ser transversales en la actitud intelectual de Pardo Bazán: su modernidad y su independencia, lo que ejercitados en terreno tan delicado nos dan como resultado otro de sus valores: su valentía. Dignos de mención en este sentido sus análisis sobre el feminismo y la Iglesia, también señalados en este capítulo del catálogo.

Todo ello, no cabe duda, la hizo un personaje incómodo no solo durante su tiempo, recuérdese la gran polémica intelectual que se generó con su intento de acceso a la Real Academia, sino también tras su muerte, hasta el punto de estar oculta, como otros muchos intelectuales, por un régimen, el franquista, para quien estas ansias de cultura y libertad se hacían indigeribles. Y en el caso de Pardo Bazán con la trágica ironía de la usurpación de un lugar, las Torres de Meirás, que ella había construido como expresión y a medida de su personalidad.

Pero Pardo Bazán nunca se daba por rendida en su lucha por la modernidad, pues ella decía, como bien recuerda Isabel Burdiel, que Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas. No pensar por decreto.

En definitiva, el descubrimiento de una gran exposición que quien no pueda disfrutarla in situ sí puede hacerlo a través de la página web y del catálogo reseñados.

El complemento musical de Dña. Emilia me sugiere a Stranvinsky. Espíritu libre, innovador y atrevido, en ocasiones hasta el escándalo, en constante búsqueda de la modernidad. Su disonancia polifónica, sobre todo en su Consagración de la Primavera remeda de algún modo la disonancia social en la que se movió Pardo Bazán.

En laa exposición abundan pinturas de excelente factura, y firmados por prestigiosos artistas, como La coronación de Quintana, de López Piquer, perteneciente al Prado, un retrato de Gómez de Avellaneda, de Federico de Madrazo, perteneciente al Lázaro Galdiano, o un Retrato de Amalia de la Rúa, de Joaquín Sorolla, por citar solo algunos de los muchos. Pero a mí me llamó especialmente la atención la abundante, y buena, obra de Joaquín Vaamonde Cornide, autor a quien no conocía, y del que reproduzco una semblanza recogida de internet, del que, como se ve en dicha semblanza, cuelgan dos obras en el Museo del Prado. De las varias obras a la autora dedicadas me atrajo especialmente la titulada Emilia Pardo Bazán no Ateneo de Madrid (1897) no solo por sus características pictóricas sino por el mensaje transmitido, actitud de Dña. Emilia incluida.

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Como final de este apartado, señalar que muy interesantes actos complementarios a la exposición pueden seguirse a través del canal de la Biblioteca Nacional en YouTube.

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Pero sin duda el gran descubrimiento de estos días de asueto en esta bella ciudad de la costa levantina es este de Ana María Bascary sobre la represión y la resistencia femeninas en la posguerra inmediata en Villarobledo, provincia de Albacete.

En este caso, a diferencia de los dos anteriormente reseñados, no lo será por la belleza de su prosa, pues primero no es el objetivo del libro, y segundo, el horror que tal prosa señala impide toda degustación estética.

La importancia radica en el riguroso y documentadísimo trabajo de investigación, y sobre manera en colaborar en mantener la memoria de la dignidad y el sacrificio de unas personas tan injusta y vilmente tratadas. Decía no sé quien que los humanos no nos morimos mientras no dejemos de estar en la memoria de nuestros seres queridos, y por ello la ovetense Julia Conesa suplicaba …que mi nombre no se borre en la historia…

No se trata de reabrir heridas ya cicatrizadas ni de atizar estériles odios, se trata, como decía D. Gregorio Marañón con otro motivo, de demostrar que la dignidad humana existe, y de hacer justicia a esa dignidad. Tapar la historia con …la pesada losa del silencio…solo conduce a la demencia social.

Obviamente como complemento pictórico cuando se trata de explicitar los horrores de las guerras la referencia inexcusable es Goya (aunque por desgracia no faltarían otras muchas alternativas). Y en este caso escojo su serie de grabados Desastres de la guerra.

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En cuanto a música, muchos fueron también los  que tuvieron que sufrir las represalias del franquismo (Rosa García Ascot, Ernesto Halftter, Rodolfo Halffter, Julián Bautista, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Fernando Remacha y Juan José Mantecón, los integrantes del Grupo de los Ocho, por citar algunos), que como con tantos otros artistas el régimen se ocupó de que fueran ignorados en nuestro país, a pesar de que estaban recibiendo el reconocimiento en el resto del mundo. En esta ocasión escogemos a Roberto Gerhard , y en concreto su cantata La peste , por su paralelismo con la situación descrita en el libro.

Y, en fin, en esta injustificada manía de reivindicar el desorden, incluso en la lectura, en la que uno anda de flor en flor, siempre se tiene un fondo de armario al que se vuelve para deleite de su lectura, como  ha de hacerse con los clásicos. En este sentido, en la actualidad tengo Los Episodios Nacionales, de D. Benito Pérez Galdós, y El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Sin palabras.

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Madrid: Vivian Suter.

16 Jul

Madrid ha tenido la suerte de heredar la capitalidad de uno de los mayores imperios que en la historia han sido. Quizá por ello, quizá por otras varias razones el caso es que es una ciudad dinámica y vital desde mucho antes incluso de la aparición de payasadas oficiales. Gran número de visitantes de muchos países acuden atraídos por ese dinamismo. Esto hace que también se refleje en su vida cultural.

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En dicho ámbito, y en lo que a la plástica se refiere convendremos que hoy en día es difícil encontrar algo que nos sorprenda o que pueda considerarse original. Pues bien, lo hemos encontrado en Madrid, y más concretamente en la exposición de la obra de Vivían Suter, organizada por el Museo Reina Sofía en su espacio del bello Palacio de Velázquez del Retiro.

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Vivían Suter es una artista nacida en Buenos Aires en 1949, pero considerada de origen suizo por haber desarrollado su trayectoria en Basilea, para establecer posteriormente su residencia en plena selva guatemalteca, lo que ha tenido una profunda influencia en las características de su obra, al punto que tras pasar una serie de tormentas tropicales que llegaron a trastocar muchos de sus lienzos, llega a considerar a la naturaleza como coautora de su obra.

Y a partir de aquí comienza la originalidad citada del hecho expositivo. Los telas, la mayoría de gran y muy gran formato, conservando cada una su autonomía cuelgan sin bastidor ninguno, conformando una gran selva por la que el visitante puede pasear entre ellas, con una relación con el espacio arquitectónico que hace de continente, pero remitiendo indudablemente al entorno en que fueron creadas.

Las muy variadas formas abstractas y la amplísima gama cromática, casi siempre muy luminosa, conforman un todo armonioso y alegre. En definitiva, bello y en el que se percibe un gran trabajo de experimentación, incluido también el ámbito textural.

En definitiva, una experiencia sensorial que no se debe obviar, y que haciéndolo con mente amplia y sin prejuicios nos regalará un gran goce estético y la satisfacción de la originalidad.

