El niño que tenía el pelo verde (cuentiquín)

16 Sep

Hace mucho tiempo. Eran épocas grises. Toda la ciudad era gris. Los monótonos edificios eran grises. El cielo era gris, impidiendo que la luz del sol penetrase en las calles. Las gentes iban vestidas de gris, y sus macilentas caras reflejaban el gris de su alma y sus sentimientos. Por supuesto sus cabellos eran grises.

Entonces, conocí a un niño que tenía el pelo verde. Era un verde brillante, que irradiaba luminosidad y frescura, como cuando los campos, tras el amanecer, se confunden con las gotas del rocío y al recibir los rayos del sol desprenden minúsculos arcoíris.

PELO VERDE 1

Nadie se relacionaba con el niño. Siempre estaba solo. Las gentes grises lo miraba de soslayo, bajaba la vista, aceleraba el paso y, si podía, cambiaba de acera gris.

Era tal su sentimiento de soledad que me contaron que un día lo vieron jugando a indios y vaqueros él solo, haciendo de los dos bandos. Con una raya a modo de trinchera en el suelo, desde un lado disparaba restallones con su revólver plástico de juguete, y  luego pasar al otro lado de la linea y lanzar flechas, también de plástico, con su arco de juguete.

Aquel desprecio y la soledad  desgarraban el alma del niño del pelo verde.

Un buen día el niño del pelo verde decidió comenzar a caminar en línea recta, despacio pero con determinación. Ya no veía a las gentes grises ni sus miradas torvas. Solo caminaba y caminaba.

Después de un buen rato se dio cuenta que ya no había aceras grises ni casas grises. La ciudad gris se había acabado y ante él solo se extendía un gran prado de hierba luminosamente verde, fresca y mullida.

El niño del pelo verde sintió que le invadía un indefinible sentimiento mezcla de cansancio y plenitud. Sintió la necesidad de tumbarse en el prado y pronto se durmió, gozando de una inmensa sensación de bienestar. Desde lejos solo se observaba un inmenso mar de verde donde todo se fundía en uno.

IMG_3912

No volvería a ver nunca más al niño del pelo verde.

O eso creía yo, porque ayer mientras caminaba por el Campus de Humanidades, ensimismado en mis pensamientos, al levantar casualmente la vista, lo reconocí.

Continuaba con su pelo verde, pero obviamente había crecido. Ya no era un niño, era un apuesto y fornido joven que vestía una coloreada y alegre indumentaria. Iba de la mano de otro joven de similares características e indumentaria. Hablaban animosamente, gesticulaban y frecuentemente se reían.

El Campus de Humanidades no es gris. También tiene amplios parques verdes, con mullido césped, y abundantes árboles que proporcionan sombra, y en ellos las gentes, solos, en parejas o en grupos, descansan, leen o charlan.

campus

Los edificios no son grises, adoptan formas variadas, y sus amplias cristaleras aportan luminosidad a sus interiores, y las paredes, de colores diversos, están llenas de expresivos y variopintos grafitis.

Cuando me recuperé de mi sorpresa volví la vista atrás,  para ver que el niño (ahora joven) del pelo verde y su amigo se besaban tiernamente, y continuaban su camino sin dejar su charla, sus gestos y sus risas.

Después doblaron una esquina. Volveré a ver al joven del pelo verde?. Y qué más da. Ahora sé que es feliz, que ya no hay gris, y que, como alguien sabio dijo hace ya 26 siglos, el fundamento de todo está en el cambio incesante (En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos).

HERACLITO

 

 

Aclaración ¿necesaria?: Al acabar de escribir la primera parte de esti cuentiquín me enteré de que existe otro cuento infantil con mayúsculas, con múltiples variantes, e incluso una película con el mismo título, nada menos que del gran Joseph Losey. Ambas manifestaciones, sobre todo la primera, tienen claras intenciones moralizares y alto nivel artístico.

Nada de esto ocurre en el cuentiquín. Este nace de una experiencia personal, y en todo caso se trata únicamente de realizar un simple ejercicio de redacción, como aquellas que hacíamos todos los niños de pelo verde que en el mundo han sido y yo, en aquellas grises escuelas de antaño, de los pupitres de madera, encerado donde se escribía con tiza y borrador, la pared estaba “adornada” con los retratos de Franco y José Antonio, comúnmente flanqueando un Crucifijo y había que formar en filas para entrar y cantar el cara al sol antes de empezar la clase. Por supuesto, unas para chicos, con maestro, y otras para chicas, con maestra. Quien le suene a chino esto de que les hablo puede consultar El florido pensil.

