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Un mes, un libro (VII): El Gatopardo

23 Jul

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Me pides que, teniendo en cuenta nuestra afinidad en gustos literarios, te sugiera algunos títulos para tu merecido descanso estival. Pues bien, considerando nuestra también coincidencia con la máxima horaciana de enseñar deleitando comienzo por una obra que creo cumple sobradamente dicho propósito. Me refiero a la única novela de Giusseppe di Lampedusa, la titulada El Gatopardo. Y digo lo de enseñar pues se trata de una obra que contiene múltiples capas o niveles diferentes de lectura de los que podemos obtener variados valiosos aprendizajes.

El autor crea un alter ego, o mejor diríamos un alter nos, con cuya descripción de sus personalidades e interrelaciones va formando, como muy bien señala Jorge Reverte en su bella obra Suite Italiana, <<un retablo políptico de ocho escenas>> que le permite reflexionar sobre la naturaleza del alma humana, las transformaciones sociales y sus interrelaciones.

La acción se sitúa entre 1860 y 1910, alrededor de los hechos acaecidos en Italia con motivo del desembarco de Garibaldi en Sicilia y posteriores acontecimientos del Risorgimento o unificación italiana. Es en este marco donde el autor comenta la cotidianidad de una familia de la nobleza, los Salina, y todo el contexto social que los rodea, así como las interrelaciones que se establecen entre ella y las clases populares a través del noviazgo de Tancredi Falconeri, sobrino del príncipe paterfamilias, y Angélica, hija de don Calogero Sedàra, prestamista y usurero burgués de origen humilde, que se enriquece con el engaño y la política (¿o es lo mismo?).

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El texto está escrito entre 1954 y 1957, cuando ya las vanguardias están más que plenamente consolidadas y se lleva entre los intelectuales y artistas un marcado compromiso social. Sin embargo el estilo de nuestra obra está ajustado al realismo decimonónico con preocupación por la realidad de cada día, en una descripción que bien podrían haber hecho nuestros Pérez Galdós o Clarín, eso sí, salvando las idiosincrasias que la evidencia geográfica condiciona, que en la novela se convierte en un personaje más. Además también lo recorre un cierto tardorromanticismo que incide en el desarrollo de los sentimientos y las emociones, al punto que Peter Robb, en su premiado libro Medianoche en Sicilia, afirma que <<El Gatopardo parece una novela. Siempre se ha tomado por una novela, pero en realidad es una gran meditación barroca sobre la muerte>>.

El autor relata, como decíamos, el acontecer cotidiano de una familia, los Salina, trasunto de la suya propia, pero con un siglo de anticipación, y sin que haya ritmo novelesco al uso, esto es, no hay una intriga ni modificaciones de los personajes, si no que lo importante son las reflexiones de ellos, fundamentalmente de D. Fabrizio, Príncipe de Salina, el propio Giuseppe de Lampedusa, sobre el devenir de los acontecimientos. Y lo hace con distanciamiento escéptico, irónico y crítico hacia una clase social que era la suya, pero con una gran clarividencia, capaz incluso de crear un género político, el <<gatopardismo>>, el «cambiar todo para que nada cambie», algo que desgraciadamente atraviesa la historia de la humanidad de forma transversal y reiterada, llegando irremediablemente hasta nuestros días. Incluso el propio Leonardo Sciascia, que en un primer momento criticó duramente la actitud ideológica del autor, posteriormente de una forma valiente admitiría que <<por desgracia, Lampedusa ha tenido razón y nosotros nos equivocamos>>.

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En cuanto a lo literario el estilo es brillante, el lenguaje, riquísimo, la penetración psicológica en la descripción de los diversos personaje, deslumbrante, a mi modo de ver su mayor acierto y el ritmo no decae en ningún momento, regalándonos disfrute continuo durante toda su lectura.

Y a pesar de todo ello, a pesar que Louis Aragón declarara que El Gatopardo es <<Una de las grandes novelas de este siglo, una de las grandes novelas de todos los tiempos, y tal vez…la única novela italiana>>, otro aspecto irónico habitual: en un primer momento, cuando el original fue enviado por el primo del autor, Lucio Piccolo, fue rechazado por editoriales aparentemente tan significativas como Einaudi o Mondadori. Solo dos años después, ya fallecido el autor, la agente literaria Elena Croce encontró casualmente una copia que había recibido y olvidado en un cajón. Admirada se la pasó a Giorgio Bassani que en aquel momento comenzaba a dirigir una linea de narrativa en la editorial Faltrinelli. Entusiasmado la editó, con prólogo propio, en noviembre de 1958. Año y medio después alcanzaba las cincuenta y dos ediciones, y cerca de un millón de ejemplares vendidos.

¿Injusticia?, ¿ignorancia?, ¿estulticia? Demasiado a menudo suceden estas cosas en la historia del arte, más sea como sea, lo importante es que ahora sí podemos disfrutar de la maravilla que significa, y tal día como hoy, veintitrés de julio, y sesenta y cinco años después de su muerte, podemos rendir un emocionado homenaje de admiración a Giuseppe Tomasi de Lampedusa, el auténtico Il Gattopardo.

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P.D.: Por favor, no dejen de leer también la otra obra citada en este comentario, la Suite Italiana, de Javier Reverte, de donde están sacados alguno de los datos mencionados.

Un mes, un libro (VI): Cuentos de amor, de Dña. Emilia Pardo Bazán

22 May

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Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas. No pensar por decreto.

Dña. Emilia Pardo Bazán

Avisado lector, sé que con frecuencia gustas de sumergirte en los clásicos cual piélago donde sedimentan nuestra cultura y nuestra civilización. Y ahí, como los buscadores de perlas, escoges relatos cortos que, al margen de su tamaño, encierren calidad y bellas formas.

Con estas dos agujas  puedes navegar por múltiples rutas desde la antigüedad hasta nuestros días: Las mil y una noches, Calila y Dimna, los cuentos del Conde Lucanor,  el Decamerón de Bocaccio, las Novelas ejemplares de Cervantes, los Cuentos de Kafka, de Julio Cortazar, Juan Rulfo,  Dostoievski, o Chejov. Pero yo te recomiendo que recales durante algún tiempo en el puerto de Dña. Emilia Pardo Bazán.

Mucha Dña. Emilia…dice mi amiga, y es muy cierto porque Pardo Bazán es persona y personaje. Tanto en lo íntimo como en lo ideológico o lo literario no conoce barreras, no tiene prejuicios, se salta victoriosamente todos aquellos convencionalismos que su época trataba de imponerle. Es la suya una imagen poliédrica, con muchas caras diferentes, con luces y sombras, en una autora que fue bastante ignorada y no solo en su tiempo. Anecdóticamente citaré que repasando los ya muy viejos libros de aquel mi lejano bachiller, en la Antología Literaria Española Contemporánea, firmada nada menos que por Lázaro Carreter y Correa Calderón en el año 1964, que comienza con Bécquer y termina con Celaya, no se la menciona.

En el plano ideológico gustaba de moverse con gran facilidad en la dicotomía, aspecto este que la autora nunca rehuía aunque le supusiera al menos tantas fobias como filias.