Y si quiere finalizar todo ello con un regalo de la vida, tómese un bocadillo de calamares y una caña muy fría a la sombra de uno de los varios chiringuitos (de los de verdad, no los funestos de los que cada día nos enteramos) al borde del Estanque Grande del Retiro y agradézcaselo al destino.

Después, actúe en consecuencia.

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Plá(s)ticas (V): Peces en el mar.

26 Feb

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…del salón en un ángulo claro…por su dueño jamás olvidados…nadan unos peces.

De donde vienen?. A donde van?. Aquí el grande no se come al chico. El grande viene de Sydney (Australia). Lo trajo una persona muy querida que ahora no está. No sé como fue comprado. No tiene firma, por lo que no puedo saber a ciencia cierta el nombre de su autor ni las características de su escuela. Solo puedo saber lo que en su plá(s)tica me cuenta, y de lo que en alguna navegación en la nube entresaco.

Sydney es una de las ciudades con mayor atracción turística y mejor calidad de vida, y por otra parte tiene una muy estrecha relación con la pesca, no en vano su mercado de pescado es el mayor del mundo y cuenta con un muy afamado restaurante en el interior del mismo. En la actualidad está siendo modificado, proyecto concedido a una empresa danesa, para convertirse en uno de los focos icónicos de atracción turística de la ciudad. Además su Acuario es también líder en visitantes y especies marinas, y su relación con la pesca deportiva es una de las señas de identidad de la ciudad.

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En este escenario nuestro pez nada corriente arriba con fuerza y porte orgulloso. Su silueta irradia arrojo y convicción. A su derecha otro animal acuático (galápago?, tortuga?) le acompaña con apariencia de tener que realizar un cierto esfuerzo. El grupo se completa con una figura antropomorfa con una de sus extremidades superiores levantada, terminando en pico de lanza. Estará pescando, o simplemente comparte y completa el hábitat?. Quien sabe!.

El conjunto comprende también figuras , lineas sinuosas, otras circulares, todas con simetrías muy ondulantes, que comparten la diagonal de las figuras, en blancos, ocres, marrones, amarillos, que pudieran ser una abstracción del marco donde tiene lugar la acción, o simbolismos de significado étnico. Quien sabe!.

El arte aborigen australiano es muy rico. En él se pueden distinguir dos etapas claras, el primitivo, antes de la llegada de los británicos y de otras nacionalidades occidentales, y el contemporáneo. En todo caso, este último bebe de las raíces de aquel, y ambos tienen en común dos aspectos importantes, a saber, en primer lugar el tiempo del Sueño , que es una especie de «érase una vez» espiritual, una red compleja de conocimiento, fe y prácticas que derivan de historias de creación, y condicionan toda su vida física y metafísica.

El otro aspecto importante, también con raíces ancestrales, es la pintura de puntos. Respecto de esta, incluye colores simbólicos tradicionales de los aborígenes, que desarrollarán en cualquier superficie (roca, cuevas, cortezas…).

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Bark painting ‘The Djanggawul in Djabu mada [language] territory’ by Mutitjpuy Mununjgurr, Yirrkala, 1967

Admirar estos aspectos bien merece una visita, aunque sea virtual, al Museo Nacional de Australia, y la navegación por otros blogs más documentados que el presente. También podemos encontrar arte aborigen australiano en diferentes museos. Así por ejemplo, en Neuchatel (Suiza) hay un museo, La grange, dedicado exclusivamente a este género artístico. Pero también en París, Utrecht y en la Universidad de Virgina podemos encontrar excelentes muestras de ello.

Y nuestro pez?. De que especie será?. No entiendo nada de peces, y mucho menos de peces australianos, pero tras búsqueda insensata y googleliana (perdóneseme la licencia), la silueta más sugerente es la de una Golden Damsel o la de un Barramundi. Juzguen ustedes mismos y decídanse.

En cualquier caso, supongo que tendrá su música. Por su vigor y por sus raíces ancestrales me atrevo a sugerir un compositor: Peter Sculthorpe. Y de su amplio catálogo, la obra Earth Cry, concierto para didyeridu y orquesta, en concreto en la versión de la Sydney Symphony Orchestra. No oyen su lamento desde las entrañas milenarias con todo el colorido orquestal de tan fértil tierra?

Y los peces chicos?. Nadan en un ambiente más sereno, más plácido. La luz y los colores son suaves. Van al encuentro uno de otro. Quizás juegan?, quizás coquetean?. Qué nos dirá su creadora, Esther Cuesta?

Esta avilesina, con muy amplia formación artística que comprende la pintura y el dibujo a la forja, pasando por el diseño gráfico, la cerámica, la escultura, la producción de video e incluso las marionetas, sabe moverse en soportes múltiples, que va desde el papel de seda encolado y teñido hasta el grabado,.

Su curriculum es denso desde que allá por 1989 comenzase a participar en exposiciones colectivas, para consolidarse también en exposiciones individuales en los principales museos y salas de nuestra geografía y de fuera de ella. Por supuesto tal actividad en una artista tan comprometida habría de venir jalonada con varios premios como el Casimiro Baragaña, el Certamen de Luarca , el de la Junta General del Principado de Asturias o el de la Caja de Ahorros de León, por citar solo algunos.

Preocupada por el espacio habitacional como algo multisensorial, reflexiona sobre ello, junto con otros artistas, en alguna de sus exposiciones , así como en varias colecciones. Momento de ensoñación fue definida su presencia en la Semana del Arte de Madrid.

Por supuesto, todo ello sin dejar de ser conocedora de la realidad social en la que vivimos, es también firmante recientemente del manifiesto Salvar lo público, junto con una numerosa pléyade de artistas de lo más significativo de nuestra sociedad, y colabora con su obra Por todo lo que importa en la que aporta ese …entramado de formas punzantes agrestes y agresivas…que añade una expresividad perturbadora… a las que se refería no ha mucho el extinto crítico Rubén Suárez. Exposiciones como Casas, De papel y otras tintas o En la ciudad profundizan en esta temática. También le llevó a exponer en el Colegio de Arquitectos de Asturias con el título de La ciudad imaginada.

Pero otras facetas de Esther Cuesta saben alternar con un cromatismo lírico y poético, del que pueden formar parte los pececillos del ángulo claro. Su colección Mil peces y obras como Desde que cambió mi cielo (2018) lo atestiguan.

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Desde que cambió mi cielo.- Esther Cuesta (2018)

Lo(a)s auténtico(a)s artistas llevan en las venas el inevitable impulso de la exploración de nuevos caminos, es por ello que Esther Cuesta sin olvidar sus collages y papeles y sin renunciar a su cromatismo cálido y luminoso que construye un abstracto con sugerencias geométricas, sin referencias figurativas, nos regala a través de las redes su serie Soltando amarras. Aparentes enrejados que sin duda atravesaremos con el arma cargada de futuro de su poesía.