 

IMG_7093

 

 

Anuncios

Ex Libris ( IV ): Reposo

9 Sep

En los momentos de reposo, bien sea este forzado o vacacional, una de las variadas oportunidades que se nos brinda es la de incrementar nuestro ritmo lector.

A continuación comparto con mis pacientes seguidores un ecléctico abanico de libros con los que recientemente tuve ocasión de disfrutar en una de esas mencionadas épocas, comenzando por dos títulos sobre los que poco puedo añadir a lo todo lo dicho ya por las abundantes críticas que se ocuparon de ellos.

En primer lugar me centraré en  Factfullnes, de Hans Rosling con Ola Rosling y Anna Rosling Rönnlund, publicado en España por Ediciones Deusto, y traducido de un modo exquisito por Jorge Paredes.

FACTFULLNES

Estos tiempos que algunos denominan de sociedad líquida, y que a todos nos desconciertan por un ritmo al que nos cuesta muchísimo adaptarnos, nos inducen al pesimismo y nos provocan un cierto temor haciéndonos pensar, no sin pocos indicios, que nuestra civilización e incluso nuestro propio planeta están en peligro.

Pues bien, es aquí donde Hans Rosling gusta de nadar a contracorriente, y mostrarnos  de forma racional y con un cúmulo de datos irreprochablemente expuestos que, aunque en una mala situación, la sociedad camina hacia adelante, y nunca el género humano tuvo una situación tan favorable como la actual.

Al comenzar el libro el lector se desconcierta, pero a medida que pasan los capítulos debe rendirse a la evidencia de la irrefutabilidad de los argumentos, y, sobre todo, de los datos, aportados por el autor. Curiosamente en fecha reciente el Wordl Economic Forum ha publicitado un trabajo de Max Roser, economista de la Universidad de Oxford, que coincide en la misma apreciación.

No obstante en nuestra vida diaria observamos que la desigualdad crece, que los movimientos migratorios, en gran parte consecuencia de tal desigualdad, suponen un drama humano en constante incremento, y que el deterioro del planeta es progresivo, acercándose a límites peligrosos, y por primera vez en nuestra historia consecuencia de la desventurada acción del ser humano, generando una nueva época, no precisamente dichosa, que algunos dan en llamar antropoceno.

Y de esto también hay datos objetivos.

66ab6f4c-9073-44d3-a4e8-46f5c280bbec

Así pues, hemos de ser optimistas dando la razón a Rosling y Roser, o hemos de ser pesimistas basándonos en nuestras observaciones cotidianas?. Será que en estos momentos hay un punto de inflexión donde se quiebran las tendencias estudiadas por los primeros?. No olvidemos que estamos en un escenario en el cual por primera vez nuestros hijos viven peor que sus padres.

En cualquier caso decía que poco puedo añadir a los fundados comentarios de más avezados críticos, y muchísimo menos en el ámbito de la estadística, donde mi bagaje analítico es prácticamente inexistente. Lo que sí puedo decir es que el libro es de lectura obligada puesto que nos muestra una vez más que la realidad es muy poliédrica e irregular y ha de ser siempre contemplada con serenidad, apertura de mente y desde muy distintos ángulos.

Migraciones-L-319-2018

Francisco Velasco, Migraciones L-319, 2018

Por si esto fuera poco, estilísticamente el libro tiene una construcción interna impecable, un lenguaje fluido, ameno, y en ocasiones con gran sentido del humor, y, como decíamos antes, está intachablemente traducido.

Otro libro ampliamente reseñado es Jugadores de billar de José Avello. Escritor asturiano que, con una vida breve, se convirtió en autor de culto con solo dos novelas: La subversión de Beti García, y la aquí citada.

jugadores-de-billar

Dice un buen y muy inteligente amigo que hoy hay exceso de oferta en la producción de novelas, que demasiadas personas quieren escribir su novelina sin aportar absolutamente nada, y que por lo tanto solo debería estarle permitido publicar a aquella persona que contribuye con alguna novedad bien en la melodía (trama, relato) o bien en la armonía (construcción, estructura interna).

Pues bien, esto es lo que, a mi modesto parecer, consigue José Avello, y por partida doble. De una manera suave y muy, muy elegante, va introduciendo al lector en unas situaciones cotidianas, aparentemente intrascendentes, pero donde se va organizando todo un entramado que dibuja el contexto social de una pequeña ciudad de provincias (Oviedo) en una época concreta y reciente, característicamente gris.