<<…con evidente perspicacia…establecía claramente las fronteras entre patria y tierra…>>

Ramón Villares.- Universidad de Santiago de Compostela

Lo mismo ocurre en cuanto a sus convicciones íntimas en las que distinguía entre razón y fe, ella que tan reiteradamente confesó su profesión de fe católica. Recuerda la actitud unamuniana, sin el carácter trágico de este, sino abordándolo con gran coraje, y en muchas ocasiones con humor. Aquí se ponen de manifiesto dos conceptos que podían ser transversales en la actitud intelectual de Pardo Bazán: su modernidad y su independencia, que ejercitados en terreno tan delicado nos dan como resultado otro de sus valores: la valentía. Dignos de mención en este sentido son sus análisis sobre el feminismo y la Iglesia.

Todo ello, no cabe duda, la hizo un personaje incómodo no solo durante su tiempo, recuérdese la polémica intelectual que se generó con su intento de acceso a la Real Academia, sino también tras su muerte, hasta el punto de estar oculta, como otros muchos intelectuales, por un régimen, el franquista, para quien estas ansias de cultura y libertad se hacían indigeribles. En el caso de Pardo Bazán con la trágica ironía de la usurpación de un lugar, las Torres de Meirás, que ella había construido como expresión y a medida de su personalidad.

En lo literario hay que señalar como una de sus características, amén de su calidad, la prolificidad. Además de veintiocho novelas, escribió seis libros de viaje, siete obras dramáticas, dos composiciones poéticas y numerosísimas colaboraciones periodísticas, así como cuatro biografías, dieciséis volúmenes críticos y veintidós de correspondencia personal, además de dos traducciones. Y por supuesto los Cuentos, entre los que en una primera aproximación pude localizar cuatrocientos diecinueve, muchos de ellos agrupados en series de diferentes temáticas (Cuentos escogidos, de Marineda, Cuentos nuevos, Cuentos de amor, sacro-profanos, dramáticos, de Navidad y Reyes, de la patria, antiguos, actuales, trágicos, de la tierra   o de Navidad y Año Nuevo, y otros sin agrupación específica)

Comprenderás fácilmente, avisado lector, que el análisis de esa ingente producción supera con mucho mis capacidades y la intención de este escrito, por lo que ciñéndome a mi recomendación inicial de los cuentos, te sugiero la serie de los cuarenta y cuatro Cuentos de amor.

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En ellos está recogida toda la esencia de la literatura de Pardo Bazán: prosa elegante, léxico riquísimo, relatos bien armados, con ritmo que mantiene in crescendo el interés del lector para llegar a unos finales habitualmente sorpresivos, y todo ello acompañado de humor, ironía y en ocasiones una muy sutil crítica social.

A su vez, en lo temático destaca la variación, pues contempla el amor como algo polifacético que puede ser abordado con muy diversos puntos de vista. En ocasiones parece una fantasía delirante, otras veces predomina el desamor y el desengaño, y por supuesto, el engaño.

También aparece, ¿cómo no?, el monstruo de los celos, y en casi todas las ocasiones la ternura. Todo ello mostrando las múltiples caras de algo que por ser pasión no puede quedar encerrado en una fría clasificación, que una cosa es admirar la belleza de las mariposas y otra muy distinta el estudio de la entomología.

Me preguntas que cuáles te recomiendo, que por donde empezar. La respuesta, aunque sé que te defraudará, es sencilla: léetelos todos, y el orden no importa. Al ser relatos cortos permiten una lectura cotidiana para la que es fácil encontrar tiempo. Un ritmo de dos por día es posible y una dosis que no te saturará, que hasta el mejor vino en exceso abotarga los sentido y elimina el disfrute . Así en menos de un mes te habrás regalado una terapia completa de belleza que tu espíritu agradecerá para siempre. Pero eso sí, léelos con tranquilidad y sosiego, centrándote en cada uno de ellos, paladeando cada palabra, cada construcción de la frase y aprovechando el conocimiento de los términos hoy inusuales, esa riqueza léxica a la que antes hacía alusión.

Una advertencia quiero hacerte: ponte en el espíritu de la época, tercio final del siglo XIX, donde el estilo literario era muy diferente e incluso también los conceptos sociales. Pero no olvides que en cualquier etapa de la historia del arte, en todas sus variantes, nos podemos encontrar con la belleza.

Estoy seguro de que al terminar me agradecerás la sugerencia.

P.D.: Por si todo esto fuera poco, a los cuentos de Pardo Bazán puedes acceder gratuitamente en la página web cuyo enlace te dejo aquí.

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Un mes, un libro (V): Obra maestra.

11 May

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Título: Obra maestra

Autor. Juan Tallón

Editorial: Anagrama

Querido amigo A:

A medida que iba leyendo el libro que te adjunto me imaginaba lo mucho que habrías de disfrutar con el mismo. Ahora bien si me preguntas a qué genero deberíamos adscribirlo, francamente no sabría decirte. ¿Es relato novelado de unos hechos reales? ¿Es reportaje periodístico con añadidos novelescos? ¿Es novela negra? ¿Es simplemente la edición de una astracanada, no por ello menos trágica? Júzgalo tu mismo y luego me iluminarás con tu siempre ponderado juicio.

Para ir sacándote de la intriga (¿o quizás para introducirte más en ella?) intento situarte. El origen de lo relatado tiene lugar allá por el año de 1986, en aquella España en plena efervescencia democrática, necesitada de revalidarse en modernidad ante los países de nuestro entorno, como gustaban de decir la clase política y periodística. Para ello, entre otras cosas, se decide hacer, de prisa y corriendo y un poco a la trágala como habitualmente en nuestro país, un museo de arte contemporáneo, el actual Reina Sofía, e inaugurarlo con un ceremonial que asombrase (¡y vaya si asombró!) a ese antes citado entorno presuntamente validador.

Con este motivo se decide solicitar obra para una magna exposición a lo más granado de la modernidad pictórica y escultórica, tanto nacional como internacional. Así se hizo con nombres como Georg Baselitz, que por cierto el día antes de la inauguración se marchó de Madrid indignado por lo que él consideraba un trato inadecuado, Eduardo Chillida, Twombly, Antonio Saura, Antoni Tápies o Richard Serra, todos ellos artistas a los que conoces sobradamente.

Este último respondió con una de sus habituales obras monumentales que tituló Equal–Parallel: Guernica–Bengasi. Fíjate si sería monumental que pesaba ¡treinta y ocho toneladas! (sí, lees bien), y para introducirla en el museo hubo que derribar parte de su recién rehabilitada fachada. Acabada la exposición la obra fue almacenada, y como no era posible hacerlo en el propio museo se encargó el asunto a empresas externas especializadas, acorde con lo que a posteriori se instauraría como tendencia de externalización de los trabajos de la administración. Cuando años después se la quiso volver a exponer, la pieza había desaparecido, y en 2006, es decir transcurridos veinte años, este hecho tuvo que ser admitido públicamente por el museo.

¡Veinte años después! se reconoce que no se tenía ni idea de qué había pasado con una pieza de, te recuerdo, treinta y ocho toneladas, lo que hace que no sea fácil que pase desapercibida, y por la que se habían pagado, y creo que este dato también es significativo, treinta y seis millones de las antiguas pesetas de dinero público.

Hasta aquí los hechos, con alguna cuestión más que va saliendo a lo largo del relato.

¿Qué hay acerca de la obra literaria que origina esos hechos, y de la que estamos hablando?