Por supuesto, para mis tiernos pececillos cuestianos la música no puede ser otra que los Juegos de agua, de Ravel. Tenemos muchas y buenas versiones, pero me quedo, por su delicadeza y ternura, con esta de de Jean-Yves Thibaudet. Disfrútenla.

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Plá(s)ticas (IV): El d(D)escubrimiento

8 Oct

Si tuviéramos que poner música a las anteriores pláticas sobre plástica ya publicadas en este cuaderno probablemente tendría predominar el contrapunto. En la presente ocasión procuraré que sea concertante, basada en un acorde que es el descubrimiento. Trataré de explicarme.

Como tantas veces en la vida el descubrimiento tiene su origen en la casualidad, motor importante para lo bueno y para lo malo. Y aunque también hemos de admitir que en las más de las ocasiones los descubrimientos son resultado de la tenacidad y el esfuerzo («que la inspiración te encuentre trabajando»), en el caso que nos ocupa es fruto del  imprevisto.

No es ningún secreto que el pasado (?) confinamiento desarboló en gran medida el mundo del arte y la cultura, entre otros muchos, al tiempo que fomentaba la búsqueda de soluciones más o menos imaginativas, como pudieran ser las exposiciones o subastas en linea. Pues bien, fue en una de estas últimas, la organizada por la interesante Galería The 451Shop, donde topé con una autora que hasta entonces nutría las filas de mi enciclopédica ignorancia.

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Sin título.- Encarna Díaz Velasco Técnica mixta, encáustica sobre cartón (2009)

Encarna Díaz entre otras virtudes artísticas, que luego trataremos de repasar, tiene la personal de la generosidad, como ya demostraba el hecho de su participación en la exposición citada. Así que desde nuestra primera conversación telefónica me ofreció la posibilidad de conocer su preciosa casa-estudio, donde, en compañía de su esposo, con total gratuidad y sin limitaciones de tiempo, nos mostró muy diversas facetas de su obra artística, estilos y épocas.

Y fue en este entrañable escenario donde tuve la fortuna de descubrir una gran artista en la plena extensión del término. La manifestación artística de Encarna es muy amplia, valiéndose de lenguajes expresivos muy diversos (pintura, escultura, fotografía, grabado, cerámica, instalaciones, poesía, libros de autor, art joyas) siempre con una orientación experimental, que le hace tener una sugerente evolución, en ocasiones anticipándose  a los tiempos y las circunstancias, y con un fuerte compromiso social y ambiental, basado en convicciones sólidas y muy elaboradas.

De muy sólida formación es Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Oviedo, y Doctorado Internacional, con una Tesis Doctoral sobre Fernando Castro Pacheco, punto de inicio para su relación con El Descubrimiento, que se continuaría con diversas estancias y exposiciones en México, así como investigaciones sobre la cultura maya y establecimiento de relaciones que incrementaría su proyección internacional. También es digno de mención el esfuerzo dedicado a la formación complementaria, que llega hasta fechas muy actuales y en todas las facetas de sus múltiples lenguajes, poniendo de manifiesto ese espíritu de búsqueda que mantiene muy vivo nuestra autora.

Su curriculum expositivo es muy amplio y temprano, pues comienza en 1977, aunque este aspecto siempre está subordinado a la integridad de sus fines artísticos y de su trayectoria, no realizando concesiones en estos por una línea en aquel. Lo mismo ocurre con sus premios, menciones o selecciones. Su obra permanente ocupa museos y colecciones particulares de España e internacionales.

Iniciada en la figuración y las técnicas clásicas como la acuarela, rápidamente se introduce en el abstracto y las técnica mixtas, donde su inspiración se mueve como pez en el agua, pero sin renunciar a las primeras. Al respecto, destacan sus Cajas con luz de 2007. Esta evolución experimentadora adquiere mayor interés si se contempla en el contexto del entorno donde vive, extremadamente clásico y conservador, cuya superación da idea de la libertad creadora de la autora, que obtiene su inspiración de hechos sorprendentemente cotidianos, iluminados por una fuerza interior que hace que sus obras vayan adquiriendo vida propia en su desarrollo. Sorprende a este respecto su serie de Máscaras., reflexión sicológica sobre la naturaleza humana realizada pocas semanas antes del comienzo del confinamiento, que acabó mostrándose como si de una premonición se tratase.

 

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Encarna Díaz.- Máscaras

 

En la actualidad destaca su interés por la encáustica, técnica clásica al punto que ya está mencionada por Plinio el Viejo y detallada por Vitruvio, en los tiempos actuales ha ganado gran preponderancia por su versatilidad, tanto por los materiales empleados (pigmentos, ceras) como por la sutilidad de su su manejo (fuego).

Además, como decíamos más arriba, y nos muestra en una, como no podía ser de otra manera, preciosa y detallada página web, no debemos olvidar sus diversos instrumentos expresivos: pintura, escultura, fotografía, grabado, cerámica, instalaciones, poesía, libros de autor, art joyas, que la hacen portadora de un lenguaje muy holístico en el mundo del arte.

En definitiva, solidez conceptual, expresividad evolutiva y capacidad de experimentación en lo formal y en los lenguajes y materiales conforman a una auténtica artista que afortunadamente descubrí recientemente.

El otro descubrimiento, dialogante con la obra de Encarna, poco o nada tiene que ver con El Descubrimientopero también vino determinado  por la casualidad y lo imprevisto. Fue durante un paseo al azar por una de las muchas y bellas ciudades  de la Provenza, en concreto Saint-Remy, y en el que por deseo de mi esposa visitamos su mercadillo.

 

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Jules Cotte: Peinture à l’huile et fragments minéraux sur papier.

 

Sobre su autor,  Jules Cotte, nada puedo decir personalmente, por lo dicho en el párrafo anterior, y solo me cabe sugerir al lector a acudir a su página web, como hice yo, en la que uno puede intuir algunos detalles de su técnica.

Algunos aspectos se observan que parece compartir con Encarna. Procesos muy elaborados, soportes diversos, interés por la intervención de la naturaleza, técnica muy matérica, gran utilización de pigmentos y de materiales extraños añadidos, entre ellos tierra y minerales, y utilización del fuego, el agua y la exposición al aire. No son los cuatro elementos presocráticos que explican la naturaleza, dando a todo ello una contextualización filosófica?

Como quiera que sea, ahí están los dos, dialogando en la pared de mi salón, mientras los tres disfrutamos de buena música, en este caso la Obertura de las criaturas de Prometeode Beethoven, por aquello del fuego, y brindamos por la vida y la belleza con un buen vino, en este caso por supuesto un buen rosé de La Provenza. Quizá un Chateau Romassan de Domaines Ott?.

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Feriarte

26 Nov

Por séptimo  año consecutivo tuvo lugar, hace ya un mes,  Feriarteoviedo . Como su nombre sugiere, una feria de arte contemporáneo que patrocina la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Oviedo. y que se vehicula a través de la participación de diecisiete consolidadas galerías regionales y un sólido centro de formación como es la Escuela de Arte de Oviedo.