En este escenario coloca Avello las interrelaciones de unos personajes muy singulares, cuya psicología va describiendo con la minuciosidad de un platero y con la precisión de un exquisito neurocirujano, formando un mosaico de un hiperrealismo triste. Si pudiéramos ordenar por épocas la pintura del gran Antonio López, la adecuada para maridar (y perdonen la cursilería) con nuestra novela, sería la que representan cuadros como La alacena, Lavabo y espejo, o La nevera de hielo.

antonio lopez

Antonio López. Taza de váter y ventana, 1968-1971. Óleo sobre papel adherido a tabla. 143 x 93,5 cm.

Este excelente análisis sicológico de los personajes, mientras que el desarrollo de la intrincada trama hace que el lector se vea arrastrado en un placentero torbellino en el que va a gozar de la melodía y de la armonía. Sin duda de lectura obligada para todas las personas que gustan en disfrutar con una buena novela.

IMG_1410

 

P.D.: Be continued (evidentemente la serie no se acaba con solo estos dos estupendos  títulos).

El árbol

25 Ago

 

CUANDO YA NO ESTÉ

quisiera volver como árbol.

 

Al borde del camino,

para no molestar al peregrino.

 

Con ramas frondosas

para

dar alivio al sudoroso.

 

Con frutos sabrosos

para

darle energía en su camino.

 

Con raíces profundas

para permanecer

y que siempre

me tengas vivo

en tu recuerdo.

Una vez más

16 Ago

En una entrada anterior (creo que fue hace dos años) daba gracias a la bendita rutina que me permitía hacer mi anual excursión a Gijón para visitar en la Feria Internacional de Muestras de Asturias el stand de la Corporación Masaveu, que año tras año nos regala con la exhibición de una minúscula, pero siempre significativa, muestra de su extraordinaria colección artística. También aprovecho la ocasión para visitar algún otro stand, siempre en pequeño número y muy concretos.

En la presente ocasión, y por razones  que no viene al caso reiterar, mi agradecimiento era mayor.

Este año el leiv motiv de la muestra pictórica fueron las naturalezas muertasbodegones. Es este un género pictórico que no es santo de mi devoción, aunque no por ello dejo de reconocer su gran mérito técnico, su valor estético y hasta su interés discursivo.

sanchez cotan

Bodegón de caza, hortalizas y frutas, firmado «Ju. Sanchez cotan f./1602», óleo sobre lienzo, 69 x 89 cm, Madrid, Museo del Prado.

Los cuadros expuestos en esta ocasión eran Bodegón con objetos de orfebrería (1624), de Juan Bautista de Espinosa, Bodegón con cesto de frutas y jarra (1643-49), de Juan de Zurbarán, Bodegón con flores y dulces (1660), de Pedro de Camprobín, Florero con insectos (1654)  y Naturaleza muerte con flores y frutas (1668), ambos de Juan de Arellano,   Jarrón con rosas, claveles y tulipán (1670-80), de Gabriel de la Corte, Bodegón con perdices (1773) y Naturaleza muerta con frutas y cacharros (1770), ambos de Luis Meléndez.

La muestra se complementa, entre otros aspectos, con un catálogo sencillo pero elegantemente editado, en la que D. Ángel Aterido hace un comentario sobre el género bodegón, a modo de encuadre general, y posteriormente un análisis más detallado de los cuadros arriba mencionados.

Naturaleza_muerta_con_objetos_de_orfebrería_(1624),_de_Juan_Bautista_de_Espinosa

Naturaleza muerta con objetos de orfebrería, 1624, óleo sobre lienzo. Colección Masaveu.

Como antes quedó expresado, no es este género santo de mi devoción, por lo que en esta ocasión no entro en más consideraciones sobre los sentimientos que me inspiró la muestra, y remito a mis pacientes lectores a la amplísima bibliografía que de fácil acceso (y cual hoy no lo es?) se puede disponer, tanto a nivel de simple aficionado (como un servidor) como de más iniciado, y a la que evidentemente no iba a aportar nada nuevo.

En esta ocasión, la sorpresa, y emocionante por cierto, me esperaba en el stand del Banco Sabadell Herrero, con una exposición titulada Asturias, tradición minera, que nos recibe con el eslogan de Asturias, verde de montes y negra de minerales, enfatizando el poema de Pedro Garfias, musicado por Victor Manuel.