Como te decía no es fácil adscribirla a un género concreto pues transciende los cánones habituales creando una estructura muy original. Obra coral en cuanto que multitud de personajes implicados van apareciendo en sus páginas relatando la visión de su participación en la historia. El autor organiza estas apariciones de forma muy abierta, asimétrica, con desigual duración de los epígrafes, lo que hace a la obra muy dinámica y con gran agilidad, proporcionando un continuo interés en su lectura.

Además está escrita con una prosa muy elegante que va concediendo a cada uno de esos personajes un tono muy adecuado a su personalidad y estatus social. Así por ejemplo Philip Glass , que define a si mismo como compositor contemporáneo que basa su música en estructuras repetitivas, en su discurso reitera la conjunción «y» de un modo notable, confiriéndole un ritmo muy musical y acorde con su estilo. Con todo ello el autor acaba recreando un magnífico retablo de una sociedad que, en muchas ocasiones, genera negativo asombro, al punto de que raya también el género de la novela picaresca, eso sí, en la posmodernidad.

Llegados a la última página  de la obra no sabemos como fue la verdadera historia de la desaparición y cuanto hay de cierto o de inventado en ella, pero ¿eso importa?.

Al fin y al cabo, cada persona narra una historia de una manera, y esa historia debe ser cautivadora y espontánea. Si no es cautivadora y convincente, entonces no tiene valor (Radu Lupu)

¿Y qué hay del autor? He de confesar que, en mi enciclopédica ignorancia, lo desconocía totalmente, por lo que, a día de hoy, aparte de reconocerlo como un magnífico autor en cuya obra creo que merece profundizarse, lo único que sé de él es lo que cualquier persona con un mínimo interés puede obtener en la solapa de la publicación y en Wikipedia o similares.

Licenciado en Filosofía, trabaja en el campo del periodismo y la comunicación. Fue corresponsal del periódico La Región y después jefe de prensa de la Secretaría General de Emigración hasta 2008. Trabajó en la Cadena SER, en la revista Jot Down, y en El Progreso.

Participante en diferentes publicaciones colectivas, obtuvo con su primera novela el VI Premio Nicomedes Pastor Díaz. Sus libros abundan en la metaliteratura y en la derrota. Desde 2020 es miembro de la sección de Pensamiento del Consejo de la Cultura Gallega. En 2013 publica El váter de Onetti en castellano, al no encontrar editores que quisieran publicarlo en gallego, idioma en el que estaba escrito originalmente. En 2018 publica su primera gran novela, Salvaje Oeste, que ficciona el poder en la España del Siglo XXI. En 2020 Rewind, a pesar de las dudas de sus editores con respecto al título. Otros de sus títulos son Libros peligrosos o Mientras haya bares.

Entre sus distinciones cabe destacar: Ganador del VI Certamen de relatos Francisco Fernández del Riego, del III concurso de Narrativa Erótica La Máquina de Vapor, del IV Premio Pastor Díaz de Novela, por La autopsia de la novela, del Premio Modesto R. Figueiredo en el 2009, por Era él, finalista del Premio de novela corta Manuel Lueiro Rey en el 2010, por La pregunta perfecta, ganador del Premio Lueiro Rey en el 2012, por Fin de poema, o del Certamen Manuel Murguía en el 2013, por Consanguíneo.

De sus muchos artículos periodísticos en los más sonados medios nacionales destaco por divertido uno muy reciente cuyo enlace dejo aquí.

Por último, por si fuera poco el interés que despierta la historia en sí misma y la alta calidad de esta obra, denominémosla por fin como lo hace su editorial como novela no ficción, a partir de la segunda parte introduce otros niveles más allá del relato de las vicisitudes de la escultura. Uno más que interesante es la sempiterna controvesia sobre la naturaleza y aledaños del arte contemporáneo. Incluso algún artista consagrado, como José Manuel Bouzas llega a calificar la obra Serra como cachivache.

También, y a mayor abundamiento, tanto las seis intervenciones de Richard Serra como la de otros muchos artistas, críticos, gestores de arte, o de otras personas que de un modo u otro trabajaron con el norteamericano en la génesis de su obra, acaban convirtiendo el libro en algo que podría remedar un catálogo razonado del escultor.

Bien sabes, amigo A., que cuando una obra me gusta, y en mi poco entender la considero de calidad, hago de su consejo un acto de amistad. Pues bien, esta es una de ellas. Estoy seguro que la disfrutarás.

P.D.: Como sé que eres amigo de los maridajes y las sinestesias, en este caso la obra tiene que acompañarse con música de Philip Glass. Aquí te dejo un enlace. El vino, obviamente de California, ¿un Opus One, del Valle de Napa?

Un mes, un libro (4): El Último Verano de la URSS

30 Abr

URSS

Desgraciadamente los aspectos más trágicos de la actualidad teñida de horror y muerte otorgan una nueva vigencia a este libro.

La autora, Sara Gutierrez,  brillante doctora en medicina aparte de periodista y otros emprendimientos, tras obtener el Premio Extraordinario Fin de Carrera por la Universidad de Oviedo, consigue una beca para cursar la especialidad de Oftalmología en una de las entonces repúblicas de la Unión Soviética, concretamente la de Ucrania, y más exactamente en la ciudad, hoy tristemente célebre, de Jarkov.

Finalizada dicha especialidad, en el verano de 1991 y ante la posibilidad de no volver en un futuro próximo por aquellas tierras, decide realizar un viaje fin de estudios para conocer algunas de sus históricas y bonitas ciudades, siguiendo el eje Mar Báltico – Mar Negro, y acompañada de una compañera uzbeca, Yulduz, que aporta muchos aspectos de ingenua ternura a todo el relato.

Como buena periodista, va tomando ágiles notas durante todo el recorrido, que años más tarde, y por mor del tiempo dilatado que le confirió el confinamiento pandémico, las transformó en un bello libro, tanto por su contenido como por el continente.

Y digo lo del continente porque el libro en si mismo, como objeto, es una joyita. Editado muy cuidadosamente por Reino de Cordeliamuestra una factura muy atractiva a la vista y al tacto en los tonos y texturas de su papel, así como por los delicados detalles que separan capítulos o párrafos, y todo ello culminado con unas muy acertadas ilustraciones de Pedro Arjona que sabe enfatizar la esencia de cada ciudad y etapa del viaje, así como reflejar esa citada ternura de Yulduz que atraviesa todo el texto.

Los buenos libros, y este lo es, son amigos que nos van a acompañar probablemente durante toda nuestra vida, por lo que si además son bellos, y este lo es, van a añadir un plus a su disfrute.

Respecto del contenido, la prosa es elegante y el ritmo ágil, lo que hace muy fácil y atractiva su lectura. Además aporta exactas y completas descripciones tanto del estilo de  vida en aquel tiempo en Jarkov y en la URSS como de las ciudades y por las que transcurre el viaje y su historia, lo que lo transforma en una atractiva guía de viaje, o al menos complementaria de la que queramos usar. Sería una estupenda invitación a reproducir la experiencia, si no fuera por las trágicas y peligrosas circunstancias por las que la región atraviesa, como señalo anteriormente.