La circunstancia antes señalada de su séptima edición da idea de la consistencia del proyecto, en el que este año realmente se vio un incremento en la calidad de la obra expuesta. Por otra parte, no se limita la feria a la mera exposición y venta (o al menos, intento de venta) de dicha obra, sino que se complementa con una serie de actividades que también van creciendo en número y variedad, a las que asisten significativos ponentes invitados.

La guinda de la Feria la pone la concesión de una medalla de honor denominada «En recuerdo de Kely. 1960-2013», recuerdo que bien merecido tiene nuestra aclamada y añorada artista.

Este año tan interesante galardón recayó  en otro no menos interesante creador, Vicente Pastor, presentado por esa estupenda y entusiasta galería avilesa que es  Amaga, y con una obra reflejo de su personalidad de gran fuerza expresiva en la estética, tanto plástica como matérica. De este artista habíamos realizado una reseña en su día a la que remitimos al paciente lector. Otra referencia a su fuerza colórica la hacíamos recientemente. Es fácil, pues, observar que es un autor por el que tenemos una especial preferencia.

Pero no fue esa la única sorpresa agradable que esta galería nos presentó. Allí pudimos descubrir también a Encarnación Domingo

Artista de amplio y consolidado curriculum y obra, tanto expuesta como adjudicada , transita desde una figuración minimalista que va derivando hacia una abstracción con algunos  visos de geometricidad (sic), al tiempo que experimenta con texturas, relieves, buscando una cierta tridimensionalidad, y materiales, con los que busca contrastes lumínicos. Estoy seguro que este atrevimiento expresivo de la autora aún nos depara muy interesantes hallazgos. La seguiremos con interés.

 

Otro hallazgo, en este caso no nuevo para mí, fue Nuria Formentí , presentada por la Galería Arancha Osoro.  Su poética sensualidad nos sugiere referencias a lo acuático y a lo femenino como fuentes de vida. Su interpelación de formas, colores y textos le confieren una fuerza que confirma esa vitalidad.

A modo de curiosidad, compárese esta imagen, afortunada propiedad del autor de estas líneas, con la siguiente:

Esta es una secuencia de ADN que se encuentran en los genes que están involucrados en los modelos de desarrollo anatómico de los seres vivos, este en concreto de la Drosophila melanogaster

Podrían o no ser pintados por la misma mano?. Tienen o no relación con la razón última de la vida?.

Otro hallazgo fue sin duda la interpretación sinestésica de Andrés G. Torcida (lamento desconocer sus direcciones de las redes sociales, que supongo tendrá) y su Estructuras de la música, en el interesante stand de la Escuela de Arte de Oviedo.

Evidentemente otras muchas cosas se me quedan en el tintero, quizás tanto o más interesantes que las mencionadas, pero en esto del arte prima la subjetividad, y uno a estas alturas de su calendario no está dispuesto ya a renunciar a tal placer.

 

Un año más…

30 Ago

Bendita rutina.

Frases que cuando se emiten en sentido positivo van cargadas de alegrías y de buenos momentos que son un regalo del destino. Sé que desgraciadamente no siempre puede ser así, por eso son más de valorar y agradecer.

Pues bien, el caso es que un año más por estas fechas cumplo con mi rutina de visitar Gijón, y en concreto su Feria de Muestras.

La rutina incluye una comida previa y sosegada en el Parador Nacional «Molino Viejo». Nunca me defraudan ni su cocina ni, sobre todo, la extraordinaria amabilidad de su personal, que sirve para realzar aún más sus calidades gastronómicas y el encanto del entorno. Mi gratitud para ello/as.

Tras el café, la acostumbrada visita a la siempre interesante exposición del stand de la Fundación Masaveu.

Este año el trayecto se ve agradablemente alterado. El Gobierno del Principado de Asturias también dedica su pabellón a las artes plásticas. Principado de Asturias, Principado de Arte es su título, y tiene por objetivo dar visibilidad a los cinco equipamientos que conforman el pentágono del arte en nuestra Comunidad, a saber el Museo de Bellas Artes de Asturias, el Museo Barjola, la Sala Borrón, la Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, y el Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer. De entre todos ellos acoge una selección de obras de veinte artistas asturianos y contemporáneos.

Foto del autor: Ricardo Monjardín.- «Te quiero (Árbol P)» (1987).

Creo que es obligado citarlos: Pablo Armesto / Juan Barjola / Carlos Coronas / Paco Fernández / Francisco Fresno / Ángel Guache / Ramón Isidoro / Kely / Eugenio López / Manuel Rey-Fueyo / Ricardo Monjardín / Hugo O’Donell / Vicente Pastor / María Peña / Guillermo Simón / Gabriel Truán / Javier Riera / Avelino Sala / María Castellanos y Alberto Valverde.

No están todos los que son, pero sí que son todos los que están. Tenemos la serena elegancia totémica de Ricardo  Monjardín, la fuerza colórica (sic) de Vicente Pastor, el atrevimiento tecnológico de Carlos Cadenas o la sutil delicadeza de Kely, por citar solo alguno de los ejemplos. Para verlos a todos, acudir a la página web de la exposición , de excelente factura, que además enlaza con algunas de las de los propios artistas.

No cabe duda de que el espectador tendrá materia de reflexión y de deleite, cada uno según sus gustos, en el ámbito del arte contemporáneo.

Foto del autor: Vicente Pastor: «Bañista» (1984)

Feliz iniciativa a la que deseamos continuidad en mayor o menor medida, y si pudiera ser, combinada con otros aspectos artísticos, no solo plásticos, de nuestra Comunidad (literatura, música, arquitectura, etc.).

Por poner algún «pero», que parece que si no, uno no queda conforme, echamos de menos un «folletito» en soporte papel, como ahora se dice, un poco más amplio, con alguna mínima reseña sobre los autores y la obra.

Foto del autor: Kely: «Sin título» (2007)

Y a continuación a la que sí está felizmente consolidada, la de la Corporación Masaveu, en este caso ya en su vigésima edición, y esta sí que con un más que aceptable folleto, con dirección artística de Luis Antonio Suárez Fernández.

Lleva por título Nuestra gente, y según el contenido del citado folleto pretende ser …un reconocimiento a la aportación de miles de trabajadores que han pasado por la empresa desde hace 177 años creando valor y prestigio…, y que como dice otro párrafo del citado texto …ha(n) sabido estar a la altura de las circunstancias con total responsabilidad…

Me gustaría estar seguro de que este homenaje verbal, que se ve ilustrado por un buen número de fotografías y exposición de objetos laborales, siempre corrió paralelo a unas justas condiciones laborales y salariales. No soy quien ni tengo datos para analizar este aspecto.

