CRÓNICAS DESDE EL SALVADOR (IV)

9 Mar

LA JORNADA ELECTORAL.- EL DESENLACE

 

Acababa la anterior entrada tras el final de la emisión de votos y próxima a comenzar la etapa del recuente. Será está última la que más ponga de manifiesto la complejidad del sistema, su transparencia y el respeto rayano en algunos casos en la cordialidad entre los partidos, y no olvidemos que los componentes de las mesas son militantes de dichos partidos.

La burocracia del sistema de recuento es tremendo. En primer lugar se debe contabilizar el número de papeletas sobrantes a cada presidente de la mesa (en la votación el presidente tenía para distribuir entre los electores 600 papeletas).

Deducidas por una simple resta las papeletas entregadas, su número debe coincidir con el del registro de los votantes identificados al comienzo, y con el del registro de los votantes que firmaron tras la introducción de las papeletas en las urnas.

Si no hay coincidencia entre dichos números, como ocurrió en una de las mesas por mí observadas, deben chequearse nominalmente, y uno por uno de los votantes, ambos registros hasta detectar la anomalía existente. Dicha anomalía debe ser registrada en un cuestionario ad hoc.

Posteriormente, se abre la bolsa donde se introdujeron las esquinas de las papeletas arrancadas al comienzo de la votación, y por supuesto dicho número debe coincidir con el del registro de votantes que firmaron tras introducir las papeletas en las urnas. Si no hay coincidencia, mismo proceder, identificar la anomalía y registrarla en el cuestionario antes citado.

Rellenados los correspondientes formularios, se abre la urna de las papeletas destinadas a Diputados, y en presidente en voz alta va cantando el contenido del voto, al tiempo que lo muestra suficientemente al resto de los componentes de la Mesa y a los vigilantes de los partidos.

Distribuye los votos por montones, a saber, voto por bandera, es decir aquellas papeletas que aceptan a todos los candidatos de un mismo partido; voto preferente, aquellos que aceptan a candidatos de un mismo partido, pero no a todos, y por supuesto en número variable. Las papeletas de estas dos categorías son entregadas a los representantes de los partidos elegidos. Luego están los montones de los votos cruzados, aquellos que aceptan a candidatos de más de un partido, en número variable, pero siempre que no supere al correspondiente a su circunscripción; votos en blanco, y por último votos nulos.

Si hubiera alguna diferencia en cuanto a la calificación por parte de algún partido, ese voto el defendido con ardor, pero con corrección y diálogo. Si no hubiese acuerdo, no se dio el caso en mis mesas, se anota la impugnación en un formulario específico.

Después de todo esto cada representante de partido debe contar con voz clara, alta y lo suficientemente pausada, el número de sus votos, primero los directos o de bandera, y luego los preferentes. Estos resultados son anotados en un gran cuadrante prefabricado y expuesto a la vista de todos.

Posteriormente el presidente cuenta los votos cruzados, asignando cada uno de los diferentes elegidos al partido correspondiente.

Por último, se contabilizan los votos nulos y las abstenciones.

Todo ello se apunta en el cuadrante antes reseñado, y si hubiera alguna papeleta confundida de urna se reintegra en la correspondiente, por lo que aún no se puede hacer la suma de los votos de los Diputados, pues puede aparecer, de hecho siempre aparecen votos a Diputados en la urna de las Municipalidades.

A continuación se abre la urna de las Municipalidades. Aquí, aunque el proceso de conteo del registro de asistentes, de votantes y de esquinas es el mismo, el recuento es más rápido porque la votación es al partido correspondiente, por lo que no hay votos específicos ni cruzados.

La etapa siguiente de distribución del presidente a los partidos, y el conteo en voz alta por los partidos es también el mismo.

Si aparecen votos a Diputados en esta urna se hace la correspondiente corrección en el cuadrante, y después es cuando se suman todos los votos, y sus números deben cuadrar. Si no es así, suele faltar un voto por mesa, vuelta a empezar todo el proceso hasta que acabe apareciendo. Así pues lo que se dice transparente el método lo es al máximo, pero tedioso y largo también.

Firmadas por todos los partidos las correspondientes actas, son recogidas por representantes de la Fiscalía Electoral y enviadas el Tribunal Electoral Central para su definitiva aprobación.

En todas las Mesas de centro electoral se produjo un desenlace similar. Victoria con ligera tendencia al alza del partido Arena, habitual vencedor en la zona, espectacular incremento del partido PCN, hasta ahora prácticamente desaparecido, y ahora a pocos votos del vencedor Arena, y también espectacular disminución  del FMNL El resto de partidos obtuvieron resultados residuales.

Por las noticias que hay, un proceso similar ocurrió en el resto de la República. Un intento de análisis será el objeto de la entrada siguiente.

2 respuestas hasta “CRÓNICAS DESDE EL SALVADOR (IV)”

  1. Félix Fernández de Castro marzo 15, 2018 a 5:22 pm #

    Muy interesante ¿Cada cuanto tiempo hay elecciones? Si hay muchas no podrían hacer otra cosa
    Un abrazo

    • libreoyente marzo 22, 2018 a 10:46 pm #

      Muchas gracias por tu comentario, amigo Félix, tan agudo como siempre. Un abrazo

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