Y esa trágica actualidad probablemente sea mejor comprendida a la vista del citado libro, que también nos describe la plural mentalidad de los habitantes de la región, lo que probablemente expliquen algunas de las actitudes vigentes hoy en día. Recordemos al respecto el análisis que a partir de la página 72 realiza un veterano militar, que viajaba exhibiendo orgullosamente sus muchas condecoraciones, en el que critica a  Mijaíl Gorbachov y las consecuencias de su actitud presuntamente débil y complaciente, concluyendo que nuestros logros son, sin duda, muchos más e infinitamente superiores a los suyos…, eso que se ve en la televisión son decorados y películas; la realidad es bien diferente. En Occidente, los niños se mueren de hambre y los hombre vagabundean buscando un trabajo que no hay…

También a este respecto la figura de Yulduz y la descripción de las condiciones su vida una vez que vuelve a su patria, la también antigua república soviética de Uzbekistan, donde nuestra protagonista pasados unos años por fin va a visitarla, nos hace comprender la existencia de otra realidad y otras mentalidades en las que ven los acontecimientos desde prismas muy distintos a los nuestros.

En fin, otra propuesta de lectura que sugiero como signo de amistad, con el deseo que con ella disfrutéis y reflexionéis.  El libro lo merece y es seguro que os lo proporcionará.Unicamente queda ensombrecido por la pena que estará sufriendo la autora al ver las imágenes de su querida Jarkov y sobre todo por el dolor terrible e injusto por el que están pasando sus habitantes. ¡Ojalá no perdamos del todo la  humana compasión y podamos contribuir de alguna manera a evitar los sufrimientos de esta  y desgraciadamente  otras muchas tragedias!

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Un mes, un libro (1): Una breve historia del futuro

29 Ene

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Vivimos tiempos de incertidumbres, y para muchas personas, sobre todo las de mi edad, no es la menor de ellas pensar que nos deparará el inmediato futuro, incluso el presente, con el gran y rapidísimo desarrollo de la tecnología.

Hoy para acciones básicas de la vida diaria (ir al banco, pagar la compra, pedir consulta médica, y otros muchos ejemplos más) es fundamental conocer informática a nivel de usuario. Pero el caso es que todo esto evoluciona a tal velocidad que en muchas ocasiones supera nuestra capacidad de adaptación, hace crecer la brecha digital y nos deja fuera de la actualidad, haciéndonos vulnerables, más incluso de lo que ya somos por naturaleza.

El caso es que esto no va a parar aquí. Aunque no nos demos cuenta nuestras vidas están altamente influidas por la inteligencia artificial con sus algoritmos o las blockchains hasta límites sorprendentes.

Pero no perdamos la calma. Como dijo alguien citado por los autores del libro que comentamos, el futuro ya estuvo aquí. Acaso no se produjo un cambio espectacular con la aparición de la era industrial, o con la caída de la sociedad estamental o absolutista, y por ir aún más lejos, del paso del paleolítico al neolítico?

Probablemente los habitantes del mundo en esas ocasiones tuvieron la misma sensación que nosotros de que todo a su alrededor se tambaleaba y su sociedad corría el peligro de desaparecer.

Frente a los retos e incertidumbres que nos plantea la vida, uno de los más sólidos asideros de los que disponemos es el conocimiento, por más que terraplanistas, negacionistas o antivacunas pretendan negarlo, y posiblemente de igual importancia que es la lucha contra la desigualdad es la lucha contra su ignorancia, si no es que una y otra están intimamente ligadas.

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Pues bien, Conrado CastilloNacho Villoch nos plantean este más que interesante libro con un sugerente título para que utilicemos el conocimiento como punto de apoyo de la palanca que nos puede ayudar a modificar nuestras rígidas y temerosas actitudes, desde la esperanza de que si la raza humana ya nos adaptamos antes y en multitud de ocasiones, bien podemos volver a hacerlo ahora. Aspecto este muy esperanzador puesto que además señalan que si bien es vertiginosa la aceleración de la tecnología, las emociones y sentimientos de los humanos permanecen.

Para ello los autores, como método que soporte sus interesantes reflexiones, realizan un paseo por el tiempo a modo de variaciones sobre diversas materias. Hacen una introducción del tema correspondiente mostrándonos como estaba en tiempos pasados, con estampas que a los neoadanistas pueden parecerles increíbles, para luego analizar como está en la actualidad, y posteriormente tratar de hacer un intento prospectivo para los próximos veinte o treinta años. Más lo consideran especulatorio.

Ahora bien, este innegable desarrollo tecnológico, con las evidencias tan altamente positivas en campos como por ejemplo la medicina, es siempre bueno? Servirá para que los humanos dispongamos de más tiempo libre y ocio, y consecuentemente la posibilidad de un mayor desarrollo intelectual e integral?. O como dice alguien tan poco sospechoso de colaborar con comunistas-bolivarianos revolucionarios como es el Instituto Tecnológico de Masachusetts (MIT) nos llevarán a un desempleo global del 80 %? Otra vez aparece el monstruo de la desigualdad.

Porque el modelo crece, sí, pero en ocasiones sin control, y garantizar un mínimo de estabilidad y dignidad a las personas implicadas en él es  muy difícil, dependiendo demasiadas veces de intereses espurios.

Por eso, y por otras varias razones entre las que no es la menor la de los delitos informáticos, es necesario que en este nuevo mundo siga persistiendo la ética (será verdad que alcanzará su esplendor en la década de los treinta del presente siglo?) y todas aquellas materias que la sustentan: la filosofía, la historia, las humanidades, etc. Estas disciplinas nos muestran reiteradas evidencias de que los instrumentos no son ni buenos ni malos en si mismo. Lo serán en la medida hacía donde se incline la voluntad del ser humano, con todas sus luces y sus sombras.

Nosotros decidimos hacia que lado empujamos.

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Los libros (también) son para el verano.

17 Ago

Llegadas estas fechas solemos pensar que es el momento de recuperar esas lecturas que van quedando pendientes a lo largo del año y que además servirán para proporcionarnos momentos de relajo en el ajetreado calendario de playa, piscina, chiringuitos, etc. Para ello los periódicos nos regalan listas con la indicación de los títulos más adecuados a nuestros gustos y características.

Quiero echar un cuarto a espadas en la cuestión, pero desde un punto de vista totalmente subjetivo, y sin la más mínima intención ni clasificatoria ni calificadora. Señalar previamente dos cuestiones: primero, soy lector de todo el año, por lo que en verano lo único que hago es continuar con los libros que tenga entre manos de atrás, y segundo, dado mi consustancial desorden en todos los aspectos de mi vida, no podía escaparse a él el hábito libresco, por lo que compaginar varios de ellos al mismo tiempo es lo habitual, sin ningún orden ni concierto ni por qué.

Qué manejo, pues, en estos momentos que me ayuden a soportar los rigores de la temperatura de esta bella ciudad de la costa levantina?.

Comentaba semanas atrás que llevado de mi admiración por los escritos de Rafael Narbona había llegado a una publicación de José Jiménez Lozano, El Mudejarillo, al que me atrevía a calificar como uno de los textos más bellos que últimamente había leído, y que además despertó mi interés por la vida de San Juan de la Cruz, al punto de hacerme realizar un viaje a Fontiveros, su cuna. Pero también lo señalaba como una biografía poetizada, por lo que me quedó el regusto de buscar alguna más históricamente canónica. Así llegué a otra estación que tampoco era exactamente la buscada, pero que por sus características compensaba detenerse en la misma.

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La noche enamorada es un texto de un autor, Pedro Miguel Lamet, prolífico y que aborda muy diversos géneros y formatos, lo que se traduce en el dominio de una prosa ágil, elegantemente elaborada y muy documentada, por todo ello de fácil y gratificante lectura.