En lo que a la exposición pictórica se refiere, y continuando con esa línea discursiva, la obras expuestas abordan el tema de las actividades laborales cotidianas desde el punto de vista del realismo social que parte de la segunda mitad del siglo XIX, y por artistas que si no los 6 son asturianos, sí tienen al menos una gran relación sentimental con Asturias. También no es menos cierto que 4 de ellos presentan una gran carga nostálgica, cuando no crítica en la obra expuesta.

En relación con lo anterior, señalar que en un folleto cuidado como este, y como son siempre todos los de las exposiciones de este pabellón, en este caso se cuela un gazapo. Juan Martínez Abades no nació, ni tan siquiera le nacieron en Madrid. Es asturiano de cuna, y de sentimiento, nacido en Gijón, ciudad en la que muy merecidamente tiene una calle en su recuerdo, por cierto no lejos del Recinto Ferial donde se realiza la exposición a la que nos estamos refiriendo, y al Parador «Molino Viejo», lugar de mi solaz previo.

Tomado del catálogo de la exposición.

El cuadro presentado de este autor lleva por título Pescador apoyado en una barca, y es de 1902, mostrándonos esa mezcla de melancolía, tal vez tristeza ante los nuevos tiempos de industrialización que parece vislumbrarse al fondo, o simplemente descanso sosegado tras la faena, como el pescador del famoso cuento.

Adquirido, como nos relata el catálogo, en Sotheby’s en 1988, es la primera vez que se expone en público, ocasión por tanto importante de una obra cuyos datos son difíciles, al menos para mí, de rastrear, incluso en páginas muy completas a cerca del autor.

Otra obra de similar temática, los trabajos marineros, y que pudiera sugerir parecidas reflexiones, es Pescadores en el puerto de Bilbao, de Enrique Martínez-Cubells. Este autor, si bien de nacimiento madrileño, tuvo una importante vinculación con Asturias, tanto por amistades personales como por su obra (El viático en la aldea, Puerto de Cudillero)

Tomado del catálogo de la exposición

 

Otra temática asturiana, abordada con dos obras de gran importancia y de hondo calado psicológico y de análisis social, es la minería.

El gran Evaristo Valle nos muestra Faena carbonera, de 1929, en la que unos seres despersonalizados y doblegados por las circunstancias, en un ambiente de colores oscuros y sin horizonte, tratan de arañar del fango unas migajas de carbón que puedan vender. Obra que Francisco Zapico,en un muy detallado análisis social de la vida y obra del autor, no duda en adjetivar como auténtica obra maestra…., estudiándola junto con Faena del carbónEncuentro en lo alto.

Tomado del catálogo de la exposición

Aún resuenan en mi memoria los ecos de contemplar como, en una aldea costera de la desembocadura del Nalón en la que pasaba los veranos de mi infancia, una muy humilde familia numerosa recogía, en un trabajo más que sacrificado y no exento de peligros, los restos de carbón arrastrados desde los lavaderos, río arriba, y devueltos a la playa por las mareas. Una vez separados de la arena eran vendidos, para así complementar el muy exiguo salario del cabeza de familia.

No menos impresionante, expresiva y psicológicamente es Minero asturiano (1964) del entrañable Mariano Moré Cors

Procedente del catálogo de la exposición

Por cierto, que otra de sus obras, con similar temática y mensaje, el excepcional Niño de la Cuenca será la Obra Invitada del Museo de Bellas Artes de Asturias, procedente de la Fundación Alvargonzález.

Tras los temas arriba señalados, no podía faltar la referencia a la industria y al proceso industrializador, aspecto que será abordado por dos artistas también asturianos, como son Magín Berenguer Alonso y Pelayo Ortega.

El primero, con su obra Trabajadores de la industria sobre esa dualidad, unas veces en convivencia, otras veces en confrontación, del trabajo artesanal, con reminiscencias campesinas, y de la plena industrialización, de las factorías y las máquinas. Tema este tan querido a otros literatos asturianos como Clarín (Adios, Cordera) o Palacio Valdés (La Aldea perdida).

Magín lo expresa plásticamente con un recurso compositivo geometrizante (sic),  como son dos planos distintos, a modo de franjas diferenciadas.

Procedente del catálogo de la exposición

 

Pelayo Ortega nos ofrece Fábrica de cementos de La Robla, de fecha tan cercana como 1988, profundizando también en el binomio tradición-modernidad, fórmula, la del diálogo binomial, que reitera entre figuración y abstracción, también dentro de una estética muy geométrica, y con una referencia al entorno y la naturaleza.

Tomado del catálogo de la exposición.

Por último, el malagueño Daniel Quintero nos ofrece Retrato de Don José Masaveu Masaveu, de 1995, retrato de una composición perfectamente estructurada, tanto en lo escenográfico, con el fondo de la fábrica, como en lo simbólico, , figura central del personaje, en presentación de primer plano, sillón y plano en la mano dcha, y con una aproximación psicológica a la figura, mirada penetrante, serenidad, determinación.

Tomado del catálogo de la exposición

En resumen, cumplimiento con una tradición personal, que en lo individual significa una vez más un canto agradecido a la vida, y en lo colectivo, una oportunidad para reflexionar a través del arte de nuestra realidad social.

 

La selección del mes.

29 Nov

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Aclaremos rápidamente el asunto para no crear equívocos. No se trata de que este disco se haya publicado recientemente como novedad. Se trata de un disco que, como se puede deducir de la portada, es ya bastante añejo, pero  que durante este mes he escuchado con mayor asiduidad.

Aclarado este asunto digamos que contiene dos conciertos para piano de Beethoven. En primer lugar el nº 5, en mi bemol mayor, op. 73, el famoso «Emperador», y a continuación el nº 2, en si bemol mayor, op. 19, y que, como sabemos, realmente es el primero que escribió el genio de Bonn.

Podríamos calificarlo de un disco valiente, fundamentalmente por su estructura. Somete a la consideración del oyente sendos conciertos de dos épocas distintas de Beethoven; uno, el nº 2, de la primera, iniciado en 1794 e interpretado por primera vez en marzo de 1795, cuando predominaba el Beethoven intérprete, que pretendía llegar a la cumbre de los pianistas, sobrepasando a la pléyade de ellos que en aquellos días poblaban Viena, y otro, el nº 5, de su segunda época, compuesto en 1809 y estrenado en noviembre de 1811, cuando ya el genial compositor estaba en todo su apogeo. Incluso, del primero el propio autor llegó a hablar con un cierto desprecio, manifestando que no se trataba de una de sus mejores obras, mientras que del segundo se sentía orgulloso, hasta el punto de no permitir que su editor lo denominase con otro nombre que no fuera «Gran Concierto».