GIJON 1

La citada exposición mostraba, con gran solidez y coherencia en el hilo discursivo, un detallado análisis de la relación de Asturias con la minería, no solo la del carbón sino también con la de otros minerales, entre los que destaca el oro.

Y lo hace minuciosamente desde una visión muy poliédrica en la que no se olvida el análisis histórico, laboral, medio ambiental y social. A este respecto es de mencionar la repercusión de las reivindicaciones de sus trabajadores en el entorno del resto de la ciudadanía de la región y del estado, destacando, y esto para mí fue lo más emocionante, la lucha  de las mujeres, que, desde un papel secundario, ignoradas e incluso despreciadas (hasta por los reivindicativos sindicatos), lucharon por igualarse al hombre, incluso en este difícil trabajo, con una tenacidad ejemplar y digna de admiración, hasta conseguir vencer todo tipo de trabas y dificultades, y demostrar una vez más algo que solo los inseguros o incapaces se niegan a admitir: la igualdad en libertad.

GIJON

Y esta exposición, plena de contenido, es también muy grata desde un punto estético, con una disposición fácil para el espectador, utilizando todos los recursos que la actualidad audio-visual aporta (paneles, objetos, documentos, proyecciones de video, y hasta zona lúdica), poniendo al alcance del visitante una visión ilustrativa y profunda de esta realidad que todos los asturianos llevamos en nuestra seña de identidad.

Solo cabe felicitar muy sinceramente a los organizadores de la misma por su estupenda realización, y si no es mucho pedir y fuese posible técnicamente, rogar al Banco Sabadell Herrero que permita a la exposición itinerar por otros espacios, para un mayor conocimiento de la misma y revisión por los que quedamos entusiasmados con ella.

Querrán los cielos generosos permitirme también el año que viene me sorprenda con otra exposición de esta categoría?. Y será mucho soñar si me topo con algo similar respecto a otra seña de identidad asturiana como es la actividad pesquera?

IMG_0841

 

P.D. aclaratoria: Las dos primeras imágenes son obtenidas en Wikipedia, y las tres siguiente son de un servidor, obtenidas en la citada exposición de la minería. Perdónese la mala calidad de estas, solo atribuible a este insensato aficionado a todo, conocedor de nada.

Plá(s)ticas I: Rhapsody in blue

9 Jul

Mucho se ha hablado, se habla y se hablará de las sinestesias, sobre todo entre colores y sonidos. No tenemos más que ver las relaciones descritas de la obra de Kandinsky y la música, o entre las creaciones de Scriabin y los colores. Una vez más la extraordinaria programación de la Fundación Juan March nos ofrecía hace dos años el ciclo Sinestesias. Escuchar los colores, ver la música, y del que podemos disfrutar en su página web.

IMG_0943

Pero no creo que esto es lo que sucediera a George Gershwin con su celebérrima obra que da título a esta entrada, al menos hasta donde yo sé.

Así pues el título no es más que un mero pretexto para hablar sobre dos pintores y sus respectivas obras en las que predomina el color azul, pero con un estilo ciertamente distinto, lo que para mi supone un bonito diálogo contrapuntístico.

En primer lugar me referiré a Paisaje vertical (2018), técnica mixta de 78 x 40 cms, de Díaz-Faes.

Alfredo Díaz-Faes Rojo (Oviedo, 1960) fue un artista autodidacta, hasta que en 1990 comienza a acudir al Taller Experimental de Humberto. Curiosamente con un trabajo profesional que, aparentemente, poco tiene que ver con las manifestaciones artística.

Posee un amplio currículo con once exposiciones individuales, que comienza en 1996 en la Galería Altamira de Gijón, hasta la más reciente de la Galería Amaga, de Avilés, incluyendo la Galería Orfila,  de Madrid. A esto se añade su presencia en diez exposiciones colectivas y treinta y dos certámenes.

De esta generosa siembra obtiene la cosecha de un Primer Premio, en el I Certamen de Pintura Casto, un Segundo Premio,en el II Certamen Cultural de la Fundación Asturias, y una Mención Honorífica el el I Concurso de Arte Joven de Asturias, así como la presencia de su obra en las colecciones de la Universidad de Oviedo y de la Fundación Asturias. Y lo que queda por venir.