En este caso la obra citada es una novela histórica referida a la biografía de San Juan de la Cruz. Podríamos decir que es más histórica que novela por cuanto la percha narrativa (así denominada por el autor) es muy liviana y un mero pretexto para asentar muy sólidamente las andanzas de San Juan así como los detalles de los diferentes medios sociales en los que transcurre su vida, y que constituye en definitiva el fuerte del libro. La historicidad y fuentes señaladas por el autor en su Apéndice al libro lo corroboran, y de ellas destaca el autor este otro librito titulado Vida de S. Juan de la Cruz, del Padre Crisógono de Jesús, de la Orden de Carmelitas Descalzos, que si pequeño en formato concentra muy acertadamente los datos objetivos conocidos con una bella prosa, ilustraciones de Francisco Zucchi, de 1748, y citas muy adecuadas.

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Para concluir, señalar que la asimetría señalada en nada menoscaba el interés y el disfrute que proporciona su lectura y los muchos motivos de reflexión que aporta.

En cuanto a complementos musicales, decir San Juan de la Cruz es decir Mompou y la Música callada que los une. La versión que más me gusta es la de Javier Perianes, que acierta perfectamente con la sensible delicadeza y hondura de ambos personajes.

En lo que a artes plásticas se refiere múltiples retratos se pueden encontrar, e incluso se puede invocar al famoso Cristo de Salvador Dalí, pero creo que nada representa mejor todo el significado y la personalidad de San Juan que ese pequeño dibujo realizado por él mismo, que aún se conserva en el convento de la Encarnación de Ávila, y que el Santo había regalado a la hermana Ana Mª de Jesús.

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Otro de los senderos veraniegos explorados fue el de los cuentos, e inexorablemente en este camino había de toparme con la magna obra de Dña. Emilia Pardo Bazán, y la inmensa fortuna de que se puede acceder a la totalidad de su excelente producción cuentista  completa en esta web.

Pero la cosa no quedó ahí. La generosa diosa Fortuna quiso que camino de esta bella ciudad de la costa levantina hiciese escala, como siempre que tengo la más mínima oportunidad, en Madrid, donde con motivo de la efeméride de su fallecimiento la Biblioteca Nacional celebra una excelente exposición que se glosa su vida, su personalidad y su obra, entre otros varios aspectos.

La citada exposición está magníficamente comisariada por Isabel Burdiel, Catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia, y que en 2019 publicó una biografía sobre Pardo Bazán que al decir de la crítica es la referencia obligada para el conocimiento de nuestra autora.

Pues bien, el catálogo de tal exposición, cuya portada es la imagen que figura más arriba, está también introducido por Isabel Burdiel, y junto a otros nueve especialista en diversas facetas, nos muestra una imagen poliédrica, con muchas caras desconocidas, luces y sombras, de una autora que fue bastante ignorada. Anecdóticamente citaré que repasando los ya muy viejos libros de aquel mi lejano bachiller, en la Antología Literaria Española Contemporánea, firmada nada menos que por Lázaro Carreter y Correa Calderón en el año 1964, que comienza con Bécquer y termina con Celaya, no se la menciona.

La exposición y el catálogo citado se suman al actual interés creciente por tan interesante autora, y nos la muestran, así se menciona en más de una ocasión, como una figura poliédrica, que se mueve con gran facilidad en la dicotomía, aspecto este que la autora nunca rehuía. En este sentido Ramón Villares, de la Universidad de Santiago de Compostela, como …con evidente perspicacia…establecía claramente las fronteras entre patria y tierra…lo que la llevaba a reflexionar como debía ser tratada España y que remedios se le podían aplicar en aquellos decisivos tiempos.

Otra de sus dicotomías, en la que hubo de navegar con gran complejidad y detalle de circunstancias, fue entre razón y fe, ella que tan reiteradamente confesó su profesión de fe católica. Recuerda la actitud unamuniana, pero sin el carácter trágico de este, sino abordándolo con gran coraje, y en muchas ocasiones hasta con humor. Este aspecto, en unos tiempos de una religiosidad basada en la ortodoxia, es abordado con gran detalle, y pienso que también con gran acierto, por María Cruz Romero Mateo, de la Universidad de Valencia. También aquí se ponen de manifiesto dos conceptos que podían ser transversales en la actitud intelectual de Pardo Bazán: su modernidad y su independencia, lo que ejercitados en terreno tan delicado nos dan como resultado otro de sus valores: su valentía. Dignos de mención en este sentido sus análisis sobre el feminismo y la Iglesia, también señalados en este capítulo del catálogo.

Todo ello, no cabe duda, la hizo un personaje incómodo no solo durante su tiempo, recuérdese la gran polémica intelectual que se generó con su intento de acceso a la Real Academia, sino también tras su muerte, hasta el punto de estar oculta, como otros muchos intelectuales, por un régimen, el franquista, para quien estas ansias de cultura y libertad se hacían indigeribles. Y en el caso de Pardo Bazán con la trágica ironía de la usurpación de un lugar, las Torres de Meirás, que ella había construido como expresión y a medida de su personalidad.

Pero Pardo Bazán nunca se daba por rendida en su lucha por la modernidad, pues ella decía, como bien recuerda Isabel Burdiel, que Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas. No pensar por decreto.

En definitiva, el descubrimiento de una gran exposición que quien no pueda disfrutarla in situ sí puede hacerlo a través de la página web y del catálogo reseñados.

El complemento musical de Dña. Emilia me sugiere a Stranvinsky. Espíritu libre, innovador y atrevido, en ocasiones hasta el escándalo, en constante búsqueda de la modernidad. Su disonancia polifónica, sobre todo en su Consagración de la Primavera remeda de algún modo la disonancia social en la que se movió Pardo Bazán.

En laa exposición abundan pinturas de excelente factura, y firmados por prestigiosos artistas, como La coronación de Quintana, de López Piquer, perteneciente al Prado, un retrato de Gómez de Avellaneda, de Federico de Madrazo, perteneciente al Lázaro Galdiano, o un Retrato de Amalia de la Rúa, de Joaquín Sorolla, por citar solo algunos de los muchos. Pero a mí me llamó especialmente la atención la abundante, y buena, obra de Joaquín Vaamonde Cornide, autor a quien no conocía, y del que reproduzco una semblanza recogida de internet, del que, como se ve en dicha semblanza, cuelgan dos obras en el Museo del Prado. De las varias obras a la autora dedicadas me atrajo especialmente la titulada Emilia Pardo Bazán no Ateneo de Madrid (1897) no solo por sus características pictóricas sino por el mensaje transmitido, actitud de Dña. Emilia incluida.

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Como final de este apartado, señalar que muy interesantes actos complementarios a la exposición pueden seguirse a través del canal de la Biblioteca Nacional en YouTube.

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Pero sin duda el gran descubrimiento de estos días de asueto en esta bella ciudad de la costa levantina es este de Ana María Bascary sobre la represión y la resistencia femeninas en la posguerra inmediata en Villarobledo, provincia de Albacete.

En este caso, a diferencia de los dos anteriormente reseñados, no lo será por la belleza de su prosa, pues primero no es el objetivo del libro, y segundo, el horror que tal prosa señala impide toda degustación estética.