Y, sin embargo, así las cosas, los intérpretes los colocan juntos, con el riesgo de la comparación, y yendo aún más allá, colocan en primer lugar al Emperador, y luego al que fue minusvalorado por su propio autor. Pero claro, eso pueden hacerlo tres genios como son Ashkenazy, Sir Solti y la Sinfónica de Chicago. En una interpretación que si en el Emperador se pone de manifiesto toda la grandiosidad, magnificencia y belleza conceptual, la «arquitectura beethoveniana», que todo el mundo le admira, al nº 2, lo convierten en una obra primorosa, de una belleza estética admirable, con un segundo tiempo que es un gozo de sutileza, intimismo y romanticismo.

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

En ambos casos Ashkenazy alcanza un asombroso dominio de las dinámicas, consiguiendo en ocasiones momentos de gran introspección y lirismo, con pianísimos cristalinos y con un punto dulces, para posteriormente derrocharse en esa magnificencia ya comentada, en un torrente de sentimientos puramente románticos. Sir Solti conduce esa máquina perfecta que siempre fue la Sinfónica de Chicago, consiguiendo una concertación milimétrica con el solista en ese continuo carrusel sentimental.

Este diálogo de los dos conciertos, que van desde las reminiscencias del clasicismo del nº 2 al pleno romanticismo del nº 5 nos permite contemplar al artista genial que quiso romper la rigidez de las formas y abrir ventanas a inmensos horizontes de libertad. Fue persona que vivió etapas convulsas, de finales del s. XVIII y principios del s. XIX (Revolución, auge y caída de Napoleón, Congreso de Viena, ascensión de la burguesía, irrupción de la ideología liberal, revolución industrial), y que siempre desde su arte supo responder a un compromiso social, apostando por la transformación radical de los fundamentos estéticos, y buscando el discurso en el colorido tímbrico que reflejase sus estados de ánimo, como anteriormente reseñábamos, con un piano, su instrumento favorito, que bucea en su intimidad y una orquesta que prolonga la expresión de sus aspiraciones monumentales.

Este artista genial y comprometido, que en 1792 se instala definitivamente en Viena, realiza estudios universitarios, con especial querencia por la filosofía, y entra en contacto con ideales revolucionarios y republicanos que siempre defendió, es también hijo de su pasado, de unas ideas que tienen sus antecedentes en décadas anteriores, donde los artistas se esfuerzan en romper moldes y convenciones.

Esta época del XVIII en la que  la burguesía ilustrada en auge se esfuerza en la búsqueda del progreso y de un mundo más racional, cuestionándose ideas y estéticas, podría ofrecernos multitud de textos y autores para maridar con nuestro disco. Por no ser menor entre todos ellos, y por proximidad, se me viene a la mente nuestro paisano D. Gaspar Melchor de Jovellanos, nacido en Gijón en 1744. Y de su muy fecunda producción literaria, su Elogio de las Bellas Artes, discurso pronunciado en Real Academia de San Fernando en 1781. Contaba por entonces Beethoven 11 años. Ya había realizado su primera actuación en público, y publicado su primera composición. Al año siguiente dejará la escuela, y 2 más tarde obtendría su primer empleo en la orquesta de la corte del príncipe de Colonia, Maximiliano Francisco.

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D. Gaspar Melchor, hombre de visión enciclopédica en las dos acepciones que el DRAE concede al término, fue no solo un teórico, porque no le dejaron ser práctico, de la reforma (Informe sobre la Ley Agraria, Informe sobre espectáculos, Exposición al Príncipe de la Paz como respuesta a once puntos sobre instrucción pública en España, Informe sobre la reforma de cárceles, etc., etc.sino también un literato, con composiciones teatrales y poéticas de mayor o menor fortuna y libros de viajes, además de sus múltiples escritos e informes de orden pedagógico, económico, etnográfico, jurídico o político.

Y sintió una especial preocupación por el arte, de la que el librito que comentamos, pequeño en tamaño pero muy grande en contenido, es una muestra, y que, como citamos anteriormente, fue encargado por la Academia de San Fernando, de la cual era miembro de número, lo mismo que de las de Historia y de la Lengua.

En el prólogo de dicha obra, D. Javier Portús Pérez la considera un texto fundamental para la historiografía del arte español, puesto que, en sus palabras, es la primera vez que se superan esquemas estrictamente biográficos, y se pone la pintura en relación con fenómenos de órdenes sociales diversos que configuran la experiencia histórica, dando lugar al nacimiento del concepto moderno del arte en España.

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Y a quien asignamos el maridaje pictórico?. Instintivamente, máxime escribiendo estas líneas desde Zaragoza, pienso en Goya. Con ambos genios anteriormente citados comparte su sentido ilustrado y su profundo compromiso social. Con Jovellanos comparte el hecho de haberlo retratado en más de una ocasión, así como lo que hoy en día Facebook denominaría amigos comunes; y con el músico genial anecdóticamente compartiría la sordera, lo que sin duda a ambos condicionaría sus caracteres y ese punto hosco y de difícil sociabilidad.

Dicho esto, que cuadro escogeríamos de Goya?. Difícil tarea tanto por la gran calidad de toda su, además, cuantiosa producción como porque son infinidad los que cumplen los requisitos antes señalados. pero como me veo obligado a señalar uno, me quedo con El perro semihundido.

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Cuadro que forma parte de sus Pinturas negras procedentes de las paredes de la Quinta del Sordo; siempre resulta misterioso para cualquier observador.

Aquel joven que se sabía artista, y que quería alcanzar la fama, se lanzó a la aventura, y sin apenas recursos se fue a Italia a empaparse del arte de sus predecesores. Allí ya alcanza una mención especial del jurado en un concurso de Parma con el cuadro Anibal contempla por primera vez Italia desde los Alpes, que, por cierto en la actualidad está en el museo asturiano de la Fundación Seldas-Fagalde, en El Pito (Cudillero).

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A su vuelta a Zaragoza se dedica a la pintura religiosa, lo que le proporciona importantes beneficios económicos y un sólido prestigio profesional. Por eso y por la influencia de su cuñado Bayeu es llamado a la corte, y en Madrid alcanza las máximas cotas de éxito artístico, a lo que no es ajena por cierto, entre otros factores, su amistad con Jovellanos.

Pintor de gran perspicacia psicológica en sus retratos, es también un mordaz notario de su  sociedad con las series de grabados y un decidido y valiente denunciante de los desastres de la guerra, tanto con la serie de grabados del mismo nombre como con los cuadros referentes a los sucesos de mayo de 1808.

No ajeno a dificultades socio-políticas y económicas en el periodo de la Restauración, tanto por sus pensamientos como por los círculos de amistades en los que se movía, quizás alcance su cumbre artística en el Trienio Liberal con las Pinturas negras, que, como decíamos, decoraban su Quinta del Sordo y de las que El perro semihundido, era una de ellas, y en la que desde el punto de vista estético se acerca incluso a la abstracción, y desde el punto de vista de su contenido nos sumerge en todo un posible proceso interpretativo psicoanalítico.

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Tres inteligentes personas que comprometieron su vida en la búsqueda de su verdad y de la belleza, y que con ello contribuyeron a facilitarnos que sea un poco más fácil habitar este duro mundo. Gratitud y honra para su memoria.