Jaime Luis Martín califica su obra de enorme honestidad, y destaca su experimentación con la fibra de vidrio, material que domina. De la referida reciente exposición en la Sala Amaga, a la que pertenece la obra reseñada en este escrito, destaca su fuerza y pliegues (espesuras, densidades, destellos, deslumbramientos lumínicos), respecto sus puzzles de colores de épocas anteriores. Azules, verdes y marrones en un cromatismo sugerente e insinuante, a veces intempestivo y en ocasiones, sosegado y silencioso. (1)

sin título

Para Ana María Fernández García, el artista domina como pocos las posibilidades de la fibra de vidrio, aplicada con delicadeza y gran pericia técnica, en obras que sonsacan su infinita riqueza de matices y posibilidades visuales. (2)

Aunque ya lo había apuntado en la referenciada exposición de la Galería Orfila de 2016, en esta última de la Sala Amaga Díaz-Faes cambia de paleta de colores y materiales y sobre todo de visión de formas, pasando de aquellos geometrísmos en fibra pura y cuadrículas que para Jaime Luis Martín eran puzzles de colores que tanto recordaban a Paul Klee, y que llegaron a ser seña de identidad del autor.

En la actualidad las formas se disuelven y vuelven a converger, pero de manera totalmente abstracta, en ocasiones evanescentes, en ocasiones contundentes, como oníricas o emergiendo de espacios profundos. En la paleta predominan los azules, y verdes, pero sin renunciar a ocres y rojos. Y siempre muy sugerentes para la ensoñación.

En el Paisaje vertical que nos ocupa, continuando con esa abstracción barroca que J.L. Martín le atribuye, del fondo surge un magma emergente azul, con tonalidades verdosas, que le dan cierto aire acuático, como si previniera de unas profundidades donde se guardase el arcano vital.

Dicho magma parece diluirse en dos espacios de azules más suaves, que dialogan a través de la fantasía, como si un día de otoño la niebla quisiera levantarse de nuestros valles para dejar paso a la plenitud del día.

Ese diálogo está interrumpido por el impacto, quizás la plenitud citada?, por un gran espacio de un azul intenso, que en un principio atrapa la visión del espectador, y que está presente también en otras de sus obras.

Diálogo de fuerzas emergentes y fuerzas evanescentes, de conjunción y de impacto dominante, paisaje que puede ser también la diversidad de fuerzas y situaciones que nos brinda la vida.

Me gusta contemplar esta obra escuchando El mar, de Debussy, con su definitivamente rompedor y romántico impresionismo.

De la otra autora, Trinidad Formoso, la obra, Sin título, es un collage, de 28 x 28. Un primer dato contrastante, el tamaño, pero sobre todo en este caso las formas fundamentalmente geométricas, con énfasis en las tres lineas rectas, dos de ellas, más anchas, verticales, paralelas y la otra oblicua, que se cruza en la parte central, atrayendo la mirada del espectador, y dándole una idea de racionalidad y geometría, incluso agobiante, como si quisiera impedirnos llegar más allá , y por supuesto fuera de toda evanescencia.

sin título

Sin embargo, otra figura oblicua, ocre verdosa, de formas ondulantes, atrae también nuestra visión, nos invita a traspasar esa especie de enrejado,  y ver que sí hay ese más allá.

En el fondo, dándole un sentido de profundidad, el azul predominante, así como sus límites en blanco, tienen también bordes ondulantes, sugerentes de espacio amplio, de mar y cielo, que junto con la columna suavemente ocre, también de bordes curvilíneos , adyacente a las citadas rectas, le aportan un guiño de sensualidad ma non troppo, que también dialoga con la geométrica racionalidad antes señalada.

En el ángulo inferior derecho, un pequeño punto de luz, como de comienzo de amanecer, con lo que todo comienzo conlleva de esperanza, ilumina un difuminado verdoso, que más suavemente se proyecta en el lateral izquierdo del cuadro, acariciando la contundencia de una de las verticales azules.

Así, lo que en un primer impacto nos parecía un esquematismo excesivamente racionalista, cuando dejamos que el cuadro hable más, nos muestra un tempo andante de, quizás, un bonito cuarteto de cuerda (ordenada geometría, profundidad, equilibrio de colores y sensualidad, que le da el diálogo de rectas y moderadas curvas).

Me gusta contemplar esta obra escuchando el Cuarteto en do mayor, op. 76. No. 3, de Haydn, con especial atención a las conocidas variaciones de su segundo tiempo.

(1) Martín, Juan Luis: Tocar la fibra. Catálogo de exposición. Sala Amaga, Avilés (2018)

(2) Fernández García, Ana María: Sinceridad plástica poseída de color. Catálogo de exposición. Sala Orfila, Madrid (2016)

IMG_9971

Contra la ira, templanza.