La importancia radica en el riguroso y documentadísimo trabajo de investigación, y sobre manera en colaborar en mantener la memoria de la dignidad y el sacrificio de unas personas tan injusta y vilmente tratadas. Decía no sé quien que los humanos no nos morimos mientras no dejemos de estar en la memoria de nuestros seres queridos, y por ello la ovetense Julia Conesa suplicaba …que mi nombre no se borre en la historia…

No se trata de reabrir heridas ya cicatrizadas ni de atizar estériles odios, se trata, como decía D. Gregorio Marañón con otro motivo, de demostrar que la dignidad humana existe, y de hacer justicia a esa dignidad. Tapar la historia con …la pesada losa del silencio…solo conduce a la demencia social.

Obviamente como complemento pictórico cuando se trata de explicitar los horrores de las guerras la referencia inexcusable es Goya (aunque por desgracia no faltarían otras muchas alternativas). Y en este caso escojo su serie de grabados Desastres de la guerra.

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En cuanto a música, muchos fueron también los  que tuvieron que sufrir las represalias del franquismo (Rosa García Ascot, Ernesto Halftter, Rodolfo Halffter, Julián Bautista, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Fernando Remacha y Juan José Mantecón, los integrantes del Grupo de los Ocho, por citar algunos), que como con tantos otros artistas el régimen se ocupó de que fueran ignorados en nuestro país, a pesar de que estaban recibiendo el reconocimiento en el resto del mundo. En esta ocasión escogemos a Roberto Gerhard , y en concreto su cantata La peste , por su paralelismo con la situación descrita en el libro.

Y, en fin, en esta injustificada manía de reivindicar el desorden, incluso en la lectura, en la que uno anda de flor en flor, siempre se tiene un fondo de armario al que se vuelve para deleite de su lectura, como  ha de hacerse con los clásicos. En este sentido, en la actualidad tengo Los Episodios Nacionales, de D. Benito Pérez Galdós, y El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Sin palabras.

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Ex Libris (I): Los libros son (no solo) para el verano.

31 Jul

Evidentemente. Los libros son para todas las épocas del año, pero por alguna razón parece que en verano nos proponemos leer más, incluso aquellos libros con los que, por su densidad o longitud ,no nos decidimos durante el resto del tiempo.

Como quiera que sea, es este un buen pretexto para repasar y compartir mis lecturas veraniegas de este año.

Comenzaremos con un best-seller, más no se asusten ni escandalicen mis pacientes lectores. Sí, ya sé que en general los buenos aficionados a los libros consideran a estos ejemplares unos especímenes producto de la mercadotecnia de algunas editoriales, carentes de calidad literaria y de interés en su contenido.

Pues bien, en este caso se trata de todo lo contrario. Patria, de Fernando Aramburu, ocupa el segundo lugar en las ventas de libros en España de 2017, así como el Premio de la Crítica de 2017, el Premio Nacional de Literatura de 2017, y el Premio Francisco Umbral al Libro del Año.

Es un producto de muy alta calidad, tanto en lo estético y literario como en lo estructural y conceptual. Tiene una prosa exquisita, a la par que sencilla en el mejor sentido del término (o quizás por ello), elegante y muy cuidada. El ritmo, más que adecuado, sabe atrapar al lector, lo que hace que a pesar de su extensión se lea con avidez.

Además ese ritmo también forma parte importante de su significado, y unido a su cuidada estructura consigue que temas tan duros y dramáticos lleguen al lector de forma serena e incluso sean capaces de dejar vislumbrar cierta ternura y humanidad.

La exposición sosegada, descriptiva y sin juicios de valor, dejando que cada lector se haga su propia composición de los hechos, pero sin caer en una equidistancia, en el sentido peyorativo del término, es, a mi modo de ver,  el núcleo fundamental de su discurso conceptual.

Sin duda es libro de obligada lectura para todos los que quieran (y todos deberíamos querer) profundizar en nuestra historia, desde una perspectiva humana, y además gozar de una buena literatura.

La segunda recomendación, Los pacientes del Doctor Garcíade Almudena Grandes, comparte con el anterior algunas de sus características principales. Una literatura exquisita, un ritmo trepidante, que atrapa al lector, en ocasiones con carácter cinematográfico de thriller de suspense, y frecuentes flashbacks, tan característicos de la autora, al menos en las otras novelas de la misma saga, que confieren a este libro una estructura muy característica, más barroca y entrecruzada, tras la que se vislumbra un trabajo de documentación histórica muy riguroso, que permite conocer hechos en ocasiones sorprendentes.

Tampoco le fue a la zaga al anterior en éxito de público, pues ocupa el cuarto lugar entre los libros españoles más vendidos en 2017, y aún insistiendo en que eso no necesariamente tiene que ser un mérito literario,  no es menos cierto que …algo tendrá el agua cuando la bendicen.

La idea de Almudena Grandes de realizar una serie, con el título Episodios de una Guerra Interminable, al modo de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós, a los que hace continuos guiños, y de la que este libro hace el cuarto, me parece un gran acierto, pues profundiza en el conocimiento, muy poco explicitado y en muchas ocasiones intencionalmente ocultado y/o desvirtuado, de una época trágica de nuestra historia, la posguerra, que en algunos aspectos fue desgraciadamente más cruel que la propia Guerra (In)civil.

No se trata, como alguien sesgadamente pudiera argumentar, de reabrir viejas heridas, se trata de buscar el ciceroniano logro de la consciencia (conocimiento), sin la cual la sociedad no puede llevar una vida sana. No olvidemos que lo mismo que hay enfermedades individuales, también las hay sociales. Y si de una persona que, desgraciadamente, pierde la memoria o la consciencia, decimos que padece una demencia, que diremos de una sociedad con similar sintomatología?.

También, sin duda, libro de obligada lectura por los mismos motivos que el anterior, y que formará parte del bagaje de valores que me gustaría transmitir a mi descendencia.

Alguna lectura más hubo, pero por no llevar al límite la paciencia de mis generosos lectores, y porque conforman otra cara distinta de ese poliedro irregular que es la vida y de las muchas que la literatura nos permite gozar, lo dejaremos para un siguiente capítulo.

Palazzo Madama (Roma) Cicerón hablando ene Senado.- Cessare Maccari (1882-1886) Palazzo Madama (Roma)

A la orilla

17 Ago

…porque la cultura es la patria común de las personas civilizadas (Álvaro Ruiz de la Peña).

La orilla es un buen lugar.

Si es a la orilla del camino, no entorpeces al caminante, al tiempo que estás al tanto de quien pasa, y de las historias que relata.

Si es a la orilla del mar, la vista se ensancha en el horizonte, el rumor de las olas te regala su melodía, y habitualmente la brisa  te acaricia.

En cualquier caso, un buen libro es la perfecta compañía.

Y esto es lo que nos regala Álvaro Ruiz de la Peña, o por mejor decir nos lo regalan Elena de Lorenzo, Ramón D’Andrés y Xulio Viejo, coordinadores del volumen titulado Estudios Escogidos. Homenaje al Profesor Álvaro Ruiz de la Peña Solar, que con motivo de su jubilación decidieron realizar en Ediciones de la Universidad de Oviedo.

Los citados coordinadores esbillaron de entre la amplia bibliografía del Dr. Ruiz de la Peña veintinueve excelentes artículos, agrupados en tres epígrafes que reflejan las predilecciones intelectuales del justamente homenajeado. A saber, el Siglo XVIII, la Lengua y literatura asturianas, y la Literatura española, siglos XIX y XX, precedidos de un prólogo que titulan Palabras Preliminares, preñado de sentimiento y amistad, a la par que ingenio y concisión, en el que dibujan perfectamente su personalidad, dibujo que suscribo totalmente desde el honor de su amistad: …proverbial talante reflexivo e independencia intelectual…concepto inclusivo…profunda imbricación en su realidad social y cultural…

Con un excelente retrato fotográfico del homenajeado al comienzo, retrato de hondo calado psicológico,  y la citada Bibliografía completa al final se acaba de dar forma a un volumen de muy cuidada edición y estética.

Dice un buen amigo común que Álvaro de todo lo que escribe, escribe bien, incluidas aquellas añoradas columnas periodísticas, que, por cierto, por qué se acabaron?, cuando volverán?.

Además en sus escritos vemos (pag. 283) como, al hablar de lo que denomina realismo sucio o dirty realismo, nos muestra que nada de lo humano le es ajeno (cine, música, pintura,..), contemplándolo todo con una visión integradora, como no podía ser de otra manera en un auténtico humanista. Visión integradora que alcanza su máxima expresión cuando analiza siempre la evolución y expansión de las lenguas y literaturas españolas no castellanas desde la perspectiva de la evolución social de sus respectivas comunidades.

Poco sé de Álvaro y su obra como escritor, y por tanto desconozco si ha escrito mucha, poca o ninguna poesía. Y aunque lo supiera poco importaría, pues no tengo las capacidades necesarias para hacer su crítica, pero sí puedo saber como lector que en muchas ocasiones (Un recorrido por la poesía de Celso Amieva, o La prosa desterrada de Aurora de Albornoz), su prosa, incluso en la crítica, alcanza altas cotas poéticas.

Por otra parte, no se limita Álvaro a realizar un investigación descarnadamente erudita sino que reflexiona sobre los paralelismos de las épocas históricas (La concordia amenazada: El Aristarco, un periódico ovetense del Trienio) mostrando con tales paralelismos su interés por el presente y su compromiso ético.

Ese humanista interés integral antes señalado adquiere un especial significado en el mundo musical. A lo largo de muchos de los artículos hay detalles y menciones que lo atestiguan, pero es en Las impresiones y diarios de viaje de Isaac Albéniz. Diarios, dietarios y anotarios donde adquiere singular magnitud. Su personalísima relación con el piano queda patente en todo el artículo, en el que muestra sus altísimos conocimientos musicales, y así como la gran admiración que manifiesta por Albéniz, dejando entrever una cierta semejanza en ideología y gustos estéticos.

Otro aspecto ejemplar del Prof. Ruiz de la Peña es su continua reivindicación y testimonio de los valores cívicos. Y entre los muchos a los que podíamos aludir, nos parece interesante destacar la honestidad intelectual (ya señalábamos más arriba que su prologuistas destacaban la independencia intelectual como uno de los rasgos definitorios de su retrato psicológico y ético), y consecuentemente con lo anterior, su sentido de la autocrítica.

En ese entrañable artículo titulado Aquellos hispanistas, estos amigos (una memoria personal) en la que el autor esponja sus emociones, nos relata sus trabajos frustrados, incluida su tesis doctoral, interpretados, más que como errores, como motivos de aprendizaje. Solo un alma noble, que busca la verdad desinteresada, más allá de oropeles vanos, es capaz de tal generosidad. Y siempre, lo reiteramos una vez más, con esa su visión inclusiva, que lee la historia en clave de visión social de conjunto y de evolución.

Así pues, lectura más que recomendable, yo diría que obligatoria, para todas aquellas personas que crean, creamos, que los goces del espíritu pueden contribuir a hacer nuestra vida un poco mejor y este mundo un lugar un poco más habitable, y muy especialmente para los que sigan, sigamos, teniendo fe en la razón y amando nuestras raíces.

 

 

La selección del mes.

29 Nov

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Aclaremos rápidamente el asunto para no crear equívocos. No se trata de que este disco se haya publicado recientemente como novedad. Se trata de un disco que, como se puede deducir de la portada, es ya bastante añejo, pero  que durante este mes he escuchado con mayor asiduidad.

Aclarado este asunto digamos que contiene dos conciertos para piano de Beethoven. En primer lugar el nº 5, en mi bemol mayor, op. 73, el famoso «Emperador», y a continuación el nº 2, en si bemol mayor, op. 19, y que, como sabemos, realmente es el primero que escribió el genio de Bonn.

Podríamos calificarlo de un disco valiente, fundamentalmente por su estructura. Somete a la consideración del oyente sendos conciertos de dos épocas distintas de Beethoven; uno, el nº 2, de la primera, iniciado en 1794 e interpretado por primera vez en marzo de 1795, cuando predominaba el Beethoven intérprete, que pretendía llegar a la cumbre de los pianistas, sobrepasando a la pléyade de ellos que en aquellos días poblaban Viena, y otro, el nº 5, de su segunda época, compuesto en 1809 y estrenado en noviembre de 1811, cuando ya el genial compositor estaba en todo su apogeo. Incluso, del primero el propio autor llegó a hablar con un cierto desprecio, manifestando que no se trataba de una de sus mejores obras, mientras que del segundo se sentía orgulloso, hasta el punto de no permitir que su editor lo denominase con otro nombre que no fuera «Gran Concierto».

Y, sin embargo, así las cosas, los intérpretes los colocan juntos, con el riesgo de la comparación, y yendo aún más allá, colocan en primer lugar al Emperador, y luego al que fue minusvalorado por su propio autor. Pero claro, eso pueden hacerlo tres genios como son Ashkenazy, Sir Solti y la Sinfónica de Chicago. En una interpretación que si en el Emperador se pone de manifiesto toda la grandiosidad, magnificencia y belleza conceptual, la «arquitectura beethoveniana», que todo el mundo le admira, al nº 2, lo convierten en una obra primorosa, de una belleza estética admirable, con un segundo tiempo que es un gozo de sutileza, intimismo y romanticismo.

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

Retrato de Ludwig van Beethoven.- Joseph Willibrod (1804)

En ambos casos Ashkenazy alcanza un asombroso dominio de las dinámicas, consiguiendo en ocasiones momentos de gran introspección y lirismo, con pianísimos cristalinos y con un punto dulces, para posteriormente derrocharse en esa magnificencia ya comentada, en un torrente de sentimientos puramente románticos. Sir Solti conduce esa máquina perfecta que siempre fue la Sinfónica de Chicago, consiguiendo una concertación milimétrica con el solista en ese continuo carrusel sentimental.

Este diálogo de los dos conciertos, que van desde las reminiscencias del clasicismo del nº 2 al pleno romanticismo del nº 5 nos permite contemplar al artista genial que quiso romper la rigidez de las formas y abrir ventanas a inmensos horizontes de libertad. Fue persona que vivió etapas convulsas, de finales del s. XVIII y principios del s. XIX (Revolución, auge y caída de Napoleón, Congreso de Viena, ascensión de la burguesía, irrupción de la ideología liberal, revolución industrial), y que siempre desde su arte supo responder a un compromiso social, apostando por la transformación radical de los fundamentos estéticos, y buscando el discurso en el colorido tímbrico que reflejase sus estados de ánimo, como anteriormente reseñábamos, con un piano, su instrumento favorito, que bucea en su intimidad y una orquesta que prolonga la expresión de sus aspiraciones monumentales.

Este artista genial y comprometido, que en 1792 se instala definitivamente en Viena, realiza estudios universitarios, con especial querencia por la filosofía, y entra en contacto con ideales revolucionarios y republicanos que siempre defendió, es también hijo de su pasado, de unas ideas que tienen sus antecedentes en décadas anteriores, donde los artistas se esfuerzan en romper moldes y convenciones.

Esta época del XVIII en la que  la burguesía ilustrada en auge se esfuerza en la búsqueda del progreso y de un mundo más racional, cuestionándose ideas y estéticas, podría ofrecernos multitud de textos y autores para maridar con nuestro disco. Por no ser menor entre todos ellos, y por proximidad, se me viene a la mente nuestro paisano D. Gaspar Melchor de Jovellanos, nacido en Gijón en 1744. Y de su muy fecunda producción literaria, su Elogio de las Bellas Artes, discurso pronunciado en Real Academia de San Fernando en 1781. Contaba por entonces Beethoven 11 años. Ya había realizado su primera actuación en público, y publicado su primera composición. Al año siguiente dejará la escuela, y 2 más tarde obtendría su primer empleo en la orquesta de la corte del príncipe de Colonia, Maximiliano Francisco.

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D. Gaspar Melchor, hombre de visión enciclopédica en las dos acepciones que el DRAE concede al término, fue no solo un teórico, porque no le dejaron ser práctico, de la reforma (Informe sobre la Ley Agraria, Informe sobre espectáculos, Exposición al Príncipe de la Paz como respuesta a once puntos sobre instrucción pública en España, Informe sobre la reforma de cárceles, etc., etc.sino también un literato, con composiciones teatrales y poéticas de mayor o menor fortuna y libros de viajes, además de sus múltiples escritos e informes de orden pedagógico, económico, etnográfico, jurídico o político.

Y sintió una especial preocupación por el arte, de la que el librito que comentamos, pequeño en tamaño pero muy grande en contenido, es una muestra, y que, como citamos anteriormente, fue encargado por la Academia de San Fernando, de la cual era miembro de número, lo mismo que de las de Historia y de la Lengua.

En el prólogo de dicha obra, D. Javier Portús Pérez la considera un texto fundamental para la historiografía del arte español, puesto que, en sus palabras, es la primera vez que se superan esquemas estrictamente biográficos, y se pone la pintura en relación con fenómenos de órdenes sociales diversos que configuran la experiencia histórica, dando lugar al nacimiento del concepto moderno del arte en España.

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Y a quien asignamos el maridaje pictórico?. Instintivamente, máxime escribiendo estas líneas desde Zaragoza, pienso en Goya. Con ambos genios anteriormente citados comparte su sentido ilustrado y su profundo compromiso social. Con Jovellanos comparte el hecho de haberlo retratado en más de una ocasión, así como lo que hoy en día Facebook denominaría amigos comunes; y con el músico genial anecdóticamente compartiría la sordera, lo que sin duda a ambos condicionaría sus caracteres y ese punto hosco y de difícil sociabilidad.

Dicho esto, que cuadro escogeríamos de Goya?. Difícil tarea tanto por la gran calidad de toda su, además, cuantiosa producción como porque son infinidad los que cumplen los requisitos antes señalados. pero como me veo obligado a señalar uno, me quedo con El perro semihundido.

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Cuadro que forma parte de sus Pinturas negras procedentes de las paredes de la Quinta del Sordo; siempre resulta misterioso para cualquier observador.

Aquel joven que se sabía artista, y que quería alcanzar la fama, se lanzó a la aventura, y sin apenas recursos se fue a Italia a empaparse del arte de sus predecesores. Allí ya alcanza una mención especial del jurado en un concurso de Parma con el cuadro Anibal contempla por primera vez Italia desde los Alpes, que, por cierto en la actualidad está en el museo asturiano de la Fundación Seldas-Fagalde, en El Pito (Cudillero).

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A su vuelta a Zaragoza se dedica a la pintura religiosa, lo que le proporciona importantes beneficios económicos y un sólido prestigio profesional. Por eso y por la influencia de su cuñado Bayeu es llamado a la corte, y en Madrid alcanza las máximas cotas de éxito artístico, a lo que no es ajena por cierto, entre otros factores, su amistad con Jovellanos.

Pintor de gran perspicacia psicológica en sus retratos, es también un mordaz notario de su  sociedad con las series de grabados y un decidido y valiente denunciante de los desastres de la guerra, tanto con la serie de grabados del mismo nombre como con los cuadros referentes a los sucesos de mayo de 1808.

No ajeno a dificultades socio-políticas y económicas en el periodo de la Restauración, tanto por sus pensamientos como por los círculos de amistades en los que se movía, quizás alcance su cumbre artística en el Trienio Liberal con las Pinturas negras, que, como decíamos, decoraban su Quinta del Sordo y de las que El perro semihundido, era una de ellas, y en la que desde el punto de vista estético se acerca incluso a la abstracción, y desde el punto de vista de su contenido nos sumerge en todo un posible proceso interpretativo psicoanalítico.

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Tres inteligentes personas que comprometieron su vida en la búsqueda de su verdad y de la belleza, y que con ello contribuyeron a facilitarnos que sea un poco más fácil habitar este duro mundo. Gratitud y honra para su memoria.

Otras referencias:

http://www.beckmesser.com/entrevista-con-solti-recuperada/

https://www.youtube.com/watch?v=VJ2uv6RhN3Q

https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/metapintura-un-viaje-a-la-idea-del-arte/1d0500f9-5f3c-4ad0-a345-5626e65fa702

http://www.temasdepsicoanalisis.org/perro-semihundido/

La manta

20 Jul

Allá, en algunos lugares de Iberoamérica, denominan manta a una amplia tela, habitualmente de algodón, que entre otras muchas utilidades también puede servir como pancarta. En tales casos la manta suele encabezar las manifestaciones. Así, presenta, reivindica, iguala, hace equipo, y hasta protege, al menos psicológicamente.

En esas ocasiones la manta suele ser elaborada por mujeres, que van añadiendo retal a retal, cada una a su manera y en su turno, el producto de su imaginación, y por tanto de sus sentimientos, con los materiales que tienen más a la mano, formando un conglomerado heterogéneo, de estética diversa, pero que expresa una emoción común.

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Pues bien, esto es lo que Laura Restrepo nos presenta en este libro. Personajes que a retazos,  desde estéticas muy diversas, van conformando una realidad que en alguna medida la construyen y en otra medida mayor los construye a ellos. Y ahí, la autora va profundizando en las circunstancias que van determinando la vida de los personajes. Lo hace desde un detalle y una sensibilidad admirables, al tiempo que mantiene una elegancia lingüística y un ritmo que sin apenas darnos cuenta nos va arrastrando, implicando y, lo que es más importante, emocionando.

Novela de las denominadas corales en la que múltiples voces van relatando su visión de una trama más o menos policiaca, al tiempo que se nos van mostrando realidades que muchas veces nuestra sociedad prefiere no ver, como el mundo intracarcelario o el de los espaldas mojadas, todas ellas agravadas en su padecimiento por el hecho de ser mujer.

Buena literatura que nos entretiene al tiempo que nos instruye y nos da que pensar. En definitiva, más que recomendable.