Otras referencias:

http://www.beckmesser.com/entrevista-con-solti-recuperada/

https://www.youtube.com/watch?v=VJ2uv6RhN3Q

https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/metapintura-un-viaje-a-la-idea-del-arte/1d0500f9-5f3c-4ad0-a345-5626e65fa702

http://www.temasdepsicoanalisis.org/perro-semihundido/

Una excelente exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

10 Nov

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Una de las suertes de Oviedo es poder disfrutar de nuestro Museo de Bellas Artes, cuya entrada, además, es gratuita. Y que en esta ocasión nos regala una estupenda exposición sobre la Colección Cubista de Telefónica.

La Colección de Arte de Telefónica está formada a su vez por otras diferentes  que se componen de obra pictórica, escultórica, fotográfica y en papel de artistas tanto nacionales como internacionales. A saber:

  • La Colección de Arte Español Moderno y Contemporáneo,  con un total de 84 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, con autores entre los que destacan  Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Juan Gris, Luis Fernández o Pablo Picasso.
  • La Colección Telos, con 418 obras sobre papel de 43 artistas españoles contemporáneos como Antonio Saura, Eduardo Úrculo, Hernández Pijuan o Luis Feito, entre otros.
  • La Colección de Fotografía Contemporánea,  con 276 piezas de 48 autores de todas las procedencias, como Cindy Sherman, Andreas Gursky, Axel Hütte o Bleda y Rosa.
  • Archivo Histórico Fotográfico y Fílmico de Telefónica,  y por último, pero no por ello la menos importante,
  • La Colección de Arte Cubista,  con un total de 41 cuadros cubistas del periodo 1912-1933, pertenecientes a 19 autores como Albert Gleizes, André Lhote, María Blanchard, etc., agrupados en torno a un conjunto de 11 obras del pintor español Juan Gris.

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En la actualidad, la Colección de Arte Cubista está cedida durante 5 años al Museo Reina Sofia mediante un convenio de depósito renovable que se formalizará el próximo mes de abril.

Curiosamente esta valiosa colección no dispone de ningún Picasso, que sí está representado en la de Arte Español Moderno y contemporáneo, ni tampoco de ningún Braque, otro de los fundadores del movimiento. Como se comenta en el programa de mano de la exposición que citamos, esta colección surgió con la intención de cubrir un vacío en las colecciones españolas sobre este movimiento detonante de las vanguardias. Formada en torno a Juan Gris, propone una visión complementaria a la de la historiografía tradicional.

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El considerado tercer gran nombre del movimiento se incorpora a él, algo tardíamente, llevado por su admiración por Picasso. Pero por contra continuará trabajando en el mismo más tiempo, cuando tanto Braque, por motivos de la Gran Guerra, como Picasso por adoptar nuevas tendencias, iban abandonando ya el cubismo. Su estilo entonces es más colorista, lo que quizás añadiese una nueva etapa a las clásicas analítica y sintética.

La exposición, con diez piezas de Gris, se complementa con las de otros artistas parisinos contemporáneos, así como con la expansión alcanzada a artistas españoles y latinoamericanos, además de algunos libros y cartas, también de interés para comprender las influencias del movimiento.

De visita más que recomendable, estará abierta hasta el próximo 8 de enero.

Otras referencias:

  • Exposición «Cubismo y guerra. El cristal en la llama». Museo Picasso, Barcelona. http://www.museupicasso.bcn.cat/ca/exposicions/temporals/cubisme-i-guerra/es
  • Cubismo en el campo de batalla. Po Manuel Antón. Revista Descubrir el Arte. Noviembre, 2016. Pag. 44
  • George Braque. Catálogo de exposición en Guggenheim Bilbao (2014)
  • Juan Gris. Pinturas y dibujos 1910 – 1927. Catálogo (2 vol.) de exposición en Museo Nacional «Centro de Arte Reina Sofía» (2005)

 

Reseñas breves (X): Javier del Rio

6 Mar

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El Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias organiza una exposición con obra de Javier del Río, uno de los más interesantes artistas plásticos asturianos contemporáneos, lamentablemente fallecido.

La exposición lleva por título «Javier y la arquitectura» y muestra obra gráfica, pinturas y esculturas que en su mayor parte tienen que ver con espacios físicos construidos y habitables.

Javier del Rio nació en Gijón en 1952. Su inquieto e independiente recorrido por el mundo del arte estuvo constantemente por el estímulo de la búsqueda, lo que le hizo cultivar todo tipo de lenguajes y de géneros, así como experimentar en estilos muy diversos. Viajero impenitente, supo absorber todos los estímulos y recrearlos con personalidad propia. Con tenacidad y esfuerzo se hace un brillante curriculum en un gran número exposiciones tanto colectivas como individuales. Tras una exposición en la Sala Cornión de Gijón, con gran éxito de crítica, fallece inesperada y súbitamente en 2004, truncándose así una de las trayectorias más importantes de su generación.

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Afortunadamente desde entonces hasta ahora su obra sigue siendo motivo de interés en exposiciones múltiples y en 2012 la Fundación Maria Cristina Masaveu Paterson tuvo el acierto de publicar el Catálogo razonado de su obra, que nos permite, como no podía ser de otra manera, una aproximación comprensiva y detallada a la totalidad de su compleja obra. Todo ello bajo la Dirección científica de Dña. María Soledad Álvarez Martínez, y la documentación de campo elaborada por Dña. Laura Mier Valerón, las fotografías de D. Alejandro Braña, prólogo de D. Ángel Antonio Rodríguez y semblanza humana de Dña. Guadalupe Rodríguez.

En el acto que ahora nos ocupa, en un tríptico que se puede encontrar en la página web, puesto que extrañamente en la propia exposición no se puede obtener ni el mínimo material de apoyo (suponemos que son cosas de la crisis), D. Alberto Martínez Villa, Historiador del Arte, nos guía por las obras expuestas, siempre relacionadas con paisaje, diversas formas de arquitectura y volumetrías, y como decíamos al principio, utilizando todos los materiales a su alcance, aguafuertes, óleos, hierro, piedra, y se lamenta el autor de esas líneas que algunas de estas obras, de las que afirma representan el mejor Javier del Río, no se encuentren aún en los museos.

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En cualquier caso, una exposición inexcusable sobre un muy interesante autor que aunque ya no esté físicamente entre nosotros, sabe transmitirnos que a través del arte su pintura, su alma y su visión están siempre vivas.

La pintura victoriana, la Colección Pérez Simón y el coleccionismo.

16 Sep

Hasta el próximo 12 de octubre podemos disfrutar en el Museo Thyssen-Bornemizza de Madrid de una estupenda exposición que lleva por título Alma-Tadema y la pintura victoriana en la Colección Pérez Simón. Comisariada por Véronique Gerard-Powell, profesora honoraria de la Universidad de la Sorbona de París, y procedente de París y Roma, para a continuación viajar a Londres, muestra 50 cuadros de una más extensa y rica colección.

Si bien la pintura victoriana estuvo durante bastante tiempo poco considerada hasta el punto de desaparecer prácticamente entre 1895 y 1900 , y desde una cierta óptica contemporánea pudiera  verse como excesivamente remilgada, vuelve a gozar hoy en día de una nueva revalorización, no solo por cuestiones estéticas sino incluso por cuestiones conceptuales y hasta sociales. No cabe duda que su búsqueda de la belleza representaba una actitud de escape crítico a la fealdad industrial imperante, e incluso se acercaba a los problemas que le eran contemporáneos desde ciertas convicciones socialistas, como fue el caso de Willian Morris, del que por cierto no figuran obras en esta exposición.

Como comenta María Cóndor en su brillante artículo titulado El Olimpo victoriano, en el número 186 de la revista Descubrir el arte, el posromanticismo de la época y su indagación estética es una respuesta crítica a la rigidez académica anterior, y busca adoptar un papel didáctico, así como de oposición a la moral de  puritanismo hipócrita de la época a través del impulso del desnudo y del nuevo papel de la imagen de la mujer. El desnudo femenino es contemplado como categoría académica, y en el caso de la Andrómeda, de Edward John Poynter, está considerado el desnudo más bello de la pintura británica, y además es el primero en su historia que aparece con sombreado púbico.

Andrómeda Edward John Poynter (1869) Colección Pérez Simón

Andrómeda
Edward John Poynter (1869)
Colección Pérez Simón

Algunas de las obras presentadas en la exposición se califican de auténticos iconos de la pintura británica, y la escuela señalada es totalmente diferente de lo que en esos momentos se realiza en el continente, y constituye un espacio temporal, fundamentalmente la década de los 60, auténticamente revolucionario dentro de la historia de dicha pintura. En su conjunto se caracterizan por su eclecticismo y libertad en los asuntos y su tratamiento, destacando no obstante dos ejes fundamentales: el culto a la belleza formal, encarnada en el ya antes señalado papel de la mujer, y la pasión por la cultura greco-romana, sus leyendas y sus mitos, tratadas además con un riguroso abordaje de las fuentes literarias.

Destaca en este sentido la visión de John William Waterhouse, por cierto el único autor que perduró a la práctica desaparición antes comentada, quizás por algunos elementos de modernidad que se pueden considerar como una mirada de apertura a los movimientos contemporáneos que habrían de aparecer en el horizonte estilístico. A tener en cuenta  a este respecto su obra titulada El canto de la primavera, y fechada en 1913.

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913) Colección Pérez Simón

El canto de la primavera.- Waterhouse (1913)
Colección Pérez Simón

Respecto de esa visión personal de Watehouse también es de considerar el interés del autor por la mujer fatal o por la hechicera. Sirva de ejemplo presente en la exposición El filtro de amor que mostramos a continuación.

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907) Colección Pérez Simón

Estudio para Jasón y Medea (El filtro de amor). Waaterhouse (1906-1907)
Colección Pérez Simón

El núcleo de la exposición, como ya deja entrever su título, lo constituye la sala Alma-Tadema, autor del que el Sr. Pérez Simón es uno de los principales coleccionistas. De las obras mostradas, destaquemos Las rosas de Heliogábalo, óleo sobre tabla de importantes proporciones (132,7 – 214,4 cms), realizada en 1888, fecha en que el pintor se encontraba en el culmen de su fama artística y social.

Las rosas de Heliogábalo Laurence Alma-Tadema (1888) Colección Pérez-Simón

Las rosas de Heliogábalo
Laurence Alma-Tadema (1888)
Colección Pérez Simón

 

La obra tiene, por supuesto, múltiples lecturas, pues a la meramente estética se puede añadir la moral al contraponer la aparente belleza con la real crueldad de la historia en la que por sádico placer el perverso emperador romano Heliogábalo da muerte a sus invitados mediante asfixia por lluvia de rosas.

Se haría interminable esta entrada si nos dejásemos llevar por la extasiante belleza de todos y cada uno de los detalles de la exposición, pero no quiero dejar de señalar El cuarteto. Tributo del autor al arte de la música, de Albert Joseph Moore, precisamente por cuanto tiene de referencia a ese maravilloso mundo, así como ese guiño de la insólita presencia de instrumentos musicales modernos en una escena que parece sacada de la Antigüedad clásica (cita del catálogo), y por el apasionante juego de líneas de su composición.

El cuarteto Albert Joseph Moore (1868) Colección Pérez-Simón

El cuarteto
Albert Joseph Moore (1868)
Colección Pérez Simón

O la Venus Verticordia de Dante Gabriel Rossetti, nacido en Londres en 1828 contra lo que su nombre podría sugerirnos, por la dulce sensualidad que evoca. Pastel sobre papel, y simplificación de otra versión anterior al óleo con el mismo tema.

Venus Verticordia Dante Gabriel Rossetti (1868) Colección Pérez-Simón

Venus Verticordia
Dante Gabriel Rossetti (1868)
Colección Pérez Simón

La colección  del astur-mexicano Pérez Simón está considerada como una de las más importantes, sino la más, de pintura victoriana, y de pintura británica en general, de la que ahora podemos disfrutar gracias a su generosidad, señalada no solo por los firmantes en el catálogo de la exposición, sino, y sobre todo, por los datos aportados en el mismo, que ponen de manifiesto el gran número de veces y de lugares en el mundo, y, por tanto, la facilidad con que sus obras pueden ser disfrutadas por el público.

Como el propio Pérez Simón manifestaba recientemente, las colecciones privadas juegan un importante papel en la recuperación, conservación, fomento y difusión del arte, sobre todo cuando se prestan a la exhibición pública de modo tan fácil y generoso como en este caso, añadimos nosotros. La historia del coleccionismo y consecuentemente la evolución del papel del coleccionista son magistralmente estudiados por María Dolores Jiménez-Blanco en su obra El coleccionismo del arte en España. Una aproximación desde su historia y su contextopublicación muy fácil de obtener a través de la red, de forma libre, y cuya lectura les recomiendo encarecidamente. En este contexto el Sr. Pérez Simón es un coleccionista impulsado únicamente, y ya es bastante, por la audacia y la pasión por la belleza, sin que en ningún momento le hayan guiado los intereses especulatorios o de cotización de mercado. Por ello, lejos de posesión egoísta camina hacia el disfrute compartido.

Por similares razones su muy extensa e importante colección, eso sí desde su óptica personal, y aquí radica también su faceta creativa ya que sus obras lo definen, sigue una planificación, que él califica de enciclopedista, al margen de modas o cotizaciones, y un rigor exquisito en el estudio y autenticación de las piezas. Es de admirar este tipo de coleccionistas y su actitud y deseamos seguir disfrutando de la belleza y el arte que comparten en próximas exposiciones.