24 Jun

Se estrena una nueva Corporación Municipal en mi ciudad.

En ella no estará, por decisión propia, Mercedes González, que fue Concejala de Educación de Oviedo por el grupo Somos, y que unos meses antes de las elecciones afirmaba que dejaba la política, decepcionada y por motivos de salud que exponía con gran sinceridad y valentía.

IMG_0745

Son estos tiempos de desafección de la ciudadanía por la política y por los políticos, cansada aquella del papelón (sic) de una gran mayoría de estos últimos, con sus discursos llenos de palabras tópicas y huecas, de discursos repetitivos y sin contenido, cuando no groseros, de luchas con el enemigo, que no adversario, por la consecución del poder a costa de lo que sea.

Demasiados políticos se olvidan, por mucho que con la boca pequeña lo declaren, de las necesidades e intereses de esa ciudadanía, que paga sus escandalosos sueldos y otras prebendas. Esta ciudadanía siente hartazgo de negocios turbios y corrupciones sin límites, de cortedad intelectual que se trata de disfrazar con currículos amañados o directamente falsos, o con mentiras que se proclaman sin el más mínimo sonrojo.

En tiempos de todo esto y más, que justifica la citada desafección, personas del talante, la honradez, la generosidad, la coherencia y la dedicación sincera de Mercedes González significan, sin duda, un resquicio a la esperanza. No cabe duda que alguna exigua minoría más existirá con esas características, pues hasta en Sodoma y Gomorra acabaron encontrándose diez justos, pero tampoco me cabe ninguna duda que son casos excepcionales hasta la anécdota.

IMG_0746

Por todo lo anterior, hace pocos días un grupo de amigos quisimos reunirnos en torno a ella para testimoniarle nuestra admiración y respeto hacia su persona, y también hacia su legado en favor de nuestra ciudad y nuestros convecinos. Con personas así, poco importa con que siglas se presenten.

Solo desearía que su obra, entre la que,  a bote pronto y a modo de pequeño ejemplo, recuerdo la mejoría en becas y ayudas, la Universidad Popular, la Escuela de Salud, ese despacho siempre abierto como espacio de escucha y diálogo sin límites, sea mantenida como un punto de partida para seguir progresando, y no se caiga en la tentación de eliminarla solo por rivalidades estériles y poco comprensibles. Craso error cometerían a la vista de los ciudadanos quienes lo hicieran.

IMG_0747

Sinergias, un imposible?

19 Jun

ff995e51-3966-4623-bf39-479384328c55

Tras el obligado parón sanitario, mi reincorporación a la bendita rutina diaria fue, como no podía ser de otra manera, a través de la música.

La primera vez que salí de casa sería con motivo del concierto que en el magnífico ciclo del Auditorio nos brindaron Gautier Capuçon al violonchelo y Gabriela Montero al piano.

La hondura con que interpretaron a Schumann, Mendelssohn y Rachmaninov, así como las dos propinas de este mismo autor, significaron un fantástico viaje de introspección, que nos pusieron en contacto con lo más radical de nuestras emociones, para luego elevarnos a niveles de trascendencia y gozo.

Posteriormente seguirían los conciertos de Nicolas Altstaedt al frente de la Oviedo Filarmonía, o los de nuestra Sinfónica del Principado (OSPA) con su director titular Rossen Milanov, o Hans Graf, como director invitado, y los pianistas Leon McCawley o Alexander Gavryliuk.

2335d371-7468-45d6-a81e-f5893dd951a2

Dijo alguien, no recuerdo quien, algo así como que el arte es lo que convierte a la mera subsistencia en vida real. La música nos enseña muchísimas cosas. En este caso, cuando dos artistas geniales, como los citados al principio, a los que anteriormente habíamos conocido como solistas, se unen en una noble tarea común, la grandiosidad de ambos se multiplica y su efecto supera límites increíbles de belleza y eficacia. No digamos nada si este milagro concertante ocurre entre un solista y una orquesta sinfónica.

Entonces, por qué no aprendemos?. Por qué no concertamos nuestros esfuerzos para colaborar a que sea un poco mejor (más bella) la vida de todos?. Por qué nos empeñamos en interpretar la partitura cada uno a nuestro aire, sin escuchar ni colaborar con los otros, con lo que solo conseguimos desconcierto y algarabía?.

Aprenderemos?. Quiero creer y tener la esperanza que sí, y, en la medida de lo posible, en esa partitura común quiero poner mis esfuerzos.

img